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HONDURAS.- Ante las amenazas de Standard Fruit Company: apliquemos el control obrero de la producción y distribución

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Por Joseph Manuel A. Herrera

En memoria de Manuel Cálix Herrera

Ha trascendido después de la quema de 32 contenedores el pasado domingo 2 de junio en la comunidad norteña de Guadalupe Carney, cercana a la ciudad de Trujillo, capital del departamento atlántico de Colón de la trasnacional Standard Fruit Company, conocida en honduras como Dole, productora de banano y de piña. La trasnacional debido a esto, así como a la inseguridad jurídica que produce la efervescencia social, baraja y amenaza terminar sus operaciones en Honduras, expandiendo en 2 mil hectáreas las posesiones actuales de bananera en Guatemala y en México, para remplazar sus plantaciones hondureñas.

Lo que las fuentes militares hondureñas han catalogado de pérdidas millonarias para la trasnacional debido al saqueo y posterior quema de los contenedores de la Dole a manos de la población, en realidad, es otra de las muestras inconscientes del odio popular contra los que hasta ahora han sostenido al régimen, y a los que desde la dictadura ejercen la represión, las políticas de hambre y la desigualdad social.

En ese mismo sentido podríamos enmarcar la quema de la fachada de la Embajada de Estados Unidos en Honduras, protagonizada por jóvenes estudiantes y maestros, que aunque alejados de la movilización de masas de los trabajadores públicos, representan el sentir de un sector de la juventud hondureña, que se ve sin salida y que percibe a los gringos como lo que realmente son, socios de una dictadura apátrida, que sistemáticamente les mata de hambre, les aniquila los sueños y las esperanzas, obligándolos a decidir entre el destierro de la migración o la muerte.

En el marco de las protestas y de la extraordinaria movilización de masas del gremio salubrista y magisterial en defensa de los derechos de toda la población a servicios públicos (salud y educación) de calidad y no en mano de un puñado de ladrones cachurecos, es inevitable que el ciudadano de a pie, el hondureño aplastado por la realidad que le asesina día a día o caso contrario, le obliga a huir de su propio país, no deje salir la rabia acumulada por los desagravios continuados. Por eso mismo hay que colocar en su justo lugar las acciones, que aunque aisladas representan a un sector de la población sin lo mínimo necesario para subsistir diariamente, que por no poseer nada, no tiene nada que perder.

La dictadura: la administradora de la explotación de los hondureños

La dictadura johnsista a través de sus voceros ha lamentado los “actos vandálicos” que han resultado en pérdidas millonarias para la frutera. Pero no habla de los salarios miserables que se pagan en las plantaciones de la misma, tampoco del trabajo extenuante y la explotación rapaz que hace la trasnacional en Honduras desde inicios del siglo XX; que si le ha reportado ganancias millonarias y un superávit financiero que hace que su anuncio de abandonar operaciones en honduras, no sea otra cosa que una amenaza.

Amenaza dirigida a la dictadura, para que a través de la represión policiaca y militar asegure, como en las dictaduras bananeras anteriores los bienes e intereses de la frutera. Esto lo ha logrado parcialmente la bananera, pues la dictadura ha movilizado fuertes contingentes de policía y del ejercito a la capital industrial del país, San Pedro Sula para intimidar a la movilización de los trabajadores de la salud y de la educación, así como para detener por miedo cualquier otro conato de revuelta que afecte los intereses de sus patrones extranjeros.

Los hondureños y los pueblos centroamericanos no deben olvidar, el papel infame que ejercieron los interés capitalistas de la trasnacional bananera en la oxigenación permanente de las dictaduras liberales de finales del siglo XIX y del XX, no solo en Honduras, sino en otros Estados de la patria centroamericana, como es el caso de Costa Rica y Guatemala, donde al igual que en Honduras ponían y quitaban gobiernos designados por la voluntad popular, para colocar a otros serviles y dóciles a sus intereses, esto siempre con el acompañamiento del infame Departamento de Estado de los Estados Unidos y de la agencia central de inteligencia –CIA–.

