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HISTORIA.- 19 de julio de 1920: Segundo Congreso de la Internacional Comunista

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 Plenario del II Congreso de la Internacional Comunista
Por Victoriano Sánchez
Entre 1914 y 1918, Europa se encontraba desangrada por la Primera Guerra Mundial, a la que Lenin llamó con justicia “una guerra de rapiña” entre las potencias imperialistas que peleaban por repartirse el mundo, los mercados y las fuentes de materias primas.
El triunfo de la Revolución Rusa, en Octubre de 1917 (Noviembre en el viejo calendario), bajo la conducción del Partido Bolchevique, cuyos máximos dirigentes eran V. I. Lenin y León Trotsky, abrió la época de las revoluciones proletarias. El estallido de la guerra civil fue inevitable. Rusia fue invadida por 14 ejércitos imperialistas, más los ejércitos blancos de los seguidores de la monarquía, pero todos fueron derrotados. El Partido Bolchevique repartió la tierra a los campesinos, y con ello obtuvo una formidable base de apoyo social.
Fundación de la Internacional Comunista
Antes del triunfo de la Revolución Rusa, el ala izquierda de la segunda Internacional, que se oponía al chauvinismo, se reunió en la Conferencia de Zimmerwald, en Suiza, en el año 1915. Después de la victoria de la insurrección en Octubre de 1917, en medio de los combates de la guerra civil, los bolcheviques convocaron a todas las fuerzas revolucionarias que combatían el reformismo y oportunismo de los partidos de la II Internacional Socialista, para fundar la III Internacional Comunista (IC).
El Congreso de fundación de la IC se realizó en el Palacio Taurichesky, Moscú, del 2 al 6 de marzo de 1919, con la participación de 52 delegados provenientes de 34 partidos. V.I. Lenin pronunció el discurso de apertura, en honor a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, quienes acababan de ser asesinados el 15 de enero de 1919. Gregory Zinoviev fue elegido presidente de la IC o Comintern (Comunist International, por sus siglas en inglés) hasta 1926, cuando fue destituido por Stalin.
El primer congreso, aunque aprobó resoluciones importantes, fue apenas de fundación e instalación de la nueva organización internacional.
El Segundo Congreso
El Segundo Congreso de la IC fue convocado al año siguiente, y se realizó del 19 de Julio al 7 de agosto de 1920, en la ciudad de Petrogrado. En ese momento, ya era evidente el triunfo militar del Ejército Rojo, bajo la conducción de León Trotsky, marcando el inicio de la consolidación de la primera dictadura revolucionaria del proletariado ruso, bajo  la conducción del Partido Bolchevique, transformado en el Partido Comunista de Rusia (PCR).
En solo un año, muchos de los nuevos partidos comunistas habían adquirido fuerza de masas, en el contexto de grave crisis del capitalismo. El PCR, principal impulsor de la IC, conducía la nueva internacional bajo la autoridad política proveniente del hecho de encabezar la primera revolución proletaria victoriosa, en condiciones tan difíciles, como el hecho de que Rusia era el país más atrasado de Europa.
Aprobación de los Estatutos
Los Estatutos de la IC fueron aprobados hasta en el segundo Congreso; reflejando la lucha contra el oportunismo de los partidos socialistas de la segunda internacional, sus dirigentes reprodujeron el preámbulo de los Estatutos de la Primera Internacional, conocida como Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), fundada bajo la conducción de Carlos Marx y Federico Engels.
El preámbulo fue adaptado al nombre de la Internacional Comunista y proclamaba lo siguiente: “La Tercera Internacional ha declarado solemnemente que se encargará de continuar y culminar la gran obra emprendida por la Primera Internacional... La Internacional Comunista se da como objetivo la lucha armada para la destrucción de la burguesía internacional y la creación de la República Internacional de los soviets, primera etapa en la vía de la supresión completa de todo régimen gubernamental. La Internacional Comunista considera a la dictadura del proletariado como el único medio disponible para arrancar a la humanidad de los horrores del capitalismo, y al poder de los soviets como la forma de dictadura del proletariado que impone la historia”.
En realidad, lo que hicieron los bolcheviques fue desenterrar y rescatar las tradiciones internacionalistas de la Primera y Segunda Internacional, antes que esta última degenerara políticamente en el oportunismo y parlamentarismo. Rescataron el planteamiento de que “los trabajadores no tienen patria”, y que para luchar contra los monopolios imperialistas se requería de la existencia de un partido revolucionario a nivel mundial, única herramienta que podría garantizar el triunfo de la revolución proletaria mundial. De la misma manera en que los monopolios imperialistas se reúnen para controlar el mundo, de igual forma los trabajadores deben unirse en una sola organización que luche contra ellos.
