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VENEZUELA: Unidad Socialista de los Trabjadores (UST) declara que enmienda no es la salida

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ANTE LA CRISIS: ¡LA ENMIENDA NO ES LA SALIDA!

¡POR UN PLAN ECONÓMICO DE EMERGENCIA DE LOS TRABAJADORES!

EL MUNDO EN RECESIÓN Y NOSOTROS EN FIESTA ELECTORAL

Estamos a menos de un mes de realizarse un referéndum que busca legalizar la postulación indefinida de los candidatos a cualquier puesto de elección popular, impulsado por Chávez, con el objetivo de obtener la posibilidad de postularse y reelegirse nuevamente a la presidencia de la República al culminar su mandato en el 2013, prolongando así sus -para entonces- catorce años de gobierno por otros seis años más, en principio. Mientras los medios de comunicación están sumergidos en la campaña electoral, los oficialistas por el SI y los golpistas por el NO, la realidad económica mundial nos indica que se nos avecinan tiempos muy difíciles.

El año pasado culminó con una inflación del 30,9 %, mientras la canasta alimentaria supera al salario mínimo. La recesión mundial está golpeando a los principales centros económicos mundiales. Los principales compradores de energía y materia prima han mermado su producción y, como consecuencia, su demanda de estas mercancías. Como consecuencia, los precios del petróleo venezolano se ubican en el orden de 34 dólares por barril (35 dólares menos que el presupuestado para el 2009), se evidencia una caída en los precios del hierro y aluminio (otras mercancías de exportación venezolanas), empiezan los recortes en el gasto público, y hay perspectivas de cierre de empresas y despidos probables que, en conjunto, harán disminuir la calidad de vida de los trabajadores y el pueblo.

SE OBSTACULIZA EL DEBATE PÚBLICO ACERCA DE LA SALIDA A LA CRISIS

A nada de esto se le está dando la importancia que merece en el país. Pareciera que todos creen en una especie de ilusión donde se puede congelar la crisis, ponerle pausa como en un video, para después de las elecciones.

Así, el gobierno congela las discusiones de contrato colectivo de empleados públicos, de petroleros, de médicos y maestros, mientras retrasa toda decisión respecto al cómo afrontar la crisis económica que ya nos está afectando al bajar el nivel de divisas que ingresa al país.

En estos momentos, la mayoría de los gobiernos del mundo, capitalistas en su totalidad, han tomado decisiones que buscan evitar la crisis o disminuir su impacto entre la gran burguesía, la misma que ha provocado la crisis. Dichas decisiones tienen a su vez un impacto en la economía mundial, especialmente en los países dependientes como el nuestro. Pero el presidente Chávez, que se dice socialista, con una Constitución que habla de “democracia participativa y protagónica”, no sólo no propicia el debate para tomar una decisión de conjunto con los trabajadores y el pueblo, sino que escurre el bulto y mete al país en una carrera electoral por su reelección, aun cuando la oportunidad para su posible postulación deba esperar cuatro años más.

¿CUÁL ES LA RAZÓN DEL RETRASO DE LAS MEDIDAS NECESARIAS?

La única razón lógica para este apuro es aprovechar la maquinaria electoral del PSUV, apoyada por PDVSA y el resto de las instituciones del Estado controladas por el chavismo, para intentar pasar la reelección antes que se vea obligado por la crisis económica y su manejo burgués de la economía de tomar medidas anti-populares como: recorte del gasto social, congelación de salarios, despidos, etc.

¿Estamos siendo malpensados? No lo creemos, pues Chávez, luego de afirmar que la crisis económica no tocaría a Venezuela, pasó a declarar que sólo afectaría al país en el supuesto “negado” de que el precio del petróleo bajara de 70 US$ el barril, para decir finalmente que “indudablemente” la crisis económica afectará al país, aunque “en menor medida”. En todo caso, ya anunció que se debe manejar el presupuesto con austeridad, presupuesto que fue estimado con un barril de petróleo a 69 dólares y el petróleo está a 34. ¿Quién pagará la diferencia? Chávez anunció que no habrá ni devaluación, ni nuevos impuestos, entonces no le queda otra que crear más bolívares en el papel, es decir, sin respaldo real en la producción económica, lo cual se traduce en una devaluación encubierta, pues la mayor circulación de dinero con menor o igual circulación de mercancías se traduce en un encarecimiento de esos productos, o sea, mayor inflación. Pero con los salarios congelados y la inflación a millón, el poder adquisitivo de los trabajadores caerá a un ritmo mayor al actual, con el resultado de un empobrecimiento general de los trabajadores.

