COSTA RICA.- Sobre el debate de la devaluación del colón; ni devaluación, ni equilibrio: por un aumento de salario real!!


Por José Rene Tamariz

En Costa Rica, desde el año 1983 hasta el año 2006, existió el sistema de minidevaluaciones para determinar el tipo de cambio del colón, excepto por un periodo relativamente corto de tres meses, que se implementó el sistema de flotación administrada en el año 1992. En el año 2006, se implementa el sistema de sistema de bandas cambiaria. El fin, supuestamente, de este último sistema era otorgar al mercado una mayor participación en la determinación del precio de la divisa y fortalecer la efectividad de la política monetaria. Al mismo tiempo, se consideraba que el sistema de bandas cambiarias era un proceso transitorio para migrar hacia el régimen de flotación administrada para, posteriormente, pasar hacia el sistema monetario de metas de inflación.

El debate sobre devaluación o no

Desde hace unos dos años se viene produciendo un intenso, fuerte y largo debate, entre economistas burgueses, políticos burgueses, cámaras empresariales y autoridades del Banco Central sobre la cuestión del equilibrio, sobrevaluación y devaluación de la moneda nacional, el colón, respecto al dólar. En una visita que le hizo Luis Guillermo Solís, Presidente de la República, al político neoliberal Oscar Arias, este le solicito directa y explícitamente que devaluara el colón.

La Cámara de Exportadores (CADEXCO), la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) y un grupo de economistas burgueses (Fernando Naranjo, Alvaro Trejos, Alberto Dent, Fernando Ocampo, Miguel Loría, Carlos Wong y Gerardo Corrales), ligados al PLN, plantean abiertamente que hay que devaluar el colón para “mejorar la competitividad”. Ambas cámaras, según ellas responsables de “exportaciones de bienes de casi $10.000 millones, ingresos de turismo de $6.000 millones” y la “generación de empleo a más de 600.000 personas”, solicitaron en senda carta a las autoridades del Banco Central devaluar el colón, para aumentar las exportaciones y mejorar la competitividad de las empresas, porque este se encuentra sobrevaluado en 30% con respecto al dólar. Curiosamente los capitalistas de CADEXCO y CANATUR, con una total hipocresía sostienen que están “… preocupados por la generación de empleo y por generar salarios para que las familias de nuestros empleados puedan comprar…”. (La Nación, 24 de junio del 2016).

Por otro lado, la Cámara de Comercio y un grupo de economistas burgueses neoliberales (Jorge Guardia, Carlos Blanco, William Calvo, Eliécer Feinzaig, Alberto Franco, Melvin Garita, Juan Muñoz y Norberto Zúñiga), han publicado sendos artículos y proclamas en contra de la devaluación “inducida” o “forzada” demandada por aquellas cámaras patronales y grupo de economistas neoliberales. Este sector de economistas burgueses, opuestos a la devaluación, critica a las cámaras empresariales y a otros economistas burgueses, a favor de la depreciación, que sus metodologías para sostener que el colón está sobrevaluado se encuentran desfasadas y son arcaicas, tales como la del tipo de cambio real (TCR) y la de tipo de cambio efectivo real (TCER). Ellos sostienen que utilizan, igual que el Banco Central, un enfoque y metodología más moderna y mejor como la del modelo de “Comportamiento del Tipo de Cambio Real de Equilibrio” (BEER), por sus siglas en inglés. Plantean, además que “Una depreciación artificial subiría la inflación y las tasas de interés nominal, deteriorando el poder adquisitivo de los trabajadores y, consigo, el consumo interno; aumentaría el déficit fiscal y debilitaría el sistema financiero, dada la actual dolarización”. (La Nación, 23 de junio del 2016).

Más allá de la discusión técnica sobre los enfoques, modelos y metodologías para determinar el correcto valor del tipo de cambio del colón respecto al colón, cuestión cuestionable y discutible, el aspecto fundamental, a nuestro juicio, es un problema de tipo político y de intereses económicos de los grupos empresariales. En esta cuestión, siempre salen perdiendo los sectores de los trabajadores, ya que, de cualquier manera, siempre sale favorecido uno o varios grupos de poder económico.

