01212019Lun
Last updateDom, 20 Ene 2019 7pm

BRASIL.- ¿Quién podrá detener el avance de Bolsonaro?

Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive


Por Leonardo Ixim

El resultado de la primera vuelta en las elecciones generales ubicó como puntero al ultraderechista Jair Bolsonaro con 46.03 por ciento de los votos contra el candidato del ex gobernante Partido de los Trabajadores (PT) Fernando Haddad, con el 29.28 % de los votos. Eligiendo además la totalidad de la Cámara de diputados, dos tercios del senado pues el otro tercio de 81 en total fue electo en 2014, algunos gobernadores y cargos municipales.

Ambos disputarán la segunda vuelta, al no alcanzar el 50 % de los votos válidos, el próximo 29 de octubre, sustituyendo a Michel Temer (impuesto tras el golpe parlamentario contra Dilma Russef) cuyo partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB) cayó súbitamente en los resultados producto de los bajísimos índices de popularidad de Temer, debido a la aplicación de políticas de ajuste sobre el pueblo brasileño.

Con una participación del 79.7 % del padrón electoral, es decir el 107,050,673 votos, baja levemente la participación en un 0.9 % en comparación a las elecciones de 2014, donde resulto re-electa Russef. Los votos nulos y blancos se situaron en 10,313,141, en las elecciones de 2014 fueron 11,099,068 votos; sin embargo, propiamente los nulos se situaron en un poco más de 7 millones, mientras que en la pasada elección fue un poco más de 4 millones, según datos del Tribunal Supremo Electoral.

Los votos nulos y blancos se sitúan en tercer lugar, expresando el malestar de parte de la población brasileña para con la casta politiquera que ha gobernado ese país desde el retorno a la democracia en 1985, que se traduce de varias formas.

El fenómeno de Bolsonaro

Una de ellas sería la victoria de Jair Bolsonaro, junto al candidato a vice-presidente Antonio Hamilton Muruao, postulados por una alianza de dos pequeños partidos: el Social Liberal del primero y el Renovador Laborista Brasileño del segundo, obtienen 49,276,990 votos. Con un discurso extremamente conservador, ambos candidatos ex militares en campaña mostraron su simpatía con la dictadura militar que gobernó por 21 años desde 1964 a 1985 y usaron el lema “Brasil por encima de Todo, Dios por encima de Todos”.

Bajo este perfil, su enfoque con respecto a situaciones sociales y culturales tales como: la oposición a libertades y equiparación de derechos a mujeres, minorías étnicas, raciales y sexo-diversas; contra al aborto y la educación sexual, misóginos con ideas tales como la supuesta inferioridad de las mujeres con respecto a los hombres. Hacia tendencias fascistas, apostando a salidas militaroides relacionadas con la seguridad pública, contra la movilización social, enemigos de las libertades civiles, continuadores de la agenda criminalizante a las juventudes afrodescendientes que tienen los mayores índices de pobreza y desempleo.

Sin ser propiamente fascista como la izquierda reformista y algunas tendencias marxistas lo consideran, no pretende -por lo menos ahora- romper el régimen político representativo democrático usando bandas armadas de población lumpen y de la pequeña burguesía. Sin embargo, eso no quita su peligrosidad, al expresarse en discursos contra lo que denominan el marxismo cultural y la “ideología de género” con argumentos similares al anti-comunismo, y su pretendida defensa de los “valores nacionales”. Plantean combatir los derechos y libertades de la clase trabajadora, las mujeres, las minorías étnicas y los jóvenes, centrándose por ejemplo en el tema de que la escuela pública debe ser libre de esas “ideologías”.

Una de sus bases sociales son las iglesias cristianas neo-pentecostales; junto a Guatemala y Honduras, Brasil es uno de los países con mayor población de esa religión. Sectas caracterizadas por una lectura fundamentalista de la biblia y por arremeter contra los derechos humanos. Habiendo en los últimos años un crecimiento de partidos en la región orientados por estas sectas que buscan hacer retroceder el carácter laico de los Estados. Es importante anotar que el primero en dar alas a esas corrientes en Brasil fue el mismo PT, al aliarse con partidos de esa naturaleza nombrando ministros (pastores) de esas denominaciones en sus gobiernos.

Presentándose además como opuestos a los políticos y enemigos de la corrupción, tratando de ubicarse como outsider de la política tal como lo han hecho Duque, Morales o Trump. Cuando al igual que estos fueron durante mucho tiempo políticos de poca monta o empresarios con pretensiones políticas; en el caso de Bolsonaro, ha sido durante mucho tiempo diputado por el estado de Río de Janeiro y concejal de la capital de ese estado, generándole apoyo en sectores de las capas medias acomodadas tradicionalmente anti-comunistas y proletarios de las ciudades cansados por la violencia delincuencial y la corrupción.

