Por Leonardo Ixim

Las expectativas con el nuevo gobierno de parte de las organizaciones sociales, muchas de las cuales pusieron su energía y capacidades para evitar el golpe de Estado contra el gobierno de Bernardo Arévalo y Karin Herrera son muchas. Para muestra de un botón la situación agraria de Guatemala

Sin embargo, la naturaleza de este gobierno imbuido de la marea democratista y con un horizonte social neoreformista, marca su impronta de clase. Fiel al espíritu dialoguista de Arévalo este se ha reunido con los polos opuestos de las clases sociales en el agro guatemalteco, es decir la Cámara del Agro y algunas organizaciones campesinas. Es decir este gobierno está afrontando dilemas y situaciones,  que lo obligarían asumir una posición concreta intentando quedar bien con dios y con el diablo.

Primero se reunió con la Cámara del Agro,  conformada por grandes latifundistas específicamente ganaderos, productores de palma africana, caña de azúcar, hule y otros monocultivos; entre ellos está la ultra reaccionario ACDEPRO una ong de extrema derecha que se dedica a generar campañas de odio contra las comunidades campesinas e indígenas cuando estas realizan acciones de tomas de tierras, entre otras cosas. Que temas se dialogaron con estos, es desconocido para la opinión pública.

Así también el pasado 31 de enero hubo un desalojo en la finca Cubuilguitz, ubicado en la carretera que une Cobán (cabecera del norteño departamento de Alta Verapaz) con Chisec, estas tierras habían estado habitadas por población Maya-Quechi que según algunas fuentes históricas en el momento de la conquista era un importante centro de paso y comercial. Durante la colonia y los primeros años de la república estos mantuvieron el control de la tierra.

 Pero tras la reforma liberal de 1871, los gobiernos dictatoriales liberales entregaron parte del norte de Guatemala a colonos de origen alemán entre ellos esta tierra,  que fue expropiada a las comunidades indígenas para la familia Dieseldorff con el fin de producir café Durante muchos años estos explotador la tierra y a la población para vender al mercado externo, pero tras la crisis del café de 2001 giraron para vender al mercado interno y se deshicieron de mucha de la tierra que habían acumulado.

Esto género que la población campesina que trabajaba en calidad de mozo-colono, empezaran a exigir sus pasivos laborales nunca retribuidos cuando producían café para esta familia. Actualmente la tierra está a nombre de Dorthee Dieseldolff Grimier una heredera de esta familia,  mucha de esta tierra fue apropiada de forma mal habida inscribiendo linderos anómalamente en Registro de la Propiedad.

Por otro lado organizaciones campesinas como el Comité de Unidad Campesina (CUC), el Comité Campesino del Altiplano (CCDA) y la Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC) han tenido presencia organizando a las comunidades de Cubulguitz.

Así por orden de juez elementos del Ministerio Publico y de la Policía Nacional Civil del nuevo gobierno realizaron un desalojo forzado –aunque según portavoces policiales respetando los derechos humanos, pero que algunos medios ccalificaron de violento- hacia las familias que habitan esa finca.

Son estas mismas organizaciones junto a la Central Campesina Chort´i Nuevo Día las que se sentaron con el gobierno (como igual lo hizo con los finqueros) que entre los acuerdos alcanzados está: atender la conflictividad agraria, acceso a la tierra y restructuración del Fondo de Tierras (procedente de los Acuerdos de Paz), fortalecer la economía campesina en su poliactividad, entre otras cosas. Esta es la agenda de desarrollo rural integral (DRI) que se contempló pos firma de la paz y que rebajaba las exigencias históricas de reforma agraria de las organizaciones campesinas.

Exigir ciertas reformas para aliviar la situación del campesinado, exigiendo mejores precios para sus productos, apoyo técnico y otras,  que lo contempla la DRI es correcto. Además, lo acordado tiene que ser conocido por las bases de las organizaciones campesinas no solo las dirigencias. Sin embargo consideramos que por más buenas intenciones que tengan los personeros gubernamentales estas medidas no pueden prosperar mientras exista la alta concentración de la tierra producto  del monocultivo.

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