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HONDURAS.- 3 de octubre de 1963: golpe de Estado contra Ramón Villeda Morales

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Por Clemente Bardales

La historia de Honduras, como la mayoría de países de Centroamérica, con la relativa excepción de Costa Rica, ha estado plagada de revoluciones fallidas y golpes de Estado que establecieron dictaduras militares. La acumulación de poder económico y político de las Fuerzas Armadas de Honduras viene de ese periodo.

Golpes de Estado en el siglo XX

Además del gobierno “civil” de Tiburcio Carias Andino (1933-1949) que ejerció el poder con el apoyo de los militares, se produjeron otros tres golpes de Estado. El primero ocurrió el 21 de octubre de 1956, cuando un golpe militar destituyó al presidente Julio Lozano Díaz, quien se había proclamado presidente después de un fraude electoral. Se formó una Junta Militar (1956-1957) conformada inicialmente por el general Roque J. Rodríguez, el coronel Héctor Caraccioli y el ingeniero Roberto Gálvez Barnes, más tarde el coronel Oswaldo Lopez Arellano formaría parte de la misma.

El segundo golpe de Estado ocurrió en octubre de 1963, meses antes de finalizar el mandato del popular presidente liberal, Ramon Villeda Morales. Con este golpe de Estado se instauró un largo periodo de gobiernos militares, conocido como “reformismo militar” (1963-1982), que sentó las bases de una relativa modernización del Estado burgués, pero que marcó al mismo tiempo el rol preponderante de las Fuerzas Armadas.

Este periodo de gobiernos militares se interrumpió brevemente con la corta presidencia del nacionalista Ramon Ernesto Cruz (julio de 1971-diciembre de 1972), cuando el general Lopez Arellano propinó en tercer golpe de Estado, reinstaurando los gobiernos militares. El 22 de abril de 1975 el Consejo Militar destituyó a Lopez Arellano por supuestos actos de corrupción y nombró como sucesor al general Juan Alberto Melgar Castro (1975-1978), quien fue sustituido por Policarpo Paz Garcia (1978-1982), siendo este el último gobierno militar.

En el siglo XXI, se produjo el cuarto golpe de Estado, esta vez contra el presidente Manuel Zelaya (2006-2009).

La transición: “autonomía” para la UNAH y también para las Fuerzas Armadas

Tras el golpe de estado militar preventivo de octubre de 1956, las Fuerzas Armadas fijaron para noviembre de 1957 la convocatoria para una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) compuesta por 27 diputados, encargada de redactar la nueva Constitución que sería promulgada ese mismo año. En esas elecciones, el Partido Liberal obtuvo 209,109 votos, el Partido Nacional ganó 101,274 votos, y el Movimiento Nacional Reformista (MNR) obtuvo 24,489 votos.

La ANC dominada por diputados liberales, eligió el 15 de noviembre de 1957 a Ramón Villeda Morales como presidente, poniendo fin al periodo de gobiernos nacionalistas. Al día siguiente, Gálvez Barnes renunció como miembro de la Junta Militar y fue sustituido por el coronel Oswaldo López Arellano, quien ocupaba el cargo de Ministro de Defensa y gozaba del respaldo de todas las ramas de las Fuerzas Armadas

El 21 de diciembre de 1957, en un acto solemne en el Estadio de Tegucigalpa, Modesto Rodas Alvarado, en su calidad de presidente del Congreso Nacional, le tomó la promesa de ley y le impuso la banda presidencial a Ramón Villeda Morales.

La transición de la Junta Militar al gobierno civil de Villeda Morales fue posible por un acuerdo con la cúpula militar. Antes de entregar el poder, la Junta Militar otorgó la autonomía para la Universidad Nacional de Honduras, una enorme conquista para los estudiantes, mediante la publicación del Decreto No 170, del 15 de octubre de 1957, aprobando la Ley Orgánica de la Universidad de Honduras (UNAH) la que se mantuvo vigente hasta finales del año 2004.

