Por Abril Yánez

Diligentemente y sin escándalos mediáticos ha sido llevado a conclusión el caso contra la defensora de derechos de la mujer Gladys Lanza, coordinadora de la organización feminista Visitación Padilla, quien este martes 13 de enero, recibió sentencia condenatoria por el Poder Judicial.

De las organizaciones feministas en Honduras, Visitación Padilla es la más notoria por sus actividades en defensa de las mujeres, que han trascendido en los medios de comunicación, y es por esta razón que en los últimos años han resistido una serie de ataques directos contra sus dirigentes.

Hechos y antecedentes

El caso contra la compañera Lanza data de hace cuatro años cuando en “Visitación Padilla” se recibió la denuncia de Lesbia Pacheco, jefa de Recursos Humanos de la Fundación para el Desarrollo de la Vivienda Social, Urbana y Rural (FUNDEVI), quien denunció que fue despedida después de largos meses de acoso sexual por parte del director de la FUNDEVI, en ese entonces, Juan Carlos Reyes. Las Chonas (como se les llama popularmente a las integrantes del movimiento Visitación “Chon” Padilla) tomaron el caso. Hicieron incidencia pública con plantones, comunicados y lograron ganar el mismo en primera instancia, cuando el Juzgado de Trabajo ordenó el reintegro de la afectada. Pero los cabildeos y tráfico de influencias lograron revertir el caso en la Corte de Apelaciones, después de lo cual Reyes demandó a Gladys Lanza por el delito de difamación.

En octubre del 2009, el programa radial “Aquí entre Chonas”, fue cerrado por decreto del dictador Roberto Micheletti, solamente por denunciar acciones represivas contra la población, en particular contra las mujeres. En noviembre de ese mismo año, fue detenida Merly Eguigure, Coordinadora de Las Chonas, por una patrulla policial registrando el vehículo en que viajaba (propiedad de la organización) el cual fue incautado y la compañera fue dejada en prisión por varias horas; esto fue en represalia por las acciones realizadas por Visitación Padilla contra la violencia hacia las mujeres, en el marco del Día de la No Violencia contra las mujeres que se conmemora el 25 de noviembre de cada año.

A partir de entonces la sede del Visitación Padilla se encuentra asediada por hombres vigilando y agentes policiales “protegiendo” sus instalaciones con fusiles al hombro. Señal ineludible de intimidación, lo que provoca que muchas mujeres víctimas de violencia se sientan temerosas y eviten buscar ayuda en dicha organización. (laschonas.com 13/enero/2015)

Decisiones del Estado

La justicia hondureña camina a pasos de cangrejo: retrocediendo, en lugar de adelantar a favor de las mujeres, que sin importar su nivel educativo o económico, se encuentran indefensas, más aun con las decisiones tomadas por los últimos gobiernos que entretejen las redes para disminuir los derechos constitucionales antes adquiridos.

Entre las violaciones a los derechos humanos durante el Golpe de Estado, se aprobaron varias leyes que confrontan los tratados y convenios internacionales y dejan en total desprotección a las mujeres: la prohibición de la Pastilla de Anticoncepción de Emergencia (PAE), la criminalización de la defensa de los derechos humanos desde las mujeres al ser aprobada la reforma a la Ley en la cual se señala que los asuntos de violencia doméstica interpuestos ante las autoridades administrativas y judiciales serán estrictamente confidenciales, la transgresión a esta disposición será sancionada con una multa de 10 a 25 salarios mínimos.

Sentencia aberrante

En la Nueva Inglaterra de principios del Siglo XVII condenaron a una mujer acusada de adulterio a llevar en su pecho la letra “A” de adúltera que la marque de por vida mientras su amante cobardemente escondió la verdad y se mantuvo viviendo en la comunidad como un respetable hombre de Dios. La “Letra Escarlata”, novela de N. Hawthorne, relata una historia repetida tantas veces en nuestro país; miles de mujeres condenadas a soportar silenciosamente el trato violento de hombres y de otras mujeres, el acoso de jefes o el sacrificio de una vida sesgada al deber de la maternidad no deseada o una vida desligada completamente de sus propias metas individuales y sentenciadas a llevar en su pecho la marca de la “M” (Mujer, Maltrato, Miedo, Miseria, Melancolía, Muerte).

Es tiempo de que se termine con la violencia contra la mujer, en cualquiera de sus manifestaciones. Debemos exigir el respeto a los convenios internacionales y al cumplimiento íntegro de nuestras leyes sin juicios sesgados a favor de quienes practican la corrupción en cualquiera de sus formas.

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