Pensamiento Crítico

por Ernesto Fuertes

Queremos escribir sobre otras agrupaciones anti-stalinistas que existieron durante la revolución rusa, y que confirman la necesidad del nacimiento de la Oposición de Izquierda de Trotsky. Como ya lo escribimos en otra ocasión, creemos que el stalinismo no aparece gracias a la personalidad de Stalin, ni al humor de los bolcheviques durante o después la guerra civil, sino que tiene condiciones concretas de existencia desarrolladas durante el período leninista (aunque con una variación de la posición de Lenin al final de sus días). Si se quiere ser histórico, y se quiere decir la verdad, en la lucha contra el stalinismo no existe solo el trotskismo, sino que existen toda una serie de agrupaciones marxistas rusas (los ‘comunistas de izquierda’, el grupo Centralista Democrático, la Oposición Obrera, el Grupo Obrero, la Verdad Obrera, etc) que, no solo se consideran a sí mismas como ‘oposición de izquierda’ e incluso algunas llaman a convocar una IV Internacional, sino que corroboran el diagnóstico trotskista (e insistimos: también leninista, en su último período): la burocratización y el termidor de la revolución.

Más aún: queremos hablar del Grupo Obrero de Gavril Myasnikov, que tiene una particularidad de entre todos los demás grupos opuestos al aparato estatal instalado por Lenin y los bolcheviques: es el que está menos ligado a las tendencias mencheviques o social-revolucionarias (no solo de derecha, sino también de izquierda: es decir, se aleja también del ultra-izquierdismo), y el más cercano a las posiciones trotskistas (reuniéndose con él durante su exilio, etc). Por otro lado: este trabajo tiene el valor de rescatar una parte de la historia de la revolución rusa y de la misma Oposición de Izquierda que ha sido tan severamente censurada y escondida, que es casi imposible no solo referirse a ella, sino que es difícil tan siquiera encontrar documentación casi que en cualquier tipo de archivo o la internet. Por eso preferimos apenas realizar unos puntos generales, debido a esa poca documentación de los programas y en especial de las tácticas de los distintos grupos, etc.

Por último: no queremos hacer una polémica anarquista en contra del trotskismo o viceversa, etc. Sabemos que quienes han procurado rescatar la historia del Grupo Obrero y demás grupos de oposición al stalinismo, han sido los anarquistas y los libertarios revolucionarios. Pero hay que recordar que Trotsky defendió a los anarquistas y libertarios de la CGT durante la revolución española, a pesar del peso de toda su crítica contra ellos; algo así como un POUM pero ya no a la derecha, sino a la (ultra)izquierda de Trotsky, tal y como lo fueron (en distintos grados) el bakuninismo y el blanquismo para Marx, etc. En todo caso, si se busca una posición acertada también es difícil establecer una posición desde la óptica leninista y (supuestamente) bolchevique, especialmente cuando son hechos tan poco debatidos y hacia los cuales apenas hacemos un acercamiento.

  1. - Todos los grupos de oposiciones de izquierda discutidos aquí, tienen como precedente común el movimiento de los comités de fábrica que buscó una organización económica como alternativa y en oposición a la propuesta de Lenin (que terminaría imponiéndose a través de los soviets). Recordaremos que es en 1917 cuando se habla de la diferencia entre control y administración, la primera siendo una simple ‘contaduría’ o ‘fiscalización’ de lo producido (la propuesta leninista), y la segunda incluyendo la dirección misma de la producción por la clase obrera. Será la primera vez que se plantee el tema de quién debe encargarse de la planificación de la economía: los soviets, los comités de fábricas, los sindicatos o el partido a través del Estado.

Lenin antes de la revolución no hace nunca la diferencia entre control y administración (e incluso se documenta la afirmación -por parte de Orzhonikidze- de que en un momento Lenin expresa que la consigna no debería ser ‘Todo el poder a los soviets’, sino ‘Todo el poder a los comités de fábrica’…), pero después cambia a apoyar solamente el control, aun cuando se publica El Estado y la revolución en diciembre de 1917. Pero como suele suceder con Lenin, éste apoyo a los comités de fábrica no estaba exento de críticas. La iniciativa de los comités de fábrica es criticada por los bolcheviques, mencheviques y social-revolucionarios por ser particularista e individualista (aun cuando los comités proponían un organismo central para todo el país), y se defiende a los sindicatos como organismos de la totalidad de la clase. La diferencia entre las críticas de cada partido estaba en que el menchevismo y los social-revolucionarios veían en los comités de fábrica ‘ultra-izquierdismo anarquista’, ya que ellos consideraban la revolución rusa como una revolución por etapas (es decir, que primero debía ser democrático burguesa y solo después revolucionaria), mientras que los bolcheviques leninistas criticaban específicamente la administración directa de la producción por parte de los obreros, pero no el control obrero; es decir: los mencheviques y social-revolucionarios no querían ninguna forma de control obrero, mientras que Lenin apoyaba el control simple, pero no la administración completa.

