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EL SALVADOR.- La niñez y la adolescencia como objetos manipulables

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Por: Rosario Hurtado

En la sesión plenaria de la Asamblea Legislativa (AL), del día miércoles 22 de junio, fue aprobada con 76 votos una reforma a la legislación de la niñez y adolescencia en El Salvador, a diferencia de otras iniciativas en las cuales solo vale la decisión y orden del Ejecutivo, esta vez excepcionalmente si hubo consideraciones de las observaciones de la oposición y de organizaciones de la sociedad civil.

Las únicas criticas resonantes en el salón azul han sido en lo referente a la rapidez en la que se aprobó la Ley Crecer Juntos, la que constituye persé la derogación tácita de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia (LEPINA), lo cual al mismo tiempo da vía a la reforma en la infraestructura de la institucionalizad involucrada en la protección y tutela de los derechos de la niñez y adolescencia salvadoreña, de manera que el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y Adolescencia (ISNA), así como el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia dejarán de existir a partir de la entrada en vigencia de la nueva ley, en su lugar se creará el Consejo Nacional de Protección Integral a la Niñez y Adolescencia (CONAPINA), y también se creará el Instituto Crecer Juntos.

Lo sobresaliente de la Ley

concretamente la Ley retoma lo esencial en la LEPINA pero amplía algunas cosas, veamos: la atención integral y especializada de niños y adolescentes con VIH; atención integral a la primera infancia; acceso a la educación y atención educativa especial a niños y adolescentes que estén dentro de la escolaridad formal y adecuada; vigilancia y erradicación de violencia en las escuelas; protección y atención contra la violencia sexual; la conservación del vínculo afectivo entre niños y adolescente con sus progenitores recluidos; el testimonio como prueba testimonial; control parental gratuito por los proveedores de internet; derecho a la identidad cultural; formulación de planes, y políticas y proyectos de protección.

Los niños y adolescentes en el capitalismo

No es posible referirse a la niñez y adolescencia en El Salvador y en general en cualquier latitud donde el capitalismo esté presente como algo homogéneo, como si se tratase de conceptos abstractos que comprenden a toda persona que cumpla con las categorías jurídicas apriorísticas, y bajo esa igualdad considerar las condiciones generales bajo las cuales ubicar las políticas, los planes y proyectos estatales, porque en el fondo hay diferencias materiales a partir de ciertas circunstancias sociales, como por ejemplo podemos decir que no está en las mismas condiciones el niño o adolescente hijo de un trabajador formal o por cuenta propia que el hijo de un burgués, según datos tanto de UNICEF como de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 160 millones de niños en el mundo trabajan, este en un aumento del 8,4 millones hasta el año pasado. El trato y atención que merecen quienes están en la orfandad y la mendicidad debería de ser especial y no excluyente de modo que  sea acogido e incluido gradualmente en los espacios socioculturales, y no de forma estrictamente aislada y marginal tal y como lo es actualmente. El capitalismo encuentra resueltos sus oficios en cuanto pone en primer lugar introducción ideológica de su visión del mundo a los niños y jóvenes para forjarles en la conciencia como deben ser en el mundo de adultos, mundo condicionado por valores de pasividad y respeto total al orden existente.

La niñez y adolescencia en El Salvador

El Salvador ha sido modelo internacional en cuanto a la doctrina de la protección integral, paradójicamente en la posguerra y en esta contemporaneidad también es un mal ejemplo en cuanto a violaciones y vulneraciones a los derechos de la niñez y adolescencia, si, el mismo Estado sigue siendo un agresor más, las medidas de seguridad en el contexto de la lucha contra las pandillas ha implicado la permisividad de violencia hacia niños y adolescentes que viven en las zonas asediadas por dichas estructuras, en tal sentido el daño ya está hecho y en la nueva legislación no se incluye una reparación y protección contra eso. Por eso más allá de la incorporación y ampliación de la protección integral, no se vislumbra nada que no sean declaraciones de voluntad, nada más que la fe puesta porque tengan eficacia los mecanismos destinados pasa este fin.

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