COSTA RICA.- ¿El PAC, un gobierno del cambio o simplemente un cambio de gobierno?

A 100 días de la administración Solís Rivera, más interrogantes que certezas

Se ha vuelto una costumbre hacer un balance de los primeros 100 días del gobierno de turno, no solo por la administración a cargo, sino por las diferentes fuerzas políticas de oposición. Con eso, algunos pretenden inferir el rumbo de la administración y los posibles resultados durante el período restante.

Es claro que 100 días de gobierno es muy poco para extrapolar el resultado, máxime después de la devastación neoliberal y la política de tierra quemada aplicada por las administraciones anteriores, especialmente por el Partido Liberación Nacional (PLN), sin embargo, consideramos que si es posible determinar la intención de una administración tomando en cuenta, primero las consignas políticas del partido en el poder, en este caso, la principal el ¡cambio! y segundo el programa de gobierno. Eso es lo que marca el desafío político de una administración, en este caso la del PAC.

Ahora bien, para efectivamente hacer un balance, comparar y sacar conclusiones, consideramos que, aunque brevemente, es necesario hacer un repaso de la historia reciente y hecho ese repaso, plantar esa historia reciente contra la consigna del "cambio" promulgado extensamente por el partido en el poder durante su campaña política y que se mantiene todavía.

El PLN y el PUCS, 11688 días de oscurantismo y devastación neoliberal

Fue en 1985, durante la administración liberacionista Monge Álvarez, cuando se aprobó el primer Programa de Ajuste Estructural (PAE 1), instrumento político-económico concebido por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial con el objetivo de modificar sensiblemente las políticas económico-sociales que hasta entonces regían en países como Costa Rica. La aprobación del PAE I, en la administración Monge Álvarez, sembró la semilla de la destrucción del Estado de bienestar y dio paso a la imposición por parte de los sectores dominantes del modelo capitalista neoliberal en nuestro país.

En 1989, durante la administración liberacionista Arias Sánchez, se aprobó el PAE II que efectivamente era una continuación de las políticas de ajuste y perseguía el mismo objetivo, la imposición del modelo económico neoliberal. Fue en esa administración cuando se dan los primeros pasos para la privatización de las telecomunicaciones y la electricidad.

El PAE III se aprobó durante la administración liberacionista Figueres Olsen obediente a los postulados del Consenso de Washington. Surge en esa administración el proyecto de la venta de activos del Estado (ICE, INS, etc.), para pagar la deuda interna, intención que fue derrotada a finales de 1996. En el marco del pacto Figueres-Calderón, se aprobó, la Ley de Reforma Integral al Sistema de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional que fue un golpe muy fuerte a los intereses de los educadores, se cerraron los ferrocarriles, se abrió la banca, etc., además de verse esa administración envuelta en sendos casos de corrupción, uno de ellos la modificación de las tarifas a los generadores privados de electricidad que casi lleva a la quiebra al Sector Eléctrico del ICE.

Lo importante de las decisiones político-económicas tomadas en la administración Figueres Olsen fue que el Partido Liberación Nacional se quitó la careta de socialdemócrata y demostró que su estructura ya estaba muy penetrada por la derecha financiera. Otra derivación importante es que efectivamente, un grupo paralelo al gobierno, con la cobertura de consejeros económicos, sin exponerse al escrutinio popular, fue el encargado “técnico” de la imposición del modelo económico capitalista neoliberal en Costa Rica. Ese gobierno paralelo se mantuvo hasta la administración Chinchilla Miranda.

Esas mismas políticas se mantuvieron durante la administración Rodríguez Echeverría misma que se vio enfrentada a dos situaciones definitorias de su gestión, una, el proceso de Concertación Nacional, donde el gobierno logró un consenso en cuanto a la apertura de instituciones como el ICE y el INS y dos, el enfrentamiento callejero con los sectores populares a raíz del proyecto denominado “combo del ICE”.

