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Un primer balance sobre las elecciones del 6 de febrero en Costa Rica

En las pasadas elecciones generales del 6 de febrero en Costa Rica, ninguno de los 25 candidatos presidenciales logró superar la barrera del 40% de los votos válidos, y por ello habrá una segunda vuelta electoral a realizarse el próximo 6 de abril.

Los candidatos del primer y segundo lugar, y quienes deberán disputarse la presidencia de la república en la segunda vuelta, son el ex presidente José Maria Figueres Olsen, perteneciente a la aristocracia del Partido Liberación Nacional (PLN), y Rodrigo Chaves, un reconocido economista neoliberal, un funcionario del Banco Mundial y quien por corto tiempo fue ministro de hacienda bajo el gobierno de Carlos Alvarado.

Chaves olió la oportunidad política que representaba la decadencia del gobernante Partido Acción Ciudadana (PAC), y fundó el Partido Progreso Social Democrático (PPSD) logrando explotar el descontento social y colándose entre los dos principales candidatos de la primera vuelta, pisándole los talones a Figueres.

En las pasadas elecciones del 6 de febrero se produjo un hecho inédito: la crisis del bipartidismo abrió paso a una mayor diversidad de posiciones políticas, con la inscripción de 25 candidaturas presidenciales, de todos los colores y banderas políticas, lo que permitió dispersar el descontento popular, que se expresó en el surgimiento de varias pequeñas bancadas dentro de la Asamblea Legislativa. El próximo presidente deberá realizar intensas negociaciones con estas bancadas para poder aprobar las leyes.

Costa Rica atraviesa la más grande crisis económica, social e institucional desde la instauración del Estado de Bienestar social en 1948. El PAC que se presentó ante los electores como una opción progresista ante el giro neoliberal de la cúpula del PLN, y como una alternativa ante la decadencia del bipartidismo, terminó en un rotundo fracaso después de estar en el poder por dos periodos. El PAC ha desaparecido prácticamente de la escena política y nadie derrama una sola lagrima ante su cadáver.

La pandemia y la política económica neo liberal del gobierno del PAC marcaron fuertemente los resultados electorales. También ha sido inédito el abstencionismo que llegó en esta primera ronda a sobrepasar el 40% de los inscritos.

La ausencia de una alternativa electoral creíble de la clase trabajadora y la profunda crisis económica acrecentada por la pandemia ha mellado el entusiasmo que hasta entonces tenía la población costarricense en el sistema democrático burgués. La duplicación del desempleo con 24% y la pérdida de medio millón de empleos en el último periodo, han hecho que la recuperación económica se traduzca en más pobreza para todos. El aumento de la desigualdad social ha ido de mano con la destrucción del famoso estado “benefactor” creado a mediados del siglo pasado.

La ausencia de temas como los derechos de las minorías sexuales y de la condición de la mujer, impidieron la polarización política y no le permitieron al partido evangélico fundamentalista Restauración Nacional (RN) repetir excelente resultado de las elecciones.

No se produjo la revitalización del bipartidismo tradicional, entre el PLN y Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), pero una parte del descontento popular escucho los cantos de sirena del candidato Chaves.

Pero, en realidad, no hay diferencias sustanciales entre Figueres y Chaves. Ambos coinciden en una agenda de continuación de la privatización de los servicios públicos que quedan más o menos en pie, y la desregularización del mercado laboral para disminuir aún más los costos de producción para el gran capital nacional e internacional.

El reformista Frente Amplio (FA) a pesar de haber sido parte del gobierno del PAC con la presencia de Patricia Mora, ministra de la mujer, subió de uno a seis diputados. Su éxito se debe a que se presenta como defensor de las conquistas sociales y democráticas, ante el hundimiento del PAC.

Existe una discusión entre las agrupaciones sindicales y de izquierda sobre la actitud a asumir ante la segunda vuelta, mientras algunos plantean la abstención, desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) consideramos que el rechazo a los dos candidatos neoliberales no de ser pasivo, sino activo mediante el voto nulo.

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