A cambio, la ANC aprobó en la Constitución de 1957 una relativa autonomía de las fuerzas Armadas, las que obedecerían el presidente de la república, pero por la intermediación del “jefe de las fuerzas armadas”, quien debía ser electo por el Congreso Nacional de una terna enviada por el Consejo Superior de la Defensa Nacional. En pocas palabras, el presidente de la república no tenía incidencia directa en el nombramiento y sucesión del jefe de las Fuerzas Armadas. De esta manera, los militares conquistaron su autonomía, que les permitió incidir y jugar un papel de árbitros en la política nacional.

Este status de relativa independencia del poder ejecutivo se mantuvo durante 42 años, hasta el 25 de enero de 1999, cuando una reforma constitucional le permitió al presidente de la republica ejercer directamente la jefatura suprema de las Fuerzas Armadas. No obstante, a pesar de esos cambios legales, los militares siguen siendo el verdadero poder tras el trono.

El rol bonapartista de las Fuerzas Armadas

Durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX la economía de Honduras se basó en los enclaves en manos de compañías extranjeras. La oligarquía y la burguesía local eran muy débiles, supeditadas al capital extranjero, especialmente norteamericano.

La huelga bananera de 1954 fue una especie de revolución democrática frustrada que obligó en pocos años a los militares a tomar directamente las riendas del país, para iniciar las reformas democráticas necesarias ante la incapacidad de la burguesía, por un lado,  y la fuerza cada vez más pujante de los trabajadores bananeros y sectores populares, por el otro, quienes en su amplia mayoría eran influenciados políticamente por alas de “izquierda” del Partido Liberal.

El liberalismo hondureño está situado, junto con el colombiano, a la “izquierda” del espectro del liberalismo latinoamericano. Las masas populares de Honduras se identifican mayoritariamente con el discurso de justicia social de las corrientes de izquierda del liberalismo. Este factor ha impedido el surgimiento de partidos de izquierda independientes con influencia de masas.

A pesar de las buenas intenciones y acuerdos suscritos en 1956, las contradicciones entre el gobierno de Villeda Morales, asentado en las ilusiones democráticas de las masas populares, y el rol cada vez mas bonapartista de las Fuerzas Armadas, era casi inevitable.

El gobierno “desarrollista” de Villeda Morales

Bajo el gobierno de Villeda Morales se sentaron las bases de la modernización capitalista de Honduras: se aprobó el Código del Trabajo, vieja reivindicación de los trabajadores; se emitió la Ley de Reforma Agraria, se creó el   Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), una Ley de Fomento Industrial, etc. Bajo su gobierno, logró que la Corte Internacional de Justicia se pronunciara a favor de Honduras, en el diferendo limítrofe con Nicaragua, sobre 8500 kilómetros cuadrados de la Mosquitia.

El boom económico de la postguerra fue aprovechado al máximo por Villeda Morales, y cuya labor fue continuada por los gobiernos del reformismo militar. Los años 60 del siglo XX marcan el surgimiento de una burguesía local, compuesta en su mayoría por emigrantes árabes o judíos, que fueron artífices de la creación de un mercado interno virgen con el impulso de las políticas de sustitución de importaciones del recién creado Mercado Común Centroamericano (MCCA) en 1960.

El apoyo a la guerrilla antisomocista

Villeda Morales apoyó a la guerrilla nicaragüense. El ex teniente Rafael Somarriba, nicaragüense, se entrevistó en febrero de 1959, en la Habana, Cuba, con Ernesto Che Guevara, para solicitar apoyo en la lucha armada contra la familia Somoza. En marzo de 1959, Somarriba viajó a Honduras y se entrevisto con el presidente Villeda Morales, a quien le entregó una carta firmada por el Che Guevara. Después de una larga conversación, Somarriba y Villeda Morales se pusieron de acuerdo.

