PARAGUAY.- Solo la movilización popular podrá frenar el “golpe de Estado institucional” en Paraguay

 Por Maximiliano Fuentes

El día viernes 22 de junio, a casi tres años de que las fuerzas militares de Honduras defenestraron al Presidente José Manuel Zelaya Rosales a través de un golpe de Estado, el senado paraguayo destituyó a través de un juicio sumario al ciudadano presidente de la República del Paraguay  Fernando Lugo. El juicio político se inició el día jueves 21 de junio, cuando 76 de los 77 diputados decidieron aprobar el  juicio sin respetar el debido proceso. El Senado paraguayo consideró el viernes 'culpable' de mal desempeño en sus funciones al presidente Fernando Lugo, en una sentencia tras el desarrollo de un "juicio político" que supone su inmediata destitución.

 

En ese sentido, algunos de los Presidentes y diplomáticos de los países de América del Sur manifestaron cínicamente que "Si no se respeta el debido proceso en el juicio político contra el presidente Fernando Lugo se configura una amenaza de ruptura al orden democrático”. Incluso Dilma Rousseff planteó que esto puede tener consecuencias para la permanencia de Paraguay en UNASUR. Sin embargo, la diplomacia de este organismo busca una salida consensuada con los sectores golpistas y a lo sumo, exige un proceso “justo”, lo que en última instancia terminará legitimando el golpe.

El origen del conflicto

Somos de la idea de que los cambios en el gobierno y del régimen son producto de la lucha de clases. Es evidente que en el Paraguay no se desarrolla un amplio movimiento social que luche a través de la movilización popular contra la burguesía y la oligarquía terrateniente. Por lo que el golpe de Estado no intenta frenar a través de métodos contrarrevolucionarios el ascenso de masas, es más, los cambios en el gobierno se dan por las amplias diferencias y pugnas entre los distintos sectores de la burguesía paraguaya, y no como una acción política de los grupos de poder para frenar el ascenso revolucionario.

El pretexto

La destitución del presidente Lugo ocurrió siete días después de la muerte de 17 personas en un enfrentamiento armado entre policías y campesinos sin tierra, que fueron desalojados de una reserva forestal.

Esa revuelta se convirtió en la excusa perfecta para desembocar la acusación formal  contra el presidente y de esa manera canalizar las tensiones que venían creciendo entre el mandatario y sus antiguos aliados políticos. Fernando Lugo, para llegar a ocupar el cargo de Presidente debió establecer amplias alianzas políticas con los sectores que por décadas había ostentado el poder político en el Paraguay; en ese sentido, los políticos burgueses de la coalición que llevó a Lugo al poder venían reclamando, desde hace años, una mayor participación burocrática e injerencia en la toma de decisiones del gobierno.

Por ello, Los choques del viernes (pasado) por los conflictos de tierras fueron un catalizador, sobre todo por el espacio donde se produjo la invasión, propiedad del ex senador Blas Riquelme. Sin embargo, La gota que rebalsó el vaso fue el nombramiento de dos personas del núcleo duro de Lugo como Ministro del Interior y Jefe de la Policía sin ofrecer participación a los aliados que lo llevaron a la presidencia.

Es de hacer notar que la oligarquía terrateniente, por cierto representada en los partidos de la oposición  no estaba de acuerdo con las políticas de Lugo. Como resultado de ello, la oposición manipuló el sistema, adhiriéndose a lo tipificado por ley pero suprimiendo los principios democráticos.

La primera decisión que no gustó a sus antiguos aliados fue haber dado una escasa participación en su primer gabinete ministerial al Partido Liberal Radical y a la Alianza Patriótica.

La tensión siguió creciendo al no incluirlos en la toma de decisiones importantes, como el manejo de las ocupaciones de tierras por parte de las organizaciones campesinos o el presunto retiro de tropas del Ejército ordenado por Lugo cuando tenían acorralado al grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo que opera en la selva, al norte del país, y que se dedica principalmente al secuestro extorsivo. Como parte de estas contradicciones interburguesas, tenemos las declaraciones del vicepresidente Franco: "no estuve de acuerdo con el presidente Lugo en muchas de sus decisiones de gobierno porque fui electo, igual que él, el 20 de abril de 2008 para administrar al país pero él me ha ignorado", dijo Franco el jueves antes de que las cámaras de diputados y de senadores resolvieran someter al mandatario a juicio político por el cargo de mal desempeño en sus funciones. (…)  "Doy un ejemplo de la indiferencia de Lugo hacia mi cargo: el sábado pasado me llamó por teléfono una señorita y me dice que debo ir al Palacio de gobierno porque habrá nuevo ministro del Interior. Fue designado Rubén Candia del opositor Partido Colorado en reemplazo de Carlos Filizzola y Lugo ni siquiera me consultó al respecto….”[1]

El papel de los organismos internacionales y del imperialismo

UNASUR, el PARLACEN y otros organismos regionales, así como algunos de los gobiernos de la región sudamericana han manifestado que en el Paraguay se ha producido un golpe de Estado. Sin embargo, hasta el momento no oficializan ninguna sanción o ruptura de relaciones con el gobierno ilegitimo.

