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HISTORIA.- La Revolución de Febrero de 1917 y la caída del zarismo

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Revolucion de Febrero

Por Maximiliano Cavalera.

A inicios del siglo XX, el imperio de los zares rusos era uno de los más grandes del planeta, la orgullosa dinastía de los Rumanov y su último zar Nicolás II, se ufanaba de tener bajo su égida un país con fronteras en tres continentes, así como una gama amplía de culturas, lenguas y una inmensa cantidad de súbditos, mas de 200 millones de almas. Pero todo esto cambiaría en marzo del 1917, cuando una serie de movilizaciones y protestas en contra de la guerra, llevarían a al colapso y extinción a la dinastía más antigua de la Europa de esa época.

 

Este proceso histórico pasaría a la historia como la revolución de febrero, que realmente ocurrió en el mes de marzo del calendario occidental, que en ese entonces llevaba 13 días adelantado al calendario oficial en Rusia. Estas movilizaciones y luchas de los trabajadores rusos, abrirían la puerta a cambios sustanciales que culminarían con la revolución de octubre, la que barrería con todos los vestigios feudales de la antigua monarquía zarista, incluyendo el calendario zarista, pero todo este proceso histórico inicia y pasa a la historia como la revolución de febrero.

I Guerra mundial.

En 1914 Rusia se vería envuelta en una de las más grandes infamias del siglo pasado. El zar y sus esbirros, apoyados por la mayoría de los partidos existentes en Rusia, firma el ingreso de Rusia a la I guerra mundial. La tragedia era grande y sembraría los gérmenes que luego barrerían de la historia a los Rumanov, pero lo amargado y trágico de aquellos acontecimientos no estaba en las páginas de la burguesía, sino en el movimiento marxista ruso y sus dos corrientes, la menchevique y bolchevique.

Este drama se situaba en la premisa marxista del internacionalismo obrero, que desde el tiempo de Marx, había concebido que el proletariado es una clase explotada en todo el mundo por la burguesía, por ende, su liberación pasa por la revolución mundial y la lucha mundial de los trabajadores por ser libres del yugo capitalista. Pero en 1914 la euforia chovinista llevaría hasta a los herederos del marxismo y su segunda internacional socialdemócrata a realizar la peor traición de la historia y apoyar a sus estados nacionales en la I guerra mundial. Pero fueron reducidos los grupos que se opusieron a esta infamia, en honor a la verdad, ellos fueron las alas más revolucionarias de la ya putrefacta socialdemocracia.

La plaga de la I guerra mundial no traería a Rusia lo que lo el zar y su sequito pretendían. Como era de preverse, un Estado semi feudal y atrasado como Rusia no podía hacerle frente a la industrializada Alemania que barrió con el ejercito zarista. A inicios de 1917 las consecuencias funestas se sentían por toda el imperio, millares de soldados morían y desertaban del ejercito diariamente, la inflación era terrible y el hambre era el único  pan que conocían a diario la mayoría de la población rusa, claro,  la burguesía y aristocracia no padecía de estos males propios de las clases bajas, porque amasaban grandes sumas de dinero producto del saqueo y especulación de la guerra, al fin y al cabo “ellos apoyaron la guerra para ganar algo”.

Estalla la revolución

Para enero de 1917, a pesar de todos los acontecimientos de la guerra, pareciera que la sociedad rusa era inmutable y estoica, pero como lo diría uno de los historiadores que vivió aquella epopeya: “La dinastía cayó apena sacudirla, como fruto podrido, antes de que la revolución tuviera tiempo siquiera a afrontar sus miras más inmediatas.” (La Historia de la Revolución Rusa, León Trotsky) Ya para febrero el errático zar deja a su esposa la zarina a cargo del gobierno en Petrogrado y se encamina tranquilamente al cuartel general en Dubenski, sin percatarse del huracán que se venía contra la dinastía; “Ha empezado aquí una vida tranquila. Todo seguirá como antes. El zar no cambiará nada. Sólo causas exteriores y fortuitas pueden imponer algún cambio” (Idem)

Para el 18 de febrero de ese mes, la fabrica Putilov de Petrogrado anunció una huelga en protesta con la falta de víveres y comida que vivía la mayoría de los trabajadores. Esta huelga fue reprimida, se disparó a los huelguistas y algunas tiendas cerraron, lo que provocó insurrecciones en otros centros de producción. Para el 23 de Febrero los acontecimientos eran imprevistos: “El 23 de febrero era el Día Internacional de la Mujer. Los elementos socialdemócratas se proponían festejarlo en la forma tradicional: con asambleas, discursos, manifiestos, etc. A nadie se le pasó por las mentes que el Día de la Mujer pudiera convertirse en el primer día de la revolución. Ninguna organización hizo un llamamiento a la huelga para ese día.” (Ídem) Pero las fuerzas motrices de la revolución ya se estaban gestando, y ese mismo día, cerca de 90 mil obreros y obreras se fueron a huelga, al mismo tiempo que una manifestación de mujeres marchaba al palacio pidiendo a la estirpe reinante que les brindara comida.

