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NICARAGUA.- Alejandro Mejia se pasa al lado oscuro: necesidad de resignificar las canciones de protesta.

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Por Victor Trejos

Eran los años 2000, Nicaragua había terminado con una dictadura, y recientemente con una guerra civil que dató una década completa. El país se encontraba en pleno proceso de reconstrucción social e institucional, o al menos eso es a lo que aspiraban nuestros padres y abuelos. La realidad fue otra.

A mitad del período de gobierno de Arnoldo Alemán, Nicaragua enfrentaba una convulsión social más, esta vez en tiempos de paz. Tales protestas sociales, implementadas mediante constantes asonadas, huelgas estudiantiles, laborales y de transporte y a su vez, múltiples quemas tanto de vehículos como de material inflamable sobre las principales calles de la ciudad capital. Demandaban al unísono, el cese de la privatización de los servicios públicos de parte de los gobiernos neoliberales de turno.

Como toda manifestación social, no tardó en sobresalir en escena el eje artístico y articulador que sería el principal acompañante del pueblo durante su lucha popular. Es acá donde la escena musical, liderada por un joven Alejandro Mejía, sentaría los precedentes de la música como medio de protesta, y a su vez sería pionero de la estructuración del rock nica tal a como lo conocemos hoy en día.

Pero ¿Qué sucedió con Alejandro, quien hoy viste camisetas temáticas de una tiranía?

Breve reseña de Alejandro Mejía

Cuando escuchamos el apellido Mejía y posteriormente la palabra "música" o "canción", de inmediato pensamos en la familia Mejía Godoy, siendo Carlos Mejía y Luis Enrique Mejía dos de los mayores exponentes de la música tradicional y testimonial en nuestro país. Hablar de los Mejía es hablar de cultura, de arte, pero también de lucha, ya que, durante el período de insurrección popular, ambos cantautores destacaron con obras alusivas a la Revolución Popular Sandinista, tales como: "Venancia", "Allá va el general", de Luis Enrique; y otras como "La tumba del guerrillero" y "Comandante Carlos Fonseca" de Carlos Mejía Godoy, por mencionar algunas.

En efecto, estas serían las raíces de Alejandro Mejía, hijo de Luis Enrique Mejía. Nació en 1970 para luego emigrar a Costa Rica con sus padres, desde donde retornaría 15 años después. Su incursión en la música fue a temprana edad, herencia familiar. Es también primo de cantautores reconocidos en la escena nacional e internacional tales como Luis Enrique (Príncipe de la Salsa) y de Ramón Mejía, también conocido como Perrozompopo.

Contra Políticos Ultrajantes

Los primeros pasos de Alejandro en la música los daría a través de la composición de piezas con alto contenido social, caracterizadas también por la energía y la irreverencia del género heavy metal durante toda su carrera.

A finales de los años 90, junto con otros músicos, funda el grupo Contra Políticos Ultrajantes, mejor conocido como C.P.U. Es aquí donde Alejandro se consolida como el referente nacional de la música de protesta. En 1999 se desarrollaban las batallas campales entre estudiantes y la policía nacional, quienes reprimían con gases y balas de goma a los estudiantes que lucharon por la reasignación del 6% constitucional hacia las universidades públicas del país.

Las letras que escribió Alejandro partían de una crítica hacia el sistema político corrupto que presidía el caudillo Arnoldo Alemán. Uno de sus temas icónicos es el de "Obras y no palabras" en una clara respuesta a las promesas que Arnoldo Alemán pregonó durante su campaña electoral y que, a la fecha, de ese entonces, se mantenía sin cumplir. La canción realiza la enumeración de los principales puntos que causaron la inconformidad generalizada con su gobierno, producto de una cuestionadísima gestión pública.

Otro de los temas que marcó un precedente tanto social, como musicalmente fue el tema "Seguridad, Honor y Servicio" título que retoma, con total ironía, el lema institucional de la Policía Nacional. Acá Alejandro realiza un cuestionamiento directo al aparato coercitivo por excelencia del Estado, "Serviles del gobierno irracional" les nombra en uno de sus versos. El cómo las fuerzas de seguridad no actúan del mismo modo en contra de la burguesía, sino que es el pueblo (trabajador y proletario) quien se lleva la peor parte. La diferencia entre clases sociales.

Segundo período de gobierno sandinista

C.P.U. concluyó su puesta en escena a como concluyeron las protestas sociales. El pacto Alemán-Ortega había dado como resultado una serie de reformas a la constitución y a las leyes electorales que le permitirían al partido oficialista llegar al poder, y no salir nunca más.