TAMPOCO CONFIAMOS EN LA OPOSICIÓN DE DERECHA

Mientras, la burguesía opositora, fascista y golpista, se rasga las vestiduras para demostrar que ellos sí son democráticos y defienden la Constitución que llamaron a rechazar hace casi diez años. Ahora sí es la mejor Constitución. Pero como no creen en su discurso, buscan crear un clima de caos y zozobra, para sumir en la angustia a la población y presionarla para que vote contra Chávez y se acaben los disturbios.

Estos hipócritas sin remedio pretenden hacernos creer que si ellos retoman el poder se ampliarán las libertades democráticas, se respetará la Constitución y se estabilizará la economía, creándose nuevos empleos, abundando las mercancías en el mercado y aumentando la capacidad de compra de todos.

Creemos que es importante recordar que, aparte del golpe y el paro-sabotaje fascistas, los recortes del gasto social, la eliminación de las prestaciones sociales con la excusa que se demostró falsa de elevación de salarios, la inflación endémica, la política de inundar los mercados petroleros así se venga abajo el precio del petróleo, los regalos a la banca provocadora de crisis financiera, la represión brutal de trabajadores y estudiantes, etc., son hijos directos de estos caraduras y que por ello, sería un retroceso volver a dejar que estos fascistas nos dirigieran nuevamente.

¿LA ENMIENDA NO ES MÁS DEMOCRACIA?

Algunos compañeros, defensores del presidente, sinceramente creen que es necesario aprobar la enmienda para ampliar los derechos democráticos del pueblo y darle la oportunidad de premiar a buenos gobiernos. Los más comprometidos con el gobierno no dejan dudas al repetir que sólo Chávez puede garantizar la continuidad de la construcción del socialismo en Venezuela y que, por esa razón, aprobar la enmienda se convierte en una prioridad antes de decidir cualquier otra cosa.

Pero, si bien el hecho de que una persona pueda postularse como candidata a cualquier cargo de elección popular las veces que desee, con la decisión final de su elección a manos del pueblo parece ser una ampliación de los derechos democráticos, ello no constituye más que una ilusión en un Estado Capitalista en general y en el Estado Venezolano, con Chávez a la cabeza, en particular. ¿Por qué? Porque hoy en día, con la Constitución y leyes que tenemos, Chávez y su equipo de gobierno se han encargado de buscar el control total de las instituciones del Estado, siendo éstas utilizadas para el proselitismo político y para utilizar sus recursos en beneficio del chavismo en general y de los encargados de cada institución en particular. Para muestra, todos sabemos que los Ministerios, CANTV y PDVSA apoyaron con recursos el proceso interno de organización del PSUV, la elección de sus candidatos y su campaña electoral en las elecciones pasadas. Lo mismo pasará con la campaña de la enmienda. Las movilizaciones multitudinarias a las concentraciones convocadas por Chávez son realizadas con autobuses, refrigerios, franelas y gorras pagadas por instituciones del Estado. Si bien muchos trabajadores del Estado van a esas concentraciones con gusto, la gerencia no los convoca para debatir y decidir si van o no al acto en cuestión, sino que son conminados a asistir de manera obligatoria, so pena de despido, discriminación o mala evaluación laboral. En este marco, y con la mirada puesta en la “necesidad” de que Chávez se mantenga en el poder, no tendría nada de raro que el control chavista del Estado asegurase su reelección, independientemente del resultado real de las elecciones.

