RUSIA.- El rol de Lenin durante la toma del poder en noviembre de 1917

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Este 7 de noviembre (viejo calendario ruso) se cumplieron 100 años de la insurrección obrera que permitió que el partido Bolchevique, dirigido por Lenin y Trotsky, tomaran el poder e instauraran la primera dictadura revolucionaria del proletariado, inaugurando la época de las revoluciones socialistas.

El Partido Bolchevique, forjado por la tenacidad y el vigor intelectual de V. I Lenin (1870-1924), logró convertirse, de una minoría de revolucionarios conspiradores, en un partido con influencia de masas. El Partido Bolchevique, con su régimen leninista del centralismo democrático, sigue siendo el modelo a seguir de los socialistas. Hasta el momento, este ha sido un ejemplo irrepetible.

Pero, como un organismo colectivo, el Partido Bolchevique también registró vacilaciones de una parte de la dirigencia (Kamenev y Zinoviev, por ejemplo) que se negaba a tomar el poder en el momento decisivo. Fue Lenin quien, desde su retorno a Rusia en abril de 1917, quien lideró una batalla política al interior del Partido Bolchevique para preparar a éste para las tareas históricas que se avecinaban.

A continuación, reproducimos los textos que reflejan la visión histórica clara por parte de Lenin, y su batalla por convencer al resto del Partido Bolchevique de la necesidad de tomar el poder, en el momento concreto que se vivió el 7 de noviembre de 1917.

I.- Los bolcheviques deben tomar el poder

Carta al comité central y a los comités de Petrogrado y Moscú del POSD(b) de Rusia.

Después de haber conquistado la mayoría en los Soviets de diputados obreros y soldados de ambas capitales, los bolcheviques pueden y deben tomar en sus manos el Poder del Estado.

Pueden, pues la mayoría activa de los elementos revolucionarios del pueblo de ambas capitales es suficiente para arrastrar a las masas, vencer la resistencia del enemigo, derrotarlo, conquistar el Poder y sostenerse en él; pueden, pues al proponer en el acto la paz democrática, entregar en el acto la tierra a los campesinos y restablecer las instituciones y libertades democráticas, aplastadas y destrozadas por Kerenski, los bolcheviques formarán un gobierno que nadie podrá derrocar.

La mayoría del pueblo nos apoya. Así lo ha demostrado el largo y difícil camino recorrido desde el 6 de mayo hasta el 31 de agosto y hasta el 12 de septiembre: la mayoría en los Soviets de ambas capitales es el fruto de la evolución del pueblo hacia nosotros. Lo mismo demuestran las vacilaciones de los eseristas y mencheviques y el fortalecimiento de los internacionalistas entre ellos.

La Conferencia Democrática engaña a los campesinos, no dándoles ni la paz ni la tierra.

El gobierno bolchevique es el único que satisfará a los campesinos.

¿Por qué deben tomar los bolcheviques el Poder precisamente ahora?

Porque la inminente entrega de Petrogrado hará cien veces más difíciles nuestras posibilidades.

Y existiendo un ejército encabezado por Kerenski y Cía., no estamos en condiciones de impedir la entrega de Petrogrado.

No se puede "esperar" a la Asamblea Constituyente, ya que Kerenski y Cía. podrán frustrarla siempre con esa misma entrega de Petrogrado. Sólo nuestro Partido, tomando el Poder, puede asegurar la convocatoria de la Asamblea Constituyente y, después de tomar el Poder, acusará de demora a los demás partidos y demostrará su acusación.

La paz por separado entre los imperialistas ingleses y alemanes puede y debe ser impedida únicamente si se actúa con rapidez.

El pueblo está cansado de las vacilaciones de los mencheviques y eseristas. Sólo nuestra victoria en ambas capitales hará que los campesinos nos sigan.

No se trata del "día" de la insurrección, de su "momento", en el sentido estrecho de la palabra. Eso lo decidirá únicamente la voluntad común de los que tienen contacto con los obreros y los soldados, con las masas.

Se trata de que nuestro Partido tiene ahora, de hecho, en la Conferencia Democrática su Congreso, y este Congreso debe (quiéralo o no, pero debe) decidir el destino de la revolución.

Se trata de hacer clara esta tarea para el Partido: plantear a la orden del día la insurrección armada en Petrogrado y Moscú (comprendida la región), conquistar el Poder, derribar el gobierno. Hay que pensar en cómo hacer agitación en pro de esta tarea, sin expresarse así en la prensa.

Recordad y reflexionad sobre las palabras de Marx respecto a la insurrección: "la insurrección es un arte", etc.

Es ingenuo esperar la mayoría "formal" de los bolcheviques: ninguna revolución espera eso.

Tampoco lo espera Kerenski y Cía., sino que preparan la entrega de Petrogrado. ¡Precisamente las ruines vacilaciones de la "Conferencia Democrática" deben agotar y agotarán la paciencia de los obreros de Petrogrado y Moscú! La historia no nos perdonará si no tomamos ahora el Poder.

