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POR UN 1º DE MAYO UNITARIO, CLASISTA Y ANTIIMPERIALISTA

Este año la celebración del 1º de Mayo está precedida de dos grandes acontecimientos: el Paro Cívico Nacional realizado el 17 de abril en Honduras, en contra de la política de hambre y represión del gobierno de Mel Zelaya, y la heroica huelga de los profesores de APSE que inicio el 31 de marzo, y que todavía se mantiene en pie de lucha contra el gobierno neoliberal de Oscar Arias.

El Paro Cívico Nacional en Honduras marcó un hito importante en la lucha obrera y popular de Centroamérica. Si bien es cierto no tuvo la misma importancia e intensidad que la huelga general de 1954, que fue liderada por los sindicatos bananeros, y que produjo importantes conquista democráticas, el reciente Paro Cívico Nacional mostró, por primera vez, a las centrales obreras, sindicatos de empleados públicos luchar junto a las poderosas organizaciones del movimiento popular. La masiva represión gubernamental no atemorizó a decenas de miles de hondureños que salieron a las calles a manifestarse, a tomar puentes y caminos, así como a paralizar por lagunas horas los centros de trabajo, sobre todo en el sector público, en donde los sindicatos de maestros jugaron el tradicional rol de vanguardia.

 

 

Esta alianza entre las centrales obreras y el movimiento popular debe adquirir un carácter orgánico, permanente. La Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP) debe convertirse en el embrión de esa nueva organización para la coordinación democrática de las luchas obreras y populares, en contra de los planes de hambre.

El otro acontecimiento importante ha sido la heroica huelga de los profesores de APSE en Costa Rica, quienes han librado una dura lucha en soledad, siendo boicoteados por la dirigencia de los otros grandes sindicatos magisteriales: ANDE y SEC. La huelga de APSE revista especial importancia si tomamos en cuenta que después de la derrota de los opositores al CAFTA, en el referéndum de Noviembre del 2007, se ha producido un grave del movimiento sindical. Los sindicatos del ICE están a la defensiva. En esas condiciones, después de varios fallidos intentos, APSE salió a dar la pelea y en los hechos ha ganado, porque obligó al gobierno a desempolvar el decreto que Oscar Arias dicto a finales de su primer mandato en 1990, reconociendo a los profesionales de la educación como beneficiarios de los aumentos salariales de todos los empleados públicos. El gobierno se niega a dar el aumento retroactivo al 1 de Enero del 2008 y, en cambio, quiere pagarlo fraccionado y a partir de septiembre de este año.

En el resto del área, la situación ha estado relativamente calma. En Guatemala, los maestros lograron después de una larga lucha firmar el convenio colectivo. En El Salvador, el ambiente electoral está incidiendo en la desmovilización de los trabajadores. Nicaragua sigue siendo la retaguardia, aunque los médicos continúan librando una dura batalla para que el gobierno de Ortega reconozca el aumento salarial que por ley les pertenece.

En toda Centroamérica se han disparado los precios de los artículos básicos. De hecho el salario se ha reducido aun más. A lo anterior habría que agregar la apocalíptica amenaza de hambruna se cierne sobre la humanidad. Este 1º de Mayo debemos de luchar no solo por el derecho al trabajo digno, al salario que permita el sustento del núcleo familiar, sino también por el elemental derecho a comer.

El capitalismo está conduciendo aceleradamente a la humanidad a la barbarie, a la destrucción del planeta, a la hambruna mundial. Es hora de pasar a la ofensiva.

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