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COSTA RICA.- Elecciones nacionales ¿regresarán los partidos del viejo bipartidismo?

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Por José René Tamariz

El 6 de febrero de 2022 son las elecciones nacionales de Costa Rica para elegir presidente de la República y 57 diputados de la Asamblea Legislativa. A esas elecciones se presentan 25 candidatos a la presidencia. A nivel provincial se presentan 11 partidos políticos para participar en las elecciones legislativas. Es importante señalar que en esta oportunidad electoral se inscribieron 12 partidos políticos más que en las elecciones del año 2018. Esa gran dispersión electoral con semejante cantidad de candidatos presidenciales y de partidos políticos han conducido a una reducción del financiamiento electoral de esos partidos. Asimismo, esa dispersión electoral conduzca a una mayor fragmentación o división de la próxima Asamblea Legislativa. Por tanto, es muy probable que varios partidos políticos estén recurriendo a un mayor financiamiento por parte de empresarios y grupos de poder económico, así como de narcotraficantes o de financiamiento de dudosa procedencia, lo cual compromete a quienes queden tanto en la presidencia de la República como en la Asamblea Legislativa a supeditarse a las demandas de quienes los financian.

¿Cuáles candidatos a la presidencia de la República tienen las probabilidades de ganar las elecciones?

En las dos últimas elecciones ha sido cada vez más difícil pronosticar y acertar qué candidato o partido político ganaría la presidencia de la República. Las votaciones se han vuelto muy volátil e impredecible y, por ende, el ganador de las elecciones. De acuerdo con las últimas encuestas realizadas por la Universidad Nacional (UNA), la empresa Enfoques y el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) los candidatos que están en primer y segundo lugar son José María Figueres del Partido Liberación Nacional (PLN) y Lineth Saborío del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). En tercer, cuarto y quinto lugar se encuentran los candidatos Fabricio Alvarado del Partido Nueva República (NV), José María Villalta del Frente Amplio (FA) y Rodrigo Chaves del Partido Progreso Social Democrático (PSD).

Según las encuestas del CIEP-UCR, José María Figueres tenía una intención de votos del 19% en octubre de 2021 y disminuyó al 17,2% en diciembre, mientras que Lineth Saborío tuvo una intención de votos del 8% en octubre y pasó al 15,1% en diciembre. Es decir, las distancias entre ambos candidatos se acortaron. Igual las otras dos encuestas de la UNA y Enfoques colocan en segundo lugar a Saborío con 7,5% y 12%, respectivamente. Ningún candidato alcanzaría el 40% de las votaciones en primera ronda, por tanto, la segunda ronda es inevitable. El fenómeno de la segunda ronda se repetiría por tercera elección consecutiva. Entonces, una posible hipótesis es que ambos candidatos, Figueres y Saborío, queden como contendientes en la segunda ronda electoral. Las diferencias políticas, económicas y programática entre ambos candidatos y sus partidos políticos no existen, son casi idénticos. Saborío es más conservadora que Figueres en ciertos temas, pero nada más. Después, ambos son neoliberales consumados que se entregarán a los planes de ajuste y austeridad del Fondo Monetario Internacional (FMI) en contra de los trabajadores, sectores populares y clases medias.

Como parte de esa primera hipótesis hay que plantear que las masas electorales, luego de dos experiencias política-electoral con el Partido Acción Ciudadana (PAC) que se auto presentaba como un partido progresista, hayan decidido regresar al viejo bipartidismo del PLN y PUSC. Es decir, se desencantaron del PAC y no quieren repetir esas malas experiencias, ya que con las políticas del PAC como gobierno han conducido a un mayor desempleo, pobreza y miseria de miles de familias. Además, que el último gobierno del PAC encabezado por Carlos Alvarado se ha caracterizado por ser un gobierno que ha aplicada a rajatablas los más violentos planes de austeridad en contra de los trabajadores del sector público en general y, en particular, contra los trabajadores del sector privado. Por tanto, las masas no están dispuestas a volver repetir las experiencias fallidas con un nuevo partido político, aún muchos que son desconocidos y que se formaron a unos meses previos del proceso electoral.

La otra hipótesis, menos probable, es que en último momento emerja un nuevo candidato y dispute la segunda ronda electoral ya sea con Figueres o Saborío. El gran sector de indecisos que, prácticamente es mayoritario, podría inclinar la balanza en los días previos a las elecciones, cuestión muy difícil de auscultar. Es necesario mencionar que el sector de indecisos ha aumentado en este proceso electoral. Según las encuestas de la UNA, Enfoques y el CIEP, los indecisos, se ubican en 51,1%, 52% y 44,1%, respectivamente. La votación de ellos será decisiva para darle el triunfo a algún candidato, incluso en segunda ronda. 

Por otra parte, algunos sectores de opinión pública consideran que el PAC aún no está liquidado y que puede, como en las dos anteriores elecciones, resurgir a pesar de estar en los últimos lugares. Sin embargo, debido a que este último gobierno del PAC ha una máquina en contra de los niveles de vida y existencia de la mayoría de las masas es muy improbable y difícil que semejante fenómeno político se produzca. Es importante destacar que el candidato a la presidencia de la República, Welmer Ramos, del PAC se encuentran en todas las encuestas por debajo del margen de error de ellas.

¿Cuál es la participación de la izquierda en el proceso electoral?

A nivel nacional participan dos partidos de izquierda en las elecciones del 2022. El partido Frente Amplio (FA) que es de tendencia izquierda reformista, no va más allá de plantear ciertas reformas timoratas al capitalismo salvaje. Este partido político tuvo una ministra en el gobierno de Carlos Alvarado que, por razones electoralista, renunció a su puesto.  Ha tenido representación en la Asamblea Legislativa que, en algún momento, fue grande y ahora está reducido a un diputado, el ahora candidato a la presidencia de la República, José María Villalta. No es un partido ni socialista ni mucho menos comunista como lo cataloga la prensa burguesa y algunos sectores de opinión pública.

Por otra parte, participa del proceso electoral el Partido de los Trabajadores (PT) vinculado a la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT) de tendencia trotskista. Es necesario e importante señalar que este agrupamiento a pesar de que se reclama trotskista es un partido político que oscila, de forma constante, entre el oportunismo y el sectarismo. Realiza y desarrolla un oportunismo a nivel sindical con la burocracia del sindicato APSE y, simultáneamente, un sectarismo con corrientes sindicales progresistas y clasistas a nivel del sindicalismo magisterial.

De último, participan en las elecciones para la Asamblea Legislativa, a nivel provincial de San José y Cartago, el Nuevo Partido Socialista (NPS) vinculado a la corriente internacional del trotskismo denominada Socialismo o Barbarie. Este agrupamiento se caracteriza, principalmente, por ser un partido posmoderno en donde su principal énfasis y trabajo político ha sido trabajar sobre sectores de la diversidad sexual (LGBTII), por el derecho al aborto y otros temas. Aunque estamos de acuerdo de realizar trabajo político entre esos sectores y sus temas, sin embargo, consideremos que no debe ser el eje político de una organización revolucionaria trotskista como lo hace el NPS.

No obstante, a pesar de las profundas diferencias que tenemos con el NPS, llamamos a votar por sus candidatas/os a las diputaciones por las Provincias de San José y Cartago por ser candidatas vinculadas al movimiento sindical magisterial, tales como las compañeras, Marcela Ramírez, Heidy Valencia y otros compañeros/as luchadores sociales.

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