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MUNDO.- El Conflicto Inter imperialista: Recesión, Inflación y Guerras Regionales.

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Por Jose René Tamariz

La situación internacional es, actualmente, bien compleja. Existen diversas tendencias que se entrecruzan de forma simultánea, tales como inflación permanente, pese a la política de los bancos centrales en el mundo de contrarrestarla incrementando las tasas de interés; desaceleración económica mundial por largo tiempo que, eventualmente, pueden transformarse en recesión económica y guerras regionales, al estilo Rusia-Ucrania, por el control territorial y, supuestas, defensa nacional. A su vez, esas guerras regionales tienden a agudizar los fenómenos económicos-inflacionarios y recesivos, así como crisis económicas más largas y persistentes.

Por otro lado, es importante destacar que, en América Latina, los gobiernos neoliberales han sido -están siendo- barridos por las masas latinoamericanas, ya sean por procesos electorales o como subproductos distorsionados de estallidos sociales o importantes movilizaciones y luchas. Tales son los casos de Chile, Bolivia, Honduras, Colombia y otros países. En esa dirección se orienta, para el mes de octubre, el eventual triunfo de Lula da Silva en Brasil. Las masas han hecho su experiencia con los gobiernos neoliberales y la realidad les ha enseñado que sus condiciones de vida (pobreza, desempleo, desigualdad, reducción de sus salarios) han empeorado debido a esos gobiernos. De ahí que han barrido con ellos con las esperanzas de mejorar sus niveles de vida con los llamados gobiernos “progresistas”.

Inflación, Desaceleración y Recesión Económica

Según el presidente del Banco Mundial, David Malpaas “Las últimas previsiones del Banco Mundial muestran una considerable corrección a la baja: se prevé una marcada desaceleración del crecimiento mundial, al 2,9%, desde el 5,7% registrado en el 2021. Es decir, casi un tercio de reducción respecto de lo pronosticado en enero del 2022, que preveía un 4,1% para este año. La mayor parte de la corrección se debe al aumento de los precios de la energía y los alimentos, junto con las alteraciones en el suministro y comercio internacional originadas por la guerra en Ucrania y la necesaria normalización de tipo de interés que está en marcha”. (La Nación, 13 de junio de 2022). También el presidente del Banco Mundial plantea que “está prevista una reducción del crecimiento global de 2,7 puntos porcentuales” entre los años 2021 al 2024 con posibilidad de que ese decrecimiento dure toda la década hasta el 2030 “debido a la falta de inversión en la mayor parte del mundo”. (Ídem). Entonces, ese proceso de “estanflación” o “receflanción” se prevé sea de larga duración.

Por otra parte, la recesión en los Estados Unidos parece acercarse a ser un hecho y no sólo una posibilidad. Dos trimestres seguidos de contracción económica lo parecen indicar. La inflación en los EE. UU. fue del 8,6% en mayo. La inflación en la eurozona fue también del 8,6%. Y en la mayoría de los países del mundo la inflación ha aumentado significativamente. La inflación ha llegado para quedarse en los países. Por otra parte, es importante mencionar que el euro, moneda única de la eurozona, ha venido perdiendo valor frente al dólar. Según el periódico digital El País “La posibilidad de que un dólar y un euro valgan exactamente lo mismo se acerca. La moneda única sufría este martes nuevas caídas y se cambiaba por 1,025 billetes verdes en el mercado de divisas, un nivel nunca visto en los últimos años, concretamente desde diciembre de 2002”. (elpais.com, 5 de julio de 2022).

Esa situación de depreciación del euro frente al dólar es producto de la combinación del proceso inflacionario y de las políticas de los EE. UU, ya que el aumento de las tasas de intereses más agresiva por parte de la FED frente a los del Banco Central Europeo (BCE) ha convertido al dólar en un refugio para los capitales que buscan mayores rendimientos. Actualmente “La presidenta del BCE, Christine Lagarde, lleva meses inmersa en un dilema: subir tipos con fuerza para frenar la asfixiante inflación… aun a costa de eso tensione las primas de riesgo de los países del Sur y desbarate la recuperación, o ir más lenta pese al riesgo de que la economía entre en una espiral de subidas de precios y salarios de la que no es sencillo salir”. (Ídem). Sin embargo, lo más probable es que el BCE recurra a la política de incrementar la tasa de interés del euro y, por ende, conlleve a la eurozona a la recesión económica, de forma inevitable, ya que “… el banco central Europeo se centra de forma inquebrantable en la inflación…”. Stiglitz, Joseph: El Precio de la Desigualdad. Editorial Taurus, 2012).

El gran problema es que las medidas de la FED para combatir la inflación la han llevado a acercarse, cada vez más, a una eventual la recesión económica en el imperio y eso traerá consecuencias en el mundo, principalmente, a los países más dependientes de los Estados Unidos. Asimismo, lo más probable es que también la eurozona, producto de esa misma política, termine en recesión económica. Entonces, la recesión económica, combinada y simultanea tanto en los EE. UU y la eurozona, podría conllevar a una profundización de la crisis económica a nivel mundial con graves consecuencias sociales, salud y económicas para millones de trabajadores en diversos países, ya sean de bajo, medio y alto desarrollo.

Pero también hay otros problemas asociados a esta situación como es la caída de los mercados bursátiles. Según Nouriel Roubine “… como hay tanta deuda privada y pública en el sistema (un 348% del PIB a escala global), las alzas de las tasas de interés podrían desatar una fuerte caída adicional en los mercados de bonos, acciones y crédito, dándoles a los bancos centrales una razón más para echar marcha atrás. En pocas palabras, el esfuerzo de combatir la inflación podría hacer colapsar la economía, los mercados o ambos. Una dosis modesta de ajuste de los bancos centrales ya ha sacudido los mercados financieros: índices bursátiles clave se acercaron a territorio bajista (una caída del 20% con respecto a picos recientes), los rendimientos de los bonos subieron y las diferenciales de crédito se ampliaron”. (La Nación, 31 de mayo de 2022).

