VENEZUELA.- Despues del Referendum Constitucional : ¿A donde va Venezuela?

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Publicado en la Revista 1857 No 2


Por Orson Mojica

La derrota del presidente Hugo Chávez en el referéndum constitucional del pasado 2 de Diciembre, reflejó un abrupto cambio en la correlación de fuerzas, una ruptura pasiva de mas de tres millones de votantes, el rechazo activo y pasivo de la mayoría del pueblo al proyecto bonapartista de acumulación de excesivos poderes. La bonanza petrolera no fue suficiente para imponer los cambios constitucionales, el proyecto del “socialismo del siglo XI” se encuentra a la deriva. Con este artículo pretendemos iniciar una discusión entre los revolucionarios centroamericanos, la mayoría de ellos simpatizantes de Chávez, sobre los peligros que se ciernen sobre la llamada “revolución bolivariana”.

I.-    Orígenes del chavismo
En 1982 el entonces desconocido capitán Hugo Rafael Chávez Frías fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) , en alusión a los doscientos años del natalicio de Simón Bolívar, como un movimiento nacionalista pequeño burgués que reflejaba las aspiraciones políticas la joven oficialidad de origen plebeyo. Esta oficialidad fue impactada por el estallido social conocido como El Caracazo.
En definitiva, no se puede explicar el vertiginoso ascenso del coronel Hugo Chávez el poder, sin el caos social posterior provocado por la semi insurrección popular que fue reprimida a sangre y fuego por el ejército de Venezuela, en el que las masas populares, cansadas de los engaños de los partidos tradicionales, buscaron desesperadamente una dirección que les permitiera recuperar el esplendor de los años anteriores.
1)     El Caracazo
Bajo el primer gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) la industria petrolera fue nacionalizada en el año 1976. Pero fue bajo el gobierno social cristiano de Luis Herrera Campis (1979-1984) que se produjo una brutal caída de los precios internacionales del petróleo que, en menos de dos años, redujo la renta petrolera en un 30% (19.3 millardos de dólares en 1981 a casi 13.5 millardos en 1983). Las consecuencias se hicieron sentir en una economía altamente dependiente de los ingresos petroleros. Las exportaciones petroleras cayeron de 19,3 mil millones de dólares en 1981 a 13,5 miles de millones en 1983.
Los analistas económicos de la época definieron los años 80 como la “década perdida”, porque fue un periodo de profunda crisis de las economías, endeudamiento y revueltas sociales en América Latina. Esta crisis tuvo su manifestación particular en Venezuela. El 18 de Febrero de 1983 se produjo el llamado viernes Negro cuando Herrera Campins se vio forzado a devaluar el Bolívar frente al Dólar norteamericano. Con ello se terminó la época de bonanza petrolera que había generado una poderosa clase media y la estabilidad política de las instituciones creadas por el pacto del Punto Fijo . Se acabaron más de 25 años de relativa estabilidad del sistema capitalista semicolonial venezolano, y del excluyente sistema bipartidista en el que Acción Democrática (AD) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) se alternaban el poder pacíficamente.
Para parar la fuga de capitales, el gobierno se vio obligado a establecer el control de cambios y a devaluar el Bolívar. Venezuela se endeudó por 30,000 millones de dólares. Bajo el gobierno del socialdemócrata Jaime Lusinchi (1984-1989), la economía venezolana continuó cayendo en picada. La crisis económica generó expectativas políticas dentro de las clases medias, que se aferraba al recuerdo de los años anteriores, lo que permitió al “populista” Carlos Andrés Pérez conquistar por segunda ocasión la presidencia de la república (1989-1993). Instalado en el poder nuevamente, Carlos Andrés Pérez abandonó el discurso populista, e inició una brutal contrarreforma económica: aplicando un duro plan de justes estructurales en acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), privatizando muchas de las industrias que habitan sido nacionalizadas durante su primer mandato. Esta política neoliberal produjo una profunda crisis y división en el partido Acción Democrática (AD)
El 26 de febrero de 1989 el ministerio de Energía y Minas anunció un alza del 30% de los precios de la gasolina y en las tarifas del transporte público urbano e interurbano. Este paquetazo económico provocó una insurrección espontánea conocida como El Caracazo, la cual fue violentamente reprimida por el Ejército, provocando más de 5,000 muertos.
2)    Dos rebeliones militares en 1992
El coronel Hugo Chávez Frías y la oficialidad del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) fueron profundamente impactados por la crisis económica y social, y en respuesta organizaron un golpe de estado contra el impopular gobierno de Carlos Andrés Pérez, el 4 de Febrero de 1992. La sublevación abarcó los estados de Maracay, Valencia, Maracaibo y la propia Caracas, pero no logró triunfar.
Chávez fue forzado a rendirse y al momento de ser capturado pronuncio un breve pero premonitorio discurso, transmitido en vivo por una cadena nacional de radio y televisión: “(…) Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor. (…) depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos”.
El discurso de Chávez empalmó con las aspiraciones de cambio de las grandes masas populares. Las encuestas revelaron que, en un país de cierta tradición democrática, el 60% de la población estaba a favor del golpe de estado. El golpe militar fracasó en su objetivo inmediato de derrocar a Carlos Andrés Pérez pero de la intentona golpista Hugo Chávez salió convertido en un verdadero héroe popular. Sin embargo, las consecuencias se hicieron sentir casi inmediatamente. Al año siguiente, en mayo de 1993, Carlos Andrés Pérez fue separado de sus funciones de Presidente, enjuiciado por el Congreso Nacional y destituido por el Poder Judicial. Una de las columnas del bipartidismo estaba fracturada.
Ese mismo año, el 27 de noviembre un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea se sublevaron contra el gobierno y también fueron derrotados. El malestar dentro de las fuerzas armadas era apenas un pálido reflejo del profundo descontento social.
Después de dos años de guardar prisión, el 27 de marzo de 1994 uno de los primeros actos del recién electo presidente Rafael Caldera (1969-1974 y 1994-1999) fue otorgar una amnistía a Chávez y sus compañeros. Bajo el contexto de profunda crisis de los partidos tradicionales, Chávez organizó el Movimiento Quinta República (MVR), logrando atraerse al conjunto de los partidos de izquierda para constituir el “Polo Patriótico”, conformado por el MVR, el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Partido Patria Para Todos (PPT), Movimiento al Socialismo (MAS) y otras agrupaciones minoritarias. El Polo Patriótico se convirtió en una real alternativa de poder y de cambio, pero sin romper los marcos de la democracia burguesa. Una de las características del proceso político en ese momento, era que todo el descontento social se canalizaba a través de las debilitadas instituciones de la democracia burguesa, por medio de los procesos electorales. La crisis económica y social elevaba a Chávez hacia la cúspide del poder, pero, contradictoriamente, la presencia de Chávez evitaba nuevos estallidos sociales como El Caracazo, y alimentaba las ilusiones democráticas de las masas populares.
Ante el avance arrollador del chavismo, los partidos tradicionales establecieron una alianza denominada “Polo Democrático” y apoyaron la candidatura unificada de Henrique Salas Römer. Después de dos años de cárcel y cuatro de intensa campaña política, de ganar lagunas elecciones locales, Chávez logró conquistar el poder de manera pacífica, obteniendo el 56,5 de los votos en las elecciones presidenciales de 1998.
II.-    La primera presidencia de Chávez (1999 - 2001)
Chávez asumió la presidencia de Venezuela el 2 de febrero de 1999. Con las simpatías populares a su favor, el 25 de abril convocó inmediatamente a un referéndum sobre la necesidad de modificar la Constitución de 1961, logrando que el 92% de los votantes apoyara su moción de convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución. En las elecciones para Constituyente realizadas el 25 de julio de 1999, el Polo Patriótico obtuvo 121 escaños y la derecha apenas 7. El panorama era muy claro: las masas venezolanas querían un cambio y Chávez personificaba esos sentimientos y aspiraciones democráticas.
 
El 15 de Diciembre de 1999 se realizó un referéndum para someter a la voluntad popular el texto de la nueva Constitución, y Chávez logró el apoyo del 60% de los votantes, pero con una abstención del 55%. La nueva Constitución consagró, entre otros aspectos, el referendo revocatorio del mandato de todos los cargos de elección popular. En julio del 2000, bajo la vigencia de la Constitución de 1999, Chávez convocó a elecciones generales para "relegitimar todos los poderes".
La primera presidencia de Chávez se caracterizó por una ardua batalla por cambiar las instituciones heredadas del Pacto del Punto Fijo, y por derrotar a sus adversarios a lo interno. A pesar de sus encendidos discursos, mantuvo un bajo nivel de enfrentamiento con el imperialismo norteamericano.
1)    Primera Ley Habilitante.
Las leyes habilitantes son nuevas en Venezuela. La Constitución de 1961 permitía una delegación parcial de la facultad de legislar a favor del Presidente de la República cuando, en receso del Congreso Nacional, una Comisión Delegada de 24 miembros, con una votación de dos tercios, delegaba poderes legislativos para “crear, modificar o suprimir servicios públicos, en caso de urgencia comprobada”.  
En cambio, la Constitución de 1999 estableció por primera vez que la Asamblea Nacional con las tres quintas partes del voto favorables de sus miembros, podría delegar funciones legislativas a través de “leyes habilitantes” , las cuales establecen las “directrices, propósitos y marco de las materias que se delegan”, para que el Presidente de la República dicte “decretos con fuerza de ley” en un plazo determinado. Con ello se inicio un proceso de castración política de la propia Asamblea Nacional, como depositaria del poder soberano del pueblo, porque renunciaba voluntariamente a aprobar leyes trascendentales, y permitía un creciente rol bonapartista de Chávez dentro de las estructuras del Estado y la sociedad Venezolana. El tradicional régimen presidencialista venezolano sufrió una hipertrofia con la Constitución de 1999.
Esto que parece un burdo argumento legal tiene un profundo significado, ya que no es el Presidente el que se somete al control de los representantes del pueblo, sino que es a la inversa: los diputados ceden su representación y poderes al Presidente Hugo Chávez, sin ningún tipo de control popular.
A pesar de contar con una holgada mayoría dentro de la Asamblea Nacional, Chávez no permitió el debate público en torno a los cambios que debía realizar su primer gobierno, sino que optó por recurrir al mecanismo bonapartista de las leyes habilitantes. El 22 de abril de 1999 la Asamblea Nacional aprobó la primera Ley Habilitante que le permitió a Chávez, en un plazo de seis meses, reorganizar los ministerios y la Presidencia de la República, ejercer un mayor control sobre los entes descentralizados, modificar la Ley de Carrera Administrativa y la Ley del Estatuto sobre el Régimen de Jubilaciones y Pensiones de los Funcionarios o Empleados de la Administración Pública Nacional, de los Estados y de los Municipios.
 
2)    Segunda Ley Habilitante.
El 7 de Noviembre del año 2000, la Asamblea Nacional aprobó la segunda Ley Habilitante que permitió a Chávez, en el plazo de un año, crear el sistema Microfinanciero, restituir poderes a la Superintendencia de Bancos, adecuar el funcionamiento de las cajas de ahorro y fondos de ahorro, crear el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (BANDES), dictar la Ley de Tierras, para impulsar la reforma agraria y el cooperativismo; dictar la Ley de Pesca para proteger y mejorar las condiciones de vida de las comunidades pesqueras y sus asentamientos, dictar la nueva Ley de Hidrocarburos para mantener la propiedad estatal sobre los yacimientos de hidrocarburos y la declaratoria de utilidad pública y de servicio público de actividades que sobre los mismos se realicen, reformar el monto del impuesto de explotación o regalía, reformar el funcionamiento de la Procuraduría General de la República, reformar la Ley de Licitaciones y crear el Consejo de Estado, así como el Consejo Federal de Gobierno como instancia de coordinación entre la Presidencia de la República, los Estados y los Municipios.
3)    Referendo sobre centrales obreras
A mediados de Octubre del 2000, se produjo una poderosa huelga de cuatro días de 40.000 trabajadores del sector petrolero. Chávez atacó duramente a la dirigencia de FEDEPETROL que agrupaba a los trabajadores de PDVSA. Los trabajadores triunfaron y Chávez debió retroceder. En ese contexto, bajo el pretexto de aniquilar a la “corrupta” burocracia sindical de la CTV, Chávez convocó el 3 de Diciembre a un referendo para reorganizar a las centrales obreras desde el Consejo Nacional Electoral, es decir, desde las instituciones del Estado y no desde las asambleas sindicales. En la misma votación, se eligieron concejales en todos los Estados. La propuesta de Chávez ganó por 62,02% de los votos emitidos (1,632,750) contra 27,34% del No (719,771), pero con una altísima abstención del 80 % (8,569.691).
III.-    La segunda presidencia de Chávez (2001 - 2007)
Constitución de 1999 fijó el periodo presidencial en seis años. En el año 1999 se realizaron cuatro elecciones en la que el chavismo salió como el indiscutible ganador. Esa tendencia se mantuvo al año siguiente, cuando el 30 de julio de 2000, Chávez fue ratificado en la Presidencia con casi 60% de los votos escrutados (3.757.773). En las elecciones legislativas el Polo Patriótico ganó la mayoría absoluta con 99 de 165 escaños
La segunda presidencia de Chávez coincidió con el ascenso de George W. Bush a la presidencia de los Estados Unidos, lo que desató un exacerbado enfrentamiento político y verbal con el imperialismo norteamericano sobre todo a raíz del golpe de estado en abril del 2002.
1)    Primer paro nacional.
En diciembre del 2001, la oposición burguesa y proimperialista, junto a FEDECAMARAS y la burocracia de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), acosados por el avance incontenible del gobierno, convocaron al primer paro nacional, el cual fue derrotado al no lograr los objetivos de hacer retroceder al gobierno en relación a los decretos con fuerzas de ley aprobados por Chávez con la segunda Ley Habilitante. Fue la primera vez que la oposición midió fuerza con Chávez no en las urnas sino en las calles.
2)    Golpe de estado de abril de 2002
El 7 de abril, Chávez procede a despedir a la “meritocracia”  de PDVSA. En repuesta, el 9 de abril la burocracia de la CTV y FEDECAMARAS convocaron a un paro general de veinticuatro horas para apoyar a los gerentes despedidos de PDVSA. La oposición burguesa y proimperialista aprovecho el conflicto entre el gobierno y la CTV para crear las condiciones políticas y sociales de apoyo al golpe de estado que se venía gestando.
Las marchas opositoras terminaron en violentos enfrentamientos con los simpatizantes de Chávez, que defendían con garrotes y piedras a su gobierno. Chávez llamo a las fuerzas armadas a repelar la intentona golpista. La mayoría de los medios de comunicación, partidos de derecha y la Iglesia Católica apoyaron el golpe de estado. España, Colombia, El Salvador, Estados Unidos y Chile apoyaron discretamente el golpe de estado contra Chávez.
En la madrugada del 12 de abril, Chávez accedió a rendirse, sin renunciar al cargo. Ese mismo día, el empresario Pedro Carmona, presidente de FEDECAMARAS juramentó como presidente interino, procediendo a disolver la Asamblea Nacional, la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Justicia y derogar las leyes habilitantes.
El golpe de estado provocó una airada reacción en las bases populares del chavismo. Venezuela se encontró de repente al borde de la guerra civil. Las masas populares cerraron filas y pasaron al contraataque. El Ejército se dividió. La intentona de un golpe contrarrevolucionario terminó en lo contrario: en una crisis revolucionaria. Un importante batallón asentado en Maracay, bajo el mando de Raúl Isaías Baduel, se declaro fiel a Chávez y amenazó con repartir armas al pueblo insurreccionado. Los golpistas fueron forzados a retroceder y buscaron una salida constitucional. El Presidente del Congreso tomó juramento al vicepresidente, Diosdado Cabello, como presidente provisional. El 14 de Abril, Cabello le transfirió el mando a Chávez, quien acababa de ser liberado en la isla la Orchila, por un leal comando militar.
Sin embargo, la ira popular que amenazó con destruir a las fuerzas armadas golpistas, fue canalizada nuevamente por los pacíficos cauces legales.
