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GUATEMALA.- FUTECA arrenda los ARCOS: Cuando truena el rio, es porque piedras lleva.

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Por Hercilia Cáceres

La privatización de la Universidad de San Carlos de Guatemala a cargo de la administración del Rector Murphy Olimpo Paiz, cada vez es más evidente. En esta ocasión se trata del Club deportivo los Arcos, un complejo deportivo ubicado en zona 14 al servicio de los estudiantes y del pueblo en general, ya que este club cuenta con piscina semi-olímpica, canchas de fútbol 11 y 5, pista de atletismo, canchas de tenis, baloncesto y áreas verdes para el esparcimiento de la población.

Hace unos días se hizo viral la información de que FUTECA, una organización privada propiedad de Javier Arzú, sobrino del fallecido alcalde de la Ciudad de Guatemala Álvaro Arzú Irigoyen (el último líder criollo), anunció que prestaría servicios en el Club los Arcos. Esto desato inconformidad mayoritariamente en los estudiantes, a lo que el Rector respondió con un comunicado en el que informaba el alquiler del club durante los momentos ociosos del club, a lo que estudiantes denunciaron que se les ha vedado el ingreso y la utilización de las canchas de fútbol a menos que se realice el pago establecido por FUTECA.

Algunos medios nacionales que investigaron al respecto denunciaron la privatización y encontraron que el contrato entre la USAC y FUTECA establece un arrendamiento por tres años, con un monto de Q.35000.00 mensuales, sumando un monto de Q.1.2 millones a lo largo de los 3 años. Este contrato, debido a que llega a perjudicar a los estudiantes es considerado ilegal además de ser el paso de privatización más evidente en menos de un año de administración del rentable rector.

No es el primer contrato entre la USAC y FUTECA

Debido a que el equipo de fútbol de la USAC, arrastró consigo una amplia deuda el rector otorgó la administración del equipo a la empresa Futeca de lo que poco se ha mencionado. Se rumoraba a inicios de diciembre de 2018 la venta del equipo, pero Paiz lo negó, hasta que a finales de ese mes diversos medios publicaron que la empresa privada se haría cargo del equipo, a medida que se encontraban buscando patrocinadores para el equipo que convalecía por no ser un equipo genuinamente universitario, formado por estudiantes y que con los años se ha vuelto otro botín de la corruptela que parasita nuestra casa de estudios ejecutando el presupuesto a diestra y siniestra y colocando a familiares con nulo talento o técnica deportiva dentro del equipo.

Muchos recuerdan al rector entre las filas del público en el Estadio Revolución de la USAC, acompañado de edecanes mientras apoyaba al equipo que ascendía a la liga mayor, pero pocos imaginarían que entre sus planes estaría lucrar con el equipo de fútbol y los deportes en general. Hoy fue el club deportivo los Arcos, ¿Qué será mañana?

Privatización en otros ámbitos:

Estudiantes de unidades Académicas como la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), han denunciado que se han retirado de los cursos libres que brinda la universidad, los cursos básicos que “ayudan a mejorar los conocimientos de los estudiantes del nivel medio y diversificado en las áreas de biología, química, lenguaje, física y matemática, así como de aquellos que aspiran a ingresar a la Universidad, preparándolos para sustentar con éxito los exámenes de Conocimientos Básicos”.

Los estudiantes de EFPEM quiénes brindan estos cursos como parte de su práctica aseguran que está vinculado con el exagerado aumento en las cuotas del Programa Académico Preparatorio –PAP-, que es una alternativa para todos aquellos aspirantes que no tengan como satisfactorio el resultado en las pruebas de admisión de la Universidad. Esto va de la mano con la prohibición y la denuncia desde la administración central, hacia quienes brindan tutorías especializadas y privadas a los aspirantes, perjudicando principalmente a estudiantes que ven como alternativa las tutorías para poder mantener sus estudios universitarios.

Como denuncian estudiantes, es evidente el interés en que más personas se integren a las aulas del Programa Académico Preparatorio debido a que brindaría ostentosas sumas a la administración y ayudaría a tapar el hoy que deja la corrupción rampante de Murphy y su camarilla, que prefiere gastar más de Q.80, 000.00 en remodelaciones innecesarias u obra gris, antes que financiar proyectos educativos que mejoren la calidad de la educación y no solo el maquillaje estético de la USAC. Mientras menos estudiantes pasen los exámenes básicos y específicos de la facultad de Ingeniería, más son los estudiantes que utilizarán el PAP para aspirar a las aulas de la USAC y así más dinero entrara en el hoyo negro de la administración central de la USAC.

El estudiante debe impedir la privatización

Entre los rumores que se manejan entre la comunidad estudiantil se encuentra la relación entre la noticia del arrendamiento del club deportivo los Arcos a Futeca y el intento de desconocimiento de la Asociación de Estudiantes Universitarios por parte del grupo de choque, hoy autodenominado “Organización de Comités de Huelga” –que no es otra cosa que los zopes de la transitoria buscando recuperar el terreno perdido– que siempre han estado al servicio de la administración de turno. Se manifiesta que las acciones de los parásitos de la huelga dolores, son solo una cortina de humo promovida por la misma rectoría que se lavó tempranamente las manos en este conflicto, para que el estudiante no se voltee contra los atentados del rector y su camarilla a la universidad pública y al patrimonio no solo de los sancarlistas, sino del pueblo de Guatemala.

Es necesario que sean los estudiantes quienes den la cara en defensa de la educación superior pública y no permitan que Paiz privatice lo que aún le queda de la USAC. El despertar de los estudiantes será lo que otorgue a las próximas generaciones una universidad al servicio del Pueblo de Guatemala. Que se depongan los ideales mezquinos del Rector y de todos aquellos quienes ven beneficiosa la privatización de una universidad que ha derramado sangre por otorgar un derecho, que en la cotidianidad es un privilegio en un pueblo que muere de hambre pero que sostiene nuestra educación, esperando que les devolvamos ese privilegio que nos dan contribuyendo al desarrollo y engrandecimiento del país.

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