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HISTORIA.- La revolución del 23 de febrero (8 de marzo) de 1917 en Rusia

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La primera guerra mundial impuso una tremenda carga a las mujeres trabajadoras, ya que el sustento de la familia a menudo caía sobre sus hombros, cuando los esposos y los padres eran enviados al frente, fallecían o eran heridos en la guerra. Trabajaban largas horas por un salario escaso, y luego tenían que hacer las tareas domésticas cuando regresaban a casa. El cuidado de los niños era un problema gravísimo. Algunas grandes fábricas establecieron sus propias guarderías, y había una guardería cooperativa en el distrito de Vyborg. La ausencia de madres en el hogar también contribuyó a un fuerte aumento en el número de delitos cometidos por menores, que aumentó de 1.860 en 1913 a 1.987 en 1914,2197 en 1915 y 3.301 en 1916, un aumento del 7%. Todo esto, sumado a la carga de trabajo adicional impuesta por la introducción de horas extras en la industria, ahora abocada mayormente a la producción de guerra, así como las interminables colas en las panaderías y demás centros de abastecimiento de comestibles, transformaron a las mujeres de la retaguardia en la vanguardia de la revolución (Hasegawa 2017, pp. 79-86).

El 13 de febrero de 1917, la Duma de la ciudad de Petrogrado aprobó por unanimidad la propuesta de introducir el racionamiento, que comenzaría a principios de marzo. Después de tomar esta decisión, se difundieron rumores de que el racionamiento de alimentos, que restringiría el consumo de pan per cápita, se introduciría en el futuro cercano. Esto causó pánico. Enormes colas se formaron frente a panaderías, y hubo incidentes dispersos de ataques a panaderías. No sólo desaparecieron los alimentos, sino también otros materiales esenciales: botas, chanclos, telas, jabón y medicamentos. La leña era tan costosa que muchas personas se vieron obligadas a decidir si debían calentar sus casas y sobrevivir con raciones casi de inanición o, si debían comer, pero morir congelados. Esto era particularmente difícil para los niños, que habían sido privados de leche, huevos, té y manteca, y que ahora se encontraban en la situación precaria de perder la última fuente vital de alimento: el pan. Un agente de Ojrana (la policía secreta zarista) comentó proféticamente: “El resentimiento es peor en las familias numerosas, donde los niños se mueren de hambre en el sentido más literal de la palabra, y donde no se escuchan otras palabras excepto ‘paz, paz inmediata, paz a toda costa’. Y estas madres, exhaustas por estar de pie interminablemente en las colas, y por haber sufrido tanto viendo a sus niños medio muertos de hambre y enfermos, están quizás más cerca de una revolución que los Sres. Miliukov, Rodichev y Cía [líderes del Partido kadete]. Y por supuesto, son mucho más peligrosas, ya que son reservas de material inflamable, que sólo necesitan una chispa para incendiarse” (Hasegawa 2017, p. 187).

A pesar de que el Día Internacional de la Mujer había sido celebrado en Rusia en 1913 y 1914, el 23 de febrero (8 de marzo) no estaba tan bien integrado en la tradición del movimiento obrero ruso como el Primero de Mayo o el 9 de enero (el aniversario del “Domingo Sangriento” de 1905). Así, cuando se acercó el Día Internacional de la Mujer en 1917, no es sorprendente que ninguno de los partidos socialistas rusos lo recibiera con el entusiasmo y la determinación necesarios.

Desde finales de diciembre de 1916, los miembros la Organización Inter-Distritos de Petrogrado (межрайонцы: Mezhraiontsy) habían intentado organizar una acción conjunta con el Comité Bolchevique de Petersburgo y el Grupo Iniciativa (Menchevique) para celebrar juntos el Día Internacional de la Mujer, pero las tres organizaciones no pudieron ponerse de acuerdo sobre las consignas y decidieron actuar de forma independiente. El Grupo Iniciativa dedicó un número de su revista, Trud (Trabajo), a la celebración del Día Internacional de la Mujer. Los Mezhraiontsy fueron los más activos, logrando distribuir volantes entre los trabajadores, que explicaban en un lenguaje simple que los trabajadores, especialmente las mujeres, eran víctimas de la guerra, que continuaba generando enormes ganancias para los capitalistas. Enfatizando que su miseria y su hambre no serían eliminados a menos que el sistema capitalista fuera derrocado, el folleto instaba a los trabajadores a movilizarse: "Es hora de decirles en voz alta: ¡Basta! ¡Abajo con el gobierno criminal y toda su banda de ladrones y asesinos! ¡Viva la paz!". Los Mezhraiontsy celebraron una serie de asambleas "educativas" del 20 de febrero al 23 de febrero de 1917 en la fábrica Aivaz y en la cooperativa de trabajadores Obedinenie. Varios días antes del 23 de febrero, los Mezhraiontsy, anticipándose a una huelga general, recomendaron la elección de comités de fábrica, de distrito y de toda la ciudad.

