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Revista "1857" No 1

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EDITORIAL:

POR LA DERROTA DE LOS MODERNOS FILIBUSTEROS Y LA REUNIFICACION SOCIALISTA DE LA PATRIA CENTROAMERICA

 

Hace 150 años, el 1 de Mayo de 1857 los ejércitos centroamericanos lograron expulsar a las huestes filibusteras de William Walker. El nombramiento de Walker como Presidente de Nicaragua, el 12 de julio de 1856, y el establecimiento de la esclavitud, provocó que los Presidentes de El Salvador, Guatemala y Honduras firmasen un convenio para "arrojar a los aventureros que pretenden usurpar el poder público de Nicaragua y que oprime aquella república, amenazando la independencia de los demás Estados".

El Estado nacionalde Nicaragua, surgido de la ruptura del pacto federal en 1838, sucumbió después de un largo período de crisis. Sobre las cenizas del viejo Estado, Walker estaba construyendo uno diferente, basado en el esclavismo, creando un nuevo orden social y jurídico, similar al que existía en ese momento en el sur de Estados Unidos.

 

Lo oligarcas centroamericanos reaccionaron horrorizados, y se vieron obligadas a defender sus esposas, bienes y haciendas. Después de una corta pero sangrienta guerra por la libertad de Centroamérica, los filibusteros estaban rodeados en Rivas, cuando el Charles H. Davis, capitán del buque norteamericano “Saint Mary”, atracado en el puerto de San Juan del Sur, intervino para evitar el aniquilamiento de los filibusteros. Los generales Zavala, Belloso, Xatruch y Mora, creyendo encontrar un camino rápido para terminar con la guerra, cometieron el gravísimo error de acceder la petición del capitánDavis, y permitieron que Walker y sus hombres salieran del país, bajo la protección de la bandera norteamericana. Con ello perdieron en la mesa de negociaciones lo que habían conquistado en el campo de batalla.

Los filibusteros fueron derrotados militarmente, no por los nicaragüenses, sino por la unidad de los ejércitos centroamericanos. Este no fue un triunfo de los generales, sino de miles de campesinos descalzos e indios flecheros que machete en mano defendían la soberanía nacional de sus países. Es un mito de los historiadores burgueses la llamada “guerra nacional”, cuando en realidad se produjo una guerra centroamericana contra los filibusteros. Como una medida de autodefensa impuesta por las necesidades de la guerra, sin habérselo propuesto, por un corto periodo las oligarquías dominantes restablecieron en los hechos la unidad de la nación centroamericana.

Sin embargo, después del triunfo militar sobre Walker cada ejército regreso a su respectivo país de origen, las oligarquías consolidaron su poder en cada uno de sus feudos, y se reavivaron los conflictos territoriales. En esa época, no existía una clase obrera revolucionaria que continuara la lucha por el restablecimiento del Estado Federal disuelto en 1838. En Europa, el movimiento obrero apenas se recuperaba de las derrota de la revolución de 1848. No existió el factor subjetivo que permitiera continuar la lucha hacia delante.

Walker intentó nuevamente tomarse Nicaragua en Noviembre de 1857, y un mes después, acosado por la movilización centroamericana que generaba en su contra, se rindió ante el comodoro Paulding, a bordo de un barco de la marina de los Estados Unidos.

El tercer intento de Walker por apoderarse de Centroamérica comenzó en la isla de Roatan, Honduras, en el año 1860. Esta invasión fue frustrada por la decisión de Nowel Salmon, capitán de la fragata inglesa “Ycarus”, quien capturó a Walker y lo entregó a las autoridades Hondureñas. En esa época, los ingleses se disputaban con los norteamericanos la influencia sobre Centroamérica y el Caribe. Ambos imperialismos querían construir el canal interoceánico por el río San Juan, avivando los conflictos entre Nicaragua y Costa Rica por el control del futuro canal. A diferencia de la magnanimidad de los generales centroamericanos en 1857, las autoridades hondureñas actuaron con una increíble firmeza. Al general José Santos Guardiola (1856-1862), presidente de Honduras, no le tembló la mano, y ordenó el juicio sumario e inmediato fusilamiento de William Walker, en Trujillo, el 12 de Septiembre de 1860.

Pero el filibusterismo no terminó con el fusilamiento y entierro de Walker. Los estados esclavistas del sur fueron vencidos en la guerra civil de Estados Unidos (1861-1865), la esclavitud fue abolida pero entonces surgió un moderno filibusterismo con el naciente imperialismo yanqui. El mercado mundial y la penetración imperialista impusieron una moderna forma de explotación entre los hombres y las naciones: la esclavitud asalariada y el saqueo de los países atrasados.

