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EL SOCIALISTA CENTROAMERICANO No 80

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Los procesos electorales de Nicaragua y Venezuela

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El 9 y  23 de Noviembre se realizaron elecciones municipales en Nicaragua y Venezuela, respectivamente, con el agregado que en este último país, por su estructura estatal federal, también se eligieron gobernadores. Ambos países están gobernados por partidos de “izquierda”, que se reclaman nacionalistas y antiimperialistas. En el caso de Venezuela, el Partido Socialista Unificado (PSUV) creado desde el poder por el presidente Hugo Chávez, se reclama “socialista”. En el caso de Nicaragua, el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN),  abandonó el lenguaje socialista hace ya mucho tiempo.

Para la izquierda centroamericana ambas organizaciones son puntos de referencia, sobre todo porque Nicaragua y Venezuela son parte de la llamada Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), un acuerdo comercial anti neoliberal que impulsa Venezuela, y que ha creado expectativas en momentos en que el sistema capitalista e imperialista sufre una crisis severa a nivel mundial.

Los resultados electorales siempre son un termómetro de la evolución de la conciencia de las masas populares. Si ganan los partidos de izquierda, aunque sean reformistas, se puede decir que hay un avance en la conciencia, pero si ganan los partidos de derecha significa que algo grave está ocurriendo entre los trabajadores.

En Venezuela ganó el PSUV de Hugo Chávez en 17 de los 22 Estados, pero perdió en los Estados más poblados y en la propia capital, Caracas. En realidad, es una victoria pírrica del chavismo, porque perdió en los principales centros urbanos, donde se concentra la clase obrera y los sectores populares. Chávez proclamó la victoria y la oposición aceptó los resultados. Hasta Fidel Castro en su lecho de enfermo escribió un editorial señalando que las elecciones en Venezuela fueron impecables, democráticas, que dejó satisfecho a todos, pero guardó un profundo silencio sobre las elecciones de Nicaragua.

En Nicaragua el FSLN se adjudicó la victoria obteniendo 105 de un total de 151 alcaldías. Un triunfo espectacular si se tome en cuenta el tradicional 40% de los votos sandinistas. La oposición burguesa, la Iglesia Católica, las cámaras empresariales, etc, denunciaron un gigantesco fraude que ha empañado el resultado electoral. Hasta el momento en Nicaragua no se han publicado los resultados electorales oficiales, ni se han acreditado a los alcaldes que deberán tomar posesión de sus cargos el próximo 10 de Enero. Algo se cocina por debajo de la mesa.

A diferencia de Venezuela, en donde no cabe la menor duda que el chavismo ganó las elecciones, aunque la derecha avanzó sustancialmente, en el caso de Nicaragua también observamos un avance de la derecha, que ha quedado soterrado por la evidente manipulación de los resultados electorales. Chávez no ha utilizado las elecciones y su triunfo electoral para negociar con la oposición burguesa, en cambio en Nicaragua observamos al Presidente Ortega y al FSLN, preparándose para una negociación sobre las reformas constitucionales.

Del reciente proceso electoral el gobierno de Ortega ha salido deslegitimado ante el pueblo de Nicaragua y ante sus socios latinoamericanos, en cambio Chávez ha logrado una vez más, en base a un triunfo electoral, reafirmar su poder, al menos temporalmente.

El recorte de las libertades democráticas en Nicaragua y la manipulación de los resultados electorales está conduciendo a un fortalecimiento político de la derecha y un descredito del FSLN, en momentos en que arrecia la crisis internacional. Las posiciones nacionalistas y antiimperialistas del FSLN, al rechazar la injerencia de Estados Unidos y la Unión Europea en la proceso electoral, se quedan cortas, se transforman en un vacio y estridente discurso, sino van acompañadas del otorgamiento de amplias libertades políticas para los trabajadores y el pueblo. Nicaragua debe ser democratizada en beneficio de las amplias y empobrecidas mayorías.

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