Xiomara Castro de Zelaya y el Partido LIBRE salen como virtuales ganadores

Por Máximo Luján

Las expectativas en este nuevo proceso electoral que sostienen los partidos políticos tradicionales y los partidos emergentes, ofrecen un panorama de incertidumbre y una lucha cerrada por determinar quién será el próximo mandatario que se encargará de dirigir los destinos del país y enfrentará el enorme caos en que se encuentra la nación.

Polarización de los sectores burgueses

El golpe de Estado del 2009 ocasionó una división a lo interno del Partido Liberal. También hay una división por el poder a lo interno del Partido Nacional entre un sector conservador y un grupo emergente. Estos nuevos grupos dentro del PN se han beneficiado de las leyes y decretos del gobierno, que afectan no sólo al pueblo, sino también a los sectores oligárquicos conservadores.

La polarización de ambas instituciones ha desmoralizado a muchos de sus simpatizantes, quienes han buscado otras alternativas o permanecen escépticos ante cualquier figura o candidato de los partidos tradicionales. Esta coyuntura en algún momento ha sido favorable para el recién creado Partido Libertad y Refundación (LIBRE). En su momento los gestores del golpe de estado creyeron haber derrotado a su máxima figura, Manuel Zelaya, cuando lo defenestraron del poder en el 2009; sin embargo, lo llevaron a construir un partido con un fuerte arrastre popular y que representa hoy en día uno de los peligros para el bipartidismo, por ser una de las instituciones políticas con amplias posibilidades de ganar esta contienda electoral con su candidata Xiomara Castro de Zelaya.

Por otro lado, el recién creado Partido Anticorrupción (PAC) que lidera Salvador Nasralla, el popular “Señor de la Televisión” según las encuestas, es la segunda fuerza política de los partidos recién creados que va encaminado a restarle votos al bipartidismo. De esta manera, LIBRE y Xiomara Castro lideran las encuestas con una cifra paupérrima del 18.67%, mientras que Salvador Nasralla con un 17.33%, seguido de Juan Orlando Hernández con un 16.33% y Mauricio Villeda con el 10.33% (encuesta Le Vote, El Heraldo, 22/4/2013). El país atraviesa la peor crisis jamás vista en la historia. Al pueblo lo que más le interesa es que llegue un gobierno que desbarate la criminalidad, el alto índice de impunidad y corrupción, que bajen los precios de la canasta básica, servicios públicos, combustible, y que exista mayor eficacia en la generación de empleos y programas de asistencia social. Es curioso que en esta misma encuesta el porcentaje de abstencionismo y las personas que se muestran indiferentes, supera a los dos primeros candidatos juntos con el 37.33% (óp. cit.).

Guerra mediática para influir sobre los electores

Los candidatos de los cuatro partidos políticos mencionados se han enfrascado en una lucha mediática a través de encuestas y una serie de alianzas (partidos Nacional y Liberal) con el ánimo de persuadir y recuperar simpatizantes. Todos sostienen que son los que lideran las encuestas y que por lo tanto se convertirán en los próximos mandatarios del país. Lo que es cierto es que en este momento existe un descontento popular que ha llevado a las masas a decaerse ante la crisis espantosa en que vivimos y que esa desmoralización conlleva a no creer en un sistema democrático hondamente ultrajado. El trabajo del oficialismo se limita a buscar la forma de permanecer en el poder y maniobrar con programas de asistencia social que lo hagan parecer como un gobierno populista.

El partido Liberal pretende consolidarse con las alianzas estratégicas y pretende entrar a la pelea con más de lo mismo y con figuras totalmente desprestigiadas. En el caso de Libre, mucha gente confía en que Xiomara Castro retome lo que en algún momento hizo Manuel Zelaya en su gobierno, como los aumentos de salarios para los trabajadores del Estado, financiamientos, y otras medidas que beneficiaron al pueblo. Acciones que fueron ejecutadas con fondos provenientes de Petrocaribe durante el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, ayuda que en la actualidad con la muerte de Chávez es difícil que se retome. En estos meses que faltan para las elecciones generales, no podemos ver un candidato firme que llegue a ganar las elecciones; lo que si podemos observar es el alto índice de desencanto que prevalece en los sectores populares.

Necesitamos un partido independiente

El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) sostiene que la tarea principal para toda la vanguardia revolucionaria es unirse en un partido independiente con un programa revolucionario que aglutine a trabajadores, campesinos, estudiantes, y todos aquellos sectores pobres organizados y no organizados, en el cual se elija a los candidatos en asambleas realmente democráticas, y se rompa con los viejos esquemas burgueses de elegir por dedo a los representantes. Con este partido independiente es que podremos imponer la ansiada Asamblea Nacional Constituyente.

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