HONDURAS.- ! No a la reelección de JOH, abajo la reelección presidencial en Honduras!

 

¡Abajo la reelección presidencial en Honduras!!

¡¡Organicemos la desobediencia civil, paros parciales hasta convocar a un Paro Cívico Nacional contra la reelección de JOH!!

 

El pasado 15 de diciembre del año 2016, dos de los tres magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), con el voto en contra del magistrado liberal Erick Mauricio Rodríguez Gavarrete, resolvieron inscribir la candidatura del actual presidente Juan Orlando Hernández (JOH) como precandidato presidencial de las próximas elecciones internas a realizarse el domingo 12 de marzo del 2017, imponiendo la reelección presidencial en Honduras.

Honduras es el único país de Centroamérica, y de los pocos en América Latina, que ha establecido el sistema de elecciones internas como requisito previo para la realización de las elecciones presidenciales. El sistema de elecciones internas permite a los partidos escoger por medio del voto su candidato presidencial.

Las nefastas sentencias de abril del 2015 y agosto del 2016.

Después de las marchas de las antorchas, y de un tremendo forcejeo entre los grupos de poder para elegir a los magistrados de la nueva Corte Suprema de Justicia, los magistrados salientes emitieron una nefasta sentencia de la Sala Constitucional el 22 de abril del año 2015, dando repuesta a varios recursos de inconstitucionalidad presentados por diputados pertenecientes al gobernante Partido Nacional (PN), para permitir la reelección presidencial, algo absolutamente prohibido por la Constitución de 1982.

La dictadura nacionalista de Tiburcio Carias Andino, quien se mantuvo en el poder durante 16 años (1932-1949), ha sido una amarga experiencia que los legisladores constituyentes, en su mayoría liberales, quisieron evitar al aprobar artículos pétreos, inamovibles, en la Constitución de 1982.

Para burlar la Constitución de 1982 e imponer la reelección, la cúpula del PN se apoyó en la experiencia de los expresidentes Oscar Arias y Daniel Ortega, de Costa Rica y Nicaragua, respectivamente, quienes lograron burlar las prohibiciones constitucionales a través de sentencias que abrieron el camino a la reelección.

La sentencia del 22 de abril del 2015 declaró inaplicables el último párrafo del artículo cuatro (4), el numeral cinco del artículo cuarenta y dos (42), el artículo doscientos treinta y nueve (239), y una buena parte del artículo trescientos setenta y cuatro (374), este último considerado una norma pétrea de la Constitución liberal de 1982.

Todas las normas declaradas inaplicables, derogadas en los hechos, estaban relacionadas con la prohibición absoluta de la reelección en Honduras. Esta sentencia fue ratificada por una nueva sentencia del pleno de la nueva Corte Suprema de Justicia de Honduras, en agosto del 2016, que declaró como asunto concluido la sentencia del 22 de abril del 2015. La suerte estaba echada.

El problema de la reelección

La reelección se ha puesto de moda en Centroamérica y América Latina. Ante la agudización de la crisis del capitalismo, las burguesías se ponen de acuerdo en cambiar las reglas del juego, buscando gobiernos fuertes, estables, ante un panorama que presagia luchas y radicalización de las masas trabajadoras.

El oficialismo del PN ha pretendido dorar la píldora, planteando la necesidad de regular la reelección únicamente a un periodo continuo, como ocurre en Estados Unidos. El problema en Honduras es que la experiencia de la dictadura de Carias y los subsiguientes gobiernos militares, demuestra la inexistencia de un sistema electoral democrático, en donde sí se haga valer la voluntad popular expresada en las urnas. Mientras no exista una democracia real, mientras no existan mecanismos de revocación del mandato del presidente y de los altos funcionarios (diputados, magistrados, alcaldes, etc.), la reelección en cualquiera de sus variantes solo servirá para consolidar el poder de los actuales grupos económicos, en detrimento de los intereses de los trabajadores y los sectores populares

La decadencia de Honduras y el surgimiento del bonapartismo de JOH

Honduras es una clara muestra de decadencia del sistema capitalista neocolonial. El país está carcomido por la corrupción, los carteles del narcotráfico y el crimen organizados están enquistados en todas las instituciones estatales, incluida la Policía Nacional y el Ejército.

Honduras retrocede en sus índices sociales, campea el desempleo y los bajos salarios, que obligaron a un millón de hondureños a emigrar a los Estados Unidos y España, para enviar remesas para el sustento de sus familias. Honduras es el segundo país más violento del mundo, superado ligeramente por El Salvador, otra muestra clara de la decadencia capitalista.

En medio de este caos y violencia social, cabalgando sobre las desgracias del pueblo, la elección de Juan Orlando Hernández (JOH) en las fraudulentas elecciones del 2013, marcó una clara tendencia del grupo de poder que representa el PN, para imponer un nuevo régimen político en Honduras, basado en la concentración de poderes del presidente.

A este nuevo régimen lo hemos denominado “bonapartismo”, porque surge del caos económico y social que aflige a Honduras, postulándose como el necesario salvador del país, obligando a los demás grupos a apoyarle en su proyecto de concentración de poder.

