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Biden pretende engañarnos con el “parole” humanitario

La crisis económica ha convertido a los países de Centroamérica en una vasta zona que produce miles de migrantes a diario. De igual manera, por su posición geográfica, también se ha convertido en el puente natural por donde transitan a diario miles de migrantes, provenientes de muchos partes del mundo, con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

Las enormes oleadas de migrantes superan con creces a las llamadas caravanas, que surgieron en Centroamérica en los años anteriores. Ahora el flujo de migrantes proviene de casi todos los países de América Latina, especialmente de Haití, Cuba, Venezuela y Nicaragua.

En el año 2022 el flujo de migrantes fue tan grande, que las patrullas fronterizas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), no pudieron contener la avalancha, y más bien se concentraron en tomar los datos biométricos de quienes ingresaban legalmente a Estados Unidos. Solo en el año 2022, fueron deportados unos 200.000 centroamericanos

Esta tolerancia se debió, en parte, a la urgente necesidad de mano de obra en Estados Unidos, pero la masiva oleada de migrantes se convirtió en un candente problema político interno en Estados Unidos.

El presidente Joe Biden y el Partido Demócrata en el poder habían prometido una reforma migratoria para legalizar a los más de 11 millones de migrantes que viven en condiciones de ilegalidad en Estados Unidos. Esta iniciativa ha sido bloqueada de manera insistente por el Partido Republicano. La crisis migratoria del año 2022 ha vuelto a poner sobre el tapete de la discusión la reforma migratoria, incluso los republicanos pretenden limitar el tradicional “derecho de asilo”, establecido en la legislación de Estados Unidos.

Debido a que el Partido Republicano recuperó una frágil mayoría en el Congreso de Estados Unidos, Biden acaba de hacer una maniobra para relativizar el impacto de la crisis migratoria. Primero anunció, en octubre de 2022, un proyecto piloto por decisión administrativa consistente en un “Parole” humanitario” para las decenas de miles de venezolanos que, en condiciones muy precarias, esperaban turno para en territorio mexicano, para cruzar la frontera y solicitar asilo en Estados Unidos. De esta manera, estos venezolanos podrían ingresar legalmente a Estados Unidos, y en sentido contrario, quienes no se acojan a esta nueva política, serian deportados de manera inmediata. En cierto sentido, el proyecto piloto le funcionó a Biden, porque logró disminuir el ingreso ilegal de venezolanos.

Posteriormente, a inicios del 2023, el proyecto piloto del “Parole” se amplió a cubanos, haitianos y nicaragüenses, los países con mas alta cantidad de migrantes ilegales. En relación a Cuba, después de muchos años de tensión bajo la administración Trump, el consulado de Estados Unidos en Cuba, reabrió operaciones para promover la migración legal, en lo que parece ser un relajamiento de la tensión entre ambos países.

Haití es un país que se desintegra en medio de la crisis económica, el debilitamiento del Estado, y la creciente fuerza de las bandas criminales que comienzan a controlar territorios y ejercer el poder en esas zonas.

A diferencia de Cuba, donde parece haber un mejoramiento de las relaciones diplomáticas, en sentido contrario el caso de Nicaragua reviste mucha importancia por las tensiones entre Estados Unidos y la dictadura Ortega-Murillo.

¿Pero, en que consiste el llamado “Parole”? Biden quiere evitar nuevas solicitudes de asilo, que son el primer paso para obtener la residencia legal en Estados Unidos. Para evitarlo, está impulsando una reforma migratoria en los hechos que consiste en desempolvar las llamadas “visas de trabajo” las que se tramitaban bajo el formulario H-2B, que permite viajar y trabajar legalmente, siempre que haya una oferta de empleo. Este tipo de visa es temporal y no da derecho a residencia.

Por la creciente necesidad de mano de obra, el “Parole” no es más que una masificación de las visas de trabajo, un relajamiento de los requisitos, pero limitadas a dos años. Vencido el plazo no hay garantía de renovación, como ha ocurrido con el Estatus de Protección Temporal (TPS) que beneficia actualmente a millones de centroamericanos.

Con el “Parole” humanitario, Biden está cerrando el camino legal a la residencia permanente en Estados Unidos. Cuando comience la recesión o ya no necesiten tanta mano de obra, quienes se acojan al “Parole” serán deportados.