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HISTORIA.- Febrero de 1918: fundación del Ejército Rojo de la URSS

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Por Aquiles Izaguirre.

En el mes de febrero de 1918 se fundó el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de la Unión Soviética. Este Ejército Rojo no debe confundirse con el andamiaje burocrático que terminó siendo después de que el Estalinismo corroyera los cimientos de la Revolución de Octubre.

Todo lo contrario, este ejército no tiene parangón en la historia de la Humanidad, no porque la misma historia no produjese ejércitos de las clases explotadas, como lo fue el ejército de esclavos comandado por Espartaco, sino porque este ejército defendía un Estado dominado por los explotados, así cada soldado recitaba el juramento socialista: “Me comprometo a defender, al primer llamado del gobierno obrero y campesino, la República Soviética contra todos los peligros y atentados de parte de sus enemigos, así como a no mezquinar mis fuerzas ni mi vida en la lucha por la República Soviética de Rusia en nombre del socialismo y de la fraternidad de los pueblos.” (Escritos Militares León Trotsky)

La gran guerra

En 1914 la burguesía mundial decidió repartirse el mundo. Pocos fueron los que se opusieron a esta carnicería, en todos los países se celebraba a grandes voces el chauvinismo. Pero la euforia no duraría mucho. Para 1917 la guerra estaba llevando a los países a la descomposición, la opinión ya no era unánime a favor de la guerra y se dieron movimientos de oposición a la misma, principalmente es los centros obreros de Alemania, Inglaterra y Rusia. También en algunas bases navales como Kiel y Kronstadt. En febrero de 1917 se dio la primera revolución rusa, que terminó siendo el preludio de la revolución de octubre, en donde tomarían el poder los Bolcheviques a través de los soviets.

El triunfo revolucionario en Rusia y la debilidad del capitalismo significó que en Europa se abría una época de revoluciones: “Europa central fue sacudida por una oleada de huelgas políticas y manifestaciones antibelicistas que se iniciaron en Viena, luego en Budapest y en los territorios checos hasta Alemania, culminando en una revuelta de la marinería austrohúngara en el Adriático. En los países derrotados las cuatro monarquías de Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria y Turquía habían sido derrocadas y sus ejércitos desintegrados. Los disturbios sociales se dieron también en los países vencedores.” (León Trotsky, Escritos Militares).

En estas condiciones triunfó la revolución de Octubre, y el partido Bolchevique comenzó a trabajar en firmar la paz. Recordemos que la consigna que llevó a la toma del poder fue “PAZ, PAN Y TIERRA”. Este trabajo no fue fácil, debido a las enormes presiones de las masas rusas, que hambreadas, golpeadas y asesinadas por la guerra imperialista, miraban en la firma de la paz la salida a la miseria en que se encontraban.

La revolución y la guerra civil

La toma del poder significó un enorme problema para los revolucionarios soviéticos. Sobre todo porque la agresión de los fuerzas pro zaristas apuntaban contra la revolución. Asimismo, el imperialismo Europeo no permitiría que la revolución llevase su curso normal y luego atentaría en contra de sus privilegios enviando más de 14 ejércitos imperialistas que invadieron la Unión Soviética. En este panorama debemos agregar que la vieja estructura del ejército zarista se caía a pedazos, miles de soldados desertaban de las filas del ejército, el panorama era infecundo. No solo se presentaba la tarea de construir un ejército que no fuera territorial sino que pudiese desplazarse para defender la revolución por toda Rusia.

El encargado de realizar esta labor fue León Trotsky, en ese entonces delegado por el partido Bolchevique para firmar la paz con Alemania (Paz de Brest-Litovsk) y que había fungido en el Comité Militar Revolucionario en la insurrección de Octubre: “Trotsky es uno de los mejores escritores del socialismo mundial, pero sus cualidades no le han impedido convertirse en el jefe, el organizador dirigente del primer ejército proletario. La pluma del mejor publicista de la revolución se ha forjado nuevamente en espada.” (León Trotsky, el organizador de la victoria, Karl Radek)

Las bases que conformaron el nuevo ejército están ligadas a los mismos cimientos de la toma del poder en octubre. Las llamadas milicias rojas eran milicias obreras que se habían organizado independientes para defender las conquistas de la revolución. En las jornadas de Octubre fueron el brazo armado del Soviet de Petrogrado y llevaron a cabo las incursiones armadas que instauraron el poder soviético. El partido Bolchevique y su disciplina férrea logró tener un valor determinante, ellos fueron el factor subjetivo que llamó a los obreros a armarse y tomar el poder. Asimismo todo ese aparato sirvió como ente cohesionador para impulsar una campaña de reclutamiento en los barrios obreros, que terminarían siento el embrión del nuevo ejército.

