Por Nohemy Rodríguez
Cada año se rinde homenaje a un ciudadano –hombre o mujer- que haya dejado huella en la historia del país, ya sea en el ámbito educativo, social o político. Este año irónicamente se designó a Blanca Jeannette Kawas Fernández, digo “irónicamente” porque en la actualidad nos encontramos en medio de acciones de protesta por parte de los pobladores de La Tigra contra el proyecto habitacional Bosques de Santa María ubicado en esta zona de amortiguamiento según decreto legislativo N°976-80, además de la entrega de las zonas mineras a empresas extranjeras afectando el medio ambiente y, por si fuera poco, el asesinato de más de 120 ecologistas hondureños desde el 2010, según el Global Witness (ONG internacional que documenta los crímenes contra ecologistas en el mundo denunciando que “altos cargos políticos y élites empresariales hondureños están ligados a las represiones violentas de activistas que defienden sus tierras” (elpais.com/internacional) solo en 2018 fueron asesinados 83 compatriotas defensores del ambiente en nuestro país. Una gran cantidad de campesinos detenidos y judicializados por defender la tierra y las zonas consideradas áreas protegidas.
¿Dónde está la ironía de esto?
Blanca Jeannette Kawas Fernández fue una activista ambiental hondureña asesinada en 1995, debido a su trabajo para detener la tala ilegal de madera y proteger el medio ambiente en la zona de la bahía de Tela, en la costa caribeña de Honduras. Esta insigne mujer creó y presidió la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal, Punta Izopo y Texiguat (PROLANSATE), la que bajo su liderazgo promovió ante el Congreso Nacional la creación de un parque nacional en la zona de Punta Sal, también denunció  constantemente la explotación ilegal de madera y los daños a diversas zonas protegidas y se opuso a proyectos empresariales que atentaban contra el ambiente. Días antes de ser asesinada, organizó una movilización en la ciudad de Tela en protesta por la iniciativa del Estado de otorgar títulos de propiedad en el Parque Nacional Punta Sal. La noche del 6 de febrero de 1995, dos hombres armados irrumpieron en la casa de Jeannette y le dispararon. No se siguió una investigación diligente y el crimen permanece impune, entre los sospechosos del asesinato se encuentran el coronel Mario Amaya (conocido como Tigre Amaya), quien se habría reunido con el sargento Ismael Perdomo y Mario Pineda (también conocido como Chapín) en la jefatura de policía de Tela.
Como no había interés en los operadores de justicia de Honduras para aclarar las causas del asesinato, el 13 de enero de 2003, el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) de la Compañía de Jesús y el Centro para la Justicia Internacional (CEJIL) enviaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en las que responsabilizaba al Estado de Honduras por el asesinato de Kawas, Carlos Escaleras y Carlos Luna, los 3, activistas del medio ambiente.
La doble moral del Estado
¿Cómo se atreven las autoridades educativas a seleccionar el nombre de una mujer de la talla de Jeannette Kawas para rendirle homenaje en medio del descontento de la población que si es consciente de la importancia del medio ambiente para la sobrevivencia  nuestra y de estas nuevas generaciones?
Actualmente, el régimen de Juan Orlando Hernández entrega a pedazos el país, se ha legislado para concesionar a consorcios internacionales, tales como las "Ciudades Modelos", en contra de la voluntad de las comunidades.
La población debe organizarse en defensa y protección del territorio y las áreas protegidas. De la lucha que se haga actualmente depende el futuro de la niñez y la juventud.
Que la muerte de nuestros mártires no sea en vano y que nos motive a seguir en lucha.

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