Por Edgar Miguel Kan

El país ha vivido en los últimos meses una distorsión sobre el mensaje que ofusca la realidad económica de las grandes mayorías; el eterno problema que resurge de nuevo: la necesidad evidente de más impuestos para el sostenimiento del Estado burocrático e ineficaz y el pulso de poder entre la burguesía dominante y los gobiernos de turno que sostienen el aparato estatal.

La problemática se hace aún más grande cuando se analiza el porqué de la reforma y los métodos que se están utilizando para llevarla a cabo, tanto la medición de poder por parte del gobierno, como la reaccionaria respuesta por parte de la burguesía.

Cronología de propuestas

2001 Pacto Fiscal. El afamado acuerdo que llevaría a una tributación adecuada al crecimiento demográfico del país y la demanda de servicios fundamentales para el desarrollo de las personas. De aquel acuerdo solo queda remembranza, en donde la mayoría de ministros de finanzas tuvo una participación.

Cabe mencionar que era un acuerdo que contemplaba el crecimiento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), así como de la renta o utilidad, o sea del impuesto indirecto y el directo. Esto fue firmado por la anquilosada burguesía, acción sorprendente pues durante el conflicto armado interno (CAI) nunca hubo propuestas de mejorar la estructura de Estado-finca, que históricamente ha convenido a un grupo de poder. Mas esto se rompe con el surgimiento de nuevas fracciones burguesas como las emergentes, las cuales durante el CAI nacieron a partir de la corrupción de la prestación de servicios del Estado.

2001. Aumento del IVA. Durante el periodo de Alfonso Portillo, se incrementó el IVA del 10 al 12%,  y mantuvo el impuesto de solidaridad, extraordinario y temporal (ISET), con nombre IEMA.

2005. Se cambia de nombre.  Se mantiene el IVA en 12% y se crea el  IETAAP, un refrito del ISET y el IEMA.

2008. El presidente Colom impulsa un aumento progresivo al Impuesto Sobre la Renta (ISR) y sin modificar el IVA. Éste fue rechazado y llevado abajo por la burguesía fraccionada en todas sus vertientes e incluso con un rechazo total del partido político actualmente en el gobierno.

2012. Reforma Fiscal. Se plantea una reforma en la sintonía del pacto Fiscal, busca subir el IVA y el ISR.

Lucha de intereses

La pugna existente actualmente es sobre el aumento del impuesto sobre la renta y las actividades que generan gravamen, que se disfraza en una discusión jurídica sobre qué hecho merece ser o no objeto de impuesto. En realidad se discute sobre el cese del impuesto a la actividad productiva en manos de los grandes capitales tradicionales y aquellos nuevos capitales emergentes, que son producto de la explotación histórica y social de las grandes mayorías

El tema que lleva a un aumento en la tributación es la evidente necesidad de satisfactores sociales en servicios públicos por parte del Estado, que trae en consecuencia la redistribución de los mismos a todos por igual. Este consenso generalizado desde 2001 con el pacto fiscal, ha llevado a que los grupos de poder tradicionales, sean quienes se agencien de este aumento tributario, para engrosar sus niveles de desarrollo generando para sí la enajenación de los servicios como salud, educación, trabajo de las grandes mayorías, hacia la avaricia de sus bolsillos.

La evidente necesidad del aumento de impuestos para la redistribución de los mismos, es clara en relación a la devaluación estructural que posee el país, y la falta de capacidad adquisitiva que hay. Sin embargo la solución ya manejada entre el presidente Otto Pérez y la oligarquía, en las diversas reuniones y amenazas de inconstitucionalidad que han permeado el escenario político de las últimas semanas, es: gravar la renta que posee la clase media y no los grandes capitales. Esto refleja la ya sintomática victoria del capital tradicional sobre el actual gobierno.

Democratización de los recursos y defensa de los servicios publicos

La reforma tributaria es de urgente necesidad para la población guatemalteca, en la medida que busque una solución al Estado-burgués, y que éste provea los servicios de educación, salud y trabajo. Que la tributación sea equitativa y por igual a todas y todos, implica que quien tenga más pague más impuestos y pague por cada acción que le genera réditos, en especial cuando se obtienen esos beneficios a partir de la explotación de las grandes mayorías.

Desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) defendemos los intereses de la clase trabajadora y sectores populares, exigiendo una reforma tributaria donde las grandes mayorías se beneficien de servicios básicos, cargando principalmente la renta excesiva y desigual.

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