3)    Paro petrolero de 2002-2003
Ante la polarización política, la OEA y el Centro Carter promovieron una mesa de negociaciones entre el gobierno de Chávez y la oposición burguesa y proimperialista agrupada en la Coordinadora Democrática . La propuesta del ex presidente Jimmy Carter fue acortar el periodo presidencial de seis a cuatro años, o realizar una consulta popular sobre la permanencia de Chávez en el poder en el momento en el que se cumpliera la mitad del periodo, lo cual ocurriría el 19 de agosto de 2003.
Mientras esto ocurría, la oposición quiso demostrar fuerza convocando a un paro en solidaridad con los gerentes despedidos de PDVSA, el que se prolongó durante 62 días exigiendo la renuncia de Chávez. Este paro fue apoyado por la Iglesia Católica y los medios de comunicación. Escasearon la gasolina y los alimentos básicos, la derecha movilizó todas sus fuerzas, pero Chávez no renunció y, al contrario, convocó a movilizaciones a su favor. El paro se mantuvo durante 62 días y finalizó en una desbandada el 3 de Febrero del 2003.
El gobierno llamó a ex empleados de PDVSA y utilizó al Ejército para hacer funcionar nuevamente a la empresa petrolera. A mediados de enero de 2003, el gobierno logró recuperar el control total de PDVSA. Esta recuperación no hubiera sido posible sin el apoyo y la movilización de la mayoría del proletariado petrolero. Atrás quedaron los tiempos en que la burocracia de la CTV controlaba absolutamente los sindicatos petroleros. La derrota del golpe de estado evidenciaba que había ocurrido un cambio en la correlación de fuerzas, favorable al gobierno de Chávez.
Después de la derrota del paro, a la oposición burguesa y proimperialista no le quedo más camino que recolectar las firmas necesarias para convocar a un refrendo revocatorio del mandato de Hugo Chávez, retomando la propuesta inicial de Jimmy Carter.
3.1.-    Efectos en la economía.
En el periodo 1990-96 la tasa anual de crecimiento de la economía venezolana se situó en alrededor de 5,9%, superior en casi dos puntos a la tasa registrada por las principales economías latinoamericanas (4,3%), pero con una abrupta caída en el año 1995 (-1.4%) y una nueva caída en 1999 (-6%), la cual coincide con el ascenso de Chávez al poder.
En los años 2000-2001 se inició otro lento periodo de recuperación, con una brutal caída en 2002 y 2003 debido al sabotaje petrolero, el que tuvo sus efectos negativos en la economía venezolana, que venía de sufrir una inestabilidad casi permanente con alzas y caídas en el PIB. En total se calcula que Venezuela dejo de percibir 14.430 millones de dólares por los daños ocasionados en concepto de ventas de petróleo no realizadas durante el sabotaje del 2002-2003.
Desde el cuarto trimestre de 2003 la economía venezolana viene creciendo sostenidamente, es decir, 16 trimestres consecutivos (17,3% en 2004; 9,3% en 2005 y 10,3% en 2006) hasta alcanzar el 8.7% durante el tercer trimestre del año 2007, según los informes del Banco Central de Venezuela (BCV).
4)    Referéndum revocatorio del 2004
El 3 de junio de 2004, el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que la oposición había logrado reunir el mínimo de firmas necesarias para la realización del Referéndum revocatorio. El referéndum se realizó el 15 de agosto. Chávez obtuvo el 59,06% (5.800.629 personas) a su favor, mientras la oposición logró alcanzar el 40,64% (3.989.008) en contra. La oposición denunció el fraude electrónico, pero la OEA y el Centro Carter se distanciaron y avalaron los resultados electorales.
5)    Elecciones regionales de 2004
El triunfo electoral del chavismo en el referendo revocatorio, se extendió también a las elecciones regionales. Los resultados de las elecciones para gobernadores y alcaldes de octubre de 2004 favorecieron a los partidos chavistas: 22 de los 24 estados quedaron en manos de gobernadores chavistas. Sólo los estados Zulia y Nueva Esparta quedaron en manos de la oposición. Así mismo, el chavismo se quedó con el 90% de las Alcaldías.
Estos triunfos electorales fueron una consecuencia directa de la movilización de las masas trabajadoras que logró derrotar el golpe del estado. Para calmar la enorme presión popular en el campo, a partir de 2005, Hugo Chávez ordenó mediante la Ley de Tierras, aprobada en 2002, la expropiación de latifundios y tierras “improductivas”, para dársela a los campesinos pobres. Esta reforma agraria fue diseñada para expropiar los latifundios improductivos, respetando y garantizando la gran propiedad terrateniente “productiva”, es decir, las grandes haciendas y plantíos de cultivo a gran escala.
6)    Elecciones legislativas del 2005
En ese periodo ocurrió algo excepcional: la oposición burguesa y proimperialista, desmoralizada, se batió en retirada. Incluso, enloqueció políticamente: argumentando que hubo fraude en las elecciones anteriores, y que no existían garantías, decidió abstenerse y no participar en las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre de 2005, dejando en manos de Chávez el control absoluto de la Asamblea Nacional. No hubo un solo diputado que no fuera chavista. La OEA y la Unión Europea avalaron los resultados electorales.
En esas elecciones participaron únicamente el 25% de los votantes inscritos, el 75% se abstuvo. Aparentemente fue un triunfo de la política abstencionista de la oposición, pero en el fondo había cometido uno de sus más graves errores políticos, dejando el camino libre a Chávez para aprobar una reforma constitucional que consolidara el régimen bonapartista que venía construyendo desde la aprobación de las leyes habilitantes.
IV.-    La tercera presidencia de Chávez (2007 - 2013)
En las elecciones del 3 de diciembre de 2006 Chávez fue reelegido como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela obteniendo 7.161.637 votos (62,89%) mientras Manuel Rosales obtenía 4.196.329 (36,85%) de los votos escrutados. Esta fue la cifra más alta de votación obtenida por Chávez. Fue una verdadera guerra electoral que tensionó al máximo las fuerzas del gobierno y de la oposición.
Con una nueva victoria en la mano, en su discurso de toma de posesión Chávez solicitó a la Asamblea Nacional la aprobación de una tercera Ley Habilitante, a la que llamo “Ley Madre”, con la cual instauraría el “socialismo del siglo XXI” en Venezuela, sin necesidad de convocar a la movilización revolucionaria de las masas.
1)    Tercera Ley Habilitante
El martes 30 de enero de 2007, en una sesión extraordinaria en la Plaza Bolívar de Caracas, la Asamblea Nacional aprobó tercera Ley Habilitante, que en un lapso de 18 meses autorizaba a Chávez a dictar entre 40 y 60 decretos con fuerza de ley con el objetivo de reorganizar el Estado, combatir la corrupción, reformar el régimen de funcionarios públicos, actualizar el Sistema Público Nacional de Salud, constituir una nueva regionalización del país, reorganizar la estructura, organización y funcionamiento de la Fuerza Armada Nacional, reorganizar el funcionamiento del Sistema Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia, dictar normas relativas a los hidrocarburos y sus derivados, administración y recaudación de los tributos.
Esta tercera Ley Habilitante autorizaba especialmente a Chávez para dictar normas que permitan al Estado asumir directamente, o mediante empresas de su exclusiva propiedad, el control de las actividades realizadas por las “asociaciones estratégicas” que operan en la Faja Petrolífera del Orinoco, incluyendo los mejoradores y las asociaciones de exploración a riesgo y ganancias compartidas, para regularizar y ajustar sus actividades dentro del marco legal que rige a la industria petrolera nacional, a través de la figura de empresas mixtas o de empresas de la exclusiva propiedad del Estado.
2)    ¿Nacionalizaciones o compra de acciones?
Bajo la consigna de “patria, socialismo o muerte”, Chávez anunció la “nacionalización” de la industria petrolera, de la empresa Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela (CANTV) --la mayor central telefónica del país--, y la nacionalización de la empresa Electricidad de Caracas (EDC).
Las “nacionalizaciones” fueron una compra accionaria de dichas empresas. La nacionalización del petróleo fue en realidad una renegociación del 50% o más de las acciones a favor de PDVSA, para constituir “asociaciones estratégicas” con las transnacionales. Tampoco fueron producto de movilizaciones de los trabajadores y las empresas que fueron estatizadas no quedaron en manos de los trabajadores, sino bajo el control de la burocracia gubernamental.
La compra de acciones por parte del Estado impide la nacionalización sobre los recursos naturales y más bien comparte con las transnacionales las ganancias que estos generan. Puede significar un mayor ingreso fiscal en impuestos y regalías, pero mantiene vivas a las transnacionales imperialistas. El socialismo no se construye con transnacionales.
 
2.1.-     El petróleo
El Estado venezolano sobrevive gracias a los ingresos petroleros. El tema de la nacionalización del petróleo siempre ha sido un asunto muy sensible para los venezolanos. Fue en 1975, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez que fue nacionalizada la industria petrolera y el año siguiente fue creada PDVSA, la que fue conducida por una burocracia de tecnócratas que creyeron ser sus dueños. Sin embargo, los aportes de PDVSA al Estado fueron disminuyendo con el tiempo. En 1981 el petróleo aportó ingresos brutos por 19,7 mil millones de dólares y PDVSA pagó impuestos por 13,9 mil millones, pero en el año 2000 pagaba menos impuestos, solamente 11,3 mil millones de dólares, con una facturación mucho más alta de 29,3 mil millones de dólares. En 20 años, las ventas aumentaron en 49% mientras la tributación descendió en 23%. Las ganancias eran consumidas por los famosos “costos operativos”.
Entre 1986 y 1987 se produjo un retorno al viejo régimen de concesiones bajo la modalidad de convenios operativos y “asociaciones estratégicas” para explotar y comercializar el petróleo. Pero fue bajo la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, en febrero de 1989, que se acordó el "gran viraje" con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, permitiendo el reingreso del capital extranjero en la industria petrolera.
La “Apertura Petrolera” inició un proceso de desnacionalización del petróleo, y tuvo como uno de sus objetivos principales el control de la producción y comercialización de los crudos pesados de la Faja del Orinoco, el mayor reservorio de hidrocarburos del mundo, bajo la figura de “Asociaciones para la Exploración a Riesgo de Nuevas Áreas y la Producción de Hidrocarburos Bajo el Esquema de Ganancias Compartidas”, conocidas como “asociaciones estratégicas”.
Desde el año 2006, el diputado Mario Isea, presidente de la Subcomisión de Hidrocarburos de la Asamblea Nacional de Venezuela, explicó que el objetivo del gobierno de Chávez era propiciar la creación de las “empresas mixtas” que operarán unos 32 campos petroleros, a través de la creación de una Ley de Empresas Mixtas, quedando reservada a las empresas estatales la comercialización de los hidrocarburos extraídos de yacimientos venezolanos, de manera tal que las “empresas mixtas” tendrían que entregarle los barriles a PDVSA a boca de pozo, tal como hacían con los “convenios operativos”. (El Universal 7/04/06)
Las oscilaciones en los precios del petróleo, repercuten negativamente en la economía venezolana. Por ello Chávez inició un complicado proceso de renegociación de la industria petrolera, especialmente en la faja del Orinoco. La Asamblea Nacional elevó la regalía de 1% a 16,66% como lo estipulaba la Ley de Hidrocarburos de 1943, pero bajo los súper poderes proporcionados por la Ley Habilitante del 2001, Chávez dictó la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH) que elevó las regalías hasta el 30%. Por medio de los impuestos, sin necesidad de nacionalizar plenamente la industria petrolera, Chávez renegoció una parte de la ganancia.
A lo largo de 2006, PDVSA mudó 32 convenios operativos con trasnacionales petroleras al esquema de empresas mixtas, en las cuales la empresa venezolana retiene como mínimo el 51% de las acciones. Además, las trasnacionales deben cancelar ahora regalías de 16,6% e impuesto sobre la renta de 50%. En definitiva, el socialismo no se puede construir con las transnacionales.
Antes de finalizar el plazo del 1 de Mayo, establecido por Chávez, 11 de las 13 transnacionales aceptaron renegociar sus contratos de concesión con el gobierno, bajo los términos impuestos por este. Entre las empresas que firmaron estaban Total, Chevron-Texaco, CNPC, Petrochina, StatOil y BP. Exxon Mobil firmó el acuerdo en forma privada, quedando por fuera únicamente Conoco-Philips y ENI
En esa ocasión, Chávez pronuncio un discurso jubiloso "Vamos a tomar unos campos petroleros que todavía han estado en manos de transnacionales. Ahora pasan a manos venezolanas. Con eso, cerramos el capítulo histórico de lo que aquí se llamó ‘apertura petrolera’ que era entregar nuestro petróleo al imperio a través de las transnacionales. Eso se acabó". (Nuevo Herald 30/04/07)
En esa coyuntura, Chávez anunció la salida de Venezuela del Fondo Monetario Internacional, amenazó con nacionalizar a la banca e incluso, ante el cierre de RCTV, amenazó con salirse de la OEA. Fue el máximo periodo de esplendor del nacionalismo burgués.
Con la “nacionalización” del petróleo, Venezuela regreso al 1 de Enero de 1976, fecha en que Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria petrolera, con la salvedad que en este caso se formaron “empresas mixtas” o “asociaciones estratégicas” con las transnacionales. Esta renegociación de las ganancias petroleras proporcionan los recursos necesarios para atender algunas de las más sentidas necesidades de las masas venezolanas.
2.2.-    CANTV
Bajo la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, en el año 1953, el Estado Venezolano adquirió la totalidad de las acciones ordinarias de CANTV (20.000 en total) por 29.900.911 Bolívares. Pero el 15 de diciembre de 1991, el Consorcio VenWorld Telecom, C.A. compró el 40% de las acciones de CANTV. Más adelante la trasnacional norteamericana Verizon obtuvo el 30% y la española Telefónica Internacional adquirió un porcentaje minoritario de las acciones. CANT fue privatizada por partes.
En abril del 2006, ante el anuncio de Gustavo Roosen, presidente de CANTV, sobre la decisión de Verizon de vender sus acciones a la empresa mexicana Tel-Mex/ América Móvil, del grupo de Carlos Slim, el gobierno de Chávez se adelanto comprando el 28,51% de las acciones de CANTV por 572 millones de dólares.
2.3.-    Electricidad
Para el año 2000, la empresa AES Corporation compró el 87,1% de las acciones de La Electricidad de Caracas. En febrero de 2007, el presidente Hugo Chávez anunció sus intenciones de nacionalizar la generación y transmisión de energía eléctrica. Posteriormente la corporación estatal Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) adquirió el 82,14% de las acciones de AES Electricidad de Caracas por una suma de 739,26 millones de dólares. Finalmente, el 8 de mayo de 2007 el Estado venezolano pasó a contar con el 92,98% del total accionario de la empresa.
3)    El cierre de RCTV
Desafiando a Estados Unidos y la Unión Europea (UE), el 27 de mayo de 2007 Chávez cumplió su palabra: no renovó la concesión para operar el canal 2 a la empresa Radio Caracas Televisión (RCTV), el canal con mayor audiencia y cobertura nacional de Venezuela. Legalmente estaba en lo correcto, el Estado venezolano tiene todo el derecho de revocar o cancelar una concesión. El 28 de Mayo RCTV cerró operaciones, y su frecuencia fue ocupada por el nuevo canal estatal Televisora Venezolana Social (TVES).
Fue la primera ocasión en que, en condiciones normales, Chávez cerraba un medio de comunicación, abriendo un intenso debate mundial sobre el tema de la libertad de prensa y de las libertades democráticas bajo el llamado “socialismo del siglo XXI”.
En un discurso pronunciado ante la alta oficialidad del Ejército, el 28 de Diciembre del 2006, Chávez anunció el cierre de RCTV: "Ya está redactada la medida, así que vayan (...) apagando los equipos, pues. No se va tolerar aquí ningún medio de comunicación que esté al servicio del golpismo, contra el pueblo, contra la nación, contra la dignidad de la República”. (El Universal 29/12/06)
De manera abrupta, cinco años después, Chávez resucitó la vieja discusión sobre la participación de los medios de comunicación en el fracasado golpe de estado del 11 de abril del 2002. En aquella ocasión, con el afán de apaciguar a sus enemigos y de reacomodarse nuevamente en el poder, Chávez fue muy conciliador. Lejos de clausurar a los medios de comunicación que apoyaron el golpe de estado, por haber atentado contra la voluntad popular reflejada en las elecciones, convocó a un “diálogo nacional”, y se limitó a denunciar que el golpe de estado “no hubiese sido posible sin el apoyo de los medios de comunicación". (Reporteros sin Fronteras 18/04/02)
3.1.-    Grandes monopolios
Según datos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) el 78% de las estaciones de televisión en VHF son privadas, mientras que 22% son del sector público. En la banda UHF, el 82% de las estaciones son privadas, el 11% están asignadas a operadores de servicio comunitario y 7% al sector público.

