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Por Sebastián Chavarría Domínguez

No hay duda que después de más de 30 años en el poder, o en la oposición pero con una alta cuota de poder, el ahora gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha desarrollado enormes habilidades políticas.

La resurrección del Partido Conservador y de Bolaños Davis

En una jugada espectacular, con el claro objetivo de acrecentar las divisiones y resentimientos entre la oposición burguesa, acaba de restablecer administrativamente la personalidad jurídica del Partido Conservador de Nicaragua, enemigo natural del liberalismo, y devolvió la condición de diputado de Alejandro Bolaños Davis, el más reconocido y carismático dirigente político de esa agrupación.

Alejandro Bolaños Davis, sobrino del ex presidente Enrique Bolaños Gayer, cobró notoriedad en junio del año 2007 cuando denunció que altos dirigentes del FSLN supuestamente intentaban sobornar a inversionistas ligados al negocio turístico conocido como Arenas Bay, en las playas de Tola, departamento de Rivas.

La repuesta del FSLN fue violenta y tajante: el Consejo Supremo Electoral (CSE) lo destituyó de su condición de diputado, a pesar de haber obtenido el cargo en una elección popular, argumentando que tenía ciudadanía norteamericana. En esa ocasión, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC)Movimiento Vamos con Eduardo (MVE) coincidieron en no hacer nada efectivo para salvar la diputación de Bolaños Davis, y consintieron que el caso pasara a la Corte Suprema de Justicia, en donde los espacios de negociación son más estrechos. que dirige Arnoldo Alemán y el

No obstante, en agosto del  2007 la Sala Constitucional confirmó la destitución de  Bolaños Davis como diputado, asumiendo la curul su suplente, el caribeño Stanford Cash, conservador ligado a Montealegre.

La sorpresa fue que en el año 2010 el mismo CSE revocó su decisión, pasando incluso por encima de la sentencia de la Sala Constitucional. Como era de esperarse, la devolución de la condición de diputado a Bolaños Davis, estuvo sujeta a una negociación secreta tendente a elevar el perfil político del Partido Conservador en las próximas elecciones presidenciales.

Bolaños Davis resucitó a la vida política criticando a las dos fracciones liberales. A su juicio el boicot legislativo de los liberales “no afectan directamente al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), sino a la población y al sector privado, lo cual pone en riesgo la estabilidad del país. Esta estrategia de bloqueo que traba leyes y abre brechas, iniciada desde agosto del 2008, es totalmente errada (…) debe cambiarse la estrategia legislativa de la oposición. Yo soy opositor al Gobierno sandinista, y no voy a votar a favor del Frente, yo voy a votar a favor de los intereses de la población (…) mi misión no es servir a un caudillo, a como hacen los del Frente Sandinista, los del PLC, o como hacen los liberales de Vamos con Eduardo... Imagínese, Vamos con Eduardo, no es vamos con el país, sino vamos con una persona” (La Prensa 16/05/2010).

Por las agresivas declaraciones de Bolaños Davis puede deducirse que el Partido Conservador de Nicaragua, antiguo colaborador de la dictadura somocista, se prepara para competir de manera independiente en las próximas elecciones del año 2011, quitando ladrillos a uno de los proyectos que la oposición burguesa quiere construir contra Daniel Ortega y el FSLN.

El fracaso de la unidad liberal

Producto de innumerables concesiones, este año el poder judicial controlado por el FSLN terminó absolviendo de la mayoría de los cargos penales a Arnoldo Alemán, dejando otros pendientes como reserva, con el objetivo que este pudiera presentarse nuevamente como candidato presidencial. De la misma manera, tampoco quiso encarcelar al banquero Eduardo Montealegre, porque era mejor que ambos caudillos liberales luchasen entre sí, repitiendo la experiencia del año 2006.

Reteniendo a uno, impulsando al otro, o vicecersa, el FSLN logra un equilibrio de fuerzas que la favorece. En diferentes oportunidades hemos explicado que tanto Arnoldo Alemán como Eduardo Montealegre, han aparecido como abanderados de la unidad liberal, para satisfacer las exigencias de sus bases, pero en realidad no la desean, porque ambos representan proyectos políticos diferentes. El PLC de Alemán, a pesar de su crisis, todavía tiene una amplia base social en los sectores paupérrimos del campesinado, en cambio el MVE tiene su base social en la clase media urbana.

La cercanía de las elecciones generales del año 2011 ha desatado una feroz lucha política entre ambos caudillos del liberalismo. Contrario a lo que los medios de comunicación difunden, los actos de gobierno de Daniel Ortega lejos de unificar al liberalismo y al conjunto de la oposición burguesa en su contra, están diseñados para dividirla aun más.

El pleito por la elección de los 25 altos funcionarios divide profundamente al PLC y al MVE por la sencilla razón que el PLC no quiere compartir su tradicional cuota de poder con un movimiento disidente. El PLC aspira a recuperar el 50% de los cargos públicos, mientras el MVE espira a controlar el 25% de la cuota de la oposición. El PLC busca desesperadamente convertirse en el partido del segundo lugar, en el nuevo régimen político que se está configurando a partir del retorno del sandinismo al gobierno, donde el FSLN lucha a muerte por mantener su hegemonía.