¿En qué consistirá mi ayuda?, preguntó Villeda Morales. Somarriba respondió: “El armamento y lo económico lo da Cuba. Necesitamos una pista aérea para desembarcar armas. También campos de entrenamientos para unos 50 hombres. La pista tendrá que mantenerse abierta para seguir recibiendo apoyo cubano”. Se abrazaron en señal de acuerdo.

EL gobierno de Villeda Morales facilitó el territorio de Honduras para organizar campamentos de la guerrilla antisomocista, pero el 24 de junio de 1959 fueron atacados por sorpresa por tropas del Ejército de Honduras, ocasionando la masacre de guerrilleros nicaragüenses en el lugar conocido como El Chaparral, departamento del Valle, Honduras.

Este episodio creo una nueva fricción entre Villeda Morales y la cúpula militar.

Fallido golpe de Estado y creación de la Guardia Civil

Conociendo el real poder que habían acumulado los militares, Villeda Morales procuró mantener una relación de equilibrio con el Ejercito, pero al final no pudo contra ellos. Siempre impulsó en el Congreso que se le asignara a las Fuerzas Armadas una cuarta parte del presupuesto nacional.

En 1959 hubo cuatro intentonas de golpe militar que no progresaron, pero que mostraban la inconformidad y el poder político acumulado por la cúpula militar. El 12 de julio de 1959, el coronel Armando Velásquez intentó un golpe de Estado contra Villeda Morales, apoyándose en la Policía, la que terminó siendo disuelta. Villeda Morales creo un nuevo cuerpo armado de 2500 hombres denominada “Guardia Civil”.

Indudablemente, la creación de un nuevo cuerpo armado, por muy pequeño que fuera, provocó recelos con la cúpula militar. Oswaldo López Arellano llamaba “ejercito negro” a la Guardia Civil, burlándose del color del uniforme que usaban. La gota que derramó el vaso, fue la orden de Villeda Morales de que las elecciones de 1964 fueran vigiladas por la Guardia Civil.

El Golpe de Estado del 3 de octubre de 1963

Aprovechando la fecha de celebración del natalicio del general Francisco Morazán, el coronel Lopez Arellano movilizó tropas para derrocar a Villeda Morales. Lo primero que hizo fue rodear, atacar y desarmar los cuarteles de la Guardia Civil, la que fue tomada por sorpresa. Las cifras de muertos nunca se conocieron.

Aviones de la Fuerza Aérea de Honduras (FAH) sobrevolaron el Palacio Presidencial. Al mediodía, un avión de la FAH trasladó a Costa Rica al presidente Villeda Morales y Modesto Rodas Alvarado, presidente del Congreso y líder del PL.

El golpe de Estado fue apoyado por una corriente del Partido Liberal, denominada anti Rodistas, y por el conjunto del Partido Nacional. Algunos de ellos, ocuparon altos cargos en el gobierno militar. Oscar Flores fue nombrado magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Amado Nuñez siguió desempeñándose como ministro del trabajo, Rafael Bardales Bueso como ministro de educación, etc.

Estados Unidos no reconoció al gobierno de Lopez Arellano, por la política que en ese momento sostenía John F Kennedy de “alianza para el progreso”, pero como este fue asesinado el 22 de noviembre de 1963, su sucesor, Lindon B Jonhson, terminó reconociendo al gobierno surgido del golpe de Estado. Los gobiernos centroamericanos terminaron reconociendo uno por uno al nuevo gobierno militar.

Una de las primeras decisiones del coronel Lopez Arellano, al propinar el golpe de Estado de 1963 que derroco al gobierno de Villeda Morales, fue la disolución de la Guardia Civil y la creación del Cuerpo Especial de Seguridad (CES) que en años posteriores se convirtió en Fuerza de Seguridad Publica (FUSEP) y mas tarde en Policía Nacional. Desde 1963 hasta 1998, la Policía fue el cuarto brazo o rama de las Fuerzas Armadas.

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