El grupo más grande de la televisión venezolana es Venevisión, cuyo dueño es el magnate Gustavo Cisneros Rendiles, quien también apoyó el golpe de estado del 11 de abril del 2002. El segundo en importancia es el grupo 1BC, encabezado por el millonario Marcel Granier, dueños de RCTV, radio 92.9 FM, Radio Caracas Radio (RCR) y las empresas Recorland y Línea Aérea Aereotuy. El grupo 1BC esta asociado a Coral Sea Inc, con sede en Miami, comercializadora exclusiva de las producciones de 1BC.
Estas dos empresas concentran el 85% de la inversión publicitaria, tienen el 66% del poder de transmisión, dominan las redes de transmisión y difusión de la señal; controlan además, 80% de la producción y elaboración de mensajes, informaciones y contenidos que difunden en Venezuela.
El grupo Camero, mucho más pequeño, es dueño de Televen. Existen emisoras del Estado como Venezolana de Televisión y Vive TV.
3.2.-    Reacción imperialista
El Senado de los Estados Unidos votó una resolución que calificaba la revocación de la licencia como "un asalto contra la libertad de pensamiento y de expresión que no puede ser aceptado por los países democráticos" e insta "enérgicamente" a la OEA a intervenir en el caso. (El Universal 25/05/07).
El Parlamento Europeo también se dividió en torno al cierre de RCTV, emitiendo una resolución condenatoria contra Chávez, pero de una minoría. De un total de 784 miembros votaron únicamente 43 de los 65 diputados que asistieron a la sesión. Sin embargo, Angela Merkel, presidenta alemana de la Unión Europea (UE) manifestó que "La UE nota con preocupación la decisión del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela de dejar expirar la licencia de emisión de Radio Caracas Televisión el 27 de mayo sin abrir concurso para que pueda proseguir" (AFP 29/05/07)
La 37 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) realizada en Panamá del 3 al 5 de Junio, se dividió en torno al cierre de RCTV y no tomó ninguna resolución. Condolezza Rice criticó el cierre de RCTV por constituir “una fuerte medida en contra de la democracia. No es la primera medida de ese tipo en Venezuela, pero es quizá la más aguda" (EFE 4/06/07). Al día siguiente, planteó la política de la administración Bush: "Instamos al secretario general a viajar a Venezuela para consultar, de buena fe, a todas las partes interesadas y presentar un informe completo a los cancilleres". (Clarin, 5/06/07) Estados Unidos no logró reunir los votos necesarios para convertir dicha propuesta en una resolución. Fue una dura derrota política para el imperialismo norteamericano, y un respiro para el gobierno de Hugo Chávez.
3.3.-    Apoyo de los aliados
El conjunto de la burguesía latinoamericana manifestó su rechazo por el cierre de RCTV, con el silencio cómplice de los sectores aliados o ligados al chavismo. En la pasada Cumbre del Alba, realizada el 29 de abril del 2007, en Barquisimeto, Venezuela, los presidentes Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y el vicepresidente cubano Carlos Lage, firmaron una discreta declaración de apoyo al gobierno venezolano: “Estos grupos se han obsesionado con el propósito de reeditar la conspiración mediática, económica, social y política que se concretó en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, (…) con el fin de detener la decisión del Estado de no renovar la concesión de la señal del Canal 2 [RCTV] , que vence el 27 de mayo de 2007, a uno de estos grupos económicos”(La Prensa 25/05/07)
En Centroamérica, las únicas voces discordantes fueron el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Samuel Santos, canciller de Nicaragua, expresó que el gobierno de Venezuela "tiene pleno derecho a no renovar la licencia de operaciones de Radio Caracas Televisión (RCTV), es un contrato que se terminó; una concesión que se terminó y el Gobierno de Venezuela, con pleno derecho, no lo renovó". (El Universal 29/05/07)
Roberto Lorenzana, dirigente del FMLN, justificó que "La gente de la televisora [RCTV] asumió una posición beligerante, partidista en contra de Chávez y eso ha sido sin duda la razón principal para no darle la prórroga... El Estado venezolano está en todo su derecho de tomar esa decisión". El diputado del FMLN, Salvador Arias, sostuvo que "no se está violando el derecho a la comunicación, sino haciéndole un correctivo a una institución que apoyó un golpe de Estado". (El Diario de Hoy 25/05/07).
Por su parte, Nidia Díaz, diputada del FMLN ante el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) razonó que “La solidaridad [con Hugo Chávez] es en respuesta a la ayuda que Venezuela otorga al país en distintos campos. Estamos en una identidad en el sentido que se deben democratizar los medios. Es soberano en su decisión”. (Diario de Hoy 28/05/07)
Tanto el FMLN como el FSLN organizaron concentraciones en las embajadas de Venezuela en San Salvador y Managua, en apoyo al cierre de RCTV.
El presidente de Brasil, Luis Ignacio Da Silva, terminó justificando al cierre de RCTV, al declarar que “el mismo Estado que da una concesión es el Estado que puede no dar la concesión. Chávez habría practicado (un acto de) violencia si, después del fracaso del golpe, hubiera intervenido la televisora. No lo hizo. No sé cuál fue el criterio que él (Chávez) adoptó para dar las concesiones (a otros canales privados). El dato concreto es que él utilizó la legislación que rige en el país y tomó esa decisión. ¿Por qué yo, presidente de Brasil, voy a decir si él hizo lo cierto o lo errado? Quien tiene que juzgar eso es el pueblo de Venezuela, no yo". (Nuevo Herald 08/06/07)
3.4.-    Marchas estudiantiles
El cierre de RCTV provocó una oleada de manifestaciones estudiantiles de protesta contra la medida que limitaba la libertad de prensa e información. A diferencia de los movimientos anteriores, organizados por los partidos de la oposición burguesa y proimperialista, en esta ocasión las manifestaciones estudiantiles fueron el detonante del descontento de la clase media y de algunos sectores populares en contra de las libertades democráticas. Los sectores que apoyaron a Chávez, o que le eran neutrales, vieron en el cierre de RCTV la negación de las libertades democráticas disfrutadas bajo su régimen.
En los hechos, bajo el sistema capitalista la libertad de prensa ha dejado de ser un derecho real para convertirse en una ficción, en un lucrativo negocio de las empresas transnacionales propietarias de los grandes medios de comunicación. El imperialismo y la burguesía niegan o restringen la libertad de prensa a los trabajadores y el pueblo, solo publican aquellas noticias que les interesan y censuran o minimizan todo lo que representa un peligro para el sistema capitalista.
Mientras no estalle una revolución anticapitalista, los marxistas revolucionarios luchamos por extender y desarrollar las más amplias libertades democráticas, incluida la libertad de prensa y de información. A diferencia de la burguesía que las convierte en un fetiche, luchamos por estas libertades para elevar el nivel de organización y conciencia de la clase obrera y sus aliados populares. Solamente en circunstancias excepcionales como agresión militar del imperialismo contra una semicolonia, guerra civil o golpe de estado fascista, luchamos por silenciar a aquellos medios de comunicación al servicio de la contrarrevolución, aclarando que se trata de medidas excepcionales dirigidas únicamente contra estos sectores de manera específica y nunca contra la generalidad de las organizaciones obreras, campesinas y populares. Luchamos por el cierre de los medios de comunicación fascistas por que el fascismo es la negación de la propia democracia burguesa, la cual bajo un régimen de relativas libertades, nos permite ampliar y desarrollar los niveles de organización y conciencia de la clase trabajadora y sectores populares. Aun bajo el socialismo, una vez que hayamos destruido al capitalismo, debemos luchar por avanzar hacia el reino de la libertad. En condiciones normales de lucha política, estamos por la más absoluta libertad. Es la excepción a la regla general de absoluta libertad en el marco de la democracia burguesa.
Los marxistas revolucionarios estamos en contra de los regímenes totalitarios bajo el capitalismo y aun bajo el socialismo. La restricciones a las libertades democráticas, incluida la libertad de prensa, no constituye un principio ni forma parte del programa marxista o socialista. Este apasionante debate sobre los alcances y límites de las libertades políticas no está cerrado, concluirá cuando la humanidad se haya librado del sistema capitalista.
El cierre de RCTV, un poderoso medio de comunicación reaccionario, era absolutamente innecesario. Chávez debió pagar un alto costo político, no por las presiones del imperialismo, sino porque al interior de Venezuela comenzó a gestarse un profundo sentimiento a favor de las libertades políticas y democráticas. No debemos olvidar que Chávez se convirtió en un indiscutible líder de masas, enarbolando las reivindicaciones democráticas. Este giro totalitario de Chávez preocupó a un importante sector de masas, especialmente a la clase media que le apoyaba. La oposición burguesa y proimperialista no dejo pasar esa oportunidad y concentró todos sus esfuerzos en denunciar la esencia antidemocrática del régimen de Chávez, en un desesperado afán de recuperar los espacios perdidos. Pero una cosa es la dirección burguesa proimperialista, que manipula a las masas, y otra, muy diferente, son los genuinos sentimientos democráticos de la clase media, el campesinado y los sectores populares.
El cierre de RCTV no puede ser considerado una medida anticapitalista, progresiva, sino todo lo contrario. Es una medida reaccionaria porque no ayuda a la clase trabajadora venezolana a independizarse del control totalitario del gobierno nacionalista de Hugo Chávez, ni libera a los medios de comunicación del monopolio burgués y del control totalitario del Estado burgués.
A la prensa burguesa y reaccionaria se le combate de manera eficiente con el nacimiento y desarrollo de una prensa obrera independiente del gobierno y del Estado, y Chávez hizo lo contrario: al cancelar la concesión a RCTV benefició su competidor, VENEVISION, convirtió a TVES en una caja resonancia del oficialismo y le entrego en bandeja de plata a la oposición burguesa y proimperialista una gran bandera de lucha democrática.

Recientemente, el presidente Chávez reconoció que el pueblo no ve la televisora TVES, el canal estatal que sustituyó la frecuencia de RCTV: “Casi nadie la ve. A mí me duele decirlo, pero es verdad. Yo tengo aquí los reportes". (Radio Nacional de Venezuela, Prensa Presidencial, 2 Enero 2008) En los meses de Junio y julio del 2007, TVES se benefició de los derechos de transmisión de la copa de fútbol de América y “llego a tener una audiencia del 8,9% y 8,3%, respectivamente, pero en agosto la audiencia bajó al 6%, en septiembre al 4,6 y en lo que llevamos de octubre se encuentra en el 3,6%”. La realidad es más fuerte que todos los discursos. (El País y Confidencial No. 556, Octubre del 2007)
V.-    El PSUV
Al salir de la cárcel, Chávez tuvo la habilidad política de atraer aliados, de todos los sectores sociales, colores e ideologías políticas, a favor del MVR. Pero ya en el poder, comenzó un proceso de decantación y de redefinición de las alianzas. Contrario a lo que se puede creer, el chavismo no era un movimiento monolítico sino que agrupaba a un conjunto de partidos y organizaciones, unidas por el nacionalismo y antiimperialismo, bajo la égida del líder máximo: Hugo Chávez.
En 2001, algunos de los partidos aliados pasaron a la oposición. El Movimiento al Socialismo (MAS) giró hacia la derecha y se dividió. Surgió "Podemos" (Movimiento Por la Democracia Social) como partido aliado del gobierno. El Partido Patria para Todos (PPT) sufrió alejamientos y acercamientos contradictorios con Chávez. Una de las deserciones más significativas fue la de Luis Miquilena, antiguo dirigente del partido Comunista de Venezuela (PCV) y principal asesor de Chávez.
Después del triunfo electoral del 2006, Chávez propuso la creación de un partido único que aglutinara a todas las 21 organizaciones y partidos políticos que le apoyaron: el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Al momento del anuncio, Chávez aseguró que "necesitamos un partido, no una sopa de letras” (Nuevo Herald 04/03/07), y amenazó con castigar a los disidentes: "A aquellos que no me quieran acompañar los dejo en libertad de seguir su camino; sus ministros saldrían del Gobierno. Conmigo quiero que gobierne un partido" (El País, 14/03/07). Ante las crecientes dificultades internas y el permanente acoso imperialista, Chávez necesita un sólido instrumento político que le permita mantener el control bonapartista del Estado y del gobierno, y enfrentar la contraofensiva imperialista.
De los 7,3 millones de votos que consiguió Hugo Chávez (62% del electorado) el Movimiento Quinta República (MVR), obtuvo 4.845.480 votos, el resto fue obtenido por los partidos aliados de los cuales Podemos obtuvo 780.000 votos, Patria Para Todos (PPT) reunió 597.461 votos y el Partido Comunista de Venezuela (PCV) aportó 342.227 votos. (El País 14/03/07). El partido Podemos ganó las gobernaciones de tres Estados: Aragua, Sucre y Delta Amacuro. Podemos tiene 18 diputados en la Asamblea Nacional, el PPT tiene nueve diputados y el PCV tiene seis diputados. En total, suman 33 diputados de los 167 del Parlamento. (El País 20/03/07). El dirigente del PPT Eduardo Manuit es el gobernador del Estado de Guárico. David Velásquez, militante del Partido Comunista es ministro de Participación Popular y Desarrollo.
El anuncio de crear al PSUV fue recibido con frialdad por los principales aliados de izquierda. El XIII Congreso Nacional Extraordinario del PCV resolvió no disolver el partido y conformar un “frente antiimperialista”. Como buenos oportunistas, el PCV decidió moverse en “dos planos simultáneos de un mismo proceso unitario”: un sector ingresaría y otro sector se quedaría afuera (ABN 12/03/07).
Ismael García, presidente del partido Podemos fue mucho más tajante al declarar que "no participamos ni participaremos jamás de pensamientos únicos porque Venezuela es una sociedad diversa"(Nuevo Herald 04/03/07). Podemos, rechaza el “socialismo estatista” y proclama un “socialismo democrático” contra “pensamientos únicos”. (Nuevo Herald 13/03/07). El Partido Patria Para Todos (PPT) se negó a disolverse.
1)    Absorbiendo y fragmentando a la izquierda
Pero las presiones del naciente PSUV sobre los aliados de izquierda se hicieron sentir inmediatamente. El partido Podemos sufrió una sangría de sus dirigentes: 14 de 19 legisladores, 22 de 42 alcaldes y 15 secretarios regionales se sumaron al PSUV. Lo mismo ocurrió con miembros del secretariado nacional del PPT: el diputado Mario Isea, Juan Montenegro (diputado por Amazonas), Rodolfo Sanz (viceministro de Relaciones Exteriores para América Latina), Carlos Camargo (dirigente en Yaracuy). Miguel Benavides (miembro del Secretariado Nacional), Johnny Milano (diputado y líder del Movimiento los Sin Tierras), Julio Millán (secretario del PPT en Anzoátegui). Un sector del PCV se sumó al PSUV, entre los que se encontraba el diputado Roberto Hernández
Incluso, las fuerzas que se reclaman trotskistas o marxistas revolucionarias también sufrieron los efectos de la gran aspiradora del PSUV. Inicialmente, el 20 de Marzo del 2007, el conjunto de la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (CCURA) de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), impulsada por el Partido Revolución y Socialismo (PRS), solicitó al Presidente Chávez, mediante carta pública, el ingreso al PSUV. Esta decisión de subordinar al sindicalismo independiente al gobierno de Chavez, originó un gran debate y provocó una ruptura del PRS el 25 de abril: el sector liderado por Stalin Pérez Borges, Gonzalo Gómez, Vilma Vivas, José Meléndez y Rubén Linares, entre otros, mantuvo su posición de ingresar al PSUV, lo que implicaba disolver el PRS.
