Por Armando Tezucún

Durante el desarrollo de la 68 Asamblea de las Naciones Unidas, el 30 de septiembre el canciller de Belice, Wilfred Erlington, solicitó que se dé una solución urgente sobre el reclamo territorial, insular y marítimo que este país tiene con Guatemala. “El reclamo guatemalteco es una causa constante de ansiedad para nuestros ciudadanos y para los inversores”, declaró Erlington, señalando además que los guatemaltecos que viven cerca de la Zona de Adyacencia causan depredación y degradación ambiental en el territorio beliceño. También hizo ver que el gobierno guatemalteco anunció en abril de 2013 que el referendo simultáneo para decidir si el diferendo se eleva a la Corte Internacional de Justicia, que se debería haber efectuado el 6 de octubre, no se celebraría en Guatemala (Siglo XXI 1/10/13).

El gobierno de Pérez Molina, por su parte, por medio de su ministro de Relaciones Exteriores Fernando Carrera, calificó de irresponsables las declaraciones del canciller beliceño, indicando que dijo verdades a medias. Erlington, dijo Carrera, no explicó que Guatemala tomó la decisión de no efectuar el referendo debido a que el gobierno beliceño, en agosto de 2008, cambió en secreto su legislación electoral para que ningún referendo fuera válido a menos que contara con la participación de al menos el 60% de los electores registrados. “No aceptamos la consulta por la falta de buena fe de Belice al cambiar su legislación, y ellos aceptaron los acuerdos”, dijo Carrera (Siglo XXI 1/10/13).

Unos días después, el 3 de octubre, Carrera denunció que el gobierno de Belice se ha estado acercando a autoridades locales de Guatemala, en especial a los gobernadores departamentales de Izabal y Petén para proponer acuerdos de cooperación, sin tomar en cuenta al Ministerio de Relaciones Exteriores ni al gobierno de Guatemala. Fernando Carrera aseguró que “La representación del Estado guatemalteco en el extranjero la tiene la Cancillería y el presidente es quien dirige la política exterior”. La promoción de acuerdos de cooperación entre Belice y departamentos de Guatemala “…no se puede hacer porque jurídicamente es inválido”… (Diario La Hora 3/10/13).

Las declaraciones del canciller guatemalteco hacen ver que desde junio último Guatemala y Belice acordaron, con la Organización de Estados Americanos como testigo, trabajar medidas para fomentar la confianza que permita retomar el proceso de realización de referendos simultáneos que permitan llegar a la Corte Interamericana de Justicia y resolver el diferendo. Sin embargo, afirmó Carrera, las acciones tomadas por Belice van en sentido contrario a estos acuerdos. El 7 de octubre se dio continuidad a estas negociaciones con la reunión entre autoridades de los organismos electorales de ambos países, realizada en San Ignacio, Belice.

El centenario reclamo de Guatemala sobre parte del actual territorio de Belice tiene su origen en las tramposas acciones del voraz imperialismo británico, que aprovechando las vicisitudes y conflictos de la región centroamericana y la debilidad de los gobiernos guatemaltecos, logró hacerse del control del actual territorio Beliceño. El análisis histórico y jurídico de este diferendo amerita un estudio que está más allá de los límites de este artículo.

El Partido Socialista Centroamericano denuncia a los gobiernos burgueses de ambos países. Las autoridades beliceñas parecen haber aprendido de sus maestros británicos, pues continuamente su ejército penetra en la zona guatemalteca y ha reprimido violentamente a campesinos a chapines que inadvertidamente han penetrado al territorio beliceño en busca de leña y otros insumos, llegando a asesinar a algunos. Por su lado, los sucesivos gobiernos guatemaltecos pretenden dejar en manos de organismos internacionales representantes del imperialismo y de los gobiernos burgueses, como la OEA, la ONU y la CIJ.

Es necesario mencionar también los intereses económicos existentes a ambos lados de la frontera, en especial de las empresas extranjeras dedicadas a la explotación de petróleo y también el narcotráfico. Una investigación en este sentido seguramente nos daría luz sobre los intereses que se ocultan detrás del diferendo.

El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) plantea a las organizaciones sindicales, campesinas y populares de Belice y Guatemala que reclamen a ambos gobiernos: 1) el retiro inmediato de los ejércitos de ambos países de la zona de adyacencia. 2) que se proclame la libre movilidad de los ciudadanos beliceños y guatemaltecos en dicha zona, y se otorguen salvoconductos para aquellos que por sus actividades económicas necesiten movilizarse en la zona fronteriza. 3) que el diferendo sea resuelto, no por los organismos internacionales del imperialismo, sino por Asambleas Constituyentes populares y soberanas que decidan los destinos de ambos países.

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