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NIICARAGUA.- A pesar de producir energía más barata, el gobierno revisa la política de subsidios

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Por Aquiles Izaguirre

Han pasado más de 6 años desde que el gobierno del presidente Daniel Ortega asumió el poder. Cuando inició su segundo mandato, el gobierno recibió un Estado en crisis debido a los constantes apagones y el déficit energético que dejaron los “geniales” gobiernos liberales. Fue el gobierno de Ortega el que asumió el país con esta terrible crisis y la solución no ha salido barata para los nicaragüenses, todo lo contrario, en estos 7 años de gobierno, nos han recetado casi anualmente incrementos en la factura energética. Y este año una vez más el gobierno podría anunciar un nuevo incremento en la factura energética.

Como mencionamos, los problemas energéticos son muy antiguos. Muchos de ellos se originaron en el gobierno del presidente Arnoldo Alemán Lacayo, y es que en un “cálculo magistral”, su administración llegó a la conclusión de que el país podía seguir produciendo energía a través de derivados del petróleo. La “magistral tesis” se basaba en que los precios de los derivados del petróleo no variarían y se mantendrían a bajos precios. Igual pensó la administración del Presidente Enrique Bolaños. Así fue que el país se fue enfermando de la dependencia del petróleo para generar energía, tan dependiente era, que  el 80 por ciento de la matriz energética era producida a través de derivados del petróleo.

Los petrodólares

Así encontró en su segunda administración el Presidente Ortega al país, y para empeorar las cosas, el crecimiento económico fue haciendo que hubiese una mayor demanda energética. Eso nunca fue previsto y provocó apagones de más de 6 horas al día. La solución la encontró el gobierno en el ALBA y Venezuela. El gobierno de Venezuela donó plantas de energía que compensaron el déficit, pero ¡a qué precio! Desde que llegaron las generadoras que donó Venezuela los precios de la energía se han disparado hasta tal grado que el gobierno tuvo que poner un subsidio, que ahora se especula, será quitado.

Emilio Rappaccioli, ministro de energía y minas, dijo: "Son temas que se están revisando, pero todavía no se ha llegado a ningún acuerdo, y en este momento, debido a que estuve una semana enterita fuera (del país) no estoy al tanto de cualquier cambio o avance que se haya dado" (El Nuevo Diario 15/03/13). El subsidio que brinda el gobierno es a los consumidores que tienen como tope de consumo los 150 kilovatios al mes. Pero el problema es que están revisando de dónde sacarán el dinero para mantener el subsidio.

Por otra parte Wálmaro Gutiérrez negaba que se iba a quitar el subsidio y afirmaba: “Te puedo garantizar que el actual estado de cosas, o sea, el subsidio que hay, se mantiene, y eso no lo digo yo, lo ha dicho el Gobierno a través de palabras del asesor económico de la Presidencia, el comandante Bayardo Arce” (Ídem). Lo irónico del asunto es que el gobierno ha avanzado en el cambio de la matriz energética, y la misma distribución y comercialización ya no están en manos de Unión Fenosa, ahora están en manos de TSK y un porcentaje del Estado.

Nacionalizar para mantener los subsidios

De todo lo anterior podemos sacar como gran conclusión que el negocio de la producción energética debe ser muy redituable para algunos empresarios del país, ya que además de los incrementos constantes en los precios de la energía, los subsidios son préstamos que brinda ALBA CARUNA al Estado, por ende es deuda pública que se tendrá que pagar en algún momento.

Veamos qué decía Emilio Rappaccioli en año pasado que anunciaba un incremento del 9%: “Tenemos expectativas positivas con la entrada de proyectos renovables. Ya San Jacinto-Tizate está produciendo 36 megavatios y representará un ahorro US$420 millones en la factura petrolera. Hay 80 megavatios de producción eólica próximos a entrar que dejarán ahorros superiores a los US$40 millones. De ahí saldrán los recursos para pagar estos fondos obtenidos para financiar la tarifa” (El Nuevo Diario 7/01/12). Como vemos desde al año pasado se anunciaba la entrada de plantas de energía renovable, pero la dinámica en los precios de la energía no cambia y la tendencia siempre es al alza.

Pase lo que pase, no podemos seguir permitiendo que los precios de la energía sigan incrementándose. Hacemos un llamado a las organizaciones estudiantiles, a los sindicatos, a las instituciones de defensa de los consumidores a iniciar una jornada de protestas y movilizaciones en contra de cualquier intento de incrementar los precios de la energía. Pero el objetivo no es solo paralizar los incrementos constantes en la factura energética, sino movilizarse para que las empresas del sistema energético pasen a manos del Estado, pero no para ser controladas por los burócratas, sino por los mismos trabajadores.

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