El sector encabezado por Stalin Pérez Borge defendió el ingreso al PSUV con el siguiente argumento central: “Queremos luchar juntos por defender un proyecto de partido socialista, revolucionario y profundamente democrático, donde se acaben la dedocracia, los privilegios y los representantes de la nueva ‘boliburguesía’, todos grandes peligros que tiene nuestra revolución. Vamos al nuevo partido para ser parte de la inmensa fuerza anti imperialista que allí estará y ser vanguardia para que todos tengamos una militancia consecuentemente anticapitalista (…) Convocamos a los dirigentes de CCURA a trabajar en común en el PSUV, a los simpatizantes y amigos del PRS a que también nos acompañen. Entramos en una etapa histórica en nuestro país. Automarginarnos o quedarnos a construir pequeños grupos en nada ayuda a la revolución ni a un proyecto revolucionario.(…)”  
El otro sector, encabezado por Orlando Chirinos, coordinador nacional de CCURA y de la UNT, miembro del Comité Nacional del PRS, decidió no disolver el partido y actualmente encabeza el Movimiento por la Construcción de un Partido de los Trabajadores (PT) en Venezuela, independiente del PSUV y del gobierno de Chávez.
La división del PRS repercutió en la CCURA. El 9 de Mayo, acoraron sumarse al PSUV los siguientes dirigentes nacionales de C-CURA: Stalin Pérez Borges y Rubén Linares; y los coordinadores regionales: Ismael Hernández (Coordinador UNT Carabobo), Vilma Vivas (Coordinadora UNT Táchira), José Barreto (Coordinador UNT Carabobo), Iván González (Secretario General CONAC), Raúl Román (Coordinador UNT Trujillo) y otros.
Después de un largo debate y recriminaciones públicas, Chávez continuó impulsando desde el gobierno la construcción del PSUV. Actualmente el PSUV está conformado por 5 millones 722 mil 108 aspirantes a militantes, de los cuales casi millón y medio de militantes participan en catorce mil 363 batallones que designaron a mil 676 delegados que asisten al Congreso. Inicialmente, el congreso fundacional del PSUV mediados del 2007, después se pospuso para el 20 de octubre y finalmente se instaló el 12 de Enero del 2008.
2)    ¿Que sectores sociales representa?
El derrumbe del bipartidismo del pacto del Punto Fijo, la reorganización del Estado y la creación de un nuevo orden institucional a partir de la promulgación de la Constitución de 1999, ha significado el ascenso al poder un nuevo sector o grupo social.
Heins Dietrich, el profesor alemán que inventó la categoría del “socialismo del siglo XXI”, ahora acérrimo crítico de Chávez, afirma que en Venezuela “la nueva clase política está compuesta esencialmente por cuadros militares, cuadros de la ex izquierda y sectores ‘neochavistas’ provenientes del viejo establishment. Esa nueva clase ejerce, junto con el Presidente Chávez, el poder político institucional del país”.  
Dietrich define a este nuevo sector burgués en formación y consolidación bajo el nebuloso manto de la “nueva clase política”, porque no se atreve a formular una clara definición marxista. En la sociedad moderna existen tres clases fundamentales: la burguesía, la pequeña burguesía y la clase trabajadoras, de las cuales se subdividen y desprenden fracciones de clase.
Efectivamente, el chavismo surgió como un movimiento nacionalista pequeños burgués, pero que ahora en el poder aspira a convertirse o ya está convirtiendo en una nueva burguesía, lo que en Venezuela se conoce como la “boliburguesía”. No estamos ante una simple capa, segmento o elite de burócratas que administran el aparato del estado. Los inmensos recursos de la renta petrolera fomentan, en el marco del capitalismo, la corrupción y la creación de una nueva burguesía, ligada al poder político y al aparato del Estado.
No es la primera vez que surgen nuevas fracciones de la burguesía de un proceso revolucionario. El ejemplo más reciente lo tenemos en Nicaragua, en donde hubo una revolución triunfante y una sangrienta guerra civil (1982-1990), de la cual surgió una nueva clase dominante: la burguesía sandinista. Y si nos vamos al plano histórico, el ejemplo más emblemático es la burguesía rusa, que surgió de las cenizas del primer estado obrero en la historia de la humanidad.
El chavismo representó una repuesta revolucionaria a El Caracazo y la profunda crisis económica y social que vivía Venezuela, pero termino canalizando el descontento popular en los marcos de la democracia burguesa, recreándola y redefiniéndola. La “nueva clase política” tiene en Chávez a su máximo dirigente, al gran Bonaparte que se levanta e impone el orden por encima de las fracciones y corrientes en pugna. La mas importantes de estas fracciones, según Dieterich, es la que encabeza Diosdado Cabello: “La fracción dominante de la Nueva Clase Política ---cuyos tentáculos van del control del aeropuerto de Caracas vía las influencias en los servicios de inteligencia, en la Cancillería y en los nombramientos de los generales de las FAN, hasta fuertes activos económicos--- es la que encabeza el gobernador del estado Miranda, Diosdado Cabello”.
Esta nueva clase en el poder necesita institucionalizar el nuevo statu quo, y como debe disputar el poder con sus adversarios en la oposición, a través de los procesos electorales, necesita con urgencia una herramienta política que le permita conquistas esos votos.
Esa maquinaria electoral es el PSUV, la que está siendo organizando desde el gobierno, con la visión y los intereses de quienes detentan el poder, y no es producto de una radicalización de las luchas obreras y populares contra el sistema capitalista que todavía existe y persiste en Venezuela.
Pero esta nueva elite de la clase en el poder es ultra minoritaria en relación a la población venezolana, por ello necesita el apoyo de la nueva clase media formada por los funcionarios públicos, en sus diferentes estratos. El Estado no solo es el gran creador de empleos en Venezuela, sino también el que proporciona los mejores salarios. Los empleados públicos constituyen la base social de apoyo al proyecto del PSUV. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de Venezuela, el sector de servicios comunales, sociales y personales, incluyendo los Consejos Comunales, representa un total de 3.453.135 personas, 2,6% más que el año 2005. Este sector social agrupa el 31,1% de la fuerza laboral. El número de empleados públicos ha crecido cerca de un 40% en los nueve años de mandato del Presidente Chávez, alcanzado la actual cantidad de 1,8 millones de personas. En cambio, la industria manufacturera, registró un total de 1.333.693 trabajadores, representando el 12% de la población ocupada del país. (El Universal 15/02/07)
Según datos del Banco Central de Venezuela, mientras que en la empresa privada los sueldos y bonificaciones aumentaron un 14,1% a finales del 2006 --apenas por arriba de los incrementos salariales básicos decretados por el Gobierno--, los trabajadores gubernamentales recibieron 29,5% más en remuneraciones en el mismo periodo. El personal en cargos directivos en los organismos del Estado, lograron una mejoría de 37%, casi ocho puntos porcentuales por encima del promedio general del sector público. (El Universal 12/03/07)
No es una casualidad que Chávez se haya negado a organizar el PSUV desde los sindicatos y organismos de masas, --como fue organizado el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, el 10 de febrero de 1980-- sino que el PSUV es organizado desde los territorios o “circuitos socialistas”, disolviendo el peso especifico de la clase obrera venezolana, evitando que se convierta en la clase dirigente de toda la sociedad. En cierta medida, Chávez ha copiado la estructura territorial de los partidos socialdemócratas
3)    Democracia interna
Es muy difícil que Chávez, quien gobierna a través de leyes habilitantes,  y que ejerce el poder sin ningún tipo de control de los organismos obreros y populares, promueva la creación de un partido con amplia democracia en su interior. Debemos diferenciar los discursos de la realidad política.
Un viejo proverbio popular nos indica que “por la víspera se saca el día”. Diosdado Cabello, mano derecha del presidente Chávez, ex vice presidente y gobernador del estado Miranda, miembro de la comisión disciplinaria del PSUV, dejó claro que esta organización no será una copia del Movimiento Quinta República (MVR) "donde la gente hacía lo que mejor le parecía y opinaba de acuerdo a como amanecía", en una clara alusión a la disciplina casi militar que debe prevalecer en el nuevo partido. (ABN 08/09/2007)
Efectivamente, de la nada el MVR logró agrupar a las masas porque levantó las banderas democráticas de la soberanía, autodeterminación nacional y las libertades políticas. La consolidación en el poder de la nueva clase dominante es contradictoria con esta dinámica inicialmente democrática de la revolución. Por ello la actual dirección chavista aspira a imponer el orden, institucionalizar al partido gobernante, como fue el PRI dentro de la revolución mexicana, mientras las bases quieren democracia, elegir a sus dirigentes y candidatos a puestos públicos.
3.1.-    Estructura y disciplina militar
La estructura orgánica del PSUV esta diseñada en base a la nueva “geometría del poder”, que fue rechazada por el pueblo en el referendo constitucional. El anteproyecto de Estatutos del PSUV contempla que la máxima dirección será la Asamblea Bolivariana constituida por delegados de las circunscripciones socialistas y con un período de mandato de dos años.
La dirección ejecutiva recaerá en el Comité Nacional del PSUV, compuesto por 281 miembros y 80 suplentes, y es el órgano encargado de definir los ámbitos geográficos de los “bloques territoriales”, o “asambleas territoriales” cuyo órgano de dirección será la mesa ejecutiva comunal las que definirán que militantes pasan a ser cuadros profesionales del PSUV (solamente el 7% de la militancia puede ser cuadros e tiempo completo, pagados por el partido).
En estos territorios se organizaran las circunscripciones socialistas y dentro de ellas funcionaran los “batallones socialistas” como el componente básico del nuevo partido. Solamente el Comité Nacional del PSUV puede autorizar temporalmente el funcionamiento u organización de “frentes de batalla”, atendiendo criterios laborales o geográficos.
Carlos Marx solía afirmar acertadamente que la forma está ligada al contenido. La similitud del nombre de las estructuras orgánicas del PSUV con las de un ejército regular (batallones, frentes de batalla, etc), nos indican que se impondrá una disciplina militar, burocrática, de arriba hacia abajo, con algún grado de democracia en los organismos de base pero que tiende a disolverse en la medida en que escalamos la pirámide.

4)    El programa del PSUV
Chávez ordenó construir un partido unificado sin especificar el programa político, ni su declaración de principios. No bastan los juramentos socialistas. La construcción del socialismo requiere la movilización de las masas trabajadoras, la expropiación de los capitalistas, la nacionalización de las principales industrias bajo control de los trabajadores, una profunda reforma agraria, y el rol dirigente de la clase obrera a través de organismos democráticos.
Las corrientes marxistas que han disuelto sus estructuras para ingresar al PSUV, tienen la ilusión que pueden influir en transformar en marxista el programa de esta organización. Al respecto, Chávez ha sido muy categórico: “el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no será marxista-leninista porque es una tesis dogmática que ya pasó y no está acorde con la realidad de hoy (…) están obsoletas (…) El trabajo hoy es otra cosa, es distinto, está la informática y la telemática y Carlos Marx no siquiera podía soñar con estas cosas”. (ABN 22 de julio 07)
Estas declaraciones fueron brindadas a su regreso a Caracas, después de asistir a la celebración del 19 de Julio en Managua, Nicaragua. Por primera vez definió lo que debe ser el “socialismo del siglo XXI”. Chávez dijo sin ambages que “nuestro socialismo acepta la propiedad privada, sólo que debe estar en el marco de una Constitución, de las leyes y del interés social (…) Nuestro modelo socialista acepta en Venezuela la presencia de empresas privadas extranjeras, siempre que acaten las leyes venezolanas” (Nuevo Herald 22/07/07)
Chávez continuó con su disertación: “eso mismo lo hablé con Fidel Castro hace unas semanas, y con el presidente de Belarús, Alexandre Lukachenko, que uno de los errores (del socialismo) fue haberse aferrado al dogma (...) En el tema de la pequeña propiedad privada de la tierra, por ejemplo, Daniel [Ortega] dice que ellos cometieron ese error. A todo el mundo le quitaron la propiedad, a los pequeños, a los medianos y a los grandes productores.(…) mucha gente que era sandinista se volvió en contra del sandinismo. En eso coinciden también Fidel Castro y Lukachenko, no debemos aferrarnos al dogma, no hay que estatizar toda la economía” (Ibid)
Uno de los grandes meritos históricos del presidente Hugo Chávez fue colocar el tema del socialismo como meta, después que el imperialismo y las burguesías se regocijaban por el derrumbe de los estados obreros burocráticos en la URSS, y la restauración del capitalismo salvaje en Europa del Este, China, Vietnam, con las excepciones temporales de Corea del Norte y Cuba.
Consecuentemente, el borrador de tres páginas del programa del PSUV establece que tiene por objetivo de “construir un gobierno basado en los Consejos del Poder Popular (…) dar paso a una economía democráticamente planificada y centralizada, capaz de acabar con el trabajo enajenado y satisfacer todas las necesidades del pueblo. A lo largo de un período de transición que de un capitalismo de Estado dominado por las fuerzas del mercado en estos momentos marcha hacia un socialismo de Estado con un mercado regulado, se apunta a un socialismo de Estado comunal (…) edificar un Estado basado en los Consejos de Poder Comunal (…) un tema central en la estrategia revolucionaria es la alianza del conjunto del pueblo con la Fuerza Armada Nacional (…)”
Es la primera vez que se establece en el borrador del Programa del PSUV el “capitalismo de estado” como un “periodo de transición” hacia el “socialismo de estado”. La resurrección de la teoría stalinista de la “revolución por etapas” parece haberse apoderado de la comisión redactora del programa del PSUV, aunque en realidad lo que ha hecho es copiar casi íntegramente las declaraciones del presidente Chávez. En realidad, el chavismo no tiene un programa para construir el socialismo, sino para desarrollar el capitalismo nacional desde el control del Estado.
5)    La ideología chavista
En diversas ocasiones Chávez se ha referido a la influencia de Simón Bolívar, Jesucristo, Carlos Marx, León Trotsky, José Carlos Mariátegui, Albert Einstein y Ernesto Che Guevara, en el desarrollo y evolución de su pensamiento político. Excelente orador, hábil político, Chávez nunca ha escrito absolutamente nada sobre su pensamiento. Quien escuche o lea sus discursos terminará perdido en el laberinto de Minotauro. Luis Miquilena, ex asesor de Chávez, en tono burlesco calificaba su pensamiento como “un tazón de sopa de verduras (…) es una serie de improvisaciones arbitrarias, proveniente de un tipo que es obedecido por todos en su círculo”.
Chávez ha implantado una exaltación ciega, acrítica, a la figura del libertador Simón Bolívar, que fue enormemente progresiva en la medida en que intentó crear una nacionalidad latinoamericana, pero al mismo tiempo ha establecido un culto a su propia personalidad. El chavismo no tiene ideología propia sino que es una mixtura ideológica de los diferentes nacionalismos como el peronismo, el del general Velazco Alvarado y tiene una cercana similitud con el “socialismo árabe” o panárabe preconizado por otro coronel: Gamal Abdel Nasser (1918-1970) .
Chávez descargó la labor teórica e ideológica en Heinz Dieterich, quien llegó a ser uno de sus principales asesores y principal teórico del “socialismo del siglo XXI”. En una entrevista para el diario El Nacional, Dieterich nos explica en que consiste la teoría del socialismo del siglo XXI: “Decir que ahora aquí [en Venezuela] hay un socialismo, no encuentra una base, una ciencia. Aquí no hay socialismo en el sentido histórico del término. Lo que se hace es crear las condiciones para una sociedad más justa. Porque no puedes tener socialismo con analfabetismo (…) En la primera fase no [es necesario abolir la propiedad privada] y esta etapa puede ser muy larga (…) de tal manera que habrá una larga fase de coexistencia entre grandes empresas y pequeñas. Mínimo se necesitarían unos 30 años (…) Venezuela estaba destruida por una mala administración y la estrategia que escoge Chávez para reconstruirla es la misma que usó Alemania en 1945: la economía social de mercado. Aquí no hay economía socialista, eso es un cuento de gente que no entiende de ciencia (…) El término socialismo se ha utilizado con muchas interpretaciones diferentes. Por ejemplo, socialismo espiritual, cristiano, utópico y científico. Cuando se usa el término existe la necesidad de explicar a qué se refiere (…) Hay una revolución porque Venezuela reclama el derecho a la autodeterminación, es una revolución anticolonial burguesa (…) en la esfera de la sociedad moderna, el poder está en la ciudad, no en los pobres, y el poder en la ciudad está en la pequeña burguesía y en la clase media. De tal manera que una propuesta de sectores tradicionales de izquierda que siguen pensando como si estuviéramos en los años 60, con un gobierno de obreros y campesinos; es un disparate. Se necesita una propuesta que incluya a todos a todos los sectores y la alternativa no es un enfrentamiento entre ricos y pobres, que a fuerza desemboca en la violencia”. (El Nacional 24/07/05)
Aquí esta resumida la esencia de la teoría e ideología del “socialismo del siglo XXI”: largo periodo de coexistencia con el gran capital, revolución anticolonial burguesa, socialismo incluyente basado en la clase media y no en los trabajadores y campesinos. Mas claro no puede ser, es una fiel imagen de lo que realmente esta ocurriendo en Venezuela.