El PAE IV, es decir, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), fue como un tiro de gracia y se aprobó durante la segunda administración liberacionista Arias Sánchez. Este proceso que enfrentó una gran resistencia popular, misma que se originó en el año 2002 durante la administración Pacheco de la Espriella, culminó en octubre de 2007 cuando la contradicción fue dirimida por medio de un referendo, apoyado incluso por sectores sindicales y sociales, del cual salieron victoriosos los sectores dominantes. La agenda de implementación se aprobó igual durante esa administración. La administración Chinchilla Miranda trató de profundizar esta línea neoliberal en la cual se impulsaron cambios en el tema de los salarios del sector público, salario único, reducción de pluses/complementos salariales y en cuanto a eliminar conquistas generales de los trabajadores públicos.

¿Estamos mejor después de 11688 días de oscurantismo neoliberal impulsado por el PLN con el apoyo irrestricto del PUSC y del Movimiento Libertario entre otras turecas políticas? Obviamente no, la imposición del modelo ha llevado a Costa Rica a una situación muy complicada, política y socialmente. Nuestro país muestra incrementos sostenidos muy graves en los índices de desigualdad y pobreza que señalan un profundo desgarramiento social. Por el contrario, algunos sectores, entre ellos los exportadores han sacado una gran ventaja con la imposición del modelo y otros los perdedores, agricultores entre ellos, no tienen otro paradigma que su desaparición. Igual la imposición del modelo impactó la institucionalidad, privatización de servicios, por lo que sectores como la salud, educación, telecomunicaciones, electricidad, seguros, banca, puertos, se han visto directamente afectados con esas políticas.

En conclusión, a lo largo de 11688 días, las cúpulas políticas del PLN, albergue de la derecha neoliberal, con el apoyo del PUSC y de las turecas de turno lograron imponer el modelo económico neoliberal en Costa Rica, dando paso a una Costa Rica desigual, plagada de problemas y de corrupción devastadora.

El gobierno del PAC, ¿100 días del “cambio prometido”?

Es importante reconocer que efectivamente la administración Solís no tiene responsabilidad directa como gobierno en la imposición del modelo económico capitalista neoliberal. Algunas personas que ahora pertenecen a este gobierno si tuvieron responsabilidades, por ejemplo, la vicepresidenta Ana Elena Chacón con su apoyo al TLC y otros que efectivamente apoyaron la implantación del modelo en pasadas administraciones. Pero como gobierno no tiene responsabilidades en ese trayecto de 11688 de oscurantismo neoliberal.

Empieza apenas su camino, 100 días es poco tiempo para valorar, pero es un tiempo prudencial para hacer una reflexión sobre qué significó el apoyo de 1.3 millones de costarricenses en las pasadas elecciones, que efectivamente apostaron por un cambio. La derrota del partido más corrupto de la historia, el PLN, según la tureca libertaria, no fue cualquier cosa, significó no otra cosa que el pueblo quiere cambios reales y no cambios funcionales o limitados. Cuando se habla de cambios reales es que se toque el entramado del modelo económico.

Vemos con agrado que efectivamente el gobierno ha dado pasos significativos contra la corrupción y que ha resuelto asuntos importantes como el salarial, pensiones de lujo, revisión de contratos. Muy importante la promoción del Estado laico, el trato sobre el tema de diversidad sexual, etc., son interesantes posturas que indican que las cosas, en relación con esos asuntos no serán igual. Algunos de esos temas ya han provocado duras reacciones de sectores que se consideran afectados.

Es lo mínimo que se puede esperar dentro de las funciones de un gobierno como el actual y su retórica. Pero no afecta para nada la estructura del modelo económico, es decir, el andamiaje del modelo impuesto por el PLN, el PUSC y las turecas de turno se mantiene incólume, de hecho, mientras ese andamiaje no se toque no se puede hablar de cambio alguno.

No vemos cambios significativos en la definición de la política económica, pilar central en cuanto a la ruptura con el paradigma neoliberal.

