Por Leonardo Ixim

Con la entrada de la contrarrevolución y el derrocamiento de Jacobo Arbenz en junio de 1954, el nuevo gobierno impuesto por la invasión estadunidense y el denominado Movimiento de Liberación Nacional (MLN), puso como gobernante al ex militar Carlos Castillo Armas, instaurando un régimen represivo de persecución a todo el tejido social construido por la revolución democrática

Se instauró una dictadura anticomunista -expresión que denota no solo la persecución a los miembros del comunista Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) sino a toda la oposición democrática- apresando y asesinando líderes estudiantiles, sindicales y campesinos, disolviendo sindicatos, ligas campesinas y cooperativas, disolviendo al PGT y otros partidos progresistas, aplastando levantamientos militares patrióticos como el de los cadetes del 2 de agosto de 1954, etc. El nuevo gobierno conformó un régimen político que no se consolidará hasta el golpe de Peralta Azurdia en 1963, que tuvo como marco en un primer momento la contrarrevolucionaria Constitución Política de 1956, por medio de unas elecciones en las que solo participaron los acólitos del nuevo gobierno adscritos al Frente Anticomunista Nacional (FAN).

En enero de 1958 fue asesinado Castillo Armas, asumiendo un gobierno provisional conformado por miembros del FAN. Entre el 58 al 59 se fundan una serie de partidos como la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG) y el Partido Revolucionario (PR) -que se decía heredero de la revolución- que existieron con la condición de abjurar al “comunismo internacional”. Es desde ese momento que el ejército asume una posición hegemónica en el Estado y la sociedad, imponiéndose por medio del terror estatal.

Después de unas fraudulentas elecciones realizadas por el MLN, donde su candidato se impuso sobre el verdadero ganador, el militar Miguel Idígoras Fuentes, se realizó una serie de protestas y   nuevas elecciones donde se reconoció el triunfo de éste. En sus primeros años Fuentes abrió los espacios de participación política (aunque el PGT se mantuvo en la clandestinidad), que posteriormente fue cerrando, bajo el influjo de la revolución cubana entre otras causas; tuvo además la oposición anticomunista de los partidos DCG, PR, MLN.

Entre octubre del 54 y julio del 61 se produjeron seis levantamientos militares, algunos de oficiales que apoyaron la invasión, otros más cercanos a la revolución, entre los que sobresalió el de enero de 1956, del coronel Carlos Paz Tejada, hombre cercano al ex presidente Arbenz. En julio de 1960 se generó otro levantamiento, que al ser derrotado buscó implantarse en la Sierra de las Minas, al nor oriente del país, dirigidos por el teniente José Guillermo Lavagnino.

El gobierno de Idígoras se caracterizó por un creciente despotismo, corrupción en todos los niveles y por la represión hacia el movimiento popular, al grado de crear una ley que siguiendo la tónica de otras realizadas tras la contrarrevolución, calificaba de “comunistas” y perseguía ferozmente a toda la oposición democrática. El Estado se mantuvo en una situación de crisis financiera y por tanto el gobierno presentó ante el Congreso una reforma tributaria que fue contrariada por la naciente asociación de la oligarquía, el Cacif.

Pero sin duda fue la instalación de un campo de entrenamiento para las acciones contrarrevolucionarias en Cuba en la Bahía de Cochinos, en la Finca Helvetia en el sur occidental departamento de Retalhuleu, lo que mayor conmoción provoco en la sociedad. Esto se trasmitió al interior del ejército donde oficiales intermedios con sentimientos nacionalistas y con la influencia de otros ya dados de alta como Paz Tejada realizaron un intento de golpe de estado que fue el preludio de la lucha guerrillera. Previo a esto y posteriormente al levantamiento del 13 de noviembre arreció la depuración al interior del ejército y la introducción de elementos doctrinarios, estratégicos y operativos inspirados en la doctrina de seguridad nacional en el marco de la guerra fría

El levantamiento

Según el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, este levantamiento fue la suma de una cadena de conspiraciones y el de mayor apoyo entre las filas del ejército. Se estima que participó el 30 % de la oficialidad, sobre todo oficiales jóvenes, medios y bajos, dirigidos por los tenientes coroneles Yon Sosa y Luis Turcia Lima. El objetivo principal era la reorganización de esa institución en el marco de valores de honor y patriotismo, inspirados en los gobiernos de la revolución. Un movimiento típicamente de las capas medias que aunque fue en su mayoría militar, tuvo como correa de transmisión la inconformidad de amplios sectores de la población.

El levantamiento contó con el respaldo del Cuartel de Matamoros en la capital y las bases de Zacapa y Chiquimula. La acción se adelantó porque fue delatada, lo cual provocó su desorganización y posterior fracaso. Por otra parte la Fuerza Área se negó a reprimir a los alzados -aunque no apoyó la acción- lo cual obligó al gobierno a buscar el apoyo de los mercenarios contrarrevolucionarios cubanos, que en efecto lo dieron. Aunque la acción fue netamente militar, contó con el apoyo de civiles cercanos a los partidos PGT, PR y de Unidad Revolucionaria (PUR), muchos de los cuales fueron arrestados.