Esto implicaba en los hechos algo así como una ‘fiscalización’ que tenía que ser ratificada por organismos superiores al comité de fábrica (que en ese momento de 1917, y antes de la revolución, sería el Soviet Central de Comités de Fábrica, ratificado por el Segundo Congreso de Comités de Fábrica de Petersburgo). Nunca después de la primera reunión de los comités de fábrica rusos existirá ningún comité de fábrica cuyas tareas administrativas no estén supeditadas a algún órgano distinto y superior a ellos, ya sean sindicales o estatales: vendrían el decreto de Lenin sobre el control obrero, donde se forman el Consejo de Control Obrero de Toda Rusia (que no son electos sino nombrados por el partido bolchevique), y un mes después, en diciembre de 1917, este consejo va a ser subsumido por el Supremo Consejo Económico (o Vesenka), el cual está compuesto en su mayoría por funcionarios de comisariatos (que son los organismos ejecutivos del partido bolchevique, a su vez supeditados al Comité Central de los Soviets de Toda Rusia), algunos miembros del Consejo de Control Obrero de Toda Rusia y expertos técnicos en calidad consultiva.1

  1. - Todos los distintos grupos de comunismo de izquierda o de oposición de izquierda discutidos aquí (desde los primeros ‘comunistas de izquierda’ hasta el Grupo Obrero de Myasnikov, etc) tienen como característica el oponerse a la burocratización y el buscar como objetivo el control y la administración obrera de la producción.

  1. – Aun así tienen diferencias: entre ellas está que los ‘comunistas de izquierda’ de 1918 (Bujarín, Radek, etc) reconocían el carácter revolucionario y proletario de la revolución de octubre, mientras que el grupo de Centralistas Democráticos de inicios de 1920 (Sapronov, Smirnov y Osinsky) y la Oposición Obrera formada a mediados del mismo año (Schlyapnikov, Kollontai, etc) caracterizan la situación rusa como en una etapa en la que se hace imposible construir el socialismo (caracterización clásicamente menchevique y social-revolucionaria: con la única diferencia de que plantean esa caracterización no para impulsar una democracia burguesa, sino para apoyar la ‘guerra revolucionaria’: una guerra de la Rusia soviética en contra del imperialismo y la conquista del poder alrededor de Europa y el mundo). El grupo Verdad Obrera también de 1920 (grupo de bogdanovistas del cual el propio Bogdanov se diferencia y critica) tendría una caracterización similar (Bogdanov cree que la revolución es prematura), con la diferencia de que sí apoyan el alzamiento de octubre.

Tanto Centralistas Democráticos (también conocidos como Decistas) como la Oposición Obrera parecen tomar la caracterización de Lenin del desarrollo económico (especialmente de las fuerzas productivas entendidas como técnica industrial) como pre-condición para la construcción del socialismo (donde, en polémica con los ‘comunistas de izquierda’, Lenin escribe sobre la posibilidad de pasar por un capitalismo de Estado como transición al socialismo), y plantean algo así como la necesidad de la revolución en el resto de Europa y Estados Unidos para tan siquiera realizar una revolución socialista en Rusia (que como ya dijimos, los lleva a apoyar la tesis de Bujarín y los ‘comunistas de izquierda’ de una ‘guerra revolucionaria’). Verdad Obrera, al ser influencia por el bogdanovismo, también habla de lo prematuro de la revolución y al mismo tiempo de su inevitabilidad. Recordaremos que Lenin tenía inicialmente una visión mucho más ‘etapista’ sobre la revolución (lo que se matizaría con que su república, en 1905, sigue siendo una dictadura de obreros y campesinos, etc) que su posición posterior en 1917, en la que habla del atraso económico ruso pero su combinación desigual con el avance hacia la revolución socialista (que como se sabe, es básicamente la teoría de Trotsky de más de 10 años antes: la revolución permanente). Usando esto como referencia, podemos decir que Bogdanov tiene la diferencia de que hace más hincapié en los elementos atrasados de la economía rusa que en los elementos avanzados y revolucionarios: el capitalismo de Estado del que habla Lenin puede que no sea una transición hacia el socialismo, sino una degeneración. Para los bolcheviques, en cambio, el atraso económico ruso no detiene la posibilidad de la revolución socialista: haber detenido la revolución habría sido el triunfo de la contra-revolución, y superan su ‘etapismo’ inicial para luchar por la consecución del socialismo en Rusia.