6)    El primer congreso del PSUV
En el discurso de apertura del primer congreso del PSUV, realizado en el cuartel San Carlos, Chávez reconoció lo que ya no se puede ocultar: la existencia de la burguesía bolivariana, popularmente conocida como “boliburguesía”. En esa oportunidad, Chávez dijo “Cuidado en nuestras filas con una oligarquía bolivariana, una nueva burguesía. Esa es una de las luchas que el partido debe dar, fortaleciendo los valores”. (AFP 13/01/08)
La burguesía tiene el privilegio de explotar a los trabajadores y vivir cómodamente del trabajo ajeno. No se puede combatir a la burguesa con “valores”, sino con medidas que conduzcan a la desaparición de esos privilegios materiales, expropiándola, colocando las grandes empresas y haciendas en manos de los trabajadores.
Pero a renglón seguido, Chávez insistió en la necesidad de luchar por la reelección continua: "Ustedes saben que el pueblo tiene la posibilidad de iniciar una acción política refrendaria, eso les queda a ustedes yo ya jugué y perdí (…) Vamos a suponer que se logre una enmienda [constitucional] como algunos están planteando, lo único que pido es que no nos desboquemos, todo a su momento (…) y en este momento necesario es la reelección continua" (AFP 13/01/08)
Todo indica que el tema de la reelección indefinida estará en la agenda política venezolana hasta el año 2013, cuando termina el actual periodo presidencial. La Constitución de 1999 prevé que con la firma de 15% de los electores se puede convocar un referéndum para enmendarla. Chávez no se da por vencido.

VI.-    El movimiento obrero venezolano
En diciembre del 2000, como ya hemos analizado, Chávez convocó a un referéndum para cambiar la dirigencia de la CTV. No obstante, en las elecciones posteriores, la burocracia sindical de la CTV logró mantener con muchas dificultades el control de su organización. Como repuesta a esta derrota política, Chávez impulsó su propia organización sindical, llamada Fuerza Socialista Bolivariana de Trabajadores (FSBT) y después de la derrota del golpe del estado en 2002 y del paro petrolero en 2003 para debilitar a la CTV alentó la creación de una central “independiente”: la Unión Nacional de los Trabajadores (UNT).
El 5 de abril del 2003, un año después de la derrota del golpe del estado del 2002, producto de la movilización y de la radicalización de la vanguardia obrera, fue fundada la UNT. El surgimiento de esta nueva central sindical fue producto una combinación de factores; por un lado, larga lucha de los partidos de izquierda contra la burocracia sindical de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), ligada al partido Acción Democrática (AD) y que habían subordinado los sindicatos al estado burgués desde 1947; y por el otro lado, la radicalización de la vanguardia obrera que rompe con la CTV pero, al mismo tiempo, se siente atraída por el discurso antiimperialista de Chávez. Desde su nacimiento, la UNT se enfrente a la doble contradicción de reflejar el fenómeno altamente progresivo de independencia de clase y al mismo tiempo refleja una tendencia creciente y peligrosa del gobierno de Chávez de absorber y controlar los sindicatos desde el Estado.
A pesar de la ofensiva del gobierno de Chávez por destruir la burocracia sindical de la CTV, ésta ha logrado resistir y continúa existiendo, aunque muy debilitada, como la central sindical de la burocracia patronalista, la correa de transmisión de los partidos de oposición burgueses sobre los sindicatos que aun controla. Recientemente la CTV sufrió un desprendimiento encabezado por Alfredo Ramos y Froilán Barrios. El gobierno debilita constantemente a la CTV al no otorgarle la personalidad jurídica, no negocia con sus sindicatos y retiene sus cotizaciones por nomina.
En el acto de fundación de la UNT se eligieron 21 Coordinadores de transición para dirigir la central mientras se hacía el Congreso y se elegía una dirección definitiva. El 1 y 2 de Agosto de 2003 se realizó el 1 congreso de la UNT, al cual asistieron alrededor de 500 delegados, que aprobó la Declaración de Principios, el Código de ética sindical, el documento de coyuntura y plan de lucha.
En un gran acto sindical el 17 de abril del 2004, con la presencia de 4000 sindicalistas, la UNT lanzó una campaña con el objetivo de aumentar el nivel de afiliación sindical en el país (actualmente es del 24%), hasta el 80% de los trabajadores. En 1961 la tasa de afiliación era del 17%. Durante la primera bonanza petrolera subió hasta el 45% en 1978 y bajo hasta el 35% en 1983, cuando se produjo un desplome en los precios internacionales del petróleo. En ese periodo, los sindicatos se debilitaron mucho por efectos de la ofensiva neoliberal de los años 80, y todavía no han logrado recuperar las tasas de afiliación de los años anteriores.
Según el Ministerio de Trabajo, en el año 2003 y 2004, el 76.5 por ciento de las negociaciones colectivas fueron firmadas con los sindicatos afiliados a la UNT, mientras que solo 20.2 por ciento fueron firmadas con sindicatos afiliados con la CTV. Lo anterior se debe a que la UNT es hegemónica en el sector público. En el sector privado, donde la CTV tiene mayor fuerza, el 50.3 por ciento de los convenios colectivos fueron firmados con la UNT mientras que el 45.2 por ciento fueron con la CTV. La UNT agrupa al 77% de los trabajadores que han negociado convenciones colectivas. (Revista del Partido Socialismo y Liberación, verano/otoño 2005)
Dentro de la UNT existen cinco corrientes internas: la Fuerza Socialista Bolivariana de los Trabajadores (FSBT), dirigida por el diputado Osvaldo Vera. La Corriente Clasista Unitaria y Revolucionaria (C-CURA), liderada por los trotskistas Orlando Chirinos y Stalin Pérez Borges. La corriente “Autonomía Sindical”, representada por Orlando Castillo, ligada al Partido Patria Todos (PPT). Una corriente dirigida por Marcela Máspero, ligada al gobierno de Chávez y otra dirigida por Franklin Rondón y Alexis Machuca, que representan el ala derecha de esa agrupación.
Durante el II Congreso de la UNT, realizado en Caracas el 28 de mayo del 2006, la CCURA denunció que la corriente encabezada por Marcela Máspero y apoyada por el sector de Franklin Rondón, la FBT y Autonomía Sindical, ligados al gobierno de Chávez, intentaron frenar la elección democrática de las nuevas autoridades, abandonaron las instalaciones y montaron "un congreso paralelo." El sector de Maspero quería imponer el compromiso de formar parte de la campaña por conseguir los 10 millones de votos que Chávez se había impuesto como meta en las elecciones del 2006, mientras que el sector de Chirinos apoyaba la propuesta pero al mismo tiempo peleaba por la elección de nuevas autoridades. Al final se impuso la decisión de las bases, y la dirección representada por la CCURA fue “relegitimizada” en sus cargos de dirección.
Toda la dirigencia de la UNT apoya o se inclina ante el gobierno de Chávez, pero existen deferencias en como debe ser el apoyo, si es incondicional o si es crítico. Hasta hace poco la principal diferencia que dividida a los sindicalistas era el tema de la autonomía de los sindicatos frente al Estado. Ese mismo tema ha cobrado especial relevancia con la fundación del PSUV, y la relación de éste con los sindicatos.
Inicialmente, Chávez se apoyó en la movilización de la clase media y los sectores populares. Durante el golpe de estado del 2002, recurrió a la movilización obrera, especialmente del sector petrolero. Durante el paro patronal del 2002-2003, Chávez logró superar la parálisis de la economía por el apoyo obtenido de los sindicatos petroleros, pero estos sindicatos son cada vez más críticos al gobierno. Orlando Castillo, coordinador nacional de la oficialista Unión Nacional de Trabajadores (UNT) reconoció que existe descontento, porque “de alguna manera, hay algunos elementos que casi nos asemejan a la vieja política sindical de la CTV”. (El Universal 08/02/07). El malestar de los petroleros era mas que evidente. En febrero, 20 sindicatos petroleros que agrupan a unos 20 mil trabajadores (de un universo de 64 mil) se declararon en rebelión porque PDVSA se negaba a negociar las cláusulas clave del contrato colectivo de la industria que venció en enero. (El Universal 08/02/07)
El 24 de marzo 2007, en un discurso pronunciado en ocasión de la toma de juramentación de los promotores del PSUV, Chávez amenazó a los sindicalistas que no querían que los sindicatos de la UNT fuesen un apéndice del gobierno y del Estado: “los sindicatos no quieren tener nada que ver con el partido ni con el gobierno, quieren ser autónomos; es una especie de chantaje y resulta que entonces tenemos, hemos tenido y seguimos teniendo unos sindicatos como inodoros, insípidos (...) que pierden de vista la lucha histórica de la clase obrera por la Revolución , con el cuento de que son autónomos los sindicatos”. (El Universal 02/04/07)
Esta declaración de Chávez no corresponde con la verdad de la historia, porque siempre las masas trabajadoras, aun bajo la revolución bolchevique, han luchado para que los sindicatos no sean controlados por el Estado y por el partido gobernante. Este afán de Chávez de controlar los sindicatos ya ha tenido sus primero amargos frutos: para el 2004 se firmaron 800 convenciones en los ámbitos locales. Un año después la cantidad bajó a 540 y para noviembre de 2006 apenas se alcanzó a 316. A nivel nacional de 34 contrataciones en el año 2004 se disminuyó a 21 a finales del año pasado. (El Universal 06/05/07)
1)    Conquistas estructurales y algunos beneficios materiales
Una de las principales conquistas de la clase obrera venezolana ha sido la liberación del yugo de la CTV, quien ahora no controla a la clase obrera como lo hacia en los años anteriores. En ese sentido, la UNT es una enorme conquista organizativa, pero como cualquier conquista corre el riesgo de revertirse si llega a caer bajo el control del gobierno chavista. La independencia relativa de los sindicatos es amenazada constantemente por un sector de la dirigencia de la UNT que recibe instrucciones directas del gobierno, o por aquel sector que le claudica abiertamente a Chávez, como es la corriente ahora encabezada por Stalin Pérez Borge y que edita el periódico Marea Socialista.
Pero en este proceso, en que fueron destruidas las instituciones políticas del pacto del Punto Fijo, los trabajadores también adquirieron algunas importantes conquistas materiales, que la inflación amenaza con disolver. Para un millón 800 mil de trabajadores del sector público, los salarios reales se han incrementado en 43% respecto a 1999, mientras que para los nueve millones que trabajan en el sector privado, cuyos sueldos se mueven de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda, sus salarios han caído 26%. La clase obrera industrial es la más castigada porque gana mucho menos que los empleados públicos, base social del chavismo. A nivel de los sectores populares, el ingreso de las familias en el estrato D y E aumentó 26% en 2006. Pero este incremento del ingreso sólo se explica en 1,5% por el salario, el grueso viene a través de transferencias y subsidios del Gobierno. (El Universal 02/03/07)
Según datos oficiales para el mes de marzo del 2007 el salario mínimo tan sólo cubría 52,6% del costo de la canasta básica: En los últimos nueve años el salario mínimo se ha incrementado en 327%, pero los trabajadores mantienen una capacidad de consumo semejante o menor a la de una década atrás. (El Universal 04/05/07)
El aumento de salarios en los empleados públicos, especialmente en sus capas medias y altas, ha generado un enorme consumo. El excesivo dinero circulante han llevado a los bancos a lanzarse a una encarnizada batalla por captar clientes, lo que ha forzado a bajar las tasas de interés para los créditos desde 40% a niveles de 16% y 20%, y a flexibilizar los requisitos para otorgar préstamos. Durante el 2006 la liquidez creció en 70% y alcanzó el nivel récord de 55.255 millones de dólares, lo que se convirtió en el principal combustible del “boom” consumista. En 2006 el consumo registró un crecimiento histórico de 20%, y a inicios de 2007 dio un salto de 11%, en comparación con igual período del 2005.
Pero el auge en el, consumo también se ha extendido a todos los estratos sociales, especialmente entre los pobres, que han aprovechado los subsidios recibidos por los programas sociales promovidos por Chávez. Cerca de 2 millones de personas son beneficiarias de las denominadas “misiones” del gobierno, y reciben en promedio un salario de 100 dólares al mes. En los sectores populares, que representan más de la mitad de la población, el ingreso promedio mensual está entre 239 dólares y 430 dólares. En la clase media los ingresos mensuales están en 925 dólares, mientras que en el estrato alto los ingresos están sobre los 4.200 dólares. La nueva clase media, en sus diferentes estratos, es la más beneficiada de la bonanza petrolera. Durante el 2006 se vendieron en Venezuela 343.000 vehículos, lo que representó una cifra récord para el sector debido a que superaron en 50% las ventas del 2005 y en 80% las del 2004. (El Universal 20/03/07)
2)    Inflación y desabastecimiento
La bonanza petrolera ha generado una amplia liquidez que ha incrementado el gasto público, motos del crecimiento económico en los últimos 17 trimestres, pero el fantasma de a inflación esta comenzando a reducir la capacidad de consumo de los venezolanos. En su informe anual a la Asamblea Nacional, Chávez reconoció que los precios de los alimentos eran “espantosos”
En 2007 los precios de los productos básicos aumentaron un 31,2%, situación que no se presentaba desde el 2003, fecha en que el gobierno instauró el control de precios. El año pasado la inflación general fue 22,5%. En la actualidad es muy difícil encontrar leche, azúcar, caraotas, lentejas, pasta, pan, harina de trigo, aceite, sardina, pollo, huevos y carne. En enero de 2007, un informe del Banco Central reconoció que existían 18 productos con "serios" problemas de abastecimiento y 39 con "significativo" desabastecimiento, y que el precio de los alimentos superaba en 67,8% a los fijados por las autoridades.
Esta critica situación de desabastecimiento obligo a Chávez a afirmar en la Asamblea Nacional que "ya no basta con cerrar un establecimiento, a lo mejor tu lo cierras la primera vez pero si reincide: ¡Expropiación del establecimiento! Y se pasa a manos del pueblo, puede ser la bodega de la esquina o las grandes cadenas". (El Universal 13/01/08)
Una vez más Chávez confunde al pequeño tendero con el gran distribuidor, al pequeño que le compra caro al grande. La inflación no solo destruye el salario de los trabajadores sino el pequeño negocio de decenas de miles de tenderos.
Aunque la industria manufacturera creció 7,5% el año pasado, la imposibilidad de elevar la oferta de bienes básicos para atender la demanda, ha llevado al gobierno a recurrir con mayor frecuencia a las importaciones que al cierre de 2007 llegaron al tope de 44.463 millones de dólares, subiendo 36% en relación con el 2006. Este repunte de las importaciones consume más de 60% de los petrodólares. En los últimos tres años las importaciones subieron 161%.
3)    Cooperativismo e informalidad
Chávez ha desarrollado una intensa campaña para desarrollar el cooperativismo como alternativa económica ante el capitalismo. Sin embargo, las cooperativas están en crisis. El número de miembros de cooperativas hasta el cierre del mes de diciembre de 2006 disminuyó 17,5%, al ubicarse en 154.234 personas contra las 187.109 que formaban parte de estas unidades económicas en igual mes de 2005. En contraposición a la reducción del número de puestos de trabajo en las pequeñas unidades de negocio, el empleo en el sector privado tradicional creció 11% en un año, al ubicarse en 4.742.934 trabajadores que se desempeñan en medianas y grandes empresas.