¿Que no existe un aparato? Ese aparato existe: los Soviets y las organizaciones democráticas. La situación internacional precisamente ahora, en vísperas de la paz por separado de los ingleses y alemanes, nos es favorable. Precisamente ahora, proponer la paz a los pueblos significa triunfar.

Tomando el Poder simultáneamente en Moscú y Petrogrado (no importa quién empiece; quizá pueda empezar incluso Moscú), triunfaremos de modo absoluto y seguro.

  1. Lenin

Escrito el 12-14 (25-27) de septiembre de 1917.

Publicado por vez primera en 1921, en el núm. 2 de la revista Proletárskaya Revolutsia.

  1. I. Lenin. Obras Completas, 5a ed. en ruso, t. 34, págs. 239-241.

II.- Carta a los miembros del CC

Camaradas: Escribo estas líneas el 24 por la tarde. La situación es crítica en extremo. Es claro como la luz del día que hoy todo lo que sea aplazar la insurrección significará verdaderamente la muerte.

Poniendo en ello todas mis fuerzas, quiero convencer a los camaradas de que hoy todo está pendiente de un hilo, de que en el orden del día figuran cuestiones que no pueden resolverse por medio de conferencias, ni de congresos (aunque sean incluso congresos de los Soviets), sino únicamente por los pueblos, por las masas, por medio de la lucha de las masas armadas.

La korniloviada (golpe de Estado, organizado por el general Kornilov) inspirada por la burguesía, la destitución de Verjosvki demuestran que no se puede esperar. Es necesario, a todo trance, detener al gobierno esta tarde, esta noche, desarmando previamente a los cadetes (después de vencerlos, si oponen resistencia), etc.

¡¡No se puede esperar!! ¡¡Nos exponemos a perderlo todo!!

¿Qué se conseguirá con la toma inmediata del Poder? Proteger al pueblo (no al Congreso, sino al pueblo, al ejército y a los campesinos, en primer término) contra el gobierno kornilovista, que ha arrojado de su puesto a Veijovski y ha urdido una segunda conspiración kornilovista.

¿Quién ha de hacerse cargo del Poder?

Esto, ahora, no tiene importancia: que se haga cargo el Comité Militar Revolucionario u otra “institución" que declare que sólo entregará el Poder a los verdaderos representantes de los intereses del pueblo, de los intereses del ejército (inmediata propuesta de paz), de los intereses de los campesinos (inmediata toma de posesión de la tierra, abolición de la propiedad privada), de los intereses de los hambrientos.

Es necesario que todos los distritos, todos los regimientos, todas las fuerzas sean inmediatamente movilizadas y que envían sin demora delegaciones al Comité Militar Revolucionario, al CC del Partido Bolchevique, exigiendo insistentemente: no dejar en modo alguno el Poder en manos de Kerenski y Cía. hasta el 25; en modo alguno. Es menester que la cosa se decida a todo trance esta tarde o esta noche

La historia no perdonará ninguna dilación a los revolucionarios que hoy pueden triunfar (y que triunfarán hoy con toda seguridad) y que mañana correrán el riesgo de perder mucho, tal vez de perderlo todo.

Si hoy nos adueñamos del Poder, no nos adueñamos de él contra los Soviets, sino para ellos.

La toma del Poder debe ser obra de la insurrección; su meta política se verá clara después de que hayamos tomado el Poder.

Aguardar a la votación incierta del 25 de octubre sería echarlo todo a perder, sería un puro formalismo; el pueblo tiene el derecho y el deber de decidir estas cuestiones no mediante votación, sino por la fuerza; tiene, en momentos críticos de la revolución, el derecho y el deber de enseñar el camino a sus representantes, incluso a sus mejores representantes, sin detenerse a esperar por ellos.

Así lo ha demostrado la historia de todas las revoluciones, y los revolucionarios cometerían el mayor de los crímenes, si dejasen pasar el momento, sabiendo que de ellos depende la salvación de la revolución, la propuesta de paz, la salvación de Petrogrado, la salida del hambre, la entrega de la tierra a los campesinos.

El gobierno vacila. ¡Hay que acabar con él, cueste lo que cueste!

Demorar la acción equivaldría a la muerte.

Escrito el 24 de octubre (6 de noviembre) de 1917. Publicado por vez primera en 1924.

  1. I. Lenin. Obras Completas, 5a ed. en ruso, t. 34, págs. 435-436.

III.- ¡A los ciudadanos de Rusia!

El Gobierno Provisional ha sido depuesto. El Poder del Estado ha pasado a manos del Comité Militar Revolucionario, que es un órgano del Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado y se encuentra al frente del proletariado y de la guarnición de la capital.

Los objetivos por los que ha luchado el pueblo -la propuesta inmediata de una paz democrática, la supresión de la propiedad agraria de los terratenientes, el control obrero de la producción y la constitución de un Gobierno Soviético- están asegurados.

¡Viva la revolución de los obreros, soldados y campesinos!

El Comité Militar Revolucionario del Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado

25 de octubre de 1917, 10 de la mañana.

Rabochi y Soldat, núm. 8, 25 de octubre (7 de noviembre) de 1917.

  1. I. Lenin. Obras Completas. 5a ed. en ruso, t. 35, pag. 1.
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