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VENEZUELA.- Los pueblos de Venezuela y Colombia a quien deben combatir es a sus enemigos comunes: la burguesía y el imperialismo

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Por Unidad Socialista de Izquierda (USI)

El presidente Chávez, en uno de sus vaivenes retóricos, ha dicho que las Fuerzas Armadas deben prepararse para la guerra con Colombia, debido a la instalación de bases militares yanquis en territorio del vecino país. Como socialistas revolucionarios rechazamos tajantemente la perspectiva de una guerra fratricida entre Colombia y Venezuela, ya que esto sólo serviría a los intereses del imperialismo y de las burguesías locales, interesadas en reinflar con propaganda patriotera y chauvinista los regímenes burgueses que administran el Estado capitalista tanto en Venezuela como en Colombia.

Por todos es sabido que el de Uribe es un gobierno que utiliza métodos de guerra civil y fascistas contra los trabajadores y el pueblo colombiano para liquidar cualquier resquicio de protesta social. Además, fue ayer un eunuco del jefe imperial George Bush y hoy sigue siéndolo del verdugo de los pueblos, Barack Obama. Uribe ha sido un ejemplo prácticamente insuperable de servilismo ante el imperialismo, promoviendo un Tratado de Libre Comercio con los EEUU y aceptando el establecimiento de 7 bases militares a los yanquis, con el contrarrevolucionario propósito de profundizar las políticas de terrorismo de Estado contra la población colombiana, y amenazar a los países de la región, sacudidos por procesos revolucionarios.

Por otro lado, cada vez queda más en evidencia el carácter burgués, capitalista, y reformista del gobierno de Chávez en Venezuela. Se trata de un gobierno que entrega enormes ventajas económicas a la burguesía local y a las transnacionales, con políticas económicas retrógradas, cuya orientación para combatir la crisis capitalista consiste en descargar todo su peso sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo explotado. Mientras vocifera contra el gobierno colombiano y amenaza con una guerra, facilita los negocios de las empresas colombianas instaladas en nuestro país, las cuales explotan a los trabajadores venezolanos, mientras obtienen jugosas ganancias.

Paralelamente a este proceso de "alianza estratégica con la burguesía" que el gobierno impulsa en lo económico, en los ámbitos de lo social y lo político se expresa la misma orientación de clase. Impunidad para los golpistas y criminalización para los luchadores obreros y populares; represión y sicariato acosan al movimiento revolucionario y las organizaciones sindicales, campesinas, y a las comunidades indígenas.

Chávez, con sus palabras del pasado Aló Presidente, reedita la vieja costumbre de AD y COPEI, en el pasado reciente, de intentar ocultar los problemas internos, y las vicisitudes del pueblo, exacerbando el chauvinismo nacionalista, y la eventualidad de una guerra con Colombia. Con esto, se trata de minimizar la crisis eléctrica, la escasez de agua, el fracaso de la política de vivienda, y la crisis de salud reconocida por el propio Presidente, con la cortina de humo de una guerra entre los pueblos bolivarianos de Colombia y Venezuela.

La respuesta de los revolucionarios ante la amenaza que representa la presencia militar yanqui consiste en desechar la retórica guerrerista y patriotera de Chávez. Siendo que la amenaza proviene de la presencia yanqui en Colombia, las primeras medidas diplomáticas y económicas deberían estar dirigidas contra el imperialismo, concretándose en recortar el suministro de petróleo a Obama, como maniobra disuasiva, no pagar la onerosa deuda externa, al tiempo que se suspende toda relación diplomática con los EEUU. El gobierno venezolano en lugar de hacer tanta alharaca supuestamente antiimperialista, debería cancelar las llamadas “empresas mixtas”, mediante las cuales se convierte a las transnacionales en socias del negocio petrolero, socavando así la soberanía de la que tanto se ufana en defender. De igual manera, es fundamental movilizar al pueblo venezolano y llamar al pueblo hermano de Colombia a hacer lo propio, para impedir que los yanquis mancillen el digno suelo suramericano.

Por otro lado, los revolucionarios rechazamos tajantemente la perspectiva de que el pueblo pobre, que es al fin y al cabo el que engrosa las filas de los ejércitos a ambos lados de la frontera, termine poniendo muertos al servicio de gobiernos burgueses o de los intereses imperialistas. Antes bien, les decimos a venezolanos y colombianos que su verdadero enemigo es de clase, y está representado por la burguesía que los explota a ambos lados de la frontera, así como por el imperialismo. No podemos olvidar que los de Venezuela y Colombia son pueblos que históricamente han estado subyugados por el imperialismo y no logran su liberación definitiva.

Asimismo, la Unidad Socialista de Izquierda se opone al hostigamiento que la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas venezolanas ejercen contra los indocumentados colombianos en la frontera, práctica que realizaban en el puntofijismo y que aún se mantiene. En tal sentido, exigimos respeto a sus derechos y nos pronunciamos a favor de que se les brinde refugio y todas las condiciones de legalidad para que puedan vivir en paz con los venezolanos en la frontera.

En días pasados el gobierno venezolano hizo público que las 11 personas asesinadas en Táchira eran paramilitares. No obstante, la población de la zona fronteriza colombo-venezolana está convencida que estas personas eran humildes trabajadores, que nuevamente habrían sido víctimas de las fuerzas de seguridad o de alguno de los actores armados de ambos países, que en otras oportunidades han ocasionado masacres contra el pueblo.

Por todas las razones previamente mencionadas rechazamos rotundamente las declaraciones irresponsables del presidente Chávez, al llamar a prepararnos para una guerra con Colombia, así como rechazamos la política entreguista y proimperialista de Uribe, que amenaza a toda la región. Llamamos al pueblo trabajador y a sus organizaciones, en ambos países, a no hacerse eco de las posiciones de los gobiernos de Colombia y Venezuela, pues ellas no representan las aspiraciones ni los intereses de los explotados. Sólo con la movilización, la organización, y la lucha, podemos derrotar los planes del imperialismo de provocar un enfrentamiento entre pueblos hermanos.

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