La IC fue concebida como un partido mundial organizado bajo el principio del centralismo democrático. Por ello, el artículo primero de los Estatutos estableció que la IC era “fundada con el propósito de organizar una acción de conjunto del proletariado de los diferentes países, tendiente a un solo y mismo fin, a saber: la destrucción del capitalismo, el establecimiento de la dictadura del proletariado y de una República Internacional de los Soviets que permita abolir totalmente las clases y realizar el socialismo, primer paso hacia la sociedad comunista".
Se decidió diferenciarse de los partidos socialdemócratas o socialistas. Se rescató el nombre del “Partido Comunista”, en honor a la proclama de El Manifiesto Comunista y de los héroes y mártires que murieron durante la corta experiencia de la Comuna de Paris, en 1871. Por ello, todos los partidos afiliados debían llamarse “Partido Comunista” de su respectivo país, sección de la Internacional Comunista.
Las 21 Condiciones para ingresar a la IC
La crisis del capitalista e imperialista había originado la Primera Guerra Mundial, de terribles consecuencias para las masas trabajadoras, que morían de hambre en las ciudades o en las trincheras. La IC en sus documentos caracterizó que existía una situación revolucionaria a nivel mundial, que había dado origen, con la acertada actuación del Partido Bolchevique, a la creación de la primera dictadura revolucionaria del proletariado. La situación exigía el máximo esfuerzo de la IC para aprovechar la coyuntura y extender la revolución en el mundo, para crear la “República Soviética Universal”.
Era urgente ganarse a las masas de los países de la Europa imperialista, para evitar el aislamiento y colapso de la república soviética, que pasaba enormes dificultades económicas. Para fortalecer la IC se aprobaron las famosas “21 condiciones de ingreso a la Internacional Comunista”, que obligaba a los partidos aspirantes a mantener una política revolucionaria en su país, a utilizar todos los métodos de luchas, legales e ilegales, parlamentarios o no, con tal de ganarse a las masas y preparar la toma del poder.
El objetivo de las “21 condiciones” era diferenciarse del reformismo de los partidos socialdemócratas, pero sin caer en posiciones sectarias o ultraizquierdistas, las que efectivamente surgieron y fueron combatidas con la discusión política.
En esa época, los partidos discutían en condiciones de igualdad, las discusiones eran abiertas y francas. Lenin, en un discurso durante el II Congreso de la IC, sintetizo el rol de vanguardia de los nacientes Partidos Comunistas: “(…) los obreros verdaderamente conscientes en toda sociedad capitalista no constituyen sino una minoría de todos los obreros. Por eso nos vemos precisados a reconocer que sólo esta minoría consciente puede dirigir a las grandes masas obreras y llevarlas tras de sí (…) Necesitamos partidos nuevos, partidos distintos. Necesitamos partidos que estén en contacto efectivo y permanente con las masas y sepan dirigirlas” (Discurso 23/07/1920).
La revolución en los países atrasados
Rusia era el país más atrasado de Europa y a pesar de ello fue donde triunfó por primera vez una revolución proletaria. La experiencia de la revolución rusa mando al basurero la teoría reformista y etapista, predominante en la segunda internacional, de que la revolución no debía triunfar en los países atrasados, porque no existían condiciones económicas para el desarrollo del socialismo.
Esta era una verdad a medias, ya que los Bolcheviques demostraron que se podía triunfar, pero como una fase de la revolución mundial. La revolución debía extenderse a los países industrializados, de lo contrario las condiciones de atraso se volverían en contra. Por ello, la IC le dio mucha importancia al desarrollo de la revolución y al problema de la liberación nacional de las colonias y semicolonias.
En relación a este tema, Lenin fue categórico en defender la independencia política de la clase trabajadora en relación a las supuestas burguesías “progresistas”:“ (…) alrededor del 70% de la población de la Tierra, corresponde a las naciones oprimidas (…) la burguesía de los países oprimidos, pese a prestar su apoyo a los movimientos nacionales, lucha al mismo tiempo de acuerdo con la burguesía imperialista, es decir, al lado de ella, contra todos los movimientos revolucionarios y las clases revolucionarias (…) como comunistas, sólo debemos apoyar y sólo apoyaremos los movimientos burgueses de liberación en las colonias en el caso de que estos movimientos sean verdaderamente revolucionarios, en el caso de que sus representantes no nos impidan educar y organizar en un espíritu revolucionario a los campesinos y a las grandes masas de explotados (…) Si no se dan esas condiciones, los comunistas deben luchar en dichos países contra la burguesía reformista, a la que también pertenecen los héroes de la II Internacional (…)”.
Otras resoluciones
A pesar de las diferencias abismales con la Segunda Internacional, el II Congreso de la IC también votó resoluciones importantes sobre el uso revolucionario del parlamento burgués y el problema agrario en los países atrasados. Fue un gran avance.

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