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Por Carlos M. Licona

En el año 2014, el Secretario de Educación Marlon Escoto, anunció con bombos y platillos la fórmula para salir del atraso educativo que viene agobiando al país: la doble jornada en todos aquellos centros que funcionaban solo en jornada matutina.

El señor Marlon Escoto realizó su educación primaria en una escuela en horario de 8 a 11 de la mañana y de 1 a 3 de la tarde, un horario que fue aplicado en un tiempo totalmente diferente al actual, donde el área rural carecía de los servicios básicos elementales. Marlon Escoto matizó la decisión impuesta como la fórmula mágica para salvar la Educación Pública. El resultado fue un magisterio violentado en sus derechos, y, educandos que hacían un paréntesis a mitad del día para ir a sus casas a tomar su respectivo almuerzo.

¿Qué era lo correcto? Muy fácil, los educandos al igual que los docentes debían permanecer en sus centros educativos, recibir su merienda completa y aumentar la malla curricular de los estudiantes, contratando más docentes para las áreas deportivas y desarrollo de las artes, contratar tutores para las áreas de español y matemáticas.

El señor Escoto nunca lo supo porque a él lo mativaron dos situaciones: su nostalgia del pasado y la peor como política de Estado, reprimir a los maestros. El efecto fue un magisterio estresado, el derecho a las dos plazas violentado, madres de familia obligadas a financiar el almuerzo de sus hijos.

El anuncio de la gabacha azul

Nuevamente la historia se repite, el gobierno del "Socialismo Democrático" confunde la realidad con la ficción y anuncia con gran algarabía que el uso de una prenda de vestir al igual que una capa mágica solventará las deficiencias educativas.

El gobierno de doña Xiomara Castro pareciera que avanza, sin embargo, en la realidad se ha estancado. A tres años de iniciada la pandemia del COVID-19 ya se hubiera tomado la decisión del retorno completo a clases presenciales. El inicio de las clases en el 2023 debe ser realidad no un espejismo. En los últimos 3 años la educación pública  empeoró ostensiblemente.

La calidad educativa, un nefasto resultado de políticas educativas.

Se matiza el anuncio del uso de la gabacha azul como una medida que favorece la economía de los pobres, cosa muy falsa cuando el educando deberá tener mucha ropa para utilizar por debajo de la mágica prenda. Al parecer, el uso de la gabacha azul solo llena el deseo de un tiempo que se añora utilizando una prenda de vestir que nos parece el pozo de la sabiduría y el salvavidas de la economía

Más allá de lo que se pueda ocultar detrás de la gabacha azul, lo cierto es que, el uniforme no ataca el problema toral educativo: la calidad de la Educación, el talón de Aquiles de todos los gobiernos.

Hasta ahora, doña Xiomara solo es intenciones, los funcionarios al frente de las Secretarías aún no se dan cuenta que administran el Estado, dirigir es tomar decisiones, en este momento el tema discutido ante la opinión pública no debe ser el del uniforme o el uso de una capa mágica, el tema debe ser el retorno a clases presenciales a partir del 1 de febrero, con las medidas de bioseguridad necesarias para que no sean excusa de parte de los docentes.

Áreas de español y matemática el gran desafío

El Secretario de Educación actual, Daniel Esponda, aún no ha sido asesorado por los expertos de Currículum para implementar un plan agresivo de recuperación en las áreas de lectura comprensiva y, el inicio de una vez por todas del razonamiento matemático desde los primeros años escolares, si bien es cierto ya existen los textos y las estrategias para desarrollar estas áreas del conocimiento, aún no se ha preparado a los docentes para brindar una Educación de Calidad. Sin docentes capacitados nunca se superará el problema educativo.

Los docentes han sido el producto de escuelas normales y universidades deficientes, de ahí que no son culpables, el gran reto inicia para que el docente aprenda a leer, analizar, razonar y discutir con argumentos que pueda plantear y defender. Es una realidad inocultable que la gran mayoría de maestros de Educación Básica tiene serias limitaciones en la comprensión de conceptos matemáticos, lo que se vuelve en uno de los desafíos inmediatos para las actuales autoridades actuales.

Lo mismo sucede en la comprensión lectora, aún en el III ciclo (séptimo, octavo y noveno grado) y educación media se encuentran docentes con deficiencia en la comprensión lectora, entonces ¿Cómo superar estos desafíos si no se ponen sobre la mesa para su discusión?

La gabacha azul es lo que menos importa en este momento, las autoridades aún temen llamar a clases presenciales y atacar de raíz el principal problema educativo.