Por Unidad Socialista de Izquierda (USI) de Venezuela

Desde los albores del movimiento obrero revolucionario, los socialistas hemos reivindicado la necesidad de unificar las luchas a nivel internacional, entendiendo que para aplastar a la clase explotadora y liberarnos del yugo del capitalismo, es necesaria la unidad de todos los explotados del mundo, encabezados por la clase obrera.

Hoy como ayer, la construcción de una organización internacional de los trabajadores es una tarea de gran urgencia e importancia, tal y como ha evidenciado la persistente crisis capitalista, que no se ha traducido en revoluciones socialistas debido a la severa crisis de dirección revolucionaria de la clase trabajadora. Sin esta herramienta organizativa, no será posible construir el socialismo, edificando democracias obreras, sin explotadores ni explotados, para aniquilar al imperialismo y acabar con la dependencia y la expoliación colonial de los países pobres. La conciencia de esta necesidad política de los explotados del mundo es cada vez más profunda, y se advierte en el clamor antiimperialista que se ha desarrollado a escala mundial, producto de las grandes luchas que se están dando a nivel mundial y los procesos revolucionarios abiertos en América Latina.

Todas las internacionales surgieron de procesos genuinamente revolucionarios, y desde la clase obrera con el objetivo de la toma del poder por parte de los trabajadores y los sectores oprimidos de la sociedad, aunque posteriormente degeneraron. La I y la II Internacionales fueron obra de Marx y Engels, así como de las grandes luchas del proletariado europeo del siglo XIX. La III encabezada por Lenin y Trotsky, fue el producto directo de la Revolución Bolchevique y de los procesos revolucionarios que se desarrollaban en Alemania, Francia, Italia y Hungría. Mientras que la IV, creada por León Trotsky, surgió contra la degeneración burocrática en la URSS, contra el fascismo, y reivindicando las ideas de Lenin, la independencia de clase y el internacionalismo proletario.

En cambio el proyecto de la V Internacional que propone Chávez es la degradación de las tradiciones y principios revolucionarios de la clase obrera mundial. Este proyecto bastardo es un movimiento de organizaciones nacionalistas burguesas que no tiene nada que ver con la clase obrera.

Completamente ajeno a las tradiciones del internacionalismo proletario sobre el cual nacieron las primeras cuatro Internacionales, este es un proyecto contrarrevolucionario y de colaboración de clases impulsado por partidos burgueses como el PSUV, el Liberal de Colombia, el Justicialista de Argentina, y aparatos burocráticos que avanzan en la restauración del capitalismo en antiguos estados obreros como el Partido Comunista de Vietnam y el de China.

Estamos ante una nueva estafa, sólo que ahora es de carácter mundial. El chavismo es enemigo del internacionalismo, entrega la soberanía nacional mediante las empresas mixtas que convierten a las transnacionales en socias de negocios como el petrolero, despierta esperanzas en el jefe del imperialismo y las transnacionales, Barack Obama, y en gobiernos perversos como el de Irán, Cuba, Bielorusia y China.

Corremos el riesgo que a la vuelta de algunos años, en Venezuela y en América Latina, los trabajadores y las masas populares no quieran saber nada de “socialismo” e “internacionalismo”, asqueados por la degradación vertida por el chavismo con sus acciones antiobreras, sobre conceptos vitales de la clase obrera y de nuestros maestros Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo.

No es con partidos reaccionarios que avanzaremos por la senda de la emancipación de los pueblos, ni con gobiernos pro-capitalistas, que establecen alianzas con las oligarquías locales y con el gran capital transnacional. Este, que es el modelo promovido por Chávez a nombre de un supuesto "Socialismo del Siglo XXI", no es más que el pesado fardo que carga el pueblo venezolano en su proceso revolucionario y en su lucha por la construcción de una sociedad sin explotación. Una Internacional de partidarios de este modelo desarrollista burgués sería un enemigo más para la lucha de los trabajadores por su emancipación.

Es necesaria la Internacional, y por eso nosotros reivindicamos la vigencia de la IV Internacional que se levantó con dignidad en contra de las atrocidades del estalinismo y el fascismo, y se fundamentó en un verdadero Programa de Transición al socialismo. Pero incluso más allá de la denominación que adquiera la organización que debemos continuar construyendo, lo fundamental es que sea la articulación genuina en torno a un programa revolucionario, que convoque a los partidos y organizaciones que luchan contra el capitalismo y el imperialismo, tanto en los hechos como en las palabras. La Internacional que necesitamos es sin empresarios, burócratas corruptos, latifundistas, o banqueros, por eso no nos sirve a los trabajadores y pueblos del mundo el planteamiento hecho por el presidente Chávez.

A diferencia de los gobiernos nacionalistas burgueses de la región, que pactan con el imperialismo y hasta lanzan loas a Obama, la Internacional que necesitamos es aquella que encabece la movilización en contra de toda presencia militar o económica del imperialismo en nuestros países, contra la deuda externa, por la soberanía real cimentada en la expulsión de las trasnacionales que explotan nuestros recursos naturales.

Si el "Socialismo del Siglo XXI" requiere de la unidad de los nacionalistas burgueses, la revolución de los trabajadores y explotados del mundo necesita su propia Internacional, que luche por derrocar a las burguesías y burocracias que hoy se reparten la plusvalía generada por miles de millones de trabajadores alrededor del mundo, y construya el verdadero socialismo, para que la humanidad salga definitivamente de la prehistoria capitalista y la barbarie, y los oprimidos de la tierra comiencen a andar por la senda de la paz, la justicia, y la libertad.

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