  1. – No está de más anotar que todas estas agrupaciones nombradas hasta aquí, conforman lo que se conoce como la ‘crisis del partido’ bolchevique que llevó a la prohibición de las fracciones en el X Congreso de 1921. Lenin criticaría incluso a Bujarín, quien en ese momento ya no forma parte del ‘comunismo de izquierda’, sino que trata de balancear las posiciones leninistas con aquellas de la Oposición Obrera o los Democrático Centralistas; dirá que en la ‘crisis del partido’ existe una desviación al ‘sindicalismo’ que implica un ‘quiebre inevitable dentro del partido’. Es en estas condiciones que se desarrollaría el tristemente célebre X Congreso.

  1. – Al otro extremo tenemos grupos como el Grupo de Comunistas de Izquierda Revolucionarios de Rusia (Partido Comunista de Rusia), el cual se forma en 1922 y tiene contactos con el ultra-izquierdismo internacional (en Alemania, Holanda, etc). A diferencia del resto de grupos oposicionales de izquierda, no está compuesto por bolcheviques ni trabaja dentro del partido bolchevique. Su táctica y estrategia es muy diferente: hay que romper con las tácticas de la III Internacional y de La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo de Lenin, para formar una IV Internacional. El partido bolchevique no puede realizar las tareas revolucionarias, y es necesario una revolución en oposición al partido bolchevique. De todas las oposiciones de izquierda, este es el grupo preferido por las publicaciones anarquistas y libertarias (con la excepción de Paul Avrich, que se inclina por el Grupo Obrero de Myasnikov).

  1. Otro punto estratégico de importancia es el de quiénes se encargarían de la planificación económica socialista: los soviets, los comités de fábrica, los sindicatos o el partido bolchevique a través del Estado. Como ya dijimos, el movimiento de comités de fábrica es el primero en plantear el problema del control y la administración obrera, con un apoyo parcial del leninismo en un primer momento, y con la oposición del menchevismo y de los eseristas (social-revolucionarios). Durante 1917 no existen todavía realmente sindicatos lo suficientemente extensos y fuertes (a pesar de su ascenso con respecto a los años anteriores a 1917; aun así, el movimiento huelguista en contra del Gobierno Provisional será dirigido fundamentalmente por los comités de fábrica, no por los sindicatos), pero el bolchevismo leninista planteará la necesidad de sindicatos que sirvan de unión entre el partido estatal y los comités de fábrica. Es decir, el bolchevismo leninista defiende los comités de fábrica en oposición al menchevismo y los social-revolucionarios, pero a su vez, plantea que en ningún momento las decisiones de los comités de fábrica y de soviets están por encima de cualquier decisión, sino que al contrario: tiene que ser ratificadas por los organismos superiores (sindicales o partidario-estatales) que ya mencionamos.

Como ya lo vimos antes: desde 1917 (y para ser más claros: antes de la guerra civil) con la creación del Comité Central de los Soviets de Toda Rusia, hasta la creación del Vesenka (Comité Central de Planificación Económica), y a través de todos los subsecuentes decretos aprobados a través de esa forma específica de centralización del poder soviético bolchevique entre 1917 e inicios de los años 20 (desde el poder de veto y revocación por parte de miembros no electos sino nombrados por el partido bolchevique, hasta la composición misma de los comités de fábrica por una minoría de miembros electos por los trabajadores, y una mayoría de miembros nombrados por el partido bolchevique, pasando por el mando individual sin ningún tipo de principio electivo de 1920, etc), nunca se cumplen los principios marxistas de revocación en todo momento, ni la eliminación de la diferencia entre lo legislativo y lo ejecutivo (ambos planteados por Marx alrededor de la Comuna de París). Al contrario: se supedita el principio de revocación a la autoridad electa o incluso simplemente nombrada, y se hace a través del decreto ejecutivo de todas estas autoridades, y no a través de métodos asamblearios que mezclen la deliberación y toma de decisiones legislativas con la puesta en práctica ejecutiva.