El Estado emplea a casi dos millones de personas. El número de trabajadores del Estado pasó de 1.943.522 en diciembre del año 2005 hasta 1.866.400 personas en diciembre del año pasado, lo que se tradujo en una reducción de la nómina estatal de 4% en un año. La mitad de la masa laboral venezolana estaba representada por personas que solo completaron la educación primaria. El número de trabajadores por cuenta propia se incrementó, aunque poco, al crecer algo más de 1% entre diciembre 2005 e igual mes del año pasado, al situarse en 3.395.548 personas. (El Universal 02/02/07)
Para el mes de junio del 2007, del total de trabajadores que laboran para la empresa privada, 4.627.357 trabajan en una empresa formal, y 3.405.076 laboran por cuenta propia, lo que representa 167.848 personas más que hace un año. 164.662 personas trabajan bajo la modalidad e contratos temporales y por eso no salen reportados. 3.240.414 personas son consideradas trabajadores informales. Pero también hay otra porción de la población que no tiene trabajo ni tampoco lo buscan. En este caso son 6.804.256 personas que se corresponden con el grupo de la población económicamente inactiva. (El Universal 16/07/07)
4)    La clase obrera no deja de luchar
En 2007 continuaron las luchas del movimiento obrero. A pesar del discurso “socialista” de Chávez, la clase trabajadora venezolana sigue su propio rumbo y pasa directamente a la lucha. En abril, la Federación de Trabajadores del estado Aragua (FETRARAGUA) encabezó la lucha de 800 trabajadores de la empresa Sanitarios Maracay que solicitan la estatización de la empresa, al ser abandonada por el patrono hace más de cinco meses, sin cancelar prestaciones sociales. La Guardia Nacional reprimió la lucha dejando un saldo de 10 personas heridas y otras 21 detenidas
Más de 3 mil trabajadores afiliadas a la Unión Nacional de Trabajadores (UNET), seccional Aragua, realizaron un paro laboral en reclamo de reivindicaciones sindicales y el cese a las agresiones por parte de la Guardia Nacional (GN), cerrando siete carreteras nacionales que comunican a la región central con el oriente y occidente del país. (El Universal 23/04/07)
En diversas oportunidades Chávez pronunció una frase ya famosa: "empresa parada, empresa tomada". Sin embargo, los trabajadores de empresas Sanitarios Maracay, Sel Tex (antigua Lony), Gotcha, Invetex, Inaf y Transportes MDS no contaron con el apoyo del gobierno para echar andar dichas empresas bajo el control de los trabajadores. En todos los casos, los dueños abandonaron las empresas sin pagarles las prestaciones a los trabajadores. En total, sumas más de 1.200 los trabajadores los afectados por la paralización de esas seis industrias. El caso mas emblemático es el de Sanitarios Maracay, con 800 trabajadores que ya operan las instalaciones, pero que no tienen la potestad legal para asumir cambios en la producción.
Franklin Rondón, presidente de la Federación de Trabajadores del Sector Público (FENTRASEP), declaro que en los proyectos de convención colectiva del sector público se incluyeron cláusulas que buscan la incorporación de los trabajadores gubernamentales en las misiones sociales, la guardia territorial y la reserva militar, las que no será una obligación, sino una "invitación en un contexto de elevación de la conciencia". (El Universal 07/08/07)
En agosto, 2.300 trabajadores de la ensambladora Toyota de Venezuela, ubicada en el estado Sucre, realizaron una huelga para discutir el tema de las subcontrataciones, la poca cobertura del seguro del HCM, la no validación de los reposos médicos, las enfermedades ocupacionales y un aumento de salarios.
Los trabajadores petroleros exigieron un aumento de 12 mil bolívares, para un total de 44 mil bolívares, el salario diario del personal obrero de PDVSA a partir de la fecha en que se suscriba definitivamente la convención 2007-2009 que sigue en discusión. También se convino elevar el monto mensual de la tarjeta de alimentación de 750 mil a 950 mil bolívares, llevar la pensión de los jubilados directos y contratados a un millón de bolívares mensuales más tarjeta de alimentación, cubrir 100% de los gastos funerarios de un trabajador fallecido y elevar primas como nacimiento de hijo y matrimonio, préstamo de vivienda, el método de selección de los trabajadores ocasionales de la industria y el sistema de salud. Los trabajadores recibirán un bono compensatorio de entre 2,5 y 4,5 millones de bolívares por la retroactividad, que se sumará al bono de Bs 3 millones recibido al inicio de la discusión. Consideró positivo que el contrato rija sólo por 14 meses, pues al término de ese lapso se podrán negociar nuevas reivindicaciones.
En septiembre, Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (FUTPV) y PDVSA llegaron a acuerdo sobre la firma del convenio colectivo que había vencido el 21 de enero del 2007. Los representantes de las federaciones petroleras lograron un aumento salarial por el orden de 12 mil bolívares diarios sin escalas, préstamos para compra de viviendas y vehículos, un plan de jubilación y el otorgamiento de un bono para compensar el aumento de salarios de manera retroactiva desde enero de 2007 hasta la entrada en vigencia del nuevo convenio colectivo de dos años de duración.
En octubre, más de mil 500 trabajadores de la construcción de la central hidroeléctrica Tocoma realizaron una protesta por el incumplimiento del convenio colectivo. En Caracas, los trabajadores del transporte publico realizaron un paro, no por aumento de salarios, sino por el derecho a la vida, debido a la inseguridad reinante en la capital con asalta y asesinato de chóferes. Javier Murat, militante del PSUV, declaro: “Nuestra protesta es gremial, no tiene nada que ver con política (...). Estamos protestando por la inseguridad, tanto personal como jurídica”, que el ministro del Interior, Pedro Carreño, "trata de minimizar". La Confederación Bolivariana de Transporte de Venezuela y Frente Unitario de Transporte de Venezuela rechazaron el llamamiento al paro y negociaron directamente con el Gobierno la solución de esos y otros problemas gremiales. (El Universal 10 y 23/10/07)
Ese mismo mes, el Sindicato Único de Trabajadores de la Salud (SINTRASALUD) del Distrito Capital, solicitó un aumento de 60% en el salario de los trabajadores de la salud a nivel nacional, 30 días adicionales de bono de fin de año y el 100% de las jubilaciones, en virtud del bajo monto que éstas tienen. En Puerto Ordaz, unos 700 ex trabajadores de la Sidor, agrupados en la asociación Pioneros Siderúrgicos, se tomaron la sede administrativa de la Corporación Venezolana de Guayana, en reclamo por derechos preferenciales en la compra de acciones de la acería.
Bajo el gobierno de Chávez el número de pensionados del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) se ha incrementado en alrededor de un millón de personas, pero la cantidad de trabajadores afiliados ha disminuido, lo que plantea en el corto plazo una crisis del sistema de seguridad social.
Cerca de 4,7 millones de personas cotizan al IVSS, representando el 71,6% del sector laboral formal. Siete millones de personas no cotizan en el IVSS por lo que no tienen posibilidades de cobrar una pensión por vejez o de acudir a un centro asistencial manejado por el organismo previsional. Por ello, Chávez había propuesto la creación del Fondo de Estabilidad Social para Trabajadores por Cuenta Propia, incluida en la propuesta de reforma constitucional que fue derrotada el pasado 2 de Diciembre. (El Universal 10/12/07)
En diciembre se inicio la discusión del primer convenio colectivo de trabajadores administrativos de la educación superior.
VII.-    La política del imperialismo norteamericano
La política del imperialismo norteamericano en relación al surgimiento del fenómeno nacionalista del chavismo, ha ido ajustándose en el tiempo. En un principio mantuvo una política de observar críticamente el desarrollo de los acontecimientos, hasta pasar al apoyo solapado del golpe de estado de abril del 2002.Este fue el momento de mayor confrontación con el imperialismo, de acusaciones y ataques mutuos, pero que en términos generales no implicaron una escalada de agresión militar directa o indirecta, a pesar que Chávez ha denunciado en innumerables ocasiones la inminencia de una invasión militar yanqui, así como la planificación de su asesinato por parte de la CIA.
Venezuela no se encuentra en guerra con los Estados Unidos y, muy al contrario, es uno de sus mayores abastecedores de petróleo. En una extraña relación simbiótica, Venezuela proporciona el vital petróleo, mientras los Estados Unidos aportan miles de millones de dólares que son la base o sostén material del nacionalismo y del bonapartismo de Chávez.
A pesar de que Chávez ha llamado “loco”, “demonio” y “borracho” al presidente Bush, el Departamento de Estado de los Estados Unidos mantiene una política global de tolerancia a los gobiernos de “izquierda” en América Latina, incluido el del presidente Hugo Chávez. Este inusual pacifismo de los Estados Unidos se debe a que hasta el momento el gobierno de Chávez no ha tocado uno solo de sus intereses económicos o militares en la región. Ni una sola empresa transnacional norteamericana ha sido expropiada, ni un solo ciudadano norteamericano ha sido encarcelado o fusilado. Las contradicciones se mantienen a nivel político y de relaciones diplomáticas. Chávez es el enfant terrible de América Latina, con sus mordaces denuncias del imperialismo norteamericano pero en la realidad no trasciende determinados límites.
Tradicionalmente los diferentes regímenes militares nacionalistas en América Latina se enfrentaron al imperialismo por intereses materiales, pero esta no es la situación actual de Venezuela. El mayor ataque de Chávez a las transnacionales petroleras fue con el objetivo de obligarlas a renegociar sus ganancias y forzarlas a montar “asociaciones estratégicas” o “empresas mixtas” en la Franja del Orinoco. En ese sentido, el antiimperialismo de Chávez es retórico, y no causa un daño económico a los intereses imperialistas.
Los encendidos discursos contra el imperialismo no causan insomnio en Washington, mientras sigan siendo palabras que se lleva el viento. Esta nueva orientación de tolerancia hacia los gobiernos de izquierda, surgidos de procesos electorales, se desarrolló bajo la segunda administración Bush (2005-2009). La estrategia de los Estados Unidos hacia América Latina se resume en dos palabras: libre comercio y democracia. Mientras el imperialismo norteamericano mantenga la supremacía militar y la subordinación económica de América Latina, a través de los diferentes tratados de libre comercio, las elecciones se encargaran de cambiar a los gobiernos de “izquierda” o de derecha. Es un problema de tiempo y paciencia.
Thomas Shannon, sub secretario del Departamento de Estado para asuntos latinoamericanos, es quien personifica esta nueva orientación “pragmática” del imperialismo. En una comparecencia ante el Congreso de los Estados Unidos, antes de las elecciones del 3 de Diciembre del 2006, Shannon expresó sus preocupaciones en torno a que “El gobierno democráticamente elegido de Venezuela está revirtiendo todos los frentes, socavando las instituciones democráticas, al usarlas para restringir los derechos de quienes están en desacuerdo con el propio gobierno, minando lentamente las libertades económicas y rechazando las oportunidades de la globalización (…) Estamos presenciando una concentración en aumento y sin control del poder en el Ejecutivo.” (La Nación, Argentina 18/11/05)

Sin embargo, después de la reiterada victoria electoral de Chávez, el discurso imperialista fue mucho más moderado: “Creo que estamos ante un cambio significativo y diría histórico en América Latina. (…) Creo que estamos en el lado correcto de la historia. (…) Hay expectativas revolucionarias que han germinado y que expresan el deseo de los pueblos de participar no solo en los beneficios del crecimiento económico y social sino en el gobierno de sus destinos nacionales, lo que supone mucho más que ir a votar. Y los Gobiernos quieren dar respuesta a todo esto. En este contexto vemos una dinámica interesante. Por ejemplo, el populismo de figuras como Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Por más izquierdistas que puedan ser vistos, están actuando en un marco democrático aun cuando puedan ser autoritarios de corazón. Y esto es positivo, es una cosa buena.” (El País 02/12/06)
Para la administración Bush el “populismo” no es un problema, mientras se mantenga la propiedad de los grandes medios de producción y exista un régimen de libertades y garantías para los capitalistas. Ante la insistencia del periodista, Shannon aclaro: “No, no necesitamos cruzadas [contra el populismo]. Nosotros hemos tenido varias oleadas de populismo en Estados Unidos y este fenómeno existe en todo país democrático. Cuando las instituciones no funcionan bien, la gente se siente frustrada y busca opciones. (…) Vayamos al punto: si los líderes populistas de América Latina se ven a sí mismos ante una tarea de recrear el consenso político, tienen la oportunidad de hacer algo positivo, pero si practican la división política esto sería profundamente negativo para la sociedad.” (op cit)
En una visita a Brasil, a comienzos del 2007, el subsecretario de Estado, Nicholas Burns, el número tres del Departamento de Estado, declaró que “(…) No estamos obsesionados con Hugo Chávez (...) francamente no es alguien en quien pensamos (...) no es un gran factor para Estados Unidos. Preferimos trabajar con países como Brasil. El continente quiere ver una agenda positiva no políticas fracasadas del pasado. Si Chávez quiere llevar a su país en la dirección de algunas de esas políticas fracasadas, es su decisión”. (Nuevo Herald 07/02/07)
Shannon también ha declarado “La relación (con Chávez) es malísima, pero tenemos esperanza de mejorar”. (El Universal 09/02/07). En el Foro Económico Mundial realizado en Santiago de Chile, en abril del 2007, Shannon reafirmó que “(…) La democracia está mejor que hace 5 o 10 años, porque hay más personas participando, y más reconocen que los grandes temas tienen que ser confrontados por la vía del voto. (…) No es motivo de preocupación para EEUU los anhelos de los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia de refundar sus sociedades con asambleas constituyentes ya realizadas sin éxito en el pasado. Las constituyentes para mí no son una fuente de temor. Lo que es importante entender es que esta región está en el proceso de transformar gobiernos democráticos en estados democráticos. Y que los ciudadanos han tomado muy en serio la promesa de la democracia, y los grupos antes excluidos están participando en política. Todo esto representa un desafío para las instituciones. Lo que la región necesita es solidaridad, y un compromiso de todas las democracias de ayudar a los países que se encuentran en una crisis institucional”. (El Mercurio 26/04/07)
En relación a Venezuela, Shannon ha sostenido que “Un importante aspecto de la diplomacia es que tenemos que ser pacientes (…) más allá de las diferencias que existen entre nosotros y Venezuela sobre desarrollo económico, funcionamiento institucional y proceso democrático creemos que debemos tener un cierto nivel de diálogo (…) En la medida en que se haga cada vez más evidente de que tenemos una agenda positiva (...) pienso que se hará más claro para Venezuela que no debe quedarse atrás”. El Universal 02/05/07)
Todos las citas anteriores, demuestra fehacientemente que la política del imperialismo norteamericano hacia Chávez consiste en tolerarlo, domesticarlo, mientras no toque sus vitales intereses económicos en Venezuela y en la región.
Sin embargo, existe un tema crucial que tensiona las relaciones entre Estados Unidos y el gobierno de Chávez, y es el creciente equipamiento militar del ejército venezolano que ha comprado de aviones, submarinos y centenares de miles de fusiles a Rusia. La extensa frontera con Colombia y Venezuela, el apoyo político de Chávez a la guerrilla de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejercito de Liberación Nacional (ELN), y el hecho que la Asamblea Nacional declaró el 17 de Enero a dichos ejércitos guerrilleros como “fuerzas beligerantes”, aumentó la intranquilidad del imperialismo y sus aliados en la región.
En una reciente visita a Bogotá, Colombia, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, almirante Michael Mullen, declaró que existen “preocupaciones acerca de este apoyo, (pero) yo no conozco ningún tipo de apoyo específico en términos de lo que Chávez les haya brindado a las FARC (…) No creo que ayude a la estabilidad regional, ni a la seguridad a largo plazo y, en este sentido, este tipo de apoyo es una seria preocupación para mí, como para los líderes de Estados Unidos”. (El Universal 17/01/08)
VIII.-    Derrota en el referéndum constitucional
El 16 de Agosto del 2007, el presidente Hugo Chávez presentó ante la Asamblea Nacional de Venezuela 33 propuestas de modificación de la Constitución de 1999, aprobada bajo su primer mandato. Con esta reforma constitucional, pretendió afianzar su poder personal y su rol bonapartista sobre el Estado y el conjunto de la sociedad venezolana.
