Por Victoriano Sánchez

Aprovechando que Gustavo Porras, presidente del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), es ahora presidente de la Asamblea Nacional, y que desde su nuevo cargo tiene las manos atadas, la Central Sandinista de Trabajadores (CST), dirigida por Roberto González, intenta aprovechar el vacío creado por la desaparición en los hechos del FNT.

Diferencias entre el FNT y la CST

En el periodo 1990-2006, el FNT jugó un rol vital para el FSLN en la oposición, que debía resistir las embestidas de los gobiernos neoliberales de turno. El FNT se concentró en agrupar a los sindicatos magisteriales y de salud y al resto de empleados públicos. El FNT encabezó luchas del sector salud, y junto al Movimiento Medico Pro Salario, protagonizaron enormes jornadas de luchas, que fueron hábilmente utilizadas por el FSLN para negociar cuotas de poder.

Pero al retomar el FSLN el gobierno en Enero de 2007, el rol progresivo del FNT a organizar luchas, desapareció por completo. La plana mayor del FNT, que en su mayoría provienen del sector salud, están ocupando ahora altos cargos administrativos en el Ministerio de Salud (MINSA), aunque algunos permanecen como dirigentes del FNT.

La CST, por su parte, se concentró en los dispersos y debilitados sindicatos de obreros industriales y de la construcción, este último uno de los sectores más dinámicos de la economía. La CST también se concentró en la ardua labor de organizar sindicatos en las maquilas, un sector que agrupa a unos 120,000 trabajadores, en su mayoría mujeres.

La división de la dirigencia sindical sandinista nunca ha sido correctamente explicada. Tanto el FNT como la CST son fieles al FSLN y su líder Daniel Ortega. No se trata solo de rencillas personales, o estilos particulares de trabajo, sino que cada una de estas centrales agrupa diferentes sectores sociales de los trabajadores. En los 16 años de gobiernos neoliberales, el FNT al encabezar luchas fortaleció la capacidad de negociación del FSLN, pero debilitando al mismo tiempo a los sindicatos. LA CST por su parte, salvo algunas luchas parciales de la construcción, no tuvo la misma beligerancia, y tenía como factor en contra los coqueteos del COSEP con el FSLN. Cualquier lucha incidía directamente en la producción y provocaba la protesta de los empresarios.

El fenómeno de la tercerización.

La tercerización es un fenómeno mundial bajo el capitalismo neoliberal y representa un enorme retroceso de las conquistas laborales. Después de décadas de lucha, se logró el derecho a formar sindicatos, derecho a la seguridad social y al pago de prestaciones. Todo esto se va al carajo con la tercerización,

Esta es una práctica casi generalizada en Nicaragua, por medio de la cual los empresarios contratan o crean una empresa fantasma para ahorrarse los costos que se crean con el pasivo laboral, es decir, cuando deben pagar las prestaciones sociales a sus trabajadores, sea por cierre de empresa o por cierra de la plaza laboral. Cualquier empresa, pequeña o grande, nacional o extranjera, recurren a la tercerización. Muchas maquilas abren y cierran operaciones y nos les pagan a los trabajadores, aunque esto no es propiamente tercerización.

Dos Proyectos de ley

La tercerización no afecta a los sindicatos del FNT, por estar compuestos estos en su mayoría por empleados públicos. Aunque en algunas instituciones del Estado se aplica la tercerización en algunas áreas, como limpieza, jardinería, vigilancia, no es todavía una práctica generalizada. Por eso el FNT no estaba interesado en aprobar el primer proyecto de ley que paso siete años en las gavetas de los escritorios de los diputados.

En cambio, la base social de la CST si es la más afectada por la tercerización, por eso la insistencia de Roberto González para regular la tercerización, y su nueva propuesta de reformar un capítulo del Código del Trabajo.

Lo lógica de la CST es incomprensible, en vez de defender a capa y espada las conquistas laborales y plantarse en contra de cualquier tipo de tercerización, está proponiendo que las empresas que contraten los servicios tercerizados sean solidariamente responsables al momento de liquidar a sus empleados. Esta sería una forma de legalizar la tercerización, en vez de prohibirla tajantemente, hacerla un poco más humana, pero manteniéndola viva.

Uno de los atractivos de las empresas internacionales que se han asentado en Nicaragua, es precisamente la falta de regulaciones para contratar una mano de obra abundante y barata. Es poco probable que la CST sea consecuente con lo que dice, porque de inmediato chocará con el COSEP y tendrán que enfrentar la disciplina del FSLN.

Sea lo que fuera, es hora de que los sindicatos encabecen un movimiento contra la tercerización, exigiendo que se cumplan todas las garantías mínimas del Código del Trabajo, y cualquier reforma debe contemplar la prohibición absoluta a cualquier forma de tercerización.

Hemeroteca

Archivo