HONDURAS.- Reglamento Electoral estudiantil y Normas Académicas: ¿hacia una reconfiguración del MEU?

 

Por Mateo Gregorio Raudales

A partir de la firma del acuerdo del 28 de julio entre el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) y las autoridades universitarias, se comenzó una nueva etapa en el desarrollo de la lucha estudiantil por la democratización de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Diálogo, consenso y construcción: victorias parciales del MEU

Por un lado, de forma general, todas las unidades académicas (Facultades, Centros Regionales y Centro Universitario) se comprometieron con la discusión y construcción de unas nuevas Normas Académicas a través de un trabajo sectorial entre estudiantes, docentes y, posterior para febrero 2017, con las autoridades universitarias.

En el caso particular de las y los estudiantes, el acuerdo ha llamado a todos los sectores –organizados y no organizados– a desarrollar un período de diálogo, construcción, consenso y socialización sobre el Reglamento Electoral Estudiantil (REE) que regirá el próximo proceso de elecciones para escoger las y los representantes legítimos y legales ante los Comités Técnicos de Carrera, Juntas Directivas de Facultad y Consejo Universitario, en el caso de Cogobierno (autoridades, docentes y estudiantes); así como las Juntas Directivas de Asociación de Carrera, Comités Ejecutivos de Asociación de Facultad/Centro Regional o Centro Universitario y el Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes de Honduras (FEUH), para los órganos de autogobierno (estudiantes).

Diez años de Reforma, diez años sin legitimidad

En 2004 comienza el proceso de IV Reforma Universitaria. La Junta Interventora del Congreso Nacional (CN) desarrollará los lineamientos generales del proceso de IV Reforma Universitaria. Para el 2005, la Reforma pretendía consolidarse gracias a una Comisión Transición y nueva Ley Orgánica que, entre tanto, consolidó el sistema tripartito de gobierno, es decir, estudiantes, docentes, autoridades, eliminando así la paridad conquistada en 1957. La participación y representación a partir de esta fecha fue ignorada.

Hasta el 2013, la rectora Julieta Castellanos, acompañada de un grupo de estudiantes representados por la Asociación de Estudiantes Becarios y Prestatario (ASEBP), presentaron una reforma (artículo 1, decreto 46-2013) ante el CN para poder modificar por adición el octavo artículo de la Ley Orgánica: donde se otorga –legítimamente– a las y los estudiantes elegir a través de procesos electorales los representantes competentes ante Consejo Universitario, tomando facultades las autoridades para poder escoger, bajo sus propios criterios, dichos representantes.

Así como para Consejo Universitario, las autoridades han desconocido, boicoteado y perseguido los distintos proyectos de organización desde 2010, tanto para cogobierno como para autogobierno; dejando un proceso de reforma acéfalo, bajo una unívoca visión y una sola determinación en sus principios y normas –como lo son las actuales normativas académicas–.

Sectores estudiantiles: discusiones y consensos

El proceso de organización autónomo estudiantil comenzó desde el reinicio de clases tras lucha de más de dos meses a nivel nacional en la UNAH. La Carrera de Biología, Microbiología, Periodismo, entre otras, han desarrollado procesos electorales para elegir sus Juntas Directivas de Asociación. De la misma forma, la plataforma de coordinación nacional del MEU, la Comisión Nacional Universitaria (CNU), ha realizado una jornada de giras alrededor de los Centros Regionales para lograr un consenso sobre el REE y la conformación de la Junta Nacional Electoral (JNE) que, según el acuerdo firmado, sería garantía para que toda la Comunidad Universitaria, incluyendo las autoridades, exijan al CN la retrotracción de la reforma antes mencionada.

Por una parte, el consenso estudiantil se ha concentrado con las distintas Asociaciones y movimientos adscritos al MEU a nivel nacional, y por otra, a través del diálogo con los sectores que las autoridades reconocen, “representan” a la Comunidad Estudiantil: los Frentes históricos: Frente de Reforma Universitaria (FRU), Frente Unido Universitario Democrático (FUUD), Fuerza Universitaria Revolucionaria (FUR), Bloque Amplio Reivindicador de Medicina (BARM); y los Movimientos independientes: Movimiento Amplio Universitario (MAU) y el Movimiento Estudiantil Revolucionario Lorenzo Zelaya (MER-LZ).

Perspectivas sobre las elecciones estudiantiles en la UNAH

El recuento anterior nos deja con varias perspectivas y visiones para el desarrollo de la lucha estudiantil. La no burocratización de los sectores en lucha depende de un proceso de consciencia y politización de la crisis; aun bajo la construcción de una nueva normativa, la participación estudiantil en ésta sólo sería una legitimación si no se genera una propuesta crítica sobre la reforma universitaria. El trabajo particular del sector estudiantil debe comenzar por garantizar un diagnostico general de cada unidad académica, pero, además, proporcionar insumos para determinar cómo una nueva normativa académica se involucra hacia una democratización integral con la sociedad.

De la misma forma el proceso de organización estudiantil debe considerar dos cuestiones fundamentales: primero, los procesos electorales para los distintos órganos de gobierno son medulares para garantizar un marco de legitimidad en los acuerdos firmados por el MEU y la lucha que como plataforma de lucha viene impulsando desde 2011. Segundo, la reticencia de los Frentes históricos por participar en los consensos del REE (a excepción del FRU, articulado con el MEU), sólo refuerzan el peligro de una posición intransigente, que en intentos anteriores por realizar elecciones estudiantiles –como en 2012–, terminaron con un muerto y un atentado con arma blanca un compañero del MAU. El MEU debe volver a realizar un trabajo de base que profundice la dinámica de lucha y la necesidad de una reorganización estudiantil desde y para las Asociaciones. Es así que la propuesta de la Asamblea Constituyente Estudiantil Universitaria (ACEU), debe concebirse como un proyecto político-académico multisectorial donde se configure las inquietudes, proyectos, visiones, propuestas y procesos que la comunidad estudiantil ha venido construyendo y luchando hacia una Universidad comprometida con la verdadera transformación del país.

Share