De todas las oposiciones de izquierda, los Demócratas Centralistas y la Oposición Obrera se centrarán en los sindicatos como órganos de planificación económica, a través de la acción conjunta del partido bolchevique a través del Estado, pero no supeditado a éste último. Llaman a una especie de neutralidad o de separación de poderes entre los soviets, los sindicatos y el partido en poder del Estado, lo cual nos parece que los acerca a las posiciones del menchevismo, quienes defendían la neutralidad de los sindicatos. Por su lado, el Grupo Obrero, Verdad Obrera y el Grupo de Comunistas de Izquierda Revolucionarios de Rusia se centrará en los soviets y comités de fábrica, aunque los primeros dos no niegan la participación del partido bolchevique, el último grupo sí niega esta participación del todo. Todos demandarán, ya sea desde los sindicatos o los comités de fábrica y soviets, el principio electivo y el control y administración obreras de la economía (es decir: no simplemente la fiscalización, sino el control directo de los trabajadores sobre toda la producción). Este tema, claro está, está directamente relacionado con el tema del sustituismo tal y como se discute entre las filas trotskistas hoy.

  1. – En la mayoría de estos grupos, a diferencia de Trotsky, sí se contempla una tercera salida histórica al problema de la burocratización de la revolución rusa. Como se sabe, Trotsky plantea simplemente como posibles escenarios la contrarrevolución burguesa contra el Estado soviético, o la superación revolucionaria de los obreros en oposición a la burocracia. Pero la mayoría de estos grupos (Centralistas Democráticos, Oposición Obrera, etc), hablan de la pérdida de fundamentos de la dictadura del proletariado ante los ojos de las masas y la posible re-instauración del capitalismo a través de ese proceso de distanciamiento entre trabajadores y Estado. Esto quiere decir que Trotsky no es el único ni el primero en hablar de la restauración del capitalismo en Rusia, sino que se trata de su posible restauración no de la mano de la burguesía, sino de la mano de una contradicción entre las masas populares y el Estado soviético (que sería, en efecto, la forma de restauración del capitalismo en Rusia décadas después, con las grandes movilizaciones de masas que traerían la caída de la URSS y los Estados burocráticos de Europa del Este).

  1. - En términos tácticos, podemos decir que los grupos a la ‘derecha’ de Myasnikov son la Oposición Obrera, los Democrático Centralistas, el grupo de Ignatov (que se disolvería entre la Oposición Obrera y los Democrático Centralistas), y Verdad Obrera (grupo de bogdanovistas del que no forma parte y se distancia el propio Bogdanov). Todos trabajan a lo interno del partido bolchevique hasta que son censurados, expulsados, encarcelados o asesinados. A su ‘izquierda’ estaría el ultra-izquierdista Grupo de Comunistas de Izquierda Revolucionarios de Rusia cuyo desarrollo no está bien documentado, y aunque es diferente al Grupo Obrero de Myasnikov, se especula que sus miembros se hayan fusionado con este último, pero esta información no está del todo clara.

Todos los grupos tienen contactos entre sí, pero al mismo tiempo tienen duras críticas entre ellos, lo cual hace que nunca se organicen en un frente en oposición a la burocracia stalinista, por más que en el papel realicen llamados a hacer precisamente esa unión. Esto será la tónica de la relación entre los grupos aun con la Oposición de Izquierda de Trotsky, el cual denunciará a estos grupos como contra-revolucionarios o como desviaciones mencheviques y social-revolucionarias, y sin buscar tampoco nunca la organización de un frente, aunque sí el acercamiento en acciones puntuales (como la colaboración entre el Grupo de Comunistas de Izquierda Revolucionarios de Rusia y el Grupo Obrero para la publicación de sus manifiestos en el exterior, o como la ya mencionada reunión entre Myasnikov y Trotsky en Turquía, etc).

  1. – Sobre el Grupo Obrero de Myasnikov, lo más importante de recalcar es que él inicia su oposición antes de fundar el Grupo Obrero, y lo hace como militante del partido bolchevique (desde 1905). Más allá de las circunstancias personales, lo más importante para nosotros en términos políticos es que en algún momento de su oposición individual a la burocratización soviética, defiende la libertad de expresión absoluta (en 1921), posición que cambiaría con la formación clandestina del Grupo Obrero (en 1923). Apoya a la Oposición Obrera y los Democráticos Centralistas, pero al mismo tiempo se distancia notablemente en varios asuntos (además de los ya expuestos): apoya sus luchas por el control y la administración obrera, pero no se centra en los sindicatos, sino en los soviets y comités de fábricas. Asimismo, es el único de estas oposiciones de izquierda que se niega a criticar la rebelión de Kronstadt (cuando miembros de la Oposición Obrera y de los Democráticos Centralistas incluso lucharían con las armas en contra de la rebelión, solo para ser después denunciados –irónicamente- como parte de Kronstadt, etc).

