Por Maximiliano Cavalera.

Pocos personajes históricos están tan relacionados con la Historia de Centroamérica como José Francisco Morazán. Relatar su vida es contar la corta existencia política del Estado Federal Centroamericano. Su nacimiento, auge y caída coinciden con la gloria y derrota de Morazán, quien terminó siendo asesinado en San José de Costa Rica, el mismo día en que se celebraba la independencia de las cinco naciones centroamericanas. En este mes de septiembre, conmemoramos la memoria de uno de los personajes más importantes en la historia de Centroamérica, que hasta el día de hoy, es símbolo de la tan anhelada Unión de la Nación Centroamericana.

La independencia

Por esas ironías de la historia, Francisco Morazán fue fusilado el mismo día en que se dio la independencia de los Estados Centroamericanos. Un 15 de Septiembre de 1821 las autoridades criollas de Centroamérica, que pertenecían al mismo andamiaje por el que gobernaba la corona española, declararon la independencia. Este acto fue uno de los mas peculiares de la historia de las independencias y terminaría moldeando el futuro de la nación centroamericana, sobre todo porque nuestra independencia significó la continuidad de las autoridades que gobernaban junto a la corona Española: “las luchas por la independencia en esta Capitanía General fueron siempre brotes aislados de una élite intelectual, criolla o mestiza las que no lograron articular una insurgencia popular a largo plazo” (La anarquía en Centroamérica, Edelberto Torres Rivas). Las contradicciones fueron tan grandes, que al mismo tiempo que se declaraba la independencia, las autoridades coloniales, temiendo a las masas y presionadas por Iturbide se anexaron al plan de Iguala que intentaba instaurar una monarquía constitucional en México.

19 años antes, el 3 de Octubre de 1792 en la ciudad de Tegucigalpa, que en aquel entonces era parte de la intendencia de Comayagua supeditada políticamente a la Capitanía General de Guatemala, nació José Francisco Morazán. Proveniente de una familia criolla acaudalada dedicada a la agricultura y el comercio, su padre se llamaba Eusebio Morazán Alemán y su madre fue Guadalupe Quezada Borjas. El oscurantismo que dominaba aquella época fue vivido por la familia de Morazán; había pocas posibilidades de educarse, salvo con la instrucción de los frailes o sacerdotes. Algunos historiadores dicen que las ideas liberales de la ilustración fueron absorbidas por Morazán en la biblioteca de su tío político Dionisio Herrera. Lee textos de  Montesquieu, Rousseau, y fue cautivado por la gran Revolución Francesa.

En el período de la independencia, Morazán trabajaba en el ayuntamiento de Tegucigalpa como secretario de Narcio Mallol. Como ya mencionamos, este proceso fue tan singular que: “el tránsito de la colonia a la Republica se hiciese pacifica y sorpresivamente, a través de una virtual declaración formal que dejó intacta, incluso en la persona física del último Capitán General y primer jefe del Estado, la estructura administrativa de la colonia”. Es decir, el andamiaje político y las personas por las cuales la corona española gobernaba Centroamérica quedaron intactos.

La inmediata anexión a México despertó fuertes discusiones entre liberales y conservadores, y en los cinco Estados que componían la nación se enfrentaban las principales ciudades. En Honduras, las autoridades de Comayagua se pronunciaron a favor de la anexión en contra de Tegucigalpa que se opuso. Morazán luchó del bando de Tegucigalpa y así inició su carrera militar. La anexión se impuso por un corto período, y al ser derrotado en México el proyecto de monarquía constitucional, se proclamó en Centroamérica las Provincias Unidas del Centro de América. En Honduras, Morazán acompañó a su tío político, el jefe de Estado Dionisio Herrera, siendo nombrado presidente del Consejo Representativo.       

La guerra civil centroamericana

La segunda independencia de Centroamérica le ponía nuevamente a la oligarquía liberal y conservadora la tarea que había rechazado con la anexión a México, construir un Estado en que albergase a la nación centroamericana. El debate navegaba entre un Estado federal inspirado por la constitución norteamericana con una mescolanza extraña con las instituciones creadas por la constitución de Cádiz, alternativa que era promovida por las fuerzas liberales. Por el otro lado estaba la corriente centralista, que buscaba crear un gobierno que centralizara el actuar económico y político de la Unión con un poder centralizado. Las ideas liberales triunfaron en la constituyente y Manuel José Arce fue electo como presidente de la Federación.

A los pocos días Arce traicionó a los liberales y tomó partido por los conservadores, dejando a los conservadores con el control del poder federal. El debate entre el centralismo y la federación también sería vital para la vida de Centroamérica. En el aspecto político la constitución federal mezclada con las instituciones de la constitución de Cádiz haría imposible crear un andamiaje que permitiera la igualdad entre los Estados, teniendo en la realidad más poder los Estados con mayor cantidad de población, en este caso Guatemala y el Salvador. Por otra parte la población miraba con mucho recelo la centralización ya que veían en ésta el despotismo, los impuestos y la burocracia del tiempo de la corona.