Nace el proyecto musical "Grupo Armado" en el cuál Alejandro continuaba ejerciendo fuertes críticas, pero esta vez enfocadas en el tema medioambiental, en el amarillismo de los noticieros nacionales y por supuesto, en el impresentable sistema político nacional. Canciones como "Gárgolas" la cual hace una alusión directa hacia los padres de la patria, y el como para ellos "la democracia es un bacanal".

Grupo Armado se disolvió a los años siguientes, dando paso a el proyecto musical más maduro y actual de Alejandro, el grupo Cargacerrada. Esta banda, influenciada por el Thrash Metal, define por si misma la carrera de Alejandro como uno de los máximos referentes de la escena del rock a nivel nacional.

El siguiente tema de carácter político a destacar en este artículo es el que lleva por nombre "Ladrón y cuenta nueva". Habla del traspaso cíclico de una cultura de corrupción en las instituciones públicas e incluso en la presidencia. No importa quien gobierne, aunque cambien de cara, el ladrón hace borrón y cuenta nueva. Dejando implícito que la corrupción estatal es transversal a cualquier ideología política que llegue al poder.

Este cuestionamiento al dilema ideológico y el poder se amplía en la canción "Señor Gobierno" en el cual Alejandro narra desde la perspectiva de un gobierno, valga la redundancia, la finalidad del mismo para con su pueblo. Es una crítica al despotismo y contra el autoritarismo con el cual, el Frente Sandinista, desde su auto nombramiento de izquierda, continuaba oprimiendo al proletario, a los que están desde abajo.

"Soy liberal, soy sandinista.

Soy rojo con mancha,

Soy rosado chicha.

Soy el águila,

Soy el martillo, soy la hoz.

Soy el mazo, con que les doy mazo."

La ruptura de los ideales revolucionarios

Con el estallido social de abril en 2018, y la evidente represión gubernamental en contra de los manifestantes, los artistas se vieron obligados a tomar una posición política de acuerdo a sus ideales. Es de esta forma en que músicos como Carlos y Luis Enrique Mejía no dudan en tomar bando a favor del pueblo opositor. Nuevas canciones de protesta surgieron de los hermanos Mejía Godoy, lo que les forzó a un exilio del cuál no han retornado.

Renegado y arrepentido

Alejando Mejía, a los pocos días del 18 de abril colocó un post desde su página oficial, en el cual reclamaba al gobierno sandinista de haber perdido sus ideales. "¿Por qué les cuesta tanto admitir que la cagaron? La represión, los muertos, la censura a la libertad de expresión no es el Sandinismo que yo conozco." Fue su último pronunciamiento sobre la crisis nacional.

A finales del siguiente año, Alejandro sorprende al anunciar un único concierto en Managua, de la mano de nada más, y nada menos, que el hijo de la pareja dictatorial, Juan Carlos Ortega, quien hasta antes de la crisis lideraba una de las mejores bandas de rock nica de la actualidad. Este desacierto de Alejandro provocó la indignación inmediata de una gran mayoría de sus seguidores, incluso de los mas longevos, puesto que este acto simbolizaba una traición hacia los ideales que alguna vez inspiraron a muchísimos jóvenes a continuar alzando la voz ante las injusticias.

La pasada conmemoración del 41 aniversario del triunfo de la insurrección popular, desfigurado en su totalidad por el FSLN, pudimos observar imágenes de don Alejandro vistiendo los emblemas sanguinarios de la dictadura de Ortega, confirmando asimismo, su respaldo político hacia la tiranía.

Existe una amplia discusión en el tema de la separación entre el artista y su arte. A raíz de esto me permito cuestionar sobre la validez que hoy en día tienen aquellas canciones de protesta antigubernamental. Y es que el mensaje que Alejandro nos deja en sus temas es que no importa quien esté en el poder, no importa el credo, ni político, ni religioso, ni social, ni económico. Corrupción es corrupción, y dictadura es dictadura.

El nuevo despertar de la música de protesta

Nuevos artistas, nuevas canciones y nuevas consignas han surgido junto con el estallido de abril. Mismas que logran tanto testificar, como aglomerar las demandas que juntos exigíamos desde las calles. Cantautores como Jandir Rodríguez y su icónica "Héroes de Abril", o el trabajo sobre memoria plasmado en los versos de Mario Ruiz en "La Ráfaga" y "Eran Estudiantes", logran marcar un antes y un después en nuestra historia, una historia cargada de luchas y de heridas todavía sin sanar.

La violencia policial, la represión gubernamental, la degradación de las instituciones públicas, los pactos como práctica política son cosas que hoy en día continuamos presenciando. El hecho de que hace 20 años se protestara por estas mismas transgresiones nos indican claramente que nada ha cambiado en todo este tiempo. ¿Cuánto hemos avanzado como sociedad? En 16 años de neoliberalismo y 13 años más de sandinismo, todo sigue igual.

Es momento de hacer un cambio, esta vez y para siempre.

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