Además, contó con el respaldo de la cúpula militar quien condicionó al sistema de justicia para que encarcelara al ex presidente Lula. Usando la denominada lucha contra la corrupción, por medio de la operación Lava Jato sobre sobornos de empresas a varios políticos entre ellos del PT a cambio de obras, bajo el actuar del juez Sergio Moro – en Brasil los jueces sustituyen el papel de los fiscales- formado en Estados Unidos; encarceló una candidatura que representaba millones de votos y no a otros políticos también señalados.

El PSL por tanto, logra 51 escaños en la Cámara de Diputados de uno que tenía antes y cuatro senadores de ninguno que tenía. No consigue ningún gobernador, pero aumenta el número de diputados estaduales, alcaldes y concejales municipales, convirtiéndose en la principal fuerza en los estados del sur tradicionalmente conservadores y en el centro industrializado donde durante mucho tiempo el PT fue mayoritario.

Los mercados se congratulan a pesar del PT

Al nomás conocerse los resultados el índice Bovespa de la Bolsa de Valores de Sao Paulo mostró un alza de 5.82 %, ubicándose 82.291 puntos, mientras que el dólar se cotizó a la baja con respecto al real brasileño. Pese a que en los últimos días revistas como The Economist, diarios de los principales centros imperialistas como The New York Times y las agencias calificadoras de riesgo había mostrado su desconfianza por los discursos altisonantes de Bolsonaro. Al igual que con Trump, al acercarse Bolsonaro a la presidencia, los mercados se tranquilizan, sumándose al carro del reaccionarismo.

En Brasil los factores de la burguesía fueron sumándose ante la caída en las encuestas de sus principales candidatoS como Gerardo Alkmin del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) partido que disputo el poder al PT en los últimos años, ubicándose ahora en el quinto puesto con un poco más de 5 millones de votos, reduciendo 2 senadores y 25 diputados y no logrando ninguna gobernación. Enrique Mirelles del MDB que se ubicó en el octavo puesto con apenas 1,20 % de votos, reduciendo 32 diputados y 6 senandores y solo logrando la gobernación del estado de Alagoas; o Marina Silva del partido Rede quien había sido la candidata sorpresa en 2014 ubicándose en tercer lugar y ahora se ubica en noveno puesto con un insignificante uno por ciento.

La mayoría de la burguesía industrial del estado de Sao Paulo se fue sumando al apoyo que ya tenía del agronegocio, la banca, la bancada de la bala y la biblia; que buscarían aplicar reformas anti derechos: reducción de las pensiones, privatización de empresas públicas, destrucción de derechos sociales, fin a toda regulación laboral y recortes de gastos en el presupuesto para pagar deuda pública en el Congreso de ese país, que Temer no pudo aplicar.

Pero el ascenso de Bolsonaro, no se puede explicar sin el declive del PT quien durante sus cuatro gobiernos (dos de Lula y dos de Russef) asumió con más fuerza su papel de ser la pata “progresista” del régimen político post dictadura, en clara alianza del denominado centrao del MDB partido procedente de la época dictatorial siendo la oposición en ese momento y después convertido en la plataforma del clientelismo político. Aliándose además con una serie de partidos reciclados que ahora se coaligaron tras Alkmin, aunque para los gobiernos estaduales realizó tales alíanzas.

En el plano económico el PT continuó el modelo neoliberal sin seguir privatizando empresas, pero sin revertir ninguna privatización anterior, aunque ya en el segundo mandato de Russef se realizan concesiones petroleras. Además de no aplicar ningún tipo de regulación fiscal al agronegocio, las grandes industrias y las constructoras contratistas de obras públicas –quienes se expandieron en la región y el sur de África- como OAS o Odrebretch, obteniendo grandes ganancias. Empresas como estas últimas que bajo colaboración eficaz dentro del Lava Jato se les exculpó de delitos relacionados a corrupción, inculpando a los políticos de todos los partidos, pero centrándose en los del PT, acusando a Lula del regalo de una propiedad.

Haddad, ex ministro de educación en el gobierno en los gobiernos del PT y alcalde de Sao Paulo entre 2013-2017 y su candidata a vice presidente Manuela D´Avila del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) agrupación de origen maoísta convertida en oportunista; fiel a esa línea de colaboración de clases trataron en todo momento de congraciarse con la burguesía anunciando la aplicación de políticas similares a las aplicadas en el segundo gobierno de Russef, como fueron recortes a los programas sociales y los seguros de desempleo, programas del gobierno de Lula  que fueron un éxito en disminuir la pobreza, mas no la desigualdad social.