Es entonces raro que el pueblo hambriento, el hijo y la hija de este pueblo se ensañen con los patrones de la dictadura, tanto con la figura física de la Embajada de los Estados Unidos, como con los bienes de la infame trasnacional frutera.

Solidaridad obrera de los trabajadores de bananera en toda Centroamérica  

Ante las amenazas de bananera de acrecentar sus operaciones de Guatemala y en México para abandonar Honduras, proponemos no solo una amplia solidaridad sindical de todos los trabajadores hondureños para con los trabajadores rurales de las plantaciones, los obreros de las envasadoras y los de puerto, que son el verdadero musculo y padres de la riqueza que produce la Dole de Honduras.

Así como se debe profundizar la heroica y victoriosa lucha democrática en defensa de la salud y de la educación liderada por los gremios de trabajadores públicos, también se debe profundizar los lazos que unen a la clase trabajadora de Centroamérica, son miles de trabajadores de bananera en Guatemala y en Costa Rica, que deben cerrar filas junto a sus hermanos de clase para defender el trabajo como fuente de ingreso de las familias, si los capitalistas se marchan, que las plantaciones, las fábricas y los puertos sigan funcionando bajo control obrero-sindical y al servicio del pueblo.

Una política de clase para los trabajadores de bananera y para el pueblo de Honduras

Sostenemos que bananera solamente amenaza, pues el redito económico que le reporta la explotación de la fuerza de trabajo de los hondureños le obliga a asustar a la dictadura para que esta asegure sus intereses burgueses por medio de la represión estatal.

Pero lo que ha quedado demostrado y seguirá manifestándose en la efervescencia que sacude a Centroamérica, con movilizaciones de masas, huelgas generales, paros en defensa de los derechos democráticos, políticos y económicos de los trabajadores y las clase populares, es una cosa muy simple, la voluntad de poder de la clase trabajadora para ejercer la dirección de su destino.

Las grandes movilizaciones de masas siempre traen a flote el debate sobre la dirección de la sociedad y del ejercicio pleno del poder de la clase trabajadora, ante la incapacidad de la burguesía de ejercerlo como antes lo hacía.  Por eso mismo, las amenazas de bananera no solo demuestran los intereses diametralmente diferentes entre los capitalistas nativos y extranjeros que solo ven números y balanzas de ganancias, y la clase trabajadora centroamericana y particularmente la hondureña que hoy lucha por el bienestar social.

Por eso mismo desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) planteamos que ante la amenaza y virtual cese de operaciones de la trasnacional frutera, sean los trabajadores los que ocupen las plantaciones, las envasadoras y los puertos y ejerzan el control obrero de la industria por medio de sus sindicatos. Nada es el capital sin el trabajo, no hay riqueza sin la fuerza trasformadora del trabajador, por lo tanto, si el capitalista se quiere ir, que se vaya, los trabajadores ya conocen de primera mano el ejercicio de la administración y la producción, pueden y deben ejércelo en beneficio de la sociedad, en defensa de su medio de vida y el de sus familias.

Por otro lado, ante la gigantesca movilización social que hemos visto las últimas semanas en honduras, el pueblo puede y debe tomarse los bienes de las trasnacionales que sostienen económicamente a la dictadura johnsista. Pero el saqueo y el vandalismo deben transformarse en beneficio de las amplias mayorías hambrientas, si se toma el banano y otras mercancías de las trasnacionales, que estas se socialicen entre los poblados cercanos, si se toman los contenedores, las rastras y los cabezales, estos deben ponerse al servicio de la población, si es necesario como barricadas contra la represión de la dictadura, si es necesario al servicio de los sindicatos para mantener la producción en ausencia de los capitalistas.

¡SI LOS CAPITALISTAS SE VAN, CONTROL OBRERO-SINDICAL DE LAS PLANTACIONES DE BANANERA!

¡PONER AL SERVICIO DEL PUEBLO DE HONDURAS LA PRODUCION!

¡NADA TIENEN LOS TRABAJADORES QUE PERDER, SOLO TIENEN TODO UN MUNDO POR GANAR!

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