Las oligarquías en Centroamérica fueron incapaces de garantizar, incluso, la soberanía de sus diminutos Estados. Las llamadas revoluciones “liberales” del siglo XIX fueron simples procesos de reforma y modernización de los estados burgueses, transformados en semicolonias del imperialismo yanqui. Desde la llamada “independencia” en 1821, las oligarquías, transmutadas posteriormente en burguesías, demostraron su incapacidad para realizar la más elemental tarea democrática: reunificar Centroamérica en solo Estado Federal, garantizar la independencia política y la soberanía nacional. Los intentos de reunificación de Centroamérica, impulsados por los generales Justo Rufino Barrios y Jose Santos Zelaya, fracasaron estrepitosamente, porque en ambos casos predominaron los intereses nacionales de su propia burguesía, y no los intereses de las masas populares.

Durante el siglo XX se produjeron importantes rebelionesen los países de Centroamérica contra la dominación imperialista: la lucha antiimperialista del general Augusto Cesar Sandino (1927-1934) contra la ocupación norteamericana; la insurrección campesina de 1932 en El Salvador, dirigida por Farabundo Martí y el Partido Comunista Salvadoreño, aplastada a sangre y fuego por el general Maximiliano Martinez Hernández; la instauración del gobierno nacionalista de Jacobo Arbenz Guzmán en Guatemala (1951-1954 ) que terminó siendo derrocado por un golpe de estado organizado por la United Fruit Company y laCIA; la gran huelga bananera de 1954 en Honduras contra las transnacionales United Fruit Company y Standard Fruit Company, que dominaban la economía y eran un Estado dentro del Estado.

Durante los años treinta del siglo pasado, las luchas antiimperialistas del general Sandino y de Farabundo Martí tuvieron al campesinado como protagonista principal. Ambas fueron derrotadas, en periodos diferentes, no solo por que enfrentaron una situación mundial contrarrevolucionaria, sino también por que ambos dirigentes se negaron a unificar sus luchas en un solo frente común contra la dominación imperialista. El resultado, fue la derrota por separado.

En cambio, las movilizaciones revolucionarias en Guatemala desatadas tras el derrocamiento del dictador Jorge Ubico, en Octubre de 1944, y la huelga bananera de Honduras en 1954, colocaron en menos de una década, por primera vez, a la clase obrera organizada como dirigentes de la lucha antiimperialista. Las derrotas de estas movilizaciones condujeron a un largo periodo de dictaduras militares en toda Centroamérica, con la excepción de Costa Rica a partir de la revolución de 1948, que logró implantar una democracia burguesa relativamente estable, la excepción de la regla del conjunto de Centroamérica.

No obstante, las luchas mas importantes contra la dominación imperialista se libraron en la década de los años ochenta del siglo pasado. El triunfo de la revolución nicaragüense (1979-1990) abrió una situación revolucionaria en toda Centroamérica, y estimuló la lucha de los trabajadores en El Salvador y Guatemala. Nicaragua conquistó la independencia política, pero la dirigencia sandinista se negó a extender la revolución en el área, y finalmente, después de una prolongada guerra civil, la revolución fue derrotada por la estrategia diseñada por la administración, que combinó la “guerra de baja intensidad” con la negociación mañosa de Esquipulas II.

Después de 1990, el FSLN se convirtió en el partido de la burguesía sandinista. En el Salvador, el FMLN entregó las armas en 1992 y desde entonces ha acelerado su reformismo electoral, integrándose cada vez más a las instituciones del Estado burgués. En Guatemala, la URNG se atomizó en varios grupos, algunos de ellos giraron hacia la derecha y al reformismo electoral. En conclusión podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que las banderas del antiimperialismo han sido tiradas al lodo, sustituidas por las rosadas banderas de la socialdemocracia. La principal tarea de los marxistas revolucionarios, es retomar las banderas del antiimperialismo, por que no han desaparecido la explotación y el saqueo de nuestros países. Al contrario, en el último periodo esta explotación se ha intensificado con el CAFTA y demás tratados de libre comercios.

Con la derrota de la revolución en Nicaragua y El Salvador, los modernos filibusteros aprovecharon la coyuntura para imponer la ofensiva neoliberal. Centroamérica está siendo remolcada, absorbida, integrada en una gran zona de libre comercio, por las imperiosas necesidades económicas del imperialismo yanqui y europeo. En este proceso, los estados nacionales se diluyen, pero no adquieren una forma de organización superior. La nacionalidad centroamericana languidece.

150 años después de la expulsión de William Walker, la tarea sigue siendo esencialmente la misma: realizar la gran tarea democrática de reunificar la nación centroamericana en un solo Estado Federal, y garantizar al mismo tiempo la liberación nacional y la independencia política. Esta tarea no la pudieron realizar las oligarquías del siglo XIX ni las burguesías en el siglo XX. Corresponde a la clase obrera centroamericana, realizar estas tareas democráticas e iniciar la revolución socialista. Los plazos y los ritmos son impredecibles, pero esa es la perspectiva. La futura revolución centroamericana estar indisolublemente ligada a la rebelión continental contra el imperialismo norteamericano, y la propia revolución que inevitablemente estallará en los Estados Unidos, ya que una sector importante de nuestra clase obrera centroamericana forma parte de la clase obrera norteamericana.

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