Las repercusiones al PT se tradujeron en que en las elecciones de 2014 casi pierde la presidencia, al perder sectores que se habían manifestado contra el exceso de gastos en infraestructura deportiva en 2013 y la poca inversión social. Repercutiendo que a la hora del golpe parlamentario -también bajo un pretexto fabricado- no lograra movilizar a su favor a las masas, que debido al control burocrático sobre las grandes centrales sindicales privilegiaron la negociación con partidos burgueses, que al derrocamiento de Temer.

Esto se tradujo en la derrota y pérdida de varios municipios en las elecciones municipales de 2017 y ahora, en una caída de los votos en un poco más de 11 millones, situándose en 31,349,355 votos, la reducción de 6 senados y 13 diputados, obteniedo solamente tres gobernanciones y disminuyendo en otros cargos de elección. En lo que respecta a la presidencia fue una reducción significativa, aunque no tan estrepitosa como la del PSDB que fue de más de 29 millones de votos.

El escenario que se abre

Sin embargo, el crecimiento de Bolsanaro también se debió al miedo racista de sectores acomodados opuestos a los programas sociales del PT y paradójicamente de algunos sectores populares que mejoraron sus ingresos vía estos programas, expresando prejuicios conservadores explotados por las campañas de miedo.

Ademas del fraude sobre 1.5 millones de votos en el nordeste al suprimirlos del registro biométrico -logrando pese a todo las gobernaciones de Bahía, Ceara, y Piauí permitiendole llegar a segunda vuelta, mientras su aliado (PCdoB) ganó Maranháo- zonas con mayor pobreza y desigualdad, fraude que repitió en todo el país sobre 3.3 millones de votos.

El candidato Ciro Gómez del PDT -quien en 2014 apoyó a Russef- heredero del getulismo, partido que durante la dictadura militar fue la oposición de izquierda reformista, llevó como vice presidente a Katia Abreu, una ex ministra de los gobiernos del PT aliada de los grandes latifundistas, logrando el 12,04 % 13,344,366 de votos, aumentando el número de diputados a 9, aunque redujo dos senadores, logrando la gobernación de Paraíba en coalición con el Partido Socialista Brasileño (PSB). Gomez usó un discurso desarrollista y socialdemócrata recogiendo el cuestionamiento al régimen no expresado en el voto por Haddad.

El PSB si bien es un partido histórico reformista de izquierda, que no presentó candidatos presidenciales, sino solo para ambas cámaras del congreso, se ha caracterizado por realizar coaliciones con partidos conservadores obteniendo ahora las gobernaciones de Espiritu Santo y con el PCdoB la de Pernambuco.

Otras agrupaciones de izquierda que participaron consiguieron magros resultados, en menor medida el Partido Socialista y Libertad (PSOL) quien postuló para la presidencia al líder del Movimiento de Trabajadores Sin Techo Guillerme Boulos y la líder indígena Sonia Guajajara consiguiendo un 0.48 % 617,122 de votos en alianza con el ex estalinista Partido Comunista Brasileño; el PSOL está conformado por una serie de corrientes de izquierda y marxistas, que en las pasadas elecciones municipales consiguió aumentar el número de concejales y posicionándose en buen lugar en algunos distritos industrializados; esta elección pierde un senador y aumenta a 5 diputados. El Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) que postuló a la líder obrera Vera Lucia afiliado a la Liga Internacional de los Trabajadores con tan solo 0.05 % es decir, 55,762 votos. Y el Partido de la Causa Obrera que no presentó presidenciables sino solo para el congreso obteniendo menos del 0,0 %.

Como un sedimento formando desde las movilizaciones de 2013 que adquirió fuerza en una serie de huelgas obreras y movilizaciones populares contra el gobierno de Temer, siendo la más reciente en abril; pero que por la política conciliadora de las burocracias ligadas al PT y al PCdoB por un lado, la política sectaria del PSTU quien influye en algunos sindicatos y la falta de un frente unido obrero, no logró derrocar al gobierno de Temer. Esto, en un escenario de grave crisis económica, con una caída del PIB en los últimos tres años y la recuperación más lenta de la historia de este país, afectada aún más por la reciente huelga de camioneros que la extrema derecha usó para crecer electoralmente.

Ahora ante el avance de la extrema derecha está la opción de votar por el menos peor -Haddad- que bajo un discurso progresista, pese a ser ninguneado por la burguesía, pretende presentase potable para ésta. Nosotros consideramos que solo la movilización masiva podría volcarse contra una victoria de Bolsanoro, como lo ha demostrado las mujeres con la movilización general del domingo 30 de septiembre bajo el lema contra Bolsonaro #ELENÃO mostrando su carácter de vanguardia  y el camino a seguir.