Los bolcheviques no publicaron ningún volante ese día, ya que la imprenta del Comité de Petersburgo había sido destruida por una redada policial. La inacción bolchevique, sin embargo, fue el resultado de la política del Buró del Comité Central en Rusia, dirigida por Shliapnikov, más que de dificultades técnicas. El Buró, considerando la acumulación de fuerzas organizativas del partido como su tarea más urgente, ordenó a los órganos inferiores de los partidos que no desviaran su energía innecesariamente en esta ocasión y que restringieran sus actividades a la propaganda entre las trabajadoras. Esta política despertó resentimiento entre las militantes del Partido Bolchevique en el distrito de Vyborg, que abogaban por una acción más audaz y querían llamar a una huelga (Hasegawa 2017, pp. 201-202).

El 22 de febrero, un trabajador bolchevique de la fábrica de Erikson y miembro del comité del distrito de Vyborg del partido bolchevique, Vasily Kaiurov, organizó una asamblea de trabajadoras, en la que explicó el significado del Día Internacional de la Mujer, la historia del movimiento de liberación de las mujeres trabajadoras y, sobre todo, el significado de la lucha contra la guerra. Kaiurov, sin embargo, instó firmemente a la audiencia a abstenerse de movilizarse y a seguir sólo las instrucciones del Partido Bolchevique. En otras palabras, incluso militantes bolcheviques fogueados como Kaiurov subestimaron la desesperación y la ira de las trabajadoras, quienes tomaron la iniciativa desobedeciendo las instrucciones expresas de los propios bolcheviques, como lo recordaba el propio Kaiurov seis años después:

    La víspera del “Día de la Mujer” me habían enviado a una asamblea de obreras en Lesnaia, donde definí el sentido del “Día de la Mujer” y del movimiento femenino en general; al llegar al momento actual, insistí, sobre todo, en invitar a las obreras a evitar toda manifestación parcial y a actuar exclusivamente bajo las instrucciones del Comité del partido [...].

    Entonces, cuáles no serían mi sorpresa e indignación cuando al día siguiente, el 23 de febrero, en un pasillo de la fábrica Erikson, el camarada Nikífor Ilitch vino a informarme del estallido de una huelga en varias fábricas textiles y de la llegada de una delegación de obreras que traían una resolución donde pedían el apoyo para los metalúrgicos.

    Estaba indignado con la conducta de las huelguistas: en primer lugar, porque manifiestamente éstas habían hecho caso omiso de las decisiones del Comité Regional del Partido, pero, además, porque había llamado personalmente a las obreras a la contención y a la disciplina la noche anterior y, de repente, una huelga.

    Una huelga que, al parecer, no tenía más objetivo ni razón de ser que las colas, esencialmente compuestas de mujeres y niños, que se formaban delante de las panaderías para conseguir el pan.

Las huelgas de mujeres se extendieron rápidamente a otras fábricas en el distrito de Vyborg. En la mañana del 23 de febrero se celebraron asambleas ilegales en varias fábricas textiles en el distrito de Vyborg. Cinco de los más grandes —Nikolskaia (1.497 trabajadoras), Vyborg (755), Nevka (2.748), Sampsonievskaia (1.592) y Lebedev (998)— se concentraron a lo largo de la orilla del río Neva y de la avenida Sampsonievskii. Si bien las trabajadoras de otras fábricas textiles no habían sido arrastradas al movimiento huelguístico, las mujeres de estas fábricas habían participado activamente en el movimiento de huelga durante la guerra. Ahora abandonaron el trabajo al final de sus asambleas y marcharon a las fábricas vecinas, gritando simplemente “¡Pan!”.