La cúpula nacionalista ha logrado articular un consenso con otros grupos, pero sobre todo ha logrado ganarse el apoyo del gobierno de Estados Unidos, postulándose como el abanderado de la lucha contra la corrupción, quien fomenta la depuración policial, extradita a los capos del narcotráfico, y autoriza la labor de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), un engendro de la intervención imperialista.

Colaboracionistas por acciones y omisiones

Copiando la experiencia del sandinismo en Nicaragua, JOH y el PN comenzaron a copar paulatinamente las instituciones del Estado, preparando el camino para la reelección. Este proceso fue posible sin necesidad de hacer profundas reformas constitucionales, por la abyección y colaboración de los principales partidos políticos, especialmente del Partido Liberal (PL) y del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) que dirige el caudillo liberal Manuel Zelaya.

Unos por acciones y otros por omisiones, han colaborado en asuntos políticos centrales a fortalecer el gobierno de JOH. El Partido Liberal ha colaborado con JOH con acciones concretas. Los diputados liberales han aprobado casi todas las leyes, utilizando sus votos para negociar únicamente cuotas de poder.

En cambio, el partido LIBRE ha colaborado de otra forma, desmovilizando a las masas, dejando hacer, no convocando a acciones de luchas concretas que lograran detener en su momento el proyecto reeleccionista.

El Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) fue asesinado por sus dirigentes que preferían la competencia electoral, a pesar que el nacionalismo tenia los dados cargados dentro de instituciones como el TSE. El Partido LIBRE dejó pasar la coyuntura, y después de mojar la pólvora por tantos años, no logra encender la llama de la insurrección popular, con la que tanto amenaza el expresidente Manuel Zelaya.

Una oposición impotente y estéril.

Los constantes roces entre los partidos de oposición envalentonaron a JOH. Nunca le enjuiciaron, cuando encabezaron movilizaciones, éstas terminaban en mesas de negociaciones, públicas o secretas.

Ahora ante el hecho consumado de la postulación de JOH como precandidato del PN, el bloque de oposición (PAC, LIBRE y PINU) trata de sacar provecho en la medida en que pretenden derrotar a JOH en las próximas elecciones presidenciales. Se han limitado a interponer recursos de amparo que serán conocidos y resueltos por la misma Corte Suprema de Justicia que ha avalado las sentencias de abril del 2015 y agosto del 2016. Las declaraciones de Manuel Zeleya, en el sentido que están agotando los recursos internos para recurrir a organismos internacional, es una vergonzosa reafirmación de la impotencia de esta oposición timorata, sin convocar a una sola movilización de importancia.

Este bloque opositor no entiende, no quiere entender, que después de las elecciones internas, la candidatura de JOH estará completamente legitimada, bañada con el voto popular de la base social del PN. Otra forma de colaborar con la reelección de JOH, asumiendo discursos estridentes y radicales, pero sin realizar una sola acción que haga retroceder al TSE, la Corte Suprema y por supuesto al propio JOH.

Desobediencia civil, paros parciales, hasta convocar al gran Paro Cívico Nacional contra la reelección de JOH

El PN aprovechan las fiestas navideñas para imponer la precandidatura de JOH. Sumado a esto, en Honduras existe una desmovilización general, que tiene sus orígenes en la derrota pacifica de la lucha contra el golpe de Estado, porque Manuel Zelaya prefirió entrar a los procesos electorales y se negó a impulsar cambios revolucionarios. En este contexto el PN impone la reelección, al inscribir la precandidatura de JOH.

Necesitamos revertir esta situación. Nunca es tarde para pasar a la lucha. Por ello, el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA), llama a todas las fuerzas políticas, a los movimientos sociales, indígenas y populares, a cerrar filas en torno a una sola consigna: ¡No a la relección de JOH, abajo la reelección presidencial en Honduras!!

Llamamos a la desobediencia civil, a no pagar impuestos, a sonar las cacerolas, a marchar en las calles de manera unificada contra la reelección, a organizar paros parciales en todos los barrios, ciudades y pueblos de Honduras. Exigimos a las cúpulas del Partido Liberal, del partido LIBRE, del Partido Anticorrupción (PAC), al PINU, a todos, a detonar el descontento popular organizando marchas de protesta, como lo fueron las Marchas de las Antorchas, para demostrar que la mayoría de la población está en contra de la reelección presidencial, y que se debe respetar el sentimiento popular.

Llamamos a los movimientos en lucha, como los estudiantes de la UNA y la UNAH, a fortalecer esta lucha democrática. La Constitución de 1982 ha sido pulverizada por las sentencias de la Corte Suprema de Justicia, necesitamos discutir y aprobar una nueva Constitución. Solo la mayoría del pueblo, a través de sus representantes electos democráticamente para una Asamblea Nacional Constituyente, pueden decidir sobre el espinoso tema de la reelección. !¡Todavía estamos a tiempo de evitar una nueva dictadura, a la calle todos!!

Centroamérica, 17 de diciembre del año 2016

Secretariado Ejecutivo Centroamericano (SECA)

Partido Socialista Centroamericano (PSOCA)

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