Por Carlos M. Licona             

El proceso interno de las elecciones internas realizadas el nueve de marzo deja un exquisito caudal de lecciones, sin embargo, lo más seguro es que los tres partidos políticos cierren los ojos y se nieguen a ver la realidad de un país que sigue debatiéndose en la miseria con unos cuantos multimillonarios que controlan las riendas de la economía nacional y una casta de políticos que se reparten y se desangran por las prebendas que otorga el poder.  

El guion discursivo de los medios de comunicación al servicio de la derecha ya se conoce de antemano, al observarlos, uno ya sabe de antemano cual es la pregunta que harán, ya se conoce a los supuestos analistas que entrevistarán y por supuesto; a los voceros de los partidos Nacional y Liberal que les pondrán el micrófono. Por otro lado, en el partido Libre, las personas entrevistadas, en su mayoría jóvenes hechos funcionarios de la noche a la mañana, en contraparte, seguirán acudiendo a la memoria histórica para recalcar el desastre de país en el que nos han hundido los narcos del partido Nacional y Liberal que han gobernado el país.

De los tres partidos políticos que participaron en las elecciones internas; Nacional, Libre y Liberal, el más perjudicado por las grietas internas es Libre, al parecer, la experiencia de procesos anteriores no ha dejado lecciones y en vez de anticiparse a elegir candidaturas democráticas mas bien usan la dedocracia que termina con un partido que se lacera a si mismo.

Todo indicaba que después del narco estado dejado por Juan Orlando Hernández y las múltiples extradiciones de miembros del PN y PL, el caudal electoral de estos disminuiría enormemente, sin embargo, el PN en el conteo de votos totales válidos se mantiene con una considerable ventaja sobre Libre, por otro lado, un PL hecho añicos después del Golpe de Estado de 2009 y que, por todos era considerado una institución en agonía, en esta ocasión  en que se aplicó el dispositivo biométrico su votación no ha sido como se esperaba, de hecho han rebasado las expectativas, y, si bien es cierto van por debajo de Libre, las candidaturas de Jorge Cálix y Salvador Nasralla le han dado transfusión de sangre y ya respiran un poco poniendo en peligro la continuidad de Libre en el gobierno. Es absolutamente ingenuo creer que el caudal electoral logrado fue por la inflación de votos, si bien es cierto esto pudo haber sucedido, lo fue en un porcentaje insignificante.

¿Por qué Libre se desangra después de cada elección interna?

La respuesta es fácil; repiten las mismas artimañas del partido Nacional y Liberal.

La composición de la base de Libre es en su gran mayoría proveniente del PL, son los liberales que después del 28 de junio de 2009 no volvieron a ese partido y se mantuvieron en la lucha en las calles y luego en la lucha electoral, esta gran mayoría es la que se mueve alrededor del movimiento 28 de junio (28J), liderados por la familia Zelaya. El otro gran movimiento es el FRP, cuyo referente es Juan Barahona, integrado en su gran mayoría por miembros de los gremios y sindicatos a nivel nacional, sus dirigentes casi en su totalidad han mejorado ostensiblemente en su cambio de empleo o han obtenido significativas prebendas en el gobierno. Luego está el SOMOS+, dirigido por luchadores, feministas, integrantes de derechos humanos y otras organizaciones civiles.

El movimiento Nueva corriente (NC) es dirigido por Carlos Eduardo Reina sobrino del ex presidente Liberal Carlos Roberto Reina, viene a ser otro brazo proveniente del PL. Los otros movimientos como el Morena o el POR se deben únicamente a liderazgo de una sola persona.

La división interna, siempre es inmediatamente después de que se dan los primeros resultados, una vez terminado el proceso electoral interno, esta es originada por el aplastamiento que hace el 28J sobre el resto de los participantes. Existen muchos factores que pueden incidir en una elección, por ejemplo; para la gran mayoría de votantes elegir 23 marcas de 161 en el departamento de Francisco Morazán es una faena muy complicada, principalmente si se desconocen a todos los participantes, en este caso, el votante opta por el voto en plancha para su movimiento de preferencia, y este va estar determinado por el que se ha beneficiado más de estar en el poder y el que tiene más dinero disponible para gastar, es decir; el 28J.

