Por: Alberto Castro

Bukele vuelve a repetir las viejas prácticas de sus predecesores. Algo en común que han tenido los seis presidentes de este periodo neoliberal, es decir, desde Alfredo Cristiani; Armando Calderón Sol; Francisco Flores; Antonio Saca; Mauricio Funes; Salvador Sánchez Cerén, hasta llegar a Nayib Bukele, es haberse servido de las pensiones de la clase trabajadora para financiar gastos en determinados momentos, y sobre todo sin el consentimiento previa consulta a las organizaciones sindicales, dando como resultado que se vuelvan estos ahorros de pensiones un recurso siempre a sus disposición del Gobierno de turno.

Historia del SAP: privatizaciones, AFP, FOP y deuda pública

Alfredo Cristiani puso sobre la mesa la necesidad de transformar al Sistema Nacional de Pensiones (SNP), el cual integraba al Instituto Nacional de Empleados Públicos (INPEP), y al Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) e Instituto de Previsión Social de la Fuerza armada (IPFA), con la privatización de la banca la suerte ya había sido echada al haber sentado las bases de la privatización de la seguridad social pero fue concretamente bajo el Gobierno de Armando Calderón Sol, que en 1996 la Asamblea Legislativa (AL), derogó al SNP y aprobó al Sistema de Ahorro de Pensiones (SAP), y la Ley Orgánica de la Superintendencia de Pensiones.

Con ello se profundizó inició la institucionalización del neoliberalismo dentro de la previsión y seguridad social con el nacimiento de las aseguradoras del fondo pensiones (AFP). Bajo el Gobierno de Francisco Flores el Gobierno asumió la responsabilidad de las obligaciones que quedaron del SNP. En el gobierno de Elías Antonio Saca, ya con inconvenientes el SAP, para salvar de un quiebre a las AFP y quitarle carga al presupuesto nacional, la AL aprobó el Fideicomiso de Obligaciones Previsionales (FOP). En estos últimos gobiernos de ARENA se incrementó gradualmente la deuda del Estado y en cambio se aumentaron las ganancias de los bancos privados y de las AFP mediante los Certificados Públicos de Inversión (CPI).

El SAP durante los Gobiernos del FMLN tuvo dos reformas, la primera en el Gobierno de Mauricio Funes donde la AL aprobó la reducción de la comisión de las AFP, en su segundo Gobierno con la deuda pública por encima del 60% del PIB, se planteó la creación de un sistema mixto (arriba de dos salarios mínimos con el sistema estatal y menos con las AFP). Entre los gobiernos de ARENA y FMLN al haber utilizado al FOP como el medio incondicional para hacer frente a las obligaciones del SAP, cuando Bukele asume la deuda ascendía por encima de los seis mil millones de dólares,   en su tercer año de Gobierno esta deuda ya era de $7,374.5 millones lo que demuestra como este gobierno al igual que los anteriores también ha utilizado al FOP para financiarse.

Bukele no ha mejorado la situación

Tan crítico con los Gobiernos de ARENA y FMLN, Bukele ha terminado haciendo lo mismo con las pensiones sólo haciendo cambio de matices para el bien de su imagen, pero en el fondo no ha resuelto el problema. Teniendo la mayoría simple con Nuevas Ideas y mayoría absoluta junto a GANA dentro de la AL, pudo haber impulsado una reforma favorable para la población cotizante, quienes estén jubilados o estén por jubilarse, pero no, una vez más impero la protección del capital que está tras las AFP, en 2022 hubo otra vulgar reforma al SAP, en la cual pese a eliminarse el FOP y por consiguiente reducirse la deuda publica en un 77%, muchas cosas quedaron en el aire.

Recientemente se ha dado a conocer que este Gobierno hizo un recorte de $507.5 millones destinados para el financiamiento del Sistema Integral del Fondo de Pensiones, para financiarse lo que afecta directamente a las Cuenta de Garantía Solidaria, significando un problema la estabilidad del fondo y es un riesgo para la estabilidad de las cuentas individuales. Con la actual ausencia de transparencia no hay certeza de cómo será saldada esta deuda, lo que queda claro es que nuevamente la crisis fiscal junto a la deuda pública originada por el desfinanciamiento del fondo sigue siendo un enorme problema. La clase trabajadora debe empujar por cambiar este sistema de pensiones, hecho a la medida neoliberal por un sistema público de pensiones, con representación sindical en su administración. Grande es el problema con las pensiones, pero el valor de luchar por cambiarlo debe ser mayor.

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