1)    Estado “socialista”
La base del nuevo estado socialista serian las “comunas”, ciudades que vendrían a sustituir a los municipios. El problema es que la “ciudad comunal” podría ser organizada por el Presidente de la República, previo acuerdo de la Asamblea Nacional, lo que permitiría una manipulación de los territorios o circunscripciones electorales adversas al gobierno. Se les arrancaba a los ciudadanos el elemental derecho de decidir por ellos mismos como se organizarían estas ciudades. A partiere de ahí, comenzaba en un enredado esquema de la nueva “geometría del poder”, en vez de la clásica y ya conocida divisan política en estados y municipios.
La reforma constitucional definía al Estado como “socialista”, a pesar que en la realidad en Venezuela continúa predominando la propiedad privada sobre los medios de producción, bajo la modalidad de un capitalismo impulsado, protegido y regulado desde el Estado. El “socialismo del siglo XXI” que Chávez propone no es realmente el socialismo, sino un capitalismo de estado, considerado una fase necesaria para desarrollar las fuerzas productivas y más adelante, cuando las condiciones lo permitan, instaurar el socialismo.
2)    Petróleo, propiedad privada y mixta
En realidad, la reforma pretendió elevar a rango constitucional la “propiedad privada” y “propiedad mixta”, porque la Constitución de 1999 tenía una vaga referencia al derecho de propiedad en general (artículo 115). Con la reforma, Chávez procuró que las empresas mixtas que PDVSA ha creado en conjunto con las grandes transnacionales petroleras, no fuesen atacadas o cuestionadas por los sindicatos. Para despistar a sus seguidores, Chávez ocultó el sacrosanto respeto a la propiedad privada capitalista en un conjunto de enredadas definiciones: “propiedad pública, propiedad social (directa e indirecta), propiedad comunal, propiedad ciudadana, propiedad mixta y propiedad privada”.
La propuesta de reforma del artículo 302 claramente establecía que “el Estado mediante ley podrá reservarse cualquier otra actividad relacionada con los hidrocarburos. Las actividades reservada se ejercerán directamente por el ejecutivo nacional (…) o por medio de empresas mixtas en las cuales tenga el control y la mayoría accionaría”.
Como se puede observar, la Constitución de 1999 no contemplaba las “empresas mixtas”, y Chávez con la reforma pretendió legalizar lo que había ordenado por medio de la segunda y tercera Ley Habilitante.
3)    Municipios y Poder Popular
La reforma planteaba que la soberanía del pueblo reside en el poder popular, el cual “no nace del sufragio ni de elección alguna, sino que nace de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población (…) El Poder Popular se expresa constituyendo las comunidades, las comunas y el autogobierno de las ciudades, a través de los consejos comunales, los consejos obreros, los consejos campesinos, los consejos estudiantiles y otros entes que señale la ley”.
Estos consejos estarán separados unos de otros, y serán organizados de manera sectorial, resucitando la vieja concepción corporativista de agrupar a la población por sectores sociales, profesiones o formas de trabajo. Con ello, Chávez pretendió destruir la concepción de la democracia burguesa basada en elecciones por sufragio universal, en donde cada persona representa un voto. De aplicarse, seria la fragmentación del poder de los trabajadores y del pueblo. El papel de los trabajadores, como la clase social dirigente, queda diluido en el mar de organismos que la reforma constitucional pretendió crear.
La reforma pretendió establecer el “carácter vinculante de la asamblea de ciudadanos y ciudadanas” por encima de las autoridades municipales, democráticamente electas por sus habitantes. Con mucha justeza, estos aspectos de la reforma constitucional eran vistos por población como un singular ataque a las libertades democráticas.
La propuesta de reforma del artículo 168 establecía que en sus “actuaciones el municipio estará obligado a incorporar, dentro del ámbito de sus competencias, la participación ciudadana, a través de los Consejo del Poder Popular”.
No cabe la menor duda que el objetivo real de la reforma era imponer la supremacía del “poder popular” controlado por el chavismo sobre las autoridades municipales, las que periódicamente son electas por los habitantes de su territorio. No estamos ante una discusión abstracta sobre cual forma de organización es mas democráticamente más perfecta, sino que la reforma constitucional en el contexto actual pretendía restar poderes a las municipalidades, sin consultar a la población de los mismos.
4)    Mayores poderes al presidente
Pero lo que más preocupación causo entre las masas fueron las claras intenciones de Chávez de acumular mayores poderes. De haberse aprobado la reforma constitucional, el presidente Chávez podría optar no solo a la reelección de manera indefinida, sino que además tendría las facultades de “crear y suprimir provincias federales, territorios federales, ciudades federales, municipios federales (...) designar y remover a sus autoridades” (artículo 236). De igual manera, nombraría a los vicepresidentes y tendría la facultad de crear “regiones estratégicas de defensa” y podrá decretar autoridades especiales para las mismas.
En pocas palabras, Chávez podría burlar la voluntad popular en elecciones regionales, estatales o locales, cuando los resultados le fueran adversos. En la actualidad Chávez controla 21 de los 23 Estados. La reforma del artículo 337 era gravísima, pues la Constitución de 199 garantizaba, aun bajo estado de excepción, el “derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles”. La reforma sencillamente borraba estas líneas, y limitaba estos amplios derechos al especificar cuales permitía.
Detrás de esta abigarrada reforma constitucional, Chávez podría manejar las divisas del Banco Central sin ningún tipo de control, crear las “milicias populares bolivarianas” como un organismo para militar del ejército, bajo control de la oficialidad, no de los sindicatos y organismos populares. De aprobarse la reforma, Chávez tendría capacidad de disolver la Asamblea Nacional, así como ejercer la iniciativa constitucional para convocar a constituyente. La concentración de poder en una sola persona o institución no auguraba nada bueno, porque implica la disminución del poder de los sindicatos y los organismos de la sociedad civil.
5)    Control sobre la Asamblea Nacional
La mayoría calificada de dos tercios para nombrar y destituir funcionarios fue reducida a simple mayoría. Si se hubiera aprobado la reforma constitucional, los diputados podrían destituir a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia por mayoría simple. Esto implicaba que el chavismo podría destituir sin necesidad de los votos de la oposición (en la actualidad la oposición burguesa y proimperialista no tiene un solo diputado por el boicot del año 2005) a los magistrados, garantizándose el control sobre el poder judicial.
La reforma constitucional le permitía a Chávez reservarse el derecho de premiar o castigar a los diputados permitiendo que estos formaran parte del gobierno, sin perder su condición de diputados.
6)    Libertades obreras y democráticas
La reforma constitucional hubiera facultado al Consejo Nacional de Elecciones (CNE) a “asesorar y cooperar en las elecciones de sindicatos y otras organizaciones sociales o del Poder Popular, cuando éstas los soliciten o por orden del tribunal Supremo de Justicia”. Lo anterior hubiera constituido un grave ataque a las libertades obreras y democráticas, hubiera significado la absorción de los sindicatos por el aparato del estado, limitando la autonomía, la democracia y la independencia de los sindicatos.
Contrario a la democracia popular que Chávez pregona, la reforma pretendía elevar los requisitos para convocar a consultas populares o referéndum: elevaba el porcentaje de firmas (12%) para promover reformas legales a un 20%. En el caso de la solicitud para convocar a Asamblea Constituyente lo elevaba de un 15 al 30%. Para referéndum se elevaba del 10% al 20% y para referéndum revocatorio lo elevaba de un 20% a un 30%. Para las consultas populares lo requisitos se elevaban del 25 al 40%.
Lo anterior conllevaba a un endurecimiento del régimen político, y a bloquear la participación popular en las principales decisiones. Chávez llego al poder mediante una lluvia de votos pero, contradictoriamente, se quiere mantener en el poder, limitando los derechos que los ciudadanos conquistaron en la primera parte de su mandato.
La reforma también pretendía establecer la prohibición de la consulta popular para determinados temas que serian fijados a través de una ley ordinaria.
7)    Confites envenenados
El establecimiento la jornada de trabajo de seis horas, así como la creación del seguro social para quienes trabajan por cuenta propia, junto con el establecimiento del voto paritario para que estudiantes, profesores y trabajadores elijan a las autoridades universitarias, eran probablemente los únicos aspectos progresivos de la reforma constitucional.
Un asunto tan importante como la reforma constitucional, que pretendía cambiar el carácter del Estado y sentar las bases para el “socialismo del siglo XXI”, no puede analizarse de manera fragmentada, sino que debe valorarse de conjunto. Chávez quería concentrar mayores poderes en la Presidencia de la República, por eso se negó a convocar a una Asamblea Constituyente, el único mecanismo democrático que garantiza la participación popular en los asuntos relacionados con su destino.
8)    Derrota previsible
Luego que la Asamblea Nacional aprobó y amplio el proyecto de reforma constitucional enviado por Chávez, aquella la presentó al Consejo Nacional Electoral para que este convocara a referendo, el cual fijado para el 2 de diciembre de 2007.
Después de un intenso debate, la propuesta de reforma constitucional fue rechazada por un escaso margen. En el bloque A el NO obtuvo el 50.7% de los votos validos, mientras que el SI obtuvo un 49,29%. El bloque del No obtuvo el 51,5% de los votos y el Si obtuvo el 48,94%. Se abstuvo de votar el 44% de los electores (7.048.065) de un total de 16.093.409 electores inscritos. Todavía no se conocen los resultados de 4.542 mesas de votación, aproximadamente 14% de las mesas habilitadas para la consulta popular del 2 de diciembre (Universal 14/01/08).
Desde 1989, en las elecciones presidenciales la abstención ronda el 50%. El gran fenómeno político fue que tres millones de personas que votaron por Chávez en las elecciones presidenciales del 2006, se abstuvieron de votar en esta ocasión, lo que implicaba una ruptura política con el chavismo, aunque fuese de manera pasiva. El PSUV está conformado por 5 millones 722 mil 108 aspirantes a militantes, lo que indica que no todos los militantes de dicho partido votaron por la reforma constitucional. Es un golpe casi mortal para el naciente partido. Este fue el primer gran crujido del aparto chavista. Se produjo un cambio en la correlación de fuerzas al interior de la sociedad venezolana. La oposición burguesa y proimperialista avanzó un poco más, al lograr 300.000 votos por encima de su techo histórico.
El No ganó en ocho estados (seis tienen gobernadores chavistas): Miranda, Zulia Anzoátegui, Nueva Esparta, Carabobo, Lara, Mérida, además del Distrito Capital. En Caracas la derrota del "Sí" fue evidente en los cinco municipios más importantes. Chávez perdió en los municipios Sucre y Libertador, los más poblados.
Lo mas significativo es que esta masa de tres millones de votantes prefirió abstenerse antes de votar por la oposición burguesa y proimperialista, lo que indica que dentro del amplio movimiento nacionalista del chavismo hay dos sectores: un voto duro a favor de Chávez, y otro sector mucho mas critico que manifestó su rechazo pasivo ante el carácter antidemocrático de la reforma constitucional.
A pesar de la derrota política, el chavismo sigue siendo una considerable e impresionante fuerza de masas, la más importante de Venezuela. La evolución de su actual crisis dependerá de los acontecimientos del próximo año, especialmente de las elecciones para alcaldes y gobernadores.
8.1.-    El giro hacia la derecha
La oposición burguesa y proimperialista no se emborrachó con su falso triunfo, reaccionó con extremada prudencia e invito al gobierno de Chávez a iniciar el dialogo y la reconciliación. Chávez respondió firmando un decreto que concede amnistía parcial a los autores intelectuales del golpe de estado del 2002. Chávez justificó esta medida para “lanzar una señal al país para que los sectores que quieran llevarnos por el camino de la violencia y de la desestabilización desistan". (El Día 03/12/07)
Desde mucho antes de la derrota, Chávez había iniciado un giro hacia la derecha que se profundizó con la derrota de su propuesta de reforma constitucional. La propuesta de reforma constitucional en si era parte de este giro hacia la derecha, porque significaba colocarse por encima del movimiento de masas que lo llevó al poder.
Al hacer un balance de la derrota, Chávez dijo “me equivoqué en la selección del momento estratégico para hacer la propuesta. Eso pudiera ser. Puede ser que esos 3, 4 millones (de electores que perdió), aún no están maduros políticamente para asumir sin temores, sin dejarnos atemorizar por la propaganda adversaria, sin dudas de ningún tipo, un proyecto socialista. (…) Nos ha faltado intensidad en la explicación, en el convencer a los demás de cuál es el camino al socialismo. Sigamos ahora demostrando en los hechos en qué consiste la propuesta socialista (...) Esperemos más adelante. Es un proceso. No se decreta el socialismo.” (El Universal 04/12/07)
Incluso, Chávez llego al extremo de calificar de “flojos e irresponsables”, a sus simpatizantes que no habían votado en el referéndum. Al declarar que el sector que se abstuvo no estaba maduro políticamente para marchar hacia el socialismo, Chávez está sentando las bases para justificar las concesiones que le otorgará a la oposición burguesa y proimperialista.
Este proceso de acercamiento con los “escualidos” ya comenzó. Chávez admitió que era necesario llegar a acuerdos con la “burguesía nacional”, y que estaba “obligado a reducir la velocidad. (…) No podemos dejarnos quitar las clases medias por la contrarrevolución; ellas son la esencia de la revolución. Son sectores populares ubicados desde el punto de vista socioeconómico en las clases medias.” (Aló Presidente No 299, 06/01/08)
9)    Rupturas y búsqueda de aliados
La ruptura más significativa con Chávez, la protagonizó el general Raúl Isaías Baduel, ex ministro de defensa y el hombre clave que logró reagrupar a las fuerzas armadas en torno a Chávez, considerado un héroe viviente de la revolución bolivariana, por su destacado papel en contra del golpe de estado del 2002. Sin embargo, el primer roce publico con su gran amigo, el presidente Chávez, se produjo en la ceremonia de su salida como militar activo, el pasado 18 de julio del 2007.
Baduel pronuncio un largo discurso en el que defendió el pluralismo político y la propiedad privada y se distancio de la concepción de socialismo impulsada por el presidente Chávez: “(….) Hay que admitir que este modelo teórico [del socialismo del siglo XXI] hasta los momentos, ni existe ni ha sido formulado y estimo que mientras esto sea así, persistirá la incertidumbre en algunos de nuestros grupos sociales (…) En el orden político, nuestro modelo de socialismo debe ser profundamente democrático. Debe dilucidar de una vez por todas que un régimen de producción socialista no es incompatible con un sistema político profundamente democrático, con contrapesos y división de poderes. En este aspecto considero que sí deberíamos apartarnos de la ortodoxia marxista que considera que la democracia con división de poderes es solamente un instrumento de dominación burguesa. (…) No queremos repetir errores. No podemos permitir que nuestro sistema se transforme en un Capitalismo de Estado, donde sea el Estado el único dueño de los grandes medios de producción. Un país puede cometer el error de nominalmente llamarse socialista y en realidad practicar un capitalismo de Estado (…)” (El Universal 19/07/07)
Más adelante, el 5 de Noviembre del 2007, el general Baduel se pronunció contra la reforma constitucional de forma durísima, y llamó a votar por el No en el referéndum. Baduel representa no solo a un sector del importante de la cúpula del chavismo sino, al mismo tiempo, a una corriente dentro de las fuerzas armadas que, desde una posición nacionalista, sin pasarse al bando contrario, han mostrado su desacuerdo con la excesiva concentración de poderes por parte del presidente Chávez. La abstención de tres millones de simpatizantes del chavismo es una muestra palpable de la fractura de las bases del chavismo. La renuncia de Baduel es una demostración fehaciente que estas crisis está llegando al centro de la nueva clase dominante.
Dieterich reconoce que la causa principal de la derrota en el referéndum constitucional se debió “al sistema vertical de conducción del proceso bolivariano. (…) El parlamento (Asamblea Nacional) es, esencialmente una caja de resonancia de la voluntad presidencial donde los diputados, controlados por tres “capataces”, dicen “sí” a todo lo que él plantea, aunque sea “inviable”.  Este régimen vertical o burocrático se hacía sentir en todos los aspectos de la vida social. El referéndum fue una válvula de escape que permitió canalizar el rechazo de las masas al proyecto bonapartista de Chavez, por la vía del voto a favor del No, o por la vía pasiva de la abstención.
La concentración de poderes tiene el efecto contrario de crear soledad alrededor del presidente Chávez. En el último periodo, Chávez ha perdido aliados o estos se la han distanciado. Luis Miquilena se fue en el 2003, José Vicente Rangel se marchó en silencio en el 2006, hasta el escritor Heinz Dieterich rompió políticamente con Chávez y la más significativa fue la del general Baduel. Los partidos de izquierda, PCV, PPT y Podemos, se distanciaron de Chávez después de hacer pública la propuesta de crear el PSUV.
