honduras resistencia

Por Aquiles Izaguirre

El sábado 13 y domingo 14 de Noviembre, la Comisión de Derechos Humanos (CODEH) convocó a una reunión para discutir la problemática del Frente Amplio y las elecciones. Para esta reunión, fueron convocadas muchas organizaciones que son parte del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). A todas luces, la reunión fue convocada por Andrés Pavón, para buscar como cohesionar a los sectores que están a favor del Frente Amplio Electoral, se subraya electoral, porque también hay diferentes posiciones sobre ¿cómo debe ser este frente amplio?

Frente Amplio electorero.

En el marco de la actividad, los organizadores crearon grupos de trabajo, en donde la mayoría de la derecha, se tomó la actividad en aras de conformar un bloque electorero que hiciera frente común e iniciase una negociación con la dirigencia del FNRP. Asimismo, en la actividad fue notorio que las alas más oportunistas (Cesar Ham) tuvieron un espacio fundamental para poder hacer ideología política en aras de exponer “científicamente” la justificación electoralista más burda.

A pesar que dentro de la reunión las alas oportunistas establecieron un pacto electoral, que se caracteriza por hacer un frente electoral sin ningún tipo de compromisos políticos, solo electorales. Hay otra corriente que está teorizando y buscando como conformar un Frente Amplio Político, con todas las características del clásico frente Amplio poli clasista, este sector dice: “que el FNRP debe avanzar a una segunda etapa, en la cual debe ser un clásico Frente Amplio, que logre nuclear a los sectores “antigolpistas” encabezando las luchas sociales, las elecciones y si es necesario, la insurrección contra el gobierno”. Esta posición es más teórica, mucho más elaborada que el burdo electorerismo de Cesar Ham, Carlos Eduardo Reyna y compañía.

Pero el problema sigue siendo el mismo, Frente Amplio, pero ¿con quiénes?, para comenzar, creemos que cuando hablen de un frente amplio, deben ser serios y categóricos, deben por lo menos establecerse un criterio base para esto, con el argumento actual, hasta los sectores golpistas y oportunistas, que en este momento están contra el gobierno pueden participar de esta alianza.

Ultraizquierdismo: nuestra enfermedad infantil

Contrario a la caracterización general de la mayoría de la izquierda, a dicha reunión no solo llegaron las alas más reaccionarias y derechistas del FNRP, también participaron grupos y organizaciones que no tenían tendencias políticas claras, y una que otra, organización de izquierda, entre estas el MUCA, El Partido Socialista Morazánico (PSM), etc. A pesar de las maniobras políticas de los organizadores, el espacio era propicio para oponerse a las tendencias más oportunistas del FNRP. Algunas organizaciones de izquierda, consideraran que es incorrecto pelear nuestra política en espacios donde se encuentren sectores de derecha y desistieron de ir o simplemente se retiraron del espacio. La lógica política es: “Como es un espacio copado por la derecha, la izquierda no puede participar”. Estamos ante una corriente que en aras de conservar la “pureza revolucionaria” rechaza un espacio propicio para iniciar un debate con las corrientes más oportunistas de la derecha en resistencia.

Contrario a la política que esgrimió todo este sector de la izquierda, nuestra posición estaba enfocada en no rehuir más la confrontación política con las corrientes más oportunistas. Creemos que cada espacio que la izquierda vaya cediendo, será, como ocurrió en el caso de Siguatepeque, copado por las corrientes más oportunistas. Las organizaciones de izquierda pudimos haber hecho un bloque de unidad de acción, participando sólidamente en contra del ala electoralista del FNRP, de haber hecho esto, se le hubiera demostrado a la derecha oportunista del FNRP, que la izquierda avanza como bloque de unidad y con principios que van más allá del simple electoralismo, pero nuestros prejuicios no nos permitieron iniciar la lucha política, que solo fue postergada.

En que se refiere la tradición revolucionaria sobre lo anterior, Lenin es preciso y categórico: “Vuestro deber consiste en no descender al nivel de las masas, al nivel de los sectores atrasados de la clase. Esto es indiscutible. Tenéis la obligación de decirles la amarga verdad; de decirles que sus prejuicios democrático-burgueses y parlamentarios son eso, prejuicios. Pero, al mismo tiempo, debéis observar con serenidad el estado real de conciencia y de preparación precisamente de toda la clase (y no sólo de su vanguardia comunista), de toda la masa trabajadora (y no sólo de sus elementos avanzados).” (Lenin, La Enfermedad Infantil del ‘Izquierdismo’ en el Comunismo)

Por lo menos desde nuestro punto de vista, al debate no hay que rehuirle, era nuestro deber participar y, desde ya comenzar a combatir las corrientes electorales: “Sólo se puede vencer a un enemigo más poderoso poniendo en tensión todas las fuerzas y aprovechando obligatoriamente con el mayor celo, minuciosidad, prudencia y habilidad la menor “grieta” entre los enemigos, toda contradicción de intereses entre la burguesía de los distintos países, entre los diferentes grupos o categorías de la burguesía en el interior de cada país; hay que aprovechar asimismo las menores posibilidades de lograr un aliado de masas, aunque sea temporal, vacilante, inestable, poco seguro, condicional. El que no comprende esto, no comprende ni una palabra de marxismo ni de socialismo científico, contemporáneo, en general.” (Ídem)

La izquierda debe debatir

Lo que pasó en Siguatepeque nos deja lecciones valiosas, la primera es que las tendencias oportunistas están haciendo pactos sin principios en aras de lograr imponer su oportunismo. No podemos permitir que estas tendencias tomen espacios e impongan sus maniobras, son las bases del FNRP las que deben decidir si se crea o no, un Frente Amplio y si se va a alecciones, no una cúpula de personas que intentan representar el sentir de la mayoría de lo que es la resistencia.

A la alianza sin principios de estas tendencias, debemos contraponer un bloque de unidad de acción de las organizaciones, que estamos por la democratización del FNRP y que pretendemos convencer, en un debate sano, que abandonar la lucha en las calles, por las elecciones, no es la solución en este momento de lucha.

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