Es un hecho evidente que la guerra de la Federación Rusa contra Ucrania ha acelerado esos dos procesos económicos, inflación, recesión y caída de los mercados bursátiles, de forma simultánea, tanto en los EE. UU y la eurozona, así como también a nivel global. Por otra parte, es importante señalar que la recesión económica en los EE. UU y la eurozona, sin que se produzca ese contagio a China como pareciera ser, sin duda alguna hará que salga favorecida esta potencia mundial emergente que le disputa el control mundial al imperialismo yanqui.

La Guerra Entre Rusia y Ucrania ¿Hacia Guerras Regionales Inter imperialistas?

La guerra entre la Federación Rusa y Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, ha tenido -tiene- repercusiones e impactos a niveles mundiales, ya que ambos países son exportadores globales de combustibles (petróleo y gas), alimentos (trigo y maíz), fertilizantes y metales. Rusia y Ucrania son “Los dos países, conocidos como “el granero de Europa”, representan el 29% de las exportaciones globales de trigo y 19% de las exportaciones de maíz, según JP Morgan”. (BBC News Mundo, 11 de marzo de 2022). De otro lado “En el plano energético, Rusia es responsable del 18% de las exportaciones globales de gas natural, el 14% de las del carbón y el 11,3% de las de petróleo… Es, además, el principal proveedor de Europa, que le compra el 40% del gas natural y el 25% del petróleo que necesita…”. (elordenmundial.com, 1 de marzo de 2022).

Actualmente, Europa, implementa un plan conocido como REPowerEU para sustituir el gas y petróleo ruso. En un primer momento, dicho plan plantea una estrategia para sustituir en dos terceras partes la fuente de energía rusa en el plazo de un año. Y a largo plazo abandonar totalmente el consumo de combustible fósil ruso para el año 2030 y del gas ruso de forma inicial. Es necesario mencionar que la sustitución de las importaciones del gas y petróleo ruso por parte de Europa con otros proveedores como los EE. UU, Noruega, África, Arabia, Qatar y otros países no resuelve el gran y grave problema del abastecimiento de esos combustibles por parte de Rusia a Europa. La sustitución definitiva y total del proveedor ruso de combustibles de parte de Europa podría llevar muchos años. Mientras eso suceda los problemas de los precios de los combustibles a nivel mundial podría convertirse en permanente, aunque existan de forma cíclica alzas y bajas internacionales, ya que la OPEP solamente acordó aumentar su producción de petróleo en un 50% en el marco de la guerra Rusia-Ucrania y los altos precios de los combustibles.

De otro lado, es necesario señalar que, pese a las brutales sanciones, así como incautación o robo de fondos rusos, por parte de los EE. UU y Europa, Rusia las ha resistido, pero obviamente a costa de la caída de economía y muchos sacrificios para las masas rusas. En este artículo no tomamos partido en la guerra por el gobierno de Rusia o de Ucrania. China e India están comprando el gas y petróleo que Rusia no le está vendiendo a Europa. No obstante, Rusia está en su derecho de sus reclamos al imperialismo yanqui y europeo de la avanzadilla que pretenden hacer al integrar a Ucrania a la alianza militar de la OTAN; a su vez, Ucrania debe tener el derecho a autodeterminarse sin la intervención de los diversos imperialismos, ya sea el yanqui, europeo y ruso.

Aunque algunos agoreros pronosticaban el inicio de la tercera guerra mundial debido a la guerra de Rusia y Ucrania y la alerta de la Federación Rusa de sus armas nucleares, lo cierto es que esa posibilidad es falsa. Lo que indica esa guerra es que estemos frente a eventuales periodos de guerras regionales convencionales por territorios y disputa de mercados y rutas de trasiego de mercancías entre los diversos imperialismos, principalmente, entre los EE. UU y Europa, contra Rusia y China y, viceversa.

En la reciente cumbre en España de la OTAN “… Los miembros han aprobado el nuevo Concepto Estratégico en el que refuerzan el flanco Este frente a Rusia, señalan a China como desafío sistémico y buscan adaptarse a los retos del siglo XXI como los ataques híbridos. También se ha comprometido más dinero y armamento pesado para Ucrania…”. (elpaís.com/internacional) Rusia se definió en esa cumbre como la amenaza más significativa y directa a Europa y China como amenaza sistémica global. De ahí que, anteriormente, el secretario de Estado de los EE. UU haya planteado que “China es el único país que intenta reformular el orden internacional y, cada vez más, tiene el poder económico, diplomático militar y tecnológico para hacerlo”. (La Nación, 27 de mayo de 2022). La posibilidad futura de una guerra entre China y Taiwán para su adjudicación definitiva como parte de China, derive en una guerra regional de grandes dimensiones. Precisamente, la definición del nuevo “Concepto Estratégico” en la cumbre de la OTAN significa un rearme político, económico y militar de las potencias imperialistas de los Estados Unidos y Europa. De lo anterior política y reformulación, se han derivado el aumento de los presupuestos militares de Alemania y otros países europeos, así como el anuncio de la inversión multimillonaria de $600 mil millones en Asia de parte de los estadounidense y europeos. Nos encontramos frente a una nueva etapa de crisis económicas, conflictos militares y guerras.

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