Los resultados adversos del referéndum dieron el campanazo de alerta. En un reciente discurso, Chávez dijo que “(…) paralelo al debate ideológico para la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), habrá que ir conformando una especie de nuevo Polo Patriótico en alianza con el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Patria Para Todos (PPT), y lograr una gran alianza para la victoria (…) según la Ley Electoral, en el mes de abril debemos estar alistándonos para la postulación de los candidatos a las gobernaciones y alcaldías”. (ABN, 04/01/08)

IX.-    La Crisis del bonapartismo sui generis
La base material de la conciencia nacionalista y antiimperialista en la sociedad venezolana, y en un sector de las propias fuerzas armadas, de donde salió el coronel Hugo Chávez, es la inmensa riqueza petrolera. Después del viernes negro de 1983, la oligarquía lejos de defender esta riqueza para beneficio de la nación más bien la entregó a las transnacionales, privatizando la industria petrolera, endeudando al país y dejando al Estado en una precaria situación financiera. En los años 80 la crisis económica provocó un renacimiento del nacionalismo. La dura crisis económica de esa década tuvo un efecto disgregador en la clase obrera: desempleo, cierre de empresas, baja sindicalización, etc. La clase obrera no pudo colocarse como líder de la nación. La explosión de la ira popular durante El Caracazo demostró que Venezuela había llegado al límite de su propia existencia, y que la sociedad empobrecida rechazaba a los partidos políticos tradicionales. El chavismo surgió entonces como un fenómeno de masas por el rescate de las riquezas nacionales.
Chávez logró desmantelar las corruptas estructuras de poder del sistema bipartidista (AD-COPEI), ganando las diferentes elecciones (presidenciales, Asamblea Constituyente, regionales y municipales, referendo revocatorio) apelando a las masas, convocándolas a expresar su opinión en las urnas electorales. Esta habilidad política de manipular los sentimientos democráticos de las masas, ha sido exagerada por algunos escritores oportunistas que afirman que “Chávez ha demostrado que es posible para los revolucionarios utilizar las instituciones de la democracia formal burguesa para movilizar a las masas para la transformación. Ha realizado una política inteligente que le ha permitido ganar una elección tras otra, basándose en un programa de reivindicaciones democráticas revolucionarias y reformas que no han ido más allá del capitalismo pero sí sirvieron para reunir y organizar a millones de trabajadores y campesinos para cambiar la sociedad. (…) La aplastante victoria de Chávez [en 2006] (incluso los observadores internacionales no se atrevieron a cuestionarla) le da fuerza para impulsar un programa socialista. Lo está haciendo y merece el reconocimiento por ello”.
En realidad, los acontecimientos ocurrieron a la inversa: la crisis de las estructuras de poder del pacto del Punto Fijo fue consecuencia directa de la rebelión de las masas, Chávez lo que hizo fue colocarse al frente de los procesos objetivos que se producían. No fue Chávez quien desencadenó la ira de las masas, fueron estas quienes colocaron a Chávez a la cabeza del movimiento nacionalista. Evidentemente, los individuos juegan un rol decisivo en determinado momentos, pero tienen que estar a tono con la situación objetiva. Chávez no promovió la insurrección popular, sino que canalizó todo el descontento por la vía electoral. Incluso, en esta lucha política, Chávez logró superar a proyectos como La Causa Radical, o Causa R, que en su momento tuvo una amplia base social.  
En este proceso político denominado “revolución bolivariana”, el Estado burgués no ha sido destruido, sino que ha sido remodelado y fortalecido a la imagen y semejanza del coronel Hugo Chávez, quien se ha enfrentado a la oligarquía venezolana y ha tenido roces con el imperialismo norteamericano. Para resistir las presiones de sus enemigos, en determinados momentos, Chávez se ha apoyado en el movimiento de masas, pero esta no ha sido la constante, sino la excepcionalidad. La constante ha sido que Chávez ha logrado desmantelar las viejas estructuras de poder, y construir otras nuevas, a base de golpe de urnas.
1)    Bonapartismo sui generis.
A finales de los años 30 del siglo pasado, León Trotsky analizó el gobierno mexicano encabezado del general Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970) que, siendo un gobierno capitalista, había decretado la nacionalización del petróleo, expropiando a las compañías inglesas y norteamericanas. A este tipo de gobierno les denominó “bonapartismo sui generis”.
Trotsky explicaba que "En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno oscila entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista sui generis, de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o bien maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros".  
Lo primero que debemos aclarar es la diferencia entre “gobierno” y “régimen político”. Trotsky se refería a “gobierno bonapartista sui generis”, y no al régimen político imperante. El gobierno es la representación física de las personas que encabezan el Estado en un momento determinado, mientras que el régimen es el funcionamiento y articulación de las instituciones políticas. Por ello es mucho más exacto referirse al régimen político.
En toda analogía histórica es conveniente analizar las similitudes y las diferencias. En el caso de Venezuela, la aprobación de la Constitución de 1999 reflejó la nueva correlación de fuerzas entre las diferentes clases sociales. Se produjo una modificación del régimen político, de democrático burgués a bonapartista sui generis. La tendencia predominante fue que al final de cada importante victoria electoral, Chávez solicitaba a la Asamblea Nacional una Ley Habilitante que le permitía, sin mayores discusiones, gobernar y realizar transformaciones en base a decretos con fuerza de ley. Así se desarrolló el germen del bonapartismo sui generis, con la particularidad que, al apoyarse en las masas, Chávez tuvo mayor libertad o capacidad de negociación con los capitalistas extranjeros. Chávez comenzó a elevarse por encima de las clases populares que le habían apoyado. Al inicio hablaba en su nombre pero más adelante representó las necesidades de la nueva clase o grupo social que detenta el poder político.
En una coyuntura en que los precios internacionales del crudo aumentaron sistemáticamente, Chávez se negó a continuar entregando todas las ganancias del petróleo a las transnacionales. No expropió a las transnacionales, como lo hizo Lázaro Cárdenas en México, sino que preparó las condiciones para renegociar con éstas una parte importante de la renta petrolera . Antes de llegar a este punto culminante, Chávez debió derrotar primero el golpe de estado del 2002, terminar con el paro petrolero del 2003 y controlar PDVSA, para ello se apoyó por escasos periodos en la movilización de masas.
2)    Misiones y reducción de la pobreza
Esta “cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros”, le ha permitido a Chávez otorgar concesiones a las masas populares. Desde el año 2002 la economía venezolana experimentó un fuerte ascenso en las exportaciones petroleras: US$ 21.532 millones. En el 2003 pasaron a US$ 22.029 millones, en el 2004 ascendieron a US$ 32.871 millones, llegando en 2005 en US$ 48.069 millones y en el 2006 esta cifra finalizó en US$ 58.438 millones.
La bonanza petrolera le ha permitido a Chávez invertir en cuantiosos y ambiciosos programas sociales que han logrado disminuir los índices de pobreza. Las Misiones educativas (Robinson, Ribas y Sucre) cubren la alfabetización, la educación básica y la educación superior. La Misión Barrio Adentro creó una red de centros de salud en las zonas de menores ingresos. La Misión Mercal creó una red de mercados y supermercados populares, que venden alimentos con precios preferenciales para contribuir a aumentar el consumo de la población. Estas políticas sociales han logrado disminuir el nivel de pobreza del 55.1% en 2003 a 33.9% en 2006, y el nivel de pobreza extrema a un 10,6%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
No obstante, aún con 15 trimestres de fuerte crecimiento económico, el nivel del PIB per cápita (medido en Bolívares de 1997) apenas se compara al de 1992. Venezuela no logra recuperar el estándar de vida alcanzados a fines de los años 70, durante el primer boom petrolero.
A pesar de la elevación del consumo, estas concesiones materiales al movimiento de masas no siempre garantizan una fiel clientela política al momento de las votaciones, como lo demuestra fehacientemente el referéndum constitucional. Dieterich nos confirma que antes de las elecciones, se otorgaron “aumentos salariales a médicos, maestros y otros sectores sociales, con abundantes aguinaldos, el regalo de la jornada de seis horas y el ambiente navideño (…)”   y aun así la reforma constitucional no pasó.
3)    ¿Hacia un Bonapartismo reaccionario?
Todos los regímenes bonapartistas son reaccionarios, o contrarrevolucionarios según el caso, porque limitan las libertades de acción y movilización de los trabajadores y sectores populares. La excepción a esta regla general son los regímenes bonapartistas sui generis que, como hemos analizado, adquieren una relativa autonomía del imperialismo y del capital extranjero. Pero estos son regímenes extremadamente volubles, inestables, transitorios, ya que oscilan permanentemente entre la presión imperialista, por un lado, y la presión radical del movimiento obrero y de masas, por el otro. Una resistencia sistemática al imperialismo y las transnacionales termina en un enfrentamiento violento y en el estallido de la revolución socialista o anticapitalista.
Después de varios años en el poder, el bonapartismo sui generis de Chávez como régimen transitorio se debilita y da paso a un bonapartismo cada vez más reaccionario que constituye una amenaza para las libertades obreras y democráticas y para el futuro de la lucha antiimperialista. A nivel del régimen político, en Venezuela se está produciendo una involución. Lejos de democratizar la sociedad venezolana, entregando el poder a los sindicatos y organismos populares, Chávez ha actuado en sentido inverso: concentrando mayores poderes en la su propia persona, en la institución del Presidente de la República, y en el aparato burocrático-militar del Estado. Esta situación tarde o temprano termina en un bonapartismo reaccionario y, en el peor de los casos, en una dictadura militar “ilustrada”.
Habiendo renegociado un nuevo acuerdo con las transnacionales petroleras, Chávez ya no se apoya en la movilización de masas, sino en la burocracia estatal, la nueva clase media, los sectores populares beneficiados con las políticas de asistencialismo social, y en las fuerzas armadas. Cada vez más claramente, el gobierno de Chávez representa los intereses del nuevo sector burgués en el poder y de la pequeña burguesía nacionalista de Venezuela. Esta nueva fracción de clase en el poder tiene intereses distintos a la oligarquía y por eso se enfrentan políticamente.
La independencia política que Venezuela adquirió bajo el gobierno de Chávez, es otra conquista que puede revertirse. La independencia política es un fenómeno transitorio: o Venezuela avanza al socialismo, expropia a las transnacionales e instaura un gobierno de los trabajadores y el pueblo, o irremediablemente regresara a ser una semicolonia. Por el momento, el gobierno de Chávez no obedece los dictados del imperialismo norteamericano, aunque sigue siendo uno de sus principales suplidores de petróleo y la economía depende enteramente de los petrodólares del imperialismo. Esta contradicción objetiva atenta contra la independencia política, y obliga al propia Chávez a buscar un statu quo con el imperialismo y con la oligarquía venezolana. En todo caso, mientras no se construya una dirección alternativa, la política del chavismo incide sobre la realidad y sobre el movimiento de masas que le apoya.
X.-    Por la construcción de un Partido de los Trabajadores.
La “revolución bolivariana” se encuentra en una encrucijada: avanza hacia la expropiación de las transnacionales imperialistas y los capitalistas criollos, al verdadero socialismo con amplia democracia para los trabajadores y el pueblo, o terminará siendo irremediablemente derrotada en las urnas electorales. Por el momento la posibilidad de un golpe de estado contrarrevolucionario es poco probable, debido a la limpieza que Chávez realizó después del fallido golpe de estado del 2002, y al ascenso social de la nueva oficialidad que aspira a trasformase en una nueva burguesía y que tiene en el actual gobierno a su mejor exponente y protector.
Ante la posibilidad de un golpe contrarrevolucionario los marxistas revolucionarios cerramos filas contra el imperialismo y sus secuaces, y nos movilizamos en unidad de acción, incluso con el gobierno de Chávez, para defender la democracia y el respeto a la voluntad popular. Sin embargo, todo indica que, por el momento, la lucha política se librará en el terreno de la conciencia y los corazones de las masas, a través de las elecciones, donde el imperialismo y la oposición tienen experiencia y fortaleza.
La crisis del régimen bonapartista sui generis de Chávez y su evolución hacia un bonapartismo reaccionario aporta un nuevo elemento en la lucha política: el problema de las libertades democráticas. El chavismo se convirtió en una poderosa fuerza de masas por que dio una repuesta a las aspiraciones nacionalistas y democráticas de las masas venezolanas. En la medida en que ha pretendido restringir estas libertades se ha operado un vuelco de la clase media en su contra, aportando una mayor base social a la oposición burguesa y proimperialista. El capitalismo de estado que de manera consciente está construyendo Chávez, también limita o restringe las reivindicaciones de los trabajadores. Este cambio en la correlación de fuerza entre las clases puede ser mortal para el futuro de la “revolución bolivariana”. Los resultados del referéndum constitucional son apenas un campanazo de alerta de lo que esta ocurriendo en las entrañas de la sociedad venezolana.
La política de Chávez está llevando a la reversión, desde adentro, de todo lo conquistado. Corresponde a los sindicatos y las organizaciones populares tomar la conducción de este proceso, para evitar su destrucción. Los marxistas revolucionarios no podemos hacernos responsables de la conducción de Chávez, ni podemos cargar con las erróneas políticas de su gobierno. Siempre debemos desarrollar la movilización y el fortalecimiento de la conciencia antiimperialista y socialista de los trabajadores venezolanos.
En esta gigantesca polarización entre chavismo y la oposición burguesa proimperalista, se levantó la solitaria voz de Orlando Chirinos, coordinador nacional de la UNT y de la CCURA, quien junto a Miguel Ángel Hernández, Emilio Bastidas, Armando Guerra y Rafael Ruiz, encabeza un Movimiento por la Construcción de un Partido de los Trabajadores en Venezuela.
Apoyamos incondicionalmente este esfuerzo por que es la única garantía del triunfo de la revolución socialista. Este PT debe constituirse como un frente único de todas las corrientes marxistas revolucionarias que operan en Venezuela y de todas las corrientes del movimiento obrero, con amplia democracia en su interior, con el objetivo básico de promover la independencia, autonomía y democracia dentro de los sindicatos y organismos populares. Este PT debe ser diferente e independiente del PSUV, que es el partido de gobierno y representa los intereses de la nueva fracción de clase burguesa en el poder.
Debemos discutir un programa alternativo al programa de “capitalismo de estado” y de “revolución por etapas” que levantan Chávez y el PSUV. Este programa debe plantear soluciones concretas e inmediatas ante los graves problemas de inflación, desabastecimiento de los productos básicos y desempleo imperante. Debemos luchar por el control obrero sobre la producción y la distribución, especialmente el control sobre la industria petrolera, la principal fuente de ingreso de divisas. Este control obrero debe ser extensivo a las “empresas mixtas” conformadas con las transnacionales.
El problema de las libertades democráticas puede convertirse en el talón de Aquiles de la “revolución bolivariana”. Los marxistas debemos dar una repuesta categórica: mientras exista una economía capitalista, defenderemos las más amplias libertades políticas, especialmente las del movimiento obrero y popular. Estamos en contra del cierre de medios de comunicación que limitan el derecho de información del pueblo. De igual manera, cualquier reorganización del Estado y de la naturaleza de la economía, debe ser ampliamente discutida por el pueblo a través de una Asamblea Constituyente, Libre y Soberana. Nos oponemos a Leyes Habilitantes y proyecto de reformas constitucionales discutidos en una Asamblea nacional controlada únicamente por el chavismo, porque intentan suplantar la discusión democrática de los graves peligros que afronta Venezuela.
La oposición burguesa y proimperialista puede gozar de estas libertades mientras la lucha sea eminentemente política, es decir, mientras no rompa los marcos establecidos por la Constitución de 1999, que fue producto de una Asamblea Constituyente que reflejó la voluntad popular de la mayoría. Mientras no existe agresión militar del imperialismo, guerra civil, golpe de estado contrarrevolucionario o movimientos fascistas, no deben menoscabarse las libertades obreras y democráticas. Debemos evitar que la corriente representada por Orlando Chirinos sea acallada por la oposición burguesa o por el propio gobierno de Chávez.
Esta es nuestra contribución a la discusión.

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