El gobierno ha colocado en puestos medulares a personas–ahora del PAC-, que si bien puede que califiquen técnicamente para ejercer esos puestos, lejos están de plantearse la ruptura con el modelo. Algunos ocuparon puestos importantes en administraciones anteriores, es el caso de Olivier Castro, presidente del Banco Central, que trabajó de la mano con el que fue gerente del Banco Central en el Gobierno de Chinchilla, Félix Delgado y con expresidentes de la entidad como Carlos Manuel Castillo y Eduardo Lizano.

Al mando del ministerio de Hacienda se encuentra Helio Fallas que ocupó cargos públicos en administraciones del PUSC. Helio Fallas participó activamente en el marco del Consejo de Defensa de la Institucionalidad (CDI) donde combatió de frente al gobierno de José María Figueres en cuanto a la propuesta de poner en subasta los bienes patrimoniales del Estado. Pensamos que Helio Fallas, hoy en posiciones como las que ocupa y con la experiencia que obtuvo en esas luchas contra el entreguismo del PLN, es uno de los que tiene que interceder con mayor dureza para que efectivamente el gobierno avance hacia un cambio real, es decir, una ruptura con los 11688 días de oscurantismo y devastación neoliberal.

En cuanto al Comercio Exterior la apuesta por los Tratados de Libre Comercio sigue siendo casi la misma, no se vislumbra una denuncia del TLC con Estados Unidos, todo lo contrario y en cuanto a la Alianza del Pacífico, el mismo Luis Guillermo Solís ha manifestado que debemos participar en ella porque Costa Rica es parte de un complejo geopolítico de más de 500.000 kilómetros de mar en el Pacífico, que obliga a una articulación con otras naciones del área. Además, tenemos tratados de libre comercio con casi todos sus miembros y que hay que acelerar el diálogo con las comunidades del otro lado del Pacífico.

En política internacional, seguimos como país insertos lamentablemente dentro de la estrategia geopolítica de los Estados Unidos, no estamos mirando hacia otros horizontes, aunque haya algunas tímidas señales de esta administración, como el decir que se va a empezar a poner en prioridad el fortalecimiento de las relaciones comerciales y políticas con Brasil.

Expresión de esta dependencia geopolítica con el imperio en materia de relaciones internacionales ha sido la lamentable posición (por decir lo menos) del Gobierno y la Cancillería costarricense con respecto al genocidio israelí en Gaza.

Vemos además fisuras en uno de los aspectos centrales de la propuesta del PAC como ha sido el combate a la corrupción y la defensa de la ética como principio en la conducción de la administración pública, los escándalos con respecto al “consultor en comunicación” en Casa Presidencial y los pagos desorbitantes a un abogado en plena campaña electoral, reflejan importantes contradicciones entre el discurso y la práctica, que socaban fuertemente la legitimidad del PAC ahora gobierno.  

En síntesis, un verdadero cambio plantea un desafío político de trascendencia histórica, que abra de par en par la puerta de la contradicción con los partidos vendepatria, vicarios de las transnacionales y sus acólitos. Tocar la estructura de dominación de clase es el desafío político, se toma o se deja. Dejarlo implica convertirse en un gestionador del modelo, “surfear” en la ola de lo funcional y no sumergirse para tocar lo de fondo.

El gobierno está enfrentado a situaciones internas y externas muy complejas. Internamente enfrentará cualquier intento de cambio real y tendrá que apoyarse y confiar en las masas para llevarlo cabo. Externamente el mundo está convulso, está pariendo un nuevo orden económico multipolar y el gobierno tendrá obligatoriamente que replantearse todo lo relacionado con el libre comercio y la globalización. Si el gobierno y el PAC no comprenden correctamente lo que significa un cambio real, tenga la seguridad de que el pueblo si lo entiende y actuará en consecuencia si todo se encamina hacia un falso amanecer.

Comisión Nacional de Enlace

Comunicado Político Nº 45

11 agosto 2014

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