El cuento de las elecciones internas

Hasta hace poco, la panacea para lograr la unidad del liberalismo eran las elecciones internas propuestas por el propio Arnoldo Alemán, como una astuta maniobra para reunificar al liberalismo bajo las banderas del PLC. Aunque ambos caudillos rojos  cantaron la canción de las elecciones internas, la realidad indica que estas nunca se realizaran, a pesar que la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH) se ofreció a organizarlas.

Las elecciones internas abiertas no se realizarán, en primer lugar, porque tanto Alemán como Montealegre temen que los votantes sandinistas decidan la votación, a conveniencia del FSLN. Y, en segundo lugar, si las elecciones internas fuesen en base a la afiliación liberal, tanto el uno como el otro, no quieren mostrar sus debilidades en su tendido electoral ni arriesgarse a perder, porque ello significaría su liquidación política. Además, la mayor parte de los votantes que deciden las elecciones presidenciales no tienen partido.

La Alianza Patriótica

Mientras Arnoldo Alemán se prepara para que la Convención Nacional del PLC, a realizarse el próximo 11 de Julio, lo confirme como el candidato oficial de su partido, Montealegre, jugando a dos bandas, sigue apostando a la llamada unidad liberal pero también está impulsando por debajo de la mesa la llamada Alianza Patriótica, conformada por sectores disidentes del Partido Resistencia Nicaragüense, el Partido Liberal Independiente (PLI), el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y agrupaciones de la mal llamada sociedad civil, como el Movimiento por Nicaragua y la Unión Ciudadana por la Democracia(UCD).

La dispersión de la oposición burguesa

El panorama electoral para el año 2011 va quedando desbrozado. Se configuran tres fuerzas electorales que, pronunciando todas un frustrante e impotente discurso de “unidad de las fuerzas democráticas” contra el FSLN: a.- El PLC marchara solo con pequeños partidos aliados; b.- el Partido Conservador de Nicaragua que también marchara independiente; c.- La Alianza Patriótica que tarde o temprano terminara aliándose abiertamente con el MVE, cuando sea evidente que el PLC marchara solo en las próximas elecciones.

La debilidad y dispersión de las fracciones burguesas opositoras se debe a que el sandinismo emergió de la derrota de la revolución como una nueva burguesía, la que en dos décadas ha logrado imponer su hegemonía política y económica. Actualmente, la burguesía sandinista tiene más peso económico que sus opositores, no solo por la cuantiosa ayuda petrolera venezolana, sino por la amplia base pequeños, medianos y grandes productores agropecuarios, herederos de la reforma agraria, que se aglutinan tras la bandera roja y negra.

Lo anterior no es garantía de una permanencia eterna en el poder, pero le da muchas ventajas a la burguesía sandinista en su lucha contra las fracciones burguesas opositoras. El FSLN logra gobernar a través del pacto con el PLC que le permite el control de las instituciones del Estado, pero pocos mencionan el pacto que el sandinismo ha consolidado con la oligarquía financiera (Grupo Pellas, Grupo Promerica, Grupo Lafise, etc) que permite mantener la famosa estabilidad financiera que tanto necesitan los empresarios sandinistas.

En una reciente reunión entre Daniel Ortega y los principales empresarios del país, realizada el 27 de Mayo en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), el magnate Carlos Pellas se deshizo en elogios a favor del gobierno: “lo que hemos estado haciendo es buscando todos aquellos aspectos en los cuales coincidimos, tenemos nuestras diferencias, pero también tenemos muchas coincidencias en qué es lo que tenemos que hacer por Nicaragua. Todo el sector privado, desde que el presidente Ortega tomó posesión ha venido trabajando con el presidente en ese camino: buscar el bienestar de Nicaragua (…) la intención del Gobierno es seguir con este diálogo, seguir fortaleciendo la unidad tripartita entre los trabajadores, el sector privado y el Gobierno, porque todos tenemos que jalar la carreta al mismo lugar (…) en este proceso hablamos de tratar de mantener siempre la macroeconomía y la estabilidad macroeconómica del país y es lo que se ha venido haciendo. Y eso ha sido un logro del gobierno y un aporte importante del sector privado en el mismo proceso” (El 19 Digital 27/05/2010)

Crear una alternativa socialista

El panorama se va aclarando poco a poco. El FSLN ha logrado imponer su hegemonía política debido a la desmovilización de los trabajadores que todavía no se recuperan de la derrota de la revolución, y que sufren los constantes terremotos económicos que producen los tratados de libre comercio y la aplicación de políticas neoliberales, que Carlos Pellas aplaude alegremente.

No vamos a cansarnos de insistir que ante la inminente polarización política en tres o más grupos electorales, los trabajadores y los jóvenes debemos crear nuestra propia alternativa política, independiente del FSLN y de los otras fracciones burguesas opositoras. En el plano electoral debemos luchar porque le devuelvan la personalidad jurídica a todos los partidos de izquierda, entre ellos, claro está, al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) que ahora forma parte indisoluble del Partido Socialista Centroamericano (PSOCA).

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