Un ejército de Clase

Como mencionamos anteriormente, el Ejército Rojo es una de esas cosas peculiares que ha dado a luz la historia. ¿En que radica su peculiaridad? En primer lugar en que la construcción del socialismo responde a las necesidades concretas que plantea la lucha de clases y la realidad histórica concreta. Así pues, la misma revolución de Octubre es un fenómeno sin precedentes. Rusia es el primer Estado en donde se logra expropiar a la burguesía e instaurar un gobierno de los explotados. Por ende, la necesidad de autodefensa obligó a los revolucionarios a fundar un organismo que defendiese la revolución, es decir, un nuevo ejército.

Pero ni el marxismo mismo había profundizado sobre este tema, pocos autores revolucionarios tocaron este tópico de la revolución y el socialismo: “Exceptuando los libros de Schulz y de Jaurès, que son de un gran valor, todo lo que la literatura socialista ha publicado sobre temas militares desde la muerte de Engels no ha sido más que un diletantismo malo. Pero incluso las obras de Schulz y de Jaurès no aportan ninguna respuesta a las preguntas que se le plantearon a la revolución rusa.” (León Trotsky, el organizador de la victoria, Karl Radek). Precisamente esto es lo que hace tan espectacular al Ejército Rojo y es que ni la misma doctrina se había planteado resolver un problema tan serio de la revolución social.

Una de las respuestas se basa en el carácter de clase del ejército. Trotsky y el partido bolchevique estaban seguros que los mejores defensores de la revolución serían los obreros; iniciaron una campaña de reclutamiento y las primeras filas, o mejor dicho las columnas vertebrales del nuevo ejército serían los trabajadores. El trabajo era una tarea vista por muchos como imposible: “nos correspondió construir el ejército sobre un terreno recubierto por la sangre y el fango de la pasada guerra, sobre el terreno de la necesidad y el agotamiento, cuando el odio a la guerra y a todo lo militar estaba vivo en millones y millones de obreros y campesinos” (León Trotsky, Sobre Los Frentes).

A medida que la guerra civil se acrecentaba El fundador del Ejercito León Trotsky pretende establecer ciertas medidas para fortalecer el nuevo ejército, estas serían: instrucción general obligatoria, creación de cuadros militares de entre las filas de los combatientes, utilización de especialistas militares (oficiales y suboficiales del viejo ejército) e implantación de comisarios de guerra (comisarios políticos).

Dentro de estas nuevas medidas, la más polémica resultó ser la de reclutar ofíciales del viejo régimen zarista para dirigir las operaciones militares. Si observamos bien, esta medida responde a una particularidad social, y es que el poder se encuentra en la clase obrera, pero esta no tiene los elementos científicos y técnicos que la burguesía ha tenido gracias a siglos de explotación. Trotsky fue uno de los defensores de que existía la necesidad concreta de utilizar ex ofíciales zaristas, aunque fuese bajo la amenaza del terror rojo, pero al mismo tiempo introduce la institución del Comisario Político como forma de controlar a este oficial. Esta doble dirección en el Ejército Rojo era concebida como una institución transitoria, esperando que las fuerzas de la revolución tuvieran sus propios mandos militares.

Al final este ejército creado en Febrero de 1918, en las peores condiciones, logró triunfar en la guerra Civil contra las fuerzas pro zaristas y las fuerzas militares imperialistas. Pero al mismo tiempo la historia fue inflexible con este ejército que fue copado por la degeneración Estalinista, y para 1937 se dieron las purgas al ejército Rojo, llamada también los juicios de Moscú, en donde se asesinó a la oficialidad militar forjada bajo el calor de la revolución de Octubre. Irónicamente, el Ejército Rojo fue el último bastión con cierta independencia del dictador José Stalin.

Ahí murió el glorioso Ejército Rojo que hizo hazañas inigualables y en palabras de Lenin logró su éxito debido a: “En toda guerra, la victoria depende en último término del estado de ánimo de las masas que derraman su sangre en el campo de batalla. La convicción de que se lucha en una guerra justa, la conciencia de la necesidad de sacrificar la vida en bien de sus hermanos, eleva el espíritu de los soldados y les permite soportar penalidades increíbles. Los generales zaristas dicen que nuestros soldados rojos soportan tales penalidades como jamás las hubiese soportado el ejército del régimen zarista” (Lenin, Discurso en la Conferencia ampliada de obreros y soldados del Ejército Rojo en el barrio Rogozhski-Simonovski, 13 de mayo de 1920, Informe de Prensa, publicado en Obras Militares Escogidas de Lenin).

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