La pugna inter-burguesa por el tipo de cambio

En este interesante e importante debate, entró a terciar la Cámara de Comercio. La presidenta de esa cámara, Yolanda Fernández, escribió un artículo en contra de la devaluación, sosteniendo que esta generaría más pobreza. Al respecto, esta señora burguesa sostiene que “En las últimas semanas se ha incrementado la discusión con respecto al tipo de cambio. Unos sectores abogan de manera insistente por una intervención del Banco Central de Costa Rica para devaluar el colón; y otros sectores y distinguidos economistas defienden la actuación del Central y su política cambiaria; en esta última línea se encuentra la Cámara de Comercio de Costa Rica”. (La Nación, 18 de junio del 2016). Más adelante, esta burguesa del comercio sostiene que “Devaluar el colón significaría una transferencia neta de recursos de estas personas –la mayoría de la población- a unos cuantos que no han sabido aprovechar en el pasado las oportunidades de oro para mejorar su competitividad”. (La Nación, 18 de junio del 2016). Como se puede leer y observar, ahora se encuentran enfrentadas y en una franca lucha, las cámaras patronales de CADEXCO y CANATUR, políticos y economistas burgueses, por un lado, contra cámaras patronales como la Cámara de Comercio y economistas burgueses, por el otro, con respecto a la cuestión de devaluar y no devaluar.

Laura Bonilla, presidenta de CADEXCO, y Pablo Abarca, presidente de CANATUR, le responden a aquella que la política del Banco Central no ha sido neutral, sino que “… ha favorecido en los últimos 10 años a los sectores importadores en 30 puntos porcentuales…”. (La Nación, 24 de junio del 2016). Entonces, se ha abierto una franca lucha y batalla entre distintas facciones de capitalistas y sus siervos políticos y acólitos economistas burgueses. Tienen una pugna para quedarse con la mayor parte de las ganancias que puede generar la política monetaria del Banco Central. Obviamente una devaluación favorecería grandemente a los exportadores, empresarios turísticos y banqueros, mientras que la actual política de supuesto “equilibrio” del tipo de cambio, en los hechos, favorece al sector de los importadores por eso la defienden.

Queda claro que, en este debate de devaluar, no devaluar y mantener el supuesto “equilibrio” del tipo de cambio actual, constituye un pleito entre fracciones burgueses y de sus acólitos para constituirse en el sector ganador y no perdedor y quedarse con la mejor tajada del pastel. En este pleito entre facciones de capitalistas, los revolucionarios socialistas no estamos con ninguno de ellos. Sin embargo, hay algunos economistas que considerándose progresistas se comienzan a ubicar en uno de esos bandos capitalistas, en este, caso en el que plantea la devaluación. Nuestra posición es clara: Ni devaluación-inflación, ni estabilización-deflación, ya que ambas políticas son las caras de una misma moneda o los extremos de un mismo hilo conductor. Ambas, empobrecen a los trabajadores y cualquiera de ellas siempre les transfiere nuestros recursos a un puñado de capitalistas que se enriquecen a manos llenas, en cualquiera de sus variantes.

Los sindicatos y bloques sindicales deberían intervenir en este importante debate, pero de forma práctica y mediante la acción, exigiendo tanto a los capitalistas como al gobierno de Solís un reajuste salarial digno para el segundo semestre del presente año. Según el INEC, la tasa del IPC de enero a junio del 2016 fue del 0,01%, lo cual podría llevar al gobierno a dar un "aumento" de 10 colones por cada cien mil colones!! Esta supuesta "deflación" que existe está conduciendo al empobrecimiento creciente de los trabajadores, llevamos dos años de congelamiento salarial, producto de esta política de "equilibrio". Las organizaciones sindicales deben unirse y lanzar una movilización, exigiendo de forma inmediata un aumento real de los salarios de todos los trabajadores. Esa debe ser una verdadera política sindical clasista y unitaria en estos momentos. Arrancarle a la patronal una parte del pastel para transferirlos a los salarios de todos los trabajadores.

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