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Por Eugenio Barrientos        

Este mes de septiembre el magisterio no tiene motivos para celebrar. El ministro de educación, Marlon Escoto, ha ordenado a todos los centros educativos que tienen la obligación de participar en los desfiles del 15 de septiembre, organizados por el sector oficial. De no hacerlo, los directores serán despedidos al igual que despidieron en el 2013 al compañero Roberto Ordóñez, director del Central.

Desde el 2009, el magisterio se ha movilizado con el pueblo hondureño en las caminatas del Frente Nacional de Resistencia popular; muchas instituciones educativas se sumaron con sus bandas y palillonas, la algarabía del pueblo contrastaba con el desfile cívico-militar organizado por el régimen golpista. El régimen tuvo que derrotar al magisterio y aprobar leyes represivas para obligar este año a que todos los institutos desfilen.

¿Temor, desesperanza o retroceso?       

Negar que el “golpismo” tuviera una base social que le apoyó es como negarse a ver en la actualidad a un magisterio derrotado. Así es que en el magisterio también hay docentes conservadores y reaccionarios; hay otros que han apoyado al FNRP, pero que también son oportunistas, y los desfiles son el escenario propicio para darse perfil con las autoridades, son la vitrina para obtener un beneficio particular. De esa forma, con el argumento de una circular que amenaza con represalias contra los que no desfilen y con el antecedente del año 2013 en que se despidió a Roberto Ordóñez como director del Instituto Central (el más grande del país), los directores han organizado nuevamente, con el apoyo de algunos docentes, los diferentes cuadros y bandas que rendirán culto a la clase política, militares, burguesía y oligarquía del país.

Las luchas sociales que venían en ascenso en la primera década del siglo, producto de las inhumanas políticas neoliberales, vieron su esplendor en los 15 de septiembre posteriores al golpe de Estado del 28 de junio de 2009, fecha que se transformó en un día de movilización nacional, protesta y lucha contra el régimen golpista. De esa forma se pasó del acto circense a la conciencia de clase donde el pueblo reclama, protesta y exige.

Si bien es cierto que este 15 de septiembre desfilarán todos los institutos públicos del país, no es cierto que el magisterio nacional se vuelva partícipe de estos actos de culto y veneración que culminan en el Estadio Nacional haciéndole reverencia al presidente del Ejecutivo, al ministro de educación y demás comparsas.

Debemos diferenciar a las autoridades y maestros conservadores, de la gran base del magisterio que se sumó a esa gran lucha llevada a cabo por el FNRP. Que salgan nuevamente las bandas y las palillonas no significa que el magisterio retrocedió. El temor y la frustración ante la derrota política y la severa crisis económica que asfixia a los trabajadores y trabajadoras son reales.

Este 17 de septiembre convirtámoslo en día de movilización nacional

Nuestras felicidades a todos los docentes hondureños en este 17 de septiembre, día en que se celebra el Día del Maestro. La mejor forma de reivindicar la memoria de nuestros mártires: Manuel Flores, Róger Abraham, Félix Murillo, Mario Contreras, Ilse Ivania y otros, es auto convocándonos a una movilización nacional para exigir nos devuelvan las conquistas robadas. El magisterio se encuentra derrotado pero no se encuentra muerto, y mientras haya conciencias que respiren aún habrá esperanza de lucha. El tema de las dirigencias traidoras, oportunistas o sectarias no debe ser motivo para seguir dividiendo al magisterio. Es imperativa la unidad en el magisterio nacional, y ésta solo se puede demostrar movilizándose.

El Colectivo Manuel Flores, en su afán de generar la discusión y el planteamiento de propuestas, invita a los y las docentes a que generen espacios de discusión donde se planteen alternativas de lucha.

Nuestro llamado es a las dirigencias para que democraticen los colegios magisteriales; es el momento para que los dirigentes tomen conciencia de que la única forma de rescatar la FOMH (Federación de Organizaciones Magisteriales de Honduras) es convocando a asambleas nacionales por colegio magisterial y que se convoque a elecciones transparentes. Los dirigentes actuales se volvieron parte del problema y por eso deben dar espacio a una nueva generación que enarbole la bandera de lucha.

¡Los mártires del magisterio viven…la lucha sigue!

¡Felicidades Maestros en su Día!

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