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EL SALVADOR.- Bukele se apoderó del Tribunal del Servicio Civil

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Por: Salvador Belloso

En El Salvador, cada vez son menos las instituciones e instancias democráticas, donde no esté presente el control único del Gobierno de Nayib Bukele, desde los tres Órganos de Estado, hasta instancias administrativas el Ejecutivo ejerce poder pleno. Esta vez el golpe encestado fue directamente hacia todas y todos los trabajadores públicos, la elección que tomó el pleno legislativo de Franklin Josué Nolasco Morales, como presidente del Tribunal del Servicio Civil, no se trató de una simple elección, bajo los parámetros de la dictadura debemos considerarla como el nombramiento un agente del Gobierno para esa instancia; se deberá y responderá ante Bukele, pues no representará sino sus intereses, se trata pues de la imposición de un verdugo ante quien se deberá enfrentar la clase trabajadora de la administración pública.

No fue un proceso sino un trámite de elección

Ernesto Castro, presidente de la Asamblea Legislativa (AL), había dicho durante el proceso formal de elección que este tendría transparencia: ’’vamos a llamarlos a esta comisión para una entrevista, para presentar cuál es su experiencia, cuál es su hoja de vida; cuáles son sus intenciones que traen como funcionarios públicos, de cara a lo que está solicitando la población salvadoreña en ese puesto, específicamente’’. Dijo. No obstante en la práctica se hizo lo contrario; detrás de los requisitos de forma que son exigencia legal estaba predeterminada la intención clara de elegir a quien mejor pueda someterse a la dirección política de la dictadura, nadie mejor de Nolasco para esto. El proceso culminó el 26 de junio con 66 votos a favor dados por las bancadas de Nuevas Ideas, GANA, y los parásitos PCN y PDC. Quedando en el cargo hasta el 27 de junio de 2025.

¿Quién es la persona electa en realidad?

Esta crítica hacia dicho acto legislativo va más allá de medir requisitos de forma, pues tanto él como los demás postulante los reúnen; es Licenciado en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, lleva más de 15 años como abogado y notario de la República, además que ya ha formado parte tanto del Tribunal del Servicio Civil como de la Comisión del Servicio Civil. Hasta aquí todo bien, pero no se debe dejar pasar otras características propias de esta persona. Estamos hablando de quien hasta hace unas semanas fuera el Gerente de Operaciones de la AL.

 En el año 2021 se dieron a conocer casos de nepotismo en favor de su esposa y hermanos, es persona de confianza del corrupto narco-diputado Guillermo Gallegos, y servil a Nayib Bukele, pues en 2020 fue nombrado por el Ejecutivo como como representante magistrado ante el Tribunal del Servicio Civil, ante lo cual declaró: ’’Honrado, gracias señor presidente “Nayibbukelepor el nombramiento ante el Tribunal del Servicio Civil. Gracias señor vicepresidente “GGallegos24, por su respaldo’’.

¿Qué se puede esperar de él?

Como podemos ver el presidente del Tribunal Civil electo por la AL, por estar ligado al oficialismo, cuando deba resolver un conflicto entre la administración con empleados públicos, obviamente se inclinará por todo aquello que no afecte la imagen e intereses del Gobierno de Bukele.

Además que seguirá bajo las mismas prácticas corruptas que le preceden, no se puede esperar objetividad de su parte, como va serlo si precisamente se aprovechó de la falta de objetividad en las contrataciones de la AL, para lograr que a través de su confianza con la fracción de GANA se emplearan su esposa y hermanos. De modo que está acostumbrado a la mala práctica de valerse de la cercanía y confianza con quienes ostentan algún tipo de poder, para conseguir beneficios personales, no está en el lugar actual por base al mérito propio y capacidad.

Las y los trabajadores que durante las gestiones anteriores tuvimos que afrontar la lucha contra la corrupción y nepotismo, debemos asimilar la idea que además esta vez tendremos como resolutor de conflictos en alzada a quien encarniza precisamente eso: nepotismo y corrupción, con la agravante que ya ha adelantado criterio en favor del Gobierno, por lo que la lucha formal solo podrá tener eficacia si se confía en las propias fuerzas y los medios de lucha mediante los cuales hemos logrado conquistas históricas.  

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