El presidente del gobierno federal Manuel José Arce intentó disolver el Congreso Federal. Para realizar esto convocó una reunión en Cojutepeque el 10 de octubre de 1826, intentando elegir un nuevo Congreso. Dionisio de Herrera, jefe de Estado de Honduras se opuso a estas acciones. Arce envió a Justo Milla al mando de 200 soldados a tomar Comayagua. Logró capturar a Herrera para enviarlo prisionero a Guatemala. Al ser capturado Herrera, Francisco Morazán intentó tomar fuerzas en Tegucigalpa. Estas tropas fueron derrotadas y Morazán fue capturado y trasladado a Tegucigalpa. Logró escapar y huyó a El Salvador, donde intentó asilarse en México. En su estadía, Mariano Vidaurre lo convenció de trasladarse a Nicaragua, en donde el Jefe de Estado Cleto Ordoñez le podría dar apoyo militar. Estando en la ciudad de León, Cleto Ordoñez le proporcionó armas y 135 soldados que se unirían a las tropas salvadoreñas del coronel Zepeda y un grupo de voluntarios provenientes de Choluteca.

El coronel Justo Milla salió al encuentro de las tropas de Morazán y fue derrotado en la celebre batalla de la Trinidad para luego marchar a Comayagua en donde dejaría establecido a Miguel Eusebio Bustamante como jefe de Estado. El decreto en que se eligieron los nuevos senadores y autoridades del Estado Federal creó descontento en todo el liberalismo y Francisco Morazán fue llamado a El Salvador para combatir contra las fuerzas federales en manos conservadoras.

Marzo de 1827 fue la fecha en que el ejército de El Salvador envió tropas rumbo a Guatemala a derrocar al gobierno de Arce. El 23 de Marzo las tropas salvadoreñas fueron derrotadas por las fuerzas federales comandadas por el propio presidente Arce. Al derrotar a las fuerzas salvadoreñas, el presidente Arce ordenó al general Manuel Arzú marchar con 2,000 soldados a tomar El Salvador. En abril de 1828 Morazán junto a soldados nicaragüenses, hondureños y salvadoreños marcharon hacia El Salvador a combatir a las fuerzas federales. El 6 de julio, en la hacienda Gualcho, derrotó a las fuerzas federales del coronel Vicente Domínguez. El 23 de octubre las tropas de Morazán entraron en San Salvador habiendo derrotado a las fuerzas federales. Luego, preparó la invasión para tomar la capital de Centroamérica.

El 12 de abril de 1829 Mariano Aycinena capituló como jefe de Estado de Guatemala. Al año siguiente Morazán fue electo presidente de los Estados Centroamericanos tomando posesión el 16 de Septiembre de 1830. Desde esa época, Morazán gobiernó intentando hacer reformas, luchando por cambiar las estructuras del régimen político que consideraba atrasadas.

Luchó contra la iglesia y por instaurar la educación laica. Desgraciadamente, el período de reformas de Morazán no pudo cimentar el Estado Centroamericano; al final, para poder crear el Estado Centroamericano, Morazán debió chocar no solo con la oligarquía conservadora, sino a la misma oligarquía liberal, y desgraciadamente no pudo completar la tarea histórica.

Las burguesías de cada Estado decidieron regresar cada quien a su propio feudo dejando como arengas anuales la difunta patria centroamericana: “mas allá del enfrentamiento de tales banderías políticas y de la más aparente que real disyuntiva presentada entre criollos y mestizos, está presente la contradicción entre el latifundio religioso aliado a la burocracia colonial y a la aristocracia terrateniente frente a los intereses de un nuevo sector de propietarios de tierras, que pugnaban por un nuevo reparto y mayores oportunidades productivas, junto a los cuales estaba el grupo de profesionales e intelectuales ilustrados receptores de la influencia de la Revolución Francesa y del liberalismo inglés.” (Ídem) 

Exilio y fusilamiento en Costa Rica

Derrotado por el general Carrera, Morazán abandonó El Salvador y fue a refugiarse a la población panameña de David (Chiriquí), que en esa época era parte de Colombia. El 13 de abril de 1842, las fuerzas de Morazán entraron en la ciudad de San José, Costa Rica, estableciendo un gobierno. Posteriormente, el 11 de septiembre de 1842 estalló en Alajuela un movimiento contrarrevolucionario contra el gobierno de Morazán, logrando derrocarlo y capturarlo. Morazán fue finalmente fusilado el 15 de septiembre de 1842

En su testamento Francisco Morazán escribió: “que mi amor a Centroamérica muere conmigo”. Pero pasados 170 años del asesinato de Morazán, desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) declaramos que el amor por Centroamérica subsiste todavía en toda una camada de revolucionarios que consideramos que la lucha por la unidad en Centroamérica, pasa en nuestro tiempo por la lucha contra la burguesía e imperialismo que nos han dividido y separado por más de 150 años.

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