Por otra parte, el chavismo se ufana de promover la organización de las comunidades y trabajadores. Ello es parcialmente cierto. El chavismo ha promovido algo que ya se estaba gestando desde los tiempos del Caracazo, en 1989: la organización de las comunidades y trabajadores. Pero el chavismo promueve la organización chavista, no independiente, de los sectores sociales. La prueba es la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). Mientras se mantuvo proclive al chavismo, hasta se les invitó a participar en las reuniones de la Organización Internacional del Trabajo como representantes del sindicalismo venezolano. Apenas se vislumbró en su Congreso Fundacional, saboteado por el chavismo, la posibilidad de que ganara la dirección un sector de izquierda e independiente del chavismo, UNT cayó en desgracia y dejó de tener el apoyo del Gobierno para su desarrollo. Esto quiere decir que con Chávez se atrofia, se pasma, se combate y se elimina todo desarrollo independiente de las organizaciones gremiales, sindicales y populares. Para Chávez sólo puede haber socialismo si lo dirige él; todo lo que no vaya por ese camino es un obstáculo para su proyecto y todo obstáculo se evita o se elimina. Para nosotros, como para el socialismo científico desarrollado por Marx, el socialismo es la construcción colectiva y consciente de una nueva sociedad, por parte de los trabajadores del campo y la ciudad. Y no hay construcción colectiva y consciente si no hay independencia de criterios dentro del marco común de la eliminación de la explotación del hombre por el hombre.

Todo esto nos lleva a la necesidad de estar contra la enmienda, no por lo que aparenta, sino por lo que realmente significa: es decir, el control total de la sociedad por Chávez y la amputación de la posibilidad de que surja una verdadera dirección revolucionaria que lleve a los trabajadores y pueblo pobre a tomar el poder para la construcción verdadera del socialismo sin empresarios. Pero Chávez y la oposición golpista se han encargado de colocar al país en blanco y negro, omitiendo la rica variedad de colores que conforma la realidad. Por ello, quieren manipular diciendo que si no estás con uno estás con el otro. Nosotros, los revolucionarios agrupados en la UST, nos negamos a aceptar esta imposición. A pesar de estar contra la enmienda, no estamos con la oposición de derecha y pro-imperialista. Tampoco aceptamos el chantaje del chavismo de decir que le hacemos el juego a la burguesía. Con ese chantaje están tratando de eliminar toda posibilidad de un debate democrático sobre las desviaciones del presente gobierno, sobre la verdadera construcción del socialismo y de desarrollo independiente de los trabajadores y el pueblo. Es por ello que, buscando que se manifieste la opinión de quienes estamos contra la reforma sin estar de acuerdo con la burguesía, llamamos a votar nulo, bien sea marcando el si y el no a la vez o marcando el botón de votar sin elegir ninguna opción. En ambos casos se expresa una clara intención de no estar de acuerdo con la enmienda ni con la oposición de derecha.

DISCUTAMOS UN PLAN ECONÓMICO DE EMERGENCIA

La UST invita a todas las organizaciones políticas revolucionarias, a los sindicatos, los gremios, las organizaciones sociales de trabajadores, de campesinos pobres, de estudiantes, a los activistas de los diferentes frentes sociales y misiones, a que abramos el debate acerca de la verdadera salida de la crisis actual. En el marco de ese debate, la UST propone que se apruebe e impulse un Plan Económico de Emergencia de los Trabajadores y el Pueblo, que parta de eliminar las groseras ganancias del gran capital, la corrupción del gobierno y de los empresarios, que desarrolle un plan de obras públicas que al mismo tiempo generen empleo y subsanen las deficiencias en vivienda, vialidad, servicios públicos y proyectos productivos, que expropie a los banqueros y grandes empresas sin indemnización, para ponerlas a producir bajo el control de los trabajadores, que ataque a la inseguridad dándole el control policial a las comunidades organizadas democráticamente al mismo tiempo que se promueva la inclusión social de los marginados, que de verdad le ponga freno a la inflación con un plan de producción masiva de bienes y servicios a través de proyectos productivos bajo el control de los trabajadores, cárcel a los especuladores y acaparadores y con aumento automático del salario si la inflación aumenta, entre otras medidas que profundizaremos en nuestro próximo número de “Lucha Socialista”.

Desde ya, alertamos que el Gobierno de Chávez no asumirá este Plan de Emergencia, porque significa romper con sus compromisos con la burguesía endógena y foránea, y con el imperialismo que dice combatir. La oposición fascista tampoco lo asumirá, pues abiertamente propugna por el libre mercado y las manos libres para que el imperialismo y los empresarios hagan lo que se les antoje. Sólo un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo, a través de sus organizaciones independientes y democráticamente instituidas, puede implementar un Plan de este tipo, que realmente nos encamine hacia el socialismo mediante una revolución social con poder total para los explotados y oprimidos. La UST trabaja incansablemente por este objetivo y está con quienes asuman verdaderamente este compromiso.

Unidad Socialista de los Trabajadores (UST) de Venezuela

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