Por Armando Tezucún

A mediados del presente año, las instituciones que rigen la economía guatemalteca han empezado a dar la alarma sobre un descenso en el ritmo de crecimiento de la economía. El primer dato relevante es el crecimiento de la cartera de créditos del sistema bancario nacional, que en los primeros cuatro meses del año cayó un 1.62% en cantidad de créditos y creció solamente un 0.49% en el monto total, en comparación con las cifras de 2015, que indicaron una caída del 1.38% en cantidad, pero un crecimiento del 3.62% en volumen.

La Asociación de Cámaras Binacionales de Guatemala informó de una caída de entre el 15 y 20 por ciento en las ventas del sector de alimentos y bebidas. El presidente en funciones del Banco de Guatemala, Sergio Recinos, indicó que aunque la entidad había pronosticado un crecimiento de la economía entre el 3.1 y 3.9 para este año, lo más probable es que al final se sitúe en un punto intermedio entre ambas cifras, entre 3.5 y 3.6 %, por debajo del 4.1% de 2015, 4.2 % de 2014 y el 3.7% de 2013 (Prensa Libre 06/07/16). Recinos explicó que la economía entró en una fase de moderación, y que, de acuerdo a datos estadísticos, podrían pasar dos años antes de que se dé una aceleración en el crecimiento (Siglo21 04/07/16).

En el ámbito de la inversión extranjera, se considera que la confianza de los inversionistas está a la baja, a pesar de que el Banco de Guatemala pronostica un crecimiento del 8.5% este año. La Cámara de Comercio Guatemalteco Americana no ve un panorama tan positivo, pues considera que desde el año pasado hay una disminución de la inversión debido al deterioro del clima de negocios; esto sería causado por la falta de leyes para la inversión y el empleo, y sobre todo por las recientes decisiones de las cortes de justicia que ordenan cerrar actividades mineras, favoreciendo a las comunidades que las adversan (El Periódico 27/06/16). Esto haría que eventualmente las empresas mineras se retiren del país, y lo mismo sucedería con los inversionistas extranjeros con intereses en la caña de azúcar y la palma africana (Siglo21 04/07/16).

Una de las primeras explicaciones de la ralentización de la economía es la falta de inversión de parte del gobierno (una ejecución del 40.33% del presupuesto anual en el primer semestre del año). El gasto gubernamental es uno de los principales motores de la economía, sobre todo cuando se trata de inversión en obras públicas como carreteras, edificios, etc., lo cual genera circulante, fuentes de trabajo y estimula el consumo al dar poder adquisitivo a los trabajadores. El gobierno presidido por Jimmy Morales ha impulsado una política de austeridad en los primeros meses del año, frenando el gasto en unos Q 500 millones. Se ha dado otras explicaciones, como que el nuevo equipo de gobierno está aprendiendo a ejecutar el gasto, y que la nueva Ley de Contrataciones, en su afán de transparentar el gasto, impide hacer compras ágiles. Sergio Recinos mencionó una disminución la inversión gubernamental del 20%; y no se trata de que no haya fondos, pues aparte de la venta de bonos, la nueva administración de la Superintendencia de Administración Tributaria ha logrado un nivel de recaudación equivalente al 97% de la meta, según datos para el primer semestre del año (El Periódico 05/07/16). Se considera que los funcionarios del actual gobierno puede que estén limitando sus decisiones, no integren juntas de licitación ni aprueben compras, por temor a que eventualmente sean acusados y perseguidos.

Sergio Recinos restó importancia al fenómeno diciendo que es una “pequeña desaceleración…pero no estancamiento…no es algo dramático”. Se refirió a que indicadores como remesas familiares, importaciones, el Iva por el consumo doméstico de bienes y servicios son positivos, y que la inflación está controlada, planteando que la meta es cerrar el año con un 4% (Prensa Libre 06/07/16).

Sin embargo, la economía real continúa golpeando el nivel de vida de los trabajadores y las clases populares. Según datos del Índice de Precios al Consumidor, el costo de la Canasta Básica de Alimentos se incrementó en Q 183.60 durante el primer semestre del año, llegando a costar Q 3,773.40 al mes, para una familia promedio de cinco personas. La Canasta Básica Vital, que incluye alimentos, servicios, vestuario, vivienda, educación, salud, transporte, etc. llegó a los Q 6,886 mensuales en junio. El salario mínimo (que con frecuencia es el máximo que pagan los empresarios) para este año, es de Q 2,747 para trabajadores agrícolas y no agrícolas y de Q 2,534.15 para trabajadores de maquilas y empresas de exportación. Esta sí es una situación dramática para la clase trabajadora. Por ello la lucha por aumentos salariales está siempre a la orden del día. Por el momento la desaceleración de la economía no afecta el ya bajo nivel de empleo, pero las organizaciones sindicales deben estar alertas para defender el empleo ante tal eventualidad.

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