El 24 de febrero la manifestación lejos de decrecer incrementa su fuerza, según algunos informes, cerca de la mitad de los obreros industriales de Petrogrado se van a huelga, poco a poco el movimiento se va haciendo mas amplio y aglutina a otros sectores de la población, las fuerzas de los trabajadores y de la monarquía solo tanteaban sus fuerzas, mas no comenzaba el ya esperado combate. El 25 de febrero la huelga reúne cerca de 240,000 obreros según datos del gobierno, asimismo inician las primeras escaramuzas que abrirían el telón a la epopeya que se avecinaba para día siguiente. Fue el 26 que las fuerzas estaban destinadas a enfrentarse, ya que el movimiento revolucionario tomaba confianza en su fuerza, y las fuerzas de la represión miraban el momento preciso para aplastar a la masa hambrienta que estaba a punto de insurreccionarse. Es mas, el mismo zar programaría la represión para el 26. La mañana del 26 inicia con detenciones de los dirigentes obreros y revolucionarios por todo Petrogrado, pero dicha acción no obtiene el resultado esperado, las masas se insurreccionan por toda la capital y se enfrentan con las fuerzas de la represión, poco a poco las cartas se están echando y no habrá vuelta atrás. Al atardecer de ese día la “amorosa” zariana escribiría al zar: “Hay que decirles, sin ambages, a los obreros que se dejen de huelgas, y si siguen organizándolas, mandarles al frente como castigo. No hay para qué disparar; lo único que hace falta es orden y no dejarles que atraviesen los puentes.” (Ídem)

Pero un hecho de suma relevancia se está gestando y tendría vital importancia en esas jornadas, y es que los soldados artos de la guerra, la hambruna y la represión contra el pueblo comienzan a sublevarse: “En el informe dado por el inspector de policía se indica de un modo categórico la causa de la sublevación: "La indignación producida por el hecho de que un destacamento de alumnos del mismo regimiento, apostado en la Nevski, disparara contra la multitud." (Ídem)

El derrocamiento del zarismo

El cuadro se va dibujando poco a poco, el 27 de febrero seria el día clave, los obreros continúan con el movimiento huelguístico enfrentándose a los opresores y sus fuerzas, pero algo sorprendente acontecería, poco a poco las fuerzas de reservas del ejercito se van sublevando contra la monarquía. ¿Cómo explicar esto?, básicamente se debe comprender que los que más sentían las miserias de la guerra eran los soldados, quienes morían por millares y que provenían de esa clase obrera y campesina que estaba siendo masacrada por el déspota zar. Con el alzamiento de los soldados, la suerte estaba echada. El 27 de febrero el zar recibe este telegrama: “Los disturbios que estallaron por la mañana en algunos regimientos son sofocados firme y enérgicamente por las compañías y los batallones, fieles a su deber... Estoy firmemente persuadido de que se restablecerá pronto la tranquilidad...” (……) Sin embargo, después de las siete de la tarde del mismo día, el propio ministro comunica que «las escasas tropas que siguen fieles a su deber no consiguen sofocar la sublevación». Y pide el urgente envío de fuerza realmente leales y en cantidad suficiente «para proceder simultáneamente en los distintos sectores de la capital” (Ídem)

Para el 28 de febrero la propia zarina que dos días antes aconsejaba castigar a los revoltosos  mandándoles al frente de guerra, ahora aconseja: “Es necesario hacer concesiones -le telegrafía a Nicolás-. Las huelgas continúan y muchas tropas se han pasado a la revolución. Alicia. (Ídem)

Para el 2 de marzo el zar habría abdicado, si es correcto decirlo así, ya que fueron las masas insurrectas de Petrogrado las que botaron al zar y su dinastía de su posición privilegiada y explotadora. El zar fue destronado, pero tomo el poder la burguesía liberal y los mencheviques, febrero solo sería la antesala de otra obra que culminaría ocho meses después con la revolución de Octubre. La revolución liberal estaba en su cúspide, pero solo abriría el camino a una revolución que no solo cuestionaría el derecho a gobernar por la línea sanguínea, sino que trastocaría los cimientos mismos de la explotación del hombre por el hombre, pero todo inicio con el heroico alzamiento y revolución de febrero.

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