Escribir comentario (0 Comentarios)

BRASIL.- La rebelión popular en Nicaragua y la izquierda en Brasil

Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive


Por William Héctor Gómez Soto

Es difícil calcular el impacto que la rebelión popular en un país pequeño, distante y con baja relevancia económica como Nicaragua, tendrá a medio y largo plazo en la "izquierda" brasileña, lo cierto es que, así como en el campo de la izquierda internacional, las posiciones de la izquierda en Brasil, oscilan, con algunas excepciones que mencionaré a continuación, entre el silencio y el apoyo abierto al gobierno de Ortega. Uno de los primeros en manifestarse fue el Partido de los Trabajadores (PT) con una posición ambigua, superada por la posición del Partido Comunista del Brasil (PC de B), de claro apoyo a Ortega.

El 26 de abril, en su sitio oficial, el PC de B, a través de su Secretaría de Política y Relaciones Internacionales, envió un "mensaje de solidaridad ante los últimos acontecimientos que sacudieron a Nicaragua, con la realización de violentas manifestaciones que intentan desestabilizar el gobierno sandinista ", al mismo tiempo, ese partido además de considerar erróneamente las manifestaciones populares como violentas, las compara con las manifestaciones de junio de 2013 en Brasil. Sacrificando el análisis concreto del proceso social en Nicaragua, el PC de B hace uso de sus esquemas rígidos y dualistas, hasta diría, simplistas para caracterizar las manifestaciones populares pacíficas como parte de un plan de conspiración contra el gobierno "revolucionario" de Ortega. Según el comunicado del partido, esas manifestaciones: "Obedecen a planes determinados, que manipulan legítimos sentimientos del pueblo para la consecución de objetivos que se vuelven, más temprano que tarde, contra el propio pueblo".

En Nicaragua, del 18 de abril hasta la fecha de publicación del comunicado del PC de B, se contabilizaron más de 50 muertos y decenas de heridos, la mayoría de jóvenes manifestantes desarmados, pero el Partido guarda silencio ante una de las peores masacres en el país . Parece que esos muertos no importan, porque según el Partido forman parte del plan de conspiración contra un gobierno "democrático y revolucionario".

La izquierda ha quedado desnuda, pero no parece percibir. Algunas cosas quedaron al desnudo ante la insurrección cívica en Nicaragua, una de ellas es la ausencia de una ética capaz de ser referencia para la práctica política; la otra, es la conflictiva relación que la izquierda mantiene con los valores democráticos. Parece que ella perdió la capacidad de denunciar la violación a los derechos humanos en cualquier parte o lo que es peor aún, que ha subordinado la denuncia de estas violaciones a quien las comete, si es un “gobierno amigo” de izquierda, predomina el silencio, la ocultación y hasta la tergiversación de los hechos. La actitud de esta izquierda ha sido muy diferente cuando quien viola los derechos humanos es un gobierno claramente de derecha.

La ambigüedad del PT en relación a la situación de Nicaragua, finalmente se deshizo de la peor manera. Lo que era previsible, al menos para mí, en contra de algunos que ansiaban una posición del PT de condena a la violación a los derechos humanos de parte del gobierno de Ortega. Tengo que admitir que mi pesimismo ya preveía esa postura de negación y de ocultación de la grave represión contra el pueblo nicaragüense. El 27 de abril, el PT había divulgado un comunicado sobre Nicaragua en su página web, apoyando las iniciativas al diálogo de Ortega. "Apoyamos las propuestas de diálogo de iniciativa del Gobierno de Daniel Ortega y que el gobierno y el pueblo nicaragüense busquen una solución pacífica a este problema con respecto a su soberanía e independencia". En esa fecha el pueblo nicaragüense estaba siendo masacrado por la policía y los grupos paramilitares de Ortega, nada dijo el PT al respecto, no hay ninguna muestra de indignación.

El 19 de julio, el PT divulga un nuevo comunicado que comienza con una nueva ambigüedad: "Defendemos el derecho de oposición política a cualquier gobierno, la libertad de expresión de la ciudadanía y procesos políticos pacíficos. Lamentamos profundamente las muertes y eventuales violaciones de derechos humanos ocurridas ". En primer lugar, no se trata de una oposición política, sino de una movilización popular y pacífica; en segundo lugar, no son eventuales violaciones a los derechos humanos, sino de una práctica sistemática y brutal del Gobierno de Ortega. Parece que la violación de los derechos humanos a la que se refiere el PT ocurre desde cualquier lado y dirección, el PT oculta y se resiste a denunciar que el gobierno de Ortega es el responsable de la violación a los derechos humanos. El PT considera erróneamente que Ortega representa el campo progresista de la izquierda. Pero, aunque el gobierno de Ortega fuera de "izquierda" como callar ante la violencia contra manifestantes desarmados, ¿cómo no denunciar los disparos de las armas de guerra contra jóvenes sin armas?

