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VENEZUELA: El capitalismo se hunde, ¡Hagamos peso!

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Por Otto Van Der Velde Q.

Militante del PRT de Venezuela

La crisis financiera del imperialismo norteamericano, es ahora una crisis de recesión del imperialismo mundial. Según los expertos la contracción capitalista apunta hacia una gran depresión general del capitalismo. La bancarrota de los grandes bancos norteamericanos, JP Morgan Chase, Bank of América, del Lerman Brother, el Fanny Mae, Goldman Sachs, el Citigroup, Wells Fargo, Bank of New York Mellon, Morgan Stanley, Merril Lynch, State Steet y otros gigantes globales de las finanzas capitalistas, se ha trasladado rápidamente al resto de la economía estadounidense de Europa, Asia y América Latina, afectando el empleo, el costo de la vida y la asistencia social.

Los indicadores económicos norteamericanos por ejemplo, reseñaban para octubre de 2008 a más de 800 mil trabajadores que habían perdido el empleo y dos millones de personas sin vivienda o cuyas propiedades iban a ser rematadas por falta de pago; decenas de suicidios y legiones de “clase media” durmiendo en sus propios autos y estacionamientos de alquiler. Un verdadero drama para un sistema capitalista que hasta hace poco se ufanaba de su liderazgo sobre el mundo, superior al socialismo y al comunismo.

Quizás en algunos países latinoamericanos la crisis global del capital financiero hasta el presente haya tenido menos impacto que en otros Continentes. Pero se trata de un colapso de estructura del capital financiero- industrial, dominante en el planeta, lo cual indica el desarrollo de eventos económicos, políticos y sociales negativos a mediano y largo plazo en todo el mundo capitalista, que algunos analistas occidentales pronostican superiores al crac estructural capitalista de 1929 que produjo la segunda guerra mundial, de un modo de producción precisamente basada en la explotación irracional de la fuerza de trabajo, la competencia mercantil, el despilfarro de los recursos naturales, las guerras de mercado y la opresión de las naciones más débiles.

Al contrario de lo que difunden los aterrados apologistas del capitalismo que ante su colapso, buscan culpables no en la estructura del sistema sino en sus mecanismos y actores, algunos acusando en la “FED” norteamericana por el mal manejo de los intereses hipotecarios; otros denunciando la irresponsabilidad de los banqueros y culpando a “las burbujas financieras”; al contrario de los que confían en la capacidad del capitalismo “para recuperarse”, alegando de que se trata de un resfriad del capitalismo,, lo cierto es que este gran colapso del imperialismo demuestra que el sistema capitalista, basado en la obtención de plusvalía o explotación de la clase obrera, en los impuestos desproporcionados de la burguesía a la población sin recursos, en el lucro, la miseria de las mayorías, la corrupción, la delincuencia y el abandono de los planes sociales, en las invasiones y guerra de los imperios contra los pueblos para expropiar sus recursos naturales, petróleo, gas, agricultura, agua etc. ha fracasado históricamente, es socialmente inoperante y destructor de la vida en el planeta.

Por lo tanto se trata de un sistema en decadencia que debe ser reemplazado por otro sistema superior, sin explotadores ni explotados, sin el incentivo del lucro y la competencia, una sociedad humanista basada en las necesidades colectivas y no en el individualismo, una sociedad para un futuro inmediato : la sociedad socialista basada en el socialismo científico.

Todos debemos pues, contribuir al hundimiento definitivo de un sistema que se ha convertido en un verdadero flagelo de la humanidad. Pero el capital anglo- norteamericano en su bancarrota, tratará por todos los medios de salvar sus intereses a costa de las economías y el bienestar de los países dependientes, de sus colonias y neo colonias a lo largo y ancho del planeta, para ello utilizará sus mejores “argumentos”: las guerras, las invasiones y la desestabilización de los gobiernos progresistas y revolucionarios en Latinoamérica, Asia y África.

En consecuencia los pueblos deberán protegerse contra la reacción de la burguesía global en su declive histórico. Es necesario entonces saldar las cuentas pendientes con los explotadores y saqueadores capitalistas:

(1) El movimiento revolucionario, los socialistas y el pueblo exigen al gobierno bolivariano y luchará por ello, la estatización integral del sistema bancario y financiero en Venezuela. Única forma de proteger el salario, el ahorro popular y la economía social ante la crisis capitalista.

No solo está a la vista la amarga experiencia actual de las masas norteamericanas con la bancarrota de su sistema, derrumbe en el que los banqueros culpables de desastre reciben del gobierno de Bush la bicoca de $800 mil millones de “auxilio”, mientras que aquellos que de la noche a la mañana perdieron sus ahorros y salarios, quedaron a la desamparados sin ayuda alguna por parte de la burguesía y el Estado norteamericano.

También fue la experiencia de la bancarrota mexicana de 1996, la de los bancos argentinos en el 2005 y nuestra propia experiencia de 1994 con la quiebra fraudulenta del Banco Latino y del sistema bancario nacional. Ese año la banca en Venezuela colapsó y el 60% de ella pasó entonces a manos del Estado capitalista venezolano.