Aun cuando es expulsado del partido bolchevique (a diferencia de algunos miembros de la Oposición Obrera y de los Democráticos Centralistas), Myasnikov continúa apelando a un giro por parte de los bolcheviques. Nunca caracteriza la revolución en términos mencheviques o social-revolucionarios: para el Grupo Obrero la revolución de octubre es proletaria, y significa no la instauración de una democracia burguesa en ningún modo, sino de una revolución socialista (lo cual le criticará a los grupos oposicionales que están a su ‘derecha’). Asimismo, antes que la Oposición de Izquierda de Trotsky, habla de la posibilidad de una rebelión proletaria en contra de la burocracia. Por último: Lenin en una de sus últimos documentos de correspondencia con Myasnikov critica no solo las tesis de libertad de expresión de éste último, sino que estará de acuerdo con Myasnikov en la necesidad de impulsar el control obrero, en oposición a la situación imperante en Rusia bajo el Estado bolchevique tal y como estaba en ese momento (es el momento del Lenin crítico de la burocracia bolchevique). De todos los grupos oposicionales discutidos aquí, el Grupo Obrero de Myasnikov es el único que busca el control obrero a través de los comités de fábrica y soviets, en oposición frontal con el partido bolchevique leninista en caso de ser necesario (pero sin excluir la posibilidad de un giro a lo interno del partido bolchevique, o sin excluir las tácticas de la Enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo de Lenin).

  1. – Por último, solo queremos mencionar que es falso (como argumentaba el propio Lenin) que no existan propuestas concretas sobre la organización socialista y comunista por parte de Marx y Engels: están no solo los comentarios de Marx sobre la Comuna de París que citamos antes (del texto La guerra civil en Francia), sino las propuestas de Engels (recogidas por el propio Lenin en su El Estado y la revolución) acerca de la dictadura del proletariado basándose en la primera república francesa, basada ésta a su vez en el modelo de la primera república norteamericana. Esta afirmación no es superflua: coincide precisamente con la formulación de Marx de una asamblea general que elimine la diferencia entre lo ejecutivo y lo legislativo. Éste es el máximo órgano planteado por Marx para su dictadura del proletariado: no existen comités ejecutivos ni ministerios como los que estableció el leninismo. El ejemplo francés y norteamericano de Engels tiene como característica el ser precisamente eso: gobiernos de una asamblea general de representantes con labores legislativas y ejecutivas de manera simultánea. En el caso ruso esto habría implicado la defensa de la posición del movimiento de comités de fábrica en su posición de establecer una organización nacional de comités de fábrica, y su ampliación a los soviets, sindicatos y partidos. La historia del Grupo Obrero de Myasnikov en defensa del control y la administración obrera tiene como frutos el poder establecer esa enseñanza para las futuras experiencias revolucionarias.

Referencias:

Anweiler, A. Los soviets en Rusia. 1905-1921.

Avrich, P. Bolshevik Opposition to Lenin: G.T. Miasnikov and the Worker’s Group.

Brinton, M. The bolsheviks and workers control.

Broué, P. El partido bolchevique.

Broué, P. Rusia 1917.

Carr, E.H. La revolución rusa.

Deutscher, I. Soviet trade unions.

Liebman, M. Leninism under Lenin.

Olivier, M. La izquierda bolchevique y el poder obrero. 1919-1927.

Serge, V. El año uno de la revolución rusa.

Ward, C.D. The Communist Left in Russia 1918-1930.

1 Para ser aún más específicos: el 14 de noviembre de 1917 Lenin redacta un decreto sobre control obrero aprobado por el Comité Ejecutivo Central de los Soviets de Toda Rusia (instalado desde la revolución). Pero en diciembre de 1917 aparece un manual de control obrero de las fábricas publicado por el Consejo Central de Comités de Fábrica de Petrogrado (el núcleo del movimiento de comités de fábricas), que contradice el decreto leninista aprobado, estableciendo la administración completa, y no solo el control, de los obreros sobre la producción. Por esto los bolcheviques se ven obligados a publicar un documento conocido como el ‘contra-manual’, también en diciembre, en el que se ratifica lo aprobado en el decreto leninista.

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