El comunicado continúa y aquí se deshace la ambigüedad: "Pero es necesario recordar que los enfrentamientos de hoy en Nicaragua a un gobierno legítimo y democráticamente elegido no son una novedad en las Américas y tampoco un fenómeno espontáneo. Ya hubo cuestionamientos violentos a gobiernos del campo progresista antes, como las situaciones similares en Venezuela en 2002, después en la Bolivia con amenazas de secesión en el país, en Honduras, Paraguay y más recientemente en Brasil, donde hubo un golpe parlamentario, jurídico y mediático. En todas ellas fue visible la presencia de intereses extraños a la mayoría de las poblaciones de estos países y características similares de la aplicación de los llamados "golpes blandos".

El PT defiende la tesis de la conspiración de la CIA, de agentes extraños, del imperialismo, desconoce el proceso histórico nicaragüense y el carácter neoliberal del gobierno de Ortega, reaccionario porque aliado con la iglesia prohibió el aborto terapéutico, a pesar de las protestas de las mujeres. Además del control totalitario de Ortega sobre los poderes del Estado, de los medios de comunicación y de su carácter represivo contra cualquier manifestación democrática. Hace cuatro años que Ortega reprime a los campesinos que luchan contra los impactos ambientales y sociales de la construcción de un canal interoceánico, proyecto del gobierno con un dudoso empresario chino. Pero el PT continúa diciendo en el comunicado que "En Nicaragua existe una institucionalidad democrática establecida y que debe ser respetada. Cabe a su gobierno y a los grupos de oposición preservarla para asegurar que la seguridad y los intereses de la población estén garantizados y que las divergencias se resuelvan políticamente." Es increíble, pero nada dice el PT de los más de 400 muertos, de los dos mil heridos, de los cientos de presos, de los torturados, de la persecución implacable contra los nicaragüenses que ha estado en la calle contra la dictadura.

El PT perdió su sensibilidad y su capacidad de indignarse contra cualquier injusticia, contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Cabe resaltar que algunas personalidades en el campo progresista y democrático se manifestaron repudiando la cruenta represión del régimen de Ortega, o sea, no es desinformación que lleva al PT a una declaración tan desastrada sobre Nicaragua.

Aunque tarde y después de que Ernesto Cardenal, poeta nicaragüense enviara una carta pidiendo una nota de repudio, José Mujica, se pronunció condenando la represión contra el pueblo nicaragüense. "El mundo debe saber y pronunciarse al respecto de lo que está ocurriendo en Nicaragua: una verdadera crisis de derechos humanos y terrorismo de Estado .... Necesitamos que usted junte su voz a nuestra causa que es digna y justa ... Ortega y Ortega Murillo, no pueden continuar encontrando legitimidad en los movimientos de izquierda a los que con sus actos y sin escrúpulos ha traicionado. Los héroes y los mártires de la revolución sandinista no merecen que su memoria sea manchada por los actos genocidas de un dictador que los traicionó ", dijo el poeta de 93 años, en la carta enviada el 19 de junio. El ex presidente uruguayo respondió el 18 de julio diciendo que ""Recuerdo compañeros que dejaron la vida en Nicaragua peleando por un sueño (...) y siento que algo que fue un sueño se desvía y cae en la autocracia y entiendo que quienes ayer fueron revolucionarios perdieron el sentido de la vida. Hay momentos que hay que decir me voy" El 5 de julio, el sociólogo portugués Boaventura de Souza Santos expresó su indignación por la violencia de la policía y los paramilitares que Ortega ha lanzado contra de los manifestantes, "Parece que no habrá una solución pacífica sin la renuncia de la pareja presidencial Ortega-Murillo y la convocatoria de elecciones libres y transparentes ".