Al ser derrotados por las tropas leales a Idígoras, muchos de los alzados se refugiaron por varios meses en Honduras y El Salvador. Después de este alzamiento hubo intentos de organización guerrillera, sobre todos de elementos estudiantiles radicalizados y miembros de partidos democráticos que le apostaban a la vía armada, pero fueron derrotados. Sin embargo ya en marzo de 1961 se empiezan a dar acciones armadas de varios de los militares que regresaron clandestinamente del exilio, con el asesinato del jefe de la Policía Judicial, conocido como siete litros, quien había asesinado al jefe de los insurrectos, el capitán Alejandro de León Aragón. El 26 de febrero de 1962, se conformó el Frente Rebelde 13 de noviembre con el nombre del capitán asesinado, proclamando el derrocamiento del gobierno tirano y la instalación de una democracia, el cual se le sumaron integrantes civiles. En los meses posteriores se crearía otra organización conformada a instancias de los partidos PGT y PUR, el Frente 20 de Octubre.

El día de la Dignidad Nacional

En noviembre de 1961 se realizaron elecciones de medio tiempo (congreso y alcaldías) las cuales ganó fraudulentamente el partido en el gobierno. De esa forma la Asociación de Estudiantes Universitarios convocó a un paro nacional para el 15 de marzo, denominado día de la dignidad nacional. A este se sumaron los estudiantes secundarios aglutinados en el Fuego, así como sindicatos y asociaciones vecinales.

En el pliego petitorio de los movilizados estaba: la renuncia de Idígoras, la convocatoria de una Asamblea Constituyente, la integración de un gobierno de unidad nacional, el reintegro al ejército de los oficiales de MR-13N, la consignación a los tribunales de los miembros de gobierno, la disolución de los órganos represivos y garantías democráticas de funcionamiento a partidos y organizaciones sociales.

Las movilizaciones alcanzaron un clima pre-insurreccional, paralizando la ciudad capital y parcialmente Quetzaltenango y Escuintla, creando en algunos momentos poder popular en barrios y colonias. En esta situación los grupos guerrilleros aprovecharon para realizar acciones aisladas de sabotaje a la infraestructura. La respuesta gubernamental fue de represión y la instalación de un Estado de sitio, asesinando a varias personas. Por otro lado el Frente Anticomunista y la iglesia católica aprovecharon para difundir a la población el “peligro de la amenaza comunista y el llamado al orden y a la paz”.

Las acciones armadas de los grupos alzados fueron aisladas y la faltó comunicación con oficiales simpatizantes que aún se encontraban dentro del ejército. Por el otro, la izquierda -PGT y PUR- que influía en la organización social y asumió la vanguardia del movimiento, en lugar de llevar al máximo el programa democrático mencionado, negoció con Idígoras la convocatoria de elecciones anticipadas y que se permitiera la candidatura de ex presidente Arévalo, lo que ilusionó a varias fuerzas progresistas, desactivando la movilización.

Conclusiones

El reformismo de la izquierda, arropado bajo las ilusiones electoralistas que nunca se llevaron a cabo, por el golpe de Estado reaccionario de Peralta Azurdia promovido por el gobierno gringo, desanimó y desestructuró el movimiento pre insurreccional. El nuevo gobierno militar consolidó la depuración al interior del ejército, convocó a una nueva constituyente en 1965 donde participaron solo los partidos anticomunistas, coronando la militarización de la sociedad, terminando de darle forma al régimen político militar y la implementación masiva de la estrategia contrainsurgente, que tendría su fruto con la derrota de la primer oleada guerrillera a finales de los 60s en el gobierno del civil Julio Cesar Montenegro.

Los distintos grupos insurgentes por su parte, crearon las primeras Fuerzas Armadas Rebeldes, que era una especie de alianza y de división de funciones, entre los grupos guerrilleros dirigidos por Sosa y Turcios, el M20 Octubre-PGT y el M-12A formado por estudiantes alzados en armas. Sin embargo las diferencias ideológicas (por ejemplo el M-13N comandado por Yon Sosa recibió la influencia ideológica del trotskista Partido Obrero Socialista de México, que correctamente llamaba a priorizar la lucha de masas sobre otras formas; o las diferencias internas dentro del PGT sobre si apoyar o no la lucha armada), y la aplicación de la táctica militar del foquismo promovido por Cuba, que llevó a la derrota de intentos similares en otros países del continente, posibilitaron la derrota a finales de los 60s de esta primera oleada guerrillera, por medio del primer genocidio en los orientales departamentos de Zacapa, Chiquimula e Izabal.

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