La fábrica textil Nevka estaba ubicada entre dos grandes fábricas metalúrgicas, Nueva Lessner y Erikson. Las mujeres se trasladaron a estas fábricas, apelando a los trabajadores metalúrgicos a unirse a su huelga, gritando: “¡Pan!” y arrojando piedras a las ventanas de las fábricas. Cuando la policía arrestó a una mujer, ella le gritó al policía que la arrestaba: “No tienen mucho tiempo para divertirse, ¡pronto estarán colgando de sus cabezas!”.

“No es difícil ver que la causa directa de la huelga del 23 de febrero fue la escasez de alimentos (...)

La huelga y la demostración iniciada por las trabajadoras textiles impulsaron a los militantes bolcheviques a adoptar medidas urgentes. Por un lado, sabían que el Buró Ruso del Comité Central era reacio a apoyar la acción directa en ese momento. Por otro lado, no podían ignorar y aislar a las compañeras trabajadoras que habían iniciado el movimiento huelguístico. En las asambleas celebradas en los patios de las fábricas, se pusieron al frente del movimiento que los había tomado por sorpresa. La huelga iniciada por las trabajadoras textiles que exigían pan se transformó de esa manera en una manifestación política dirigida por los elementos experimentados y conscientes de la clase trabajadora (Hasegawa 2017, pp. 206-207).50

El segundo número del periódico bolchevique Pravda, publicado el 7 de marzo de 1917, decía lo siguiente sobre el papel del Día Internacional de la Mujer en la Revolución de Febrero, en un artículo anónimo titulado “Un Gran Día”:

    Mucho antes de la guerra, la Internacional proletaria designó al 23 de febrero como el Día de Internacional de la Mujer.

    El 23 de febrero es el Día de la Mujer, como el 1 ° de mayo es el día del proletariado de todo el mundo.

    Hace una semana, el 23 de febrero, en Petrogrado, el antiguo gobierno impidió que las trabajadoras celebraran su día.

    Y debido a esto, los primeros enfrentamientos tuvieron lugar en las manifestaciones, y la revolución comenzó en la fábrica de Putilov.

    El primer día de la revolución es el Día de la Mujer, el Día de la Mujer de la Internacional de los Trabajadores.

    ¡Gloria a la mujer!

    ¡Gloria a la Internacional!

    Las mujeres fueron las primeras en tomar las calles de Petrogrado en su Día de la Mujer.

    En muchos casos, las mujeres de Moscú decidieron el destino de las tropas: entraron en los cuarteles, persuadieron a los soldados, y los soldados se pusieron del lado de la revolución.

    ¡Gloria a la mujer!

    En los tristes años de la guerra, la mujer asumió sobre sus hombros una carga sin precedentes: la angustia de los seres queridos, llevados a la guerra, se alternó con el dolor de los niños hambrientos.

    Y la mujer no se desesperó. Ella levantó la bandera de la revolución.

    ¡Gloria a la mujer trabajadora!

    En los días en que las autoridades sembraban y fomentaban el chauvinismo y el odio sin sentido de algunas naciones contra otras, la trabajadora se levantó al llamado de la Internacional hace cinco años [cuando celebró por primera vez del Día Internacional de la Mujer en Rusia en 1913].

    ¡Gloria a la Internacional!

    El Día de la Internacional de la Mujer condujo a una revolución.

    Y la revolución seguirá siendo fiel a este día.

    La revolución liberará a la Mujer Trabajadora del dolor y de los horrores de la guerra.

    La revolución revivirá, con una fuerza sin precedentes, la fraternidad de los trabajadores de todos los países, la Internacional se reconstituirá.

    Esta será la Tercera Internacional.

    El 23 de febrero –el Día de la Mujer– es el día de la Revolución Rusa, el primer día de la Tercera Internacional.

    Un gran día para los trabajadores de todo el mundo.

           ¡Gloria a la mujer! ¡Gloria a la Internacional!

    ¡Gloria a la gran revolución rusa!

    ¡Proletarios de todos los países, uníos!

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