 Y aún se pregunta: ¿Por qué buena parte de la izquierda latinoamericana y mundial mantuvo (y continúa manteniendo) el mismo silencio cómplice? ¿Por cuánto tiempo la memoria de conquistas revolucionarias turba la capacidad de denunciar las perversidades que se les siguen a punto de que la denuncia llegue casi siempre demasiado tarde? En esa misma dirección otros intelectuales como Leonardo Boff y Noam Chomsky llaman a parar la represión de Ortega. "Nicaragua necesita diálogo, pero, ante todo, necesita que las fuerzas represivas dejen de matar, especialmente a los jóvenes, eso es inaceptable", dice Boff en su pronunciamiento. El 16 de julio también Podemos de España condenó la violación de los derechos humanos y la masacre de la población de parte de las fuerzas policiales y paramilitares de Ortega, coincide en señalar que la salida a la crisis es la "renuncia incondicional del actual gobierno y del aparato estatal oreteguista."

El Partido Socialismo y Libertad (Psol) , por fin rompe el silencio de la izquierda brasileña y denuncia la violencia y la impunidad del gobierno nicaragüense, de la misma forma El Trabajo, una fracción minoritaria del PT, denuncia la represión de Ortega y claramente distingue al FSLN actual, bajo el control de Ortega y el FSLN que encabezó la revolución sandinista de 1979.

Sin duda, el apoyo del PT y del PC del B al gobierno de Ortega y su silencio ante el abuso de poder y la violencia contra los jóvenes desarmados es una brecha para que la represión gubernamental siga cobrando más vidas. Ortega rompió el orden constitucional al crear un ejército paralelo formado por paramilitares que, vestidos de civil, recorren los barrios y calles, en camionetas que se han convertido en símbolos del terror; al caer la tarde nadie se atreve a circular por las calles de Managua. Es difícil, pero es necesario responder por que una revolución victoriosa contra una dictadura como la de Somoza, llegó a producir otra dictadura igual o peor que la anterior. La revolución sandinista fue, después de la cubana, la última y única revolución exitosa del siglo XX. Surgida en 1961, el FSLN formó parte de la ola revolucionaria que se extendió en América Latina, bajo la influencia de la revolución cubana. Es el mismo período en que emergen diversos movimientos de liberación nacional en el continente. Los estudiantes universitarios fueron fundamentales para la formación de la organización que nace fuera de los partidos tradicionales de izquierda, principalmente del Partido Socialista Nicaragüense y del Partido Comunista de Nicaragua, ambos subordinados a la política de coexistencia pacífica de la Unión Soviética. Desde su fundación hasta 1974, los sandinistas eran un pequeño grupo armado en las montañas del Norte, y un grupo de militantes que se dedicaban a organizar las comunidades y barrios de las ciudades principales. Vale la pena destacar el papel fundamental que jugó la teología de la liberación para integrar los grupos cristianos a la lucha contra Somoza.

Entre 1974 y 1979, a pesar del aumento de la represión de la dictadura de Somoza, por diversos factores internos y externos, desde el asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro en enero de 1978 y el creciente aislamiento internacional de Somoza, así como la flexibilidad de las alianzas políticas propuestas por el sandinismo con sectores empresariales de oposición al somocismo, permitieron la transformación de aquel pequeño grupo en un amplio movimiento de masas que armado, derribó en julio de 1979, una de las peores dictaduras de América Latina. El FSLN en el poder en los años 80 tuvo que enfrentarse a una guerra de agresión de Estados Unidos, quien financió a los contrarrevolucionarios, miembros del antiguo ejército de Somoza, pero que luego se convirtió en un enorme movimiento armado de origen campesino.

En febrero de 1990, los sandinistas perdieron las elecciones, además de ser una derrota electoral fue una derrota ética, un grupo de dirigentes se apropió de bienes del Estado, antes de entregar el poder a Violeta Chamorro, candidata ganadora de los comicios electorales. Muchos piensan que fue una simple derrota electoral sin percibir el profundo significado de esta derrota. De 1990 a 2007, año en que Ortega volvió al poder, fue un período con el predominio de los gobiernos liberales: Violeta Chamorro (1990-1997), Arnoldo Alemán (1997-2002 y Enrique Bolaños (2002-2007), después de 1997, Ortega hizo pacto con Alemán del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en una especie de cogoverno o como el mismo Ortega denomina a esta estrategia: "gobernar desde abajo." Así fue como Ortega logró reformar la constitución, distribuyendo entre los dos partidos, el FSLN de " Ortega y el PLC de Alemán, los cargos de los poderes del Estado, pero la reforma más importante fue la que redujo al 35% el porcentaje mínimo para ganar las elecciones, evitando así la segunda vuelta.