La acción emprendida por los diputados de la Asamblea legislativa no podría ser considerada de otra manera, dado que no se respeto el debido proceso y se atribuyeron funciones no contempladas en la Constitución.

Si atendemos los principios fundamentales de la democracia, podemos darnos cuenta de que lo ocurrido en el Paraguay es un golpe de Estado. Lo anterior, debido a que un poder del Estado ha destituido de sus funciones al ciudadano Presidente, por cierto electo por el soberano a través de la voluntad popular. Sin duda alguna, esta es la nueva táctica política de la burguesía y del Departamento de Estado de los Estados Unidos para defenestrar del poder a los presidentes de turno. Es cierto que la mayoría de organismos han condenado la acción golpista y han amenazado con romper relaciones comerciales y no reconocer el nuevo gobierno de Federico Franco. 

Sin embargo, ninguno de los gobiernos toma acciones concretas, basta recordar lo ocurrido en Honduras hace tres años. De igual manera, los gobiernos de UNASUR y los organismos regionales manifestaron que la situación en Honduras era un golpe de Estado, pero lejos de  aplicar duras sanciones y medidas contra el gobierno ilegitimo de Michelleti contribuyeron para desviar la lucha contra el golpe al terreno de las negociaciones con los golpistas, dándole de esa forma el tiempo suficiente para legitimar el golpe y estabilizar la situación a través de las elecciones, mientras se masacraba a palos y se asesinaba a los manifestantes en resistencia.

Por otro lado, la burguesía y la oligarquía paraguaya no hubieran emprendido ninguna acción sin contar con el beneplácito del gobierno norteamericano. Como no es política del imperialismo defenestrar gobiernos que han sido electos por la vía democrática, en el Paraguay, al igual que Honduras, el gobierno espurio tendrá una corta duración y será depuesto a través del gobierno electo en las elecciones del 2013. En ese sentido, Franco gobernará hasta agosto de 2013, cuando asuma el mandatario elegido en las elecciones previstas para abril próximo.

La política entreguista de Lugo 

A pesar de considerársele un miembro de la izquierda paraguaya no deja de entristecer la política entreguista y colaboradora del Ex Presidente Fernando Lugo. Aún cuando en sus declaraciones ha reconocido que su gobierno ha sido destituido por un golpe de Estado, ha aceptado, en una actitud de prudencia y respeto al sistema institucional de su país, la destitución; “el ahora ex mandatario acató la decisión, pidió que no se derramara sangre y se fue del palacio presidencial.”[2]  Es fácil inferir el tipo de negociación que se tejió entre las fuerzas golpistas y el ex mandatario, quien no puso ningún tipo de resistencia ante la destitución. Tan solo la diputada Aída Robles, la única que el jueves no votó a favor del libelo de acusación contra el ahora destituido presidente Fernando Lugo, dijo ayer que el juicio político sumarísimo fue un “golpe parlamentario” y anunció la creación de un Frente de Resistencia.

“La ciudadanía está movilizada, está atenta a lo que pueda seguir ocurriendo, estamos conformando un frente de resistencia, organizando nuestra gente para recuperar la institucionalidad de la República”, dijo Robles en la Plaza de Armas frente al Congreso.

“Fue un golpe parlamentario, una lástima, una vergüenza que siento como parlamentaria y paraguaya”, agregó Robles poco después de dirigirse a unas 500 personas que permanecían en la plaza en apoyo a Lugo. Ante el golpe de Estado Fernando Lugo no ha hecho un llamado a los sindicatos, gremios y organizaciones populares y fuerzas progresistas para constituir un frente único de resistencia, que le pueda hacer frente a las políticas represivas y antidemocráticas del gobierno ilegitimo.

Por ello, desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) hacemos un llamado a la clase trabajadora y al campesinado paraguayo para crear e integrar un frente único de lucha para  derrotar el “golpe institucional” de la derecha con la movilización obrera y popular independiente.

 


[1] Univisión Noticias. Congreso de Paraguay aprobó destitución de Fernando Lugo. (Texto en línea) (Disponible en: http://noticias.univision.com/america-latina/paraguay/article/2012-06-22/aprueban-destitucion-fernando-lugo-paraguay#ixzz1yb8yrTgQ) (Con acceso el 23/06/12)

[2] El heraldo.hn “Fernando Lugo destituido por Senado por su “mal desempeño”. (Texto en línea)  (Disponible en: http://www.elheraldo.hn/Secciones-Principales/Al-Frente/Fernando-Lugo-destituido-por-Senado-por-su-mal-desempeno) (Con acceso el 23/06/12)

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