En el 2021, los disonantes del proceso interno fueron Nelson Ávila, Wilfredo Méndez y María Luisa Borjas, esta aseguraba que ella había ganado la coordinación del partido Libre derrotando al expresidente Manuel Zelaya Rosales, en esta ocasión, son candidatos del FRP que no salieron favorecidos con el voto popular; Bartolo Fuentes en Yoro, Silvia Ayala en Cortés, Fidel García en Colón, en Francisco Morazán el mejor posicionado de los cinco del FRP que van pasando es Juan Barahona, en la posición nueve,  un lugar bien complicado para salir electo en noviembre.

El aplastamiento de algunos movimientos por el más fuerte es la misma práctica que hacen los sindicalistas y gremialistas en sus propios espacios de donde surgieron, no es algo nuevo para ellos, excepto que en el ruedo electoral deben competir contra otros más experimentados en esas lides, de ahí que, al parecer, todos toman agua de su propia medicina, salvo algunas excepciones donde personas valiosas como Silvia Ayala o Fidel García que perdieron en sus respectivos departamentos, la mayoría realiza las mismas prácticas de donde salieron como candidatos y si no, entonces la pregunta surge ¿cómo fueron electos en sus movimientos?

¿Podrá Libre inclinar la balanza a su favor?

El partido Libertad y Refundación (Libre) aparentemente ha mejorado su voto duro, sin embargo, no es este segmento de la población el que inclina la balanza, la derecha ya tiene su propio plan para el proceso electoral de noviembre, ya sea realizando una alianza entre el PN y PL o bien, yendo en forma independiente al proceso electoral, que en este caso, el más favorecido es el PN porque su voto se mantiene fijo, mientras que, el PL tal y como lo hizo en el 2013 junto a Salvador Nasralla con el PAC, divide la votación de los anticachurecos. 

La militancia del partido Libre se encuentra optimista que nuevamente lograrán el triunfo el 30 de noviembre, sin embargo, al ver con frialdad los resultados del nueve de marzo estos reflejan un panorama incierto que dependerá de muchos factores. A nivel individual es muy corta la distancia que Rixi Moncada (Libre) lleva sobre Nasri Asfura (PN), mientras que, a nivel de partido el partido Nacional aventaja considerablemente a Libre. El resultado de las elecciones lo determinará el voto independiente, este aun no se ha decidido. Por otra parte, el partido Liberal se mantiene como tercera fuerza política un poco más atrás, además de que, a nivel de alcaldías y diputados pueden obtener una tajada muy significativa para favorecer un gobierno de la derecha o bien, para ser oposición ante un posible gane de Libre.

Son muchos los errores que ha cometido Libre siendo gobierno, estos son magnificados por una prensa mediática en contra, aunque el gobierno se esfuerce por dar a conocer los logros obtenidos hasta ahora. Sin embargo, el error que más duele en la base es que; toda aquella dirigencia y militancia estudiantil, gremial y sindical botó sus gorras, sus sombreros, sus pañoletas y sus insignias para asumir un ministerio donde les hizo olvidar muy rápido el sudor y el llanto del pueblo, de correr en las calles pasaron a los automóviles con aire acondicionado, de ser reprimidos a tener seguridad numerosa de los represores, de tener hambre a inflarse de tanta comida, se alejaron de las bases y favorecieron solo a quienes han querido, se olvidaron de la columna vertebral de la resistencia y siguen manteniendo sus tentáculos sobre las organizaciones de donde emergieron. Esto pesa mucho.

El triunfo de Libre el 30 de noviembre no es seguro mientras la derecha conspire con nacionalistas y liberales, la dirigencia de Libre y el gobierno deben hacer muchos cambios para inclinar la balanza a favor, pero sobre todo; cumplir lo que aún se puede cumplir, el lenguaje virulento en contra de los voceros de la derecha no abona, si no hay personas capaces de ir a un medio de comunicación para debatir con altura es mejor que no asistan, la pelea electoral es muy diferente a la oposición en las calles, el voto independiente solo puede capitalizarse con propuestas serias y creíbles, al menos, cuentan con la ventaja de la personalidad volátil de un Nasralla (PL) cuyo ego es tan enorme que en cualquier momento puede destruir la oposición.

¿Podrá la dirigencia de Libre regresar al nivel de la base?

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