Al mismo tiempo, este pacto con Alemán, y protegido por inmunidad parlamentar, permitió que Ortega escapara de la acusaciones de estupro de su entenada Zoila América Narvaez, hija de Rosário Murillo. Esos pactos con la derecha y con la iglesia conservadora, además de la prohibición del aborto terapéutico y del control de los poderes del Estado fue consolidando el proyecto de poder, completando la metamorfosis del FSLN, de una organización revolucionaria en un partido subordinado a Ortega. Así, después de 16 años de haber perdido las elecciones, el FSLN de Ortega vuelve al gobierno, en enero de 2007, pero mucha agua había corrido bajo el puente, se había completado la metamorfosis. Se inicia un período neoliberal de colaboración con la empresa privada y la iglesia católica, además de la colaboración con el gobierno venezolano.

La izquierda evita el análisis del proceso que en Nicaragua transformó una revolución popular (1979) en una dictadura, tal vez prisionera de la nostalgia y de la memoria de la última revolución triunfante en América Latina en el siglo XX. Para esta izquierda, Ortega representa aquella revolución victoriosa que derrotó a la dictadura de Somoza. El raciocinio de esa izquierda es reduccionista: si Ortega es de izquierda, representa la continuación de la revolución popular, por lo que las manifestaciones de la oposición contra el gobierno de Ortega son de derecha, de la CIA y conspiración de Estados Unidos. Ciertamente es un razonamiento simplista que sustituye a un análisis serio del proceso social y político nicaragüense.

William Héctor Gómez Soto. Doctor en Sociología y Profesor del Instituto de Filosofía, Sociología y Política de la Universidad Federal de Pelotas

Escribir comentario (0 Comentarios)

BRASIL.- El Papa estrena nuevo discurso de Iglesia Católica

Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive


Por Leonardo Ixim

Desde el día 25 de junio el Papa Francisco, de nacionalidad argentina y primer Papa latinoamericano, visita Brasil para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Este evento es organizado por la jerarquía de la Iglesia católica desde 1985, y fue creado por Juan Pablo II en el contexto de la caída del socialismo burocrático ex estalinista y el papel que jugó en Polonia

Escribir comentario (0 Comentarios)

BRASIL.- Impeachment: reacomodo interburgués y golpe de Estado

Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive


Por Leonardo Ixim

La votación del pasado domingo 17 de abril por la Cámara Baja del Congreso con 367 votos a favor, de 567 diputados, aprobó el Impeachment sobre la presidenta Dilma Roussef del Partido de los Trabajadores (PT), profundizando la situación de crisis política en este país, abriendo la posibilidad del aumento de las luchas sociales y de clases en el gigante sudamericano.

Le tocaría al Senado Federal definir la situación después de las deliberaciones de un comité especial y la aprobación su informe por mayoría simple, en lo cual todo parece que el PT tendría las de perder.

La génesis de la crisis

Las movilizaciones de 2013 protagonizadas por la juventud, evidenciaron que pese a las políticas asistenciales impulsadas por el PT que permitieron sacar de la pobreza a millones de brasileños a partir de posibilitarles el consumo básico, eran insuficientes. Tales movilizaciones exigían mejoras en las condiciones de la salud y la educación pública, la democratización del espacio radio eléctrico, puestos de trabajo y precios bajos para el transporte público, entre otras demandas.

El gobierno de Roussef reaccionó canalizando muchas de estas propuestas en una serie de mecanismos burocráticos hacia reformas constitucionales que nunca realizaron. Por su parte, las organizaciones sociales aliadas al gobierno como la Central Única de Trabajadores (CUT), la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), los sin tierra del MST, los sin techo del Msts, en lugar de profundizar tales demandas por medio de una Asamblea Constituyente, acompañaron la deriva institucionalista.

En el 2003 el PT llegó al gobierno después de varios intentos de Lula Da Silva, ex lider sindical, para convertirse en presidente. Este partido es producto de las movilizaciones y confluencia de varias organizaciones como la CUT y el MST a inicios de los 80s del siglo pasado, en el marco de la lucha contra la dictadura militar impuesta tras el golpe de estado pro yanqui de 1963. En el transcurso de su existencia, este partido fue modificando su programa hasta convertirse en reformista.

El gobierno de Lula por su parte, se encargó de mantener el esquema neoliberal impuesto por el gobierno del Psdb en 1995 a la cabeza del sociólogo Fernando Enrique Cardozo, quien gobernó por dos periodos. La diferencia estriba en que mientras Cardozo desnacionalizó la economía y privatizó el fuerte sector estatal de la economía, Lula y después Roussef, evitaron seguir privatizando, manteniendo empresas mixtas como la petrolera Petrobras, la aeronáutica Embraer, la siderúrgica Vale do Rio Doce, entre otras, permitiendo a privados volverse accionistas.