Pero éste, en lugar de aprovechar eso para extender y consolidar un sistema bancario en manos del Estado, éste actuó cabronamente a través de FOGADE, es decir, cubrió gran parte de sus deudas a la burguesía bancaria, restableció cierta confianza en el sistema financiero y un tiempo después, devolvió a los banqueros prófugos una banca, que en justicia ya no eran suyos sino del Estado. Salvamento que le costó al fisco nacional más de 20 mil millones de dólares de la época. Al pueblo norteamericano esa enorme bancarrota del sistema financiero le cuesta ahora más de un billón de dólares.

(2) Suspender el pago puntual de la deuda externa para revisar su legalidad y cuantía real.

Cerca de $3500 millones cancela anualmente y en forma puntual por el pago de intereses y amortización de capital el pueblo venezolano, por una deuda que no le pertenece, que fue en su mayor parte asumida por la burguesía monopolista y la banca privada. Deuda cuyo “refinanciamiento” se remonta a la época de Jaime Lusinchi en el que abundan una serie de ilegalidades, desde el desconocimiento del monto verdadero de la deuda externa, la doble facturación hasta condiciones de pago onerosas para el presupuesto y la soberanía nacional. Ese pago se aproxima al 25% del presupuesto nacional.

(3) Aplicar el artículo 113 de la Constitución Bolivariana y disolver los monopolios privados del campo y la ciudad.

No es un secreto que los monopolios capitalistas de FEDECAMARAS-VENAMCHAM son en Venezuela fuente permanente de desempleo, inflación, manipulación de los precios, pobreza, acaparamiento y conspiraciones. Esto quedó plenamente corroborado en las des estabilizaciones, saboteos de la Coordinadora Democrática dirigida por FEDECAMARAS-VENAMCHAM, con participación destacada de grandes banqueros venezolanos y españoles, quienes formaron el Estado Mayor del sangriento golpe del 11 de abril y del paro petrolero del 2 de diciembre.

La bancarrota de los monopolios financieros y su extensión al resto de la economía monopolista internacional, ponen en bandeja de plata al movimiento nacional revolucionario, al proletariado y las masas la oportunidad por más necesaria de disolver las relaciones monopolistas de producción privada, convirtiendo dicha propiedad - la propiedad privada de los medios de producción - en propiedad social de los trabajadores, las comunidades y el Estado popular.

Su aplicación significa una verdadera política anticapitalista de estructura además de un real control de la especulación de precios, el desempleo y la corrupción. Las puertas para el desarrollo de nuevas relaciones de producción socialistas quedarían así abiertas dentro del proceso revolucionario venezolano

(4). Que el Estado Bolivariano y el pueblo asuman el 100% de la propiedad petrolera y gasífera.

Dejando sin efecto por interés nacional, el régimen de empresas mixtas privadas con el imperialismo petrolero y del gas. Estas asociaciones mixtas quedarían vigentes solamente de Estado a Estado sin desventajas de los intereses nacionales. Las relaciones con el gran capital transnacional privado se sometería a régimen especial, consolidando el trato preferente a la integración e intercambio político- económica latinoamericana y del Caribe.

(5) Liquidación por decreto del latifundio y disolución de los monopolios agro- industriales. Emprendiendo una política agresiva de industrialización nacional basado en las necesidades sociales de la población y la solidaridad internacional con los pueblos latinoamericanos y del mundo.

Que dejaría el camino abierto para una verdadera revolución agraria de la propiedad cooperativista social, semi- privada, de pequeña explotación campesina etc. en la cual el proletariado agrícola e industrial ejercerían un papel de vanguardia revolucionaria en la organización y producción campesina, apoyada en la revolución científico- técnica y la asistencia integral del Estado popular.

Solo así se puede alcanzar en forma consistente la seguridad alimentaria y el proceso de industrialización nacional a mediano plazo, proteger a la población de la inflación importada y disminuir significativamente sus exageradas cifras, que en su conjunto este año puede llegar a $60 mil millones, de los cuales un alto porcentaje corresponde a alimentos.

(6) Paralelamente tales medidas deben ser complementadas por una estricta congelación de precios de la cesta básica y la consolidación del empleo fijo. Liquidando la nefasta política pública y privada del contratado sin seguridad laboral, bajos salarios y ningún respeto a las conquistas universales del trabajo. Todo esto es posible adelantarlo aplicando las medidas anteriores y destinando los fondos del Estado a la inversión social, a la productividad nacional planificada y al proceso científico técnico.

(7) Así mismo es imprescindible comenzar una revolución urbana que descongestione las ciudades altamente concentradas estableciendo un límite de densidad poblacional y una protección absoluta del ambiente sin la presión del lucro capitalista.

Una revolución urbana que ataque la concentración y especulación capitalista de la tierra urbana, abaratando significativamente la adquisición y construcción de viviendas, plan que debe estar bajo el control del poder popular territorial.; una revolución urbana que controle la producción anarquizada del imperialismo automotriz, factor grave de contaminación y encarecimiento de la vida urbana

He aquí algunas medidas revolucionarias de fondo que ante el derrumbe del capitalismo monopolista internacional, particularmente del capital financiero y la economía norteamericana, protegerían de verdad al pueblo venezolano de ser víctima de la caída de sus escombros.

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