Como parte de los gobiernos post neoliberales, dentro del ciclo progresista en la década pasada, el PT aplicó una serie de programas de transferencias condicionadas como Bolsa Familia, de construcción de viviendas, una mejora mínima de los ingresos salariales, todo esto dentro de lógicas orientadas por los organismos financieros internacionales para paliar las condiciones de pobreza provocadas por el ajuste y los recortes sociales.

Esto, al igual que otros gobiernos progresistas, unos más radicales (donde se nacionalizaron ciertos recursos naturales, lo cual Brasil no realizó), aprovecharon los altos precios de las materias primas y el fuerte crecimiento chino que permitió redirigir los presupuestos públicos para atender las demandas sociales. Esto sin tocar las injustas estructuras fiscales o la reforma agraria, una demanda histórica del campesinado brasileño; por otro lado, los gobiernos del PT continuaron, al igual que el kichnerismo o el Frente Amplio en Uruguay y Lugo en Paraguay, con el modelo agroexportador latifundista. Sectores como el financiero han tenido en todos estos gobiernos formidables ganancias, sin que se les aplique impuestos sobre las ganancias.

Los detonantes

Tras la caída de los precios de estos bienes exportables, las economías de estos países manifestaron síntomas de crisis. El caso de Brasil es paradigmático, con una caída del PIB de más del 4 %, un endeudamiento considerable tanto público como privado, al grado que Petrobras tiene deudas por 300 mil millones de dólares. El desempleo afecta al 10 % de la PEA; la burguesía paulista, ensambladora en su mayoría, que ha sido beneficiada con la inyección de dinero y permitiéndoles el despido de obreros, sin que las centrales oficialistas realicen un plan de lucha, ahora temen que la competencia china los desbanque; por tal motivo la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo y la del Estado de Rio de Janeiro, se encarrilan al tren de la destitución.

El PT por su parte, se comportó como otro partido burgués, aliándose a partidos conservadores como el Pmdb -partido que representa los barones locales provenientes de la dictadura- como el propio vice presidente Michel Termer, uno de los principales beneficiarios del golpe. Ya durante el gobierno de Lula se acusó al PT de sobornar a distintos congresistas, pues amarró una serie de acuerdos con partiditos donde prima el transfugismo y la corrupción, muchos de estos como el Pmdb, ahora opuesto a Roussef

Al igual que la operación de Lava Jato, un esquema de sobornos para beneficiar a empresas de construcción para obras de Petrobras y del Estado, donde se vincula a Lula. Esta investigación dirigida por el juez Sergio Moro evidencia el papel central del poder judicial y el Supremo Tribunal de Justicia para actuar contra ciertas elites en favor de otras, pues tanto Termer como los presidentes del senado y de los diputados Renan Calheiro y Eduardo Cunha respectivamente, promotores de Impeachment, salen implicados.

La oposición y sus figuras principales, como el ex candidato del Psdb Aecio Neves, el ex gobernador de Sao Paulo Jose Serra y la ex candidata del partido Rede Marina Silva ex ministra de ambiente de Dilma, tampoco se escapan del esquema de corrupción relacionado a sobornos por obras públicas, financiamiento ilegal electoral, entre otras cosas. De tal forma que el New York Times calificó como canallada el proceso de destitución, por ser promovido por una casta igualmente corrupta.

El caso de Dilma

A la presidente no se le acusa de ningún caso de apropiación o desvío de fondos, sino de utilizar la bicicleta fiscal. Lo cual consiste en el uso de dinero de bancos públicos para reducir el déficit fiscal y financiar los programas asistenciales. Dinero procedente de las reservas monetarias del Banco Central, ya que se permite que las ganancias de operaciones monetarias y cambiarias se usen a para necesidades gubernamentales. Ante eso, los medios neoliberales llaman a cerrar el grifo de los recursos financieros. Por otro lado, el endeudamiento de las familias, sobre todo con programas de adquisiciones de viviendas, anuncia una burbuja financiera, de la cual los bancos, los grandes ganadores del modelo, se atemorizan. Estos, que han sido reacios apoyar el Impeachment, también se dejan llevar por la corriente golpista.

En este ambiente se dan movilizaciones a favor y en contra. La derecha impulsa a sectores acomodados, algunos con consignas reaccionarias como el llamado al regreso a los militares. Mientras que los movimientos sociales afines al PT desde finales del año pasado crean organismos como los Frente Pueblo Sin Miedo y Brasil Popular, para hacerle frente al golpe y a las medidas de ajuste que el segundo gobierno de Dilma impulsa en la llamada Agenda Brasil, como recortes en los seguros de desempleo, congelamiento de salarios, privatizaciones parciales en Petrobras en el yacimiento de Pre-sal, leyes represivas anti protestas, etc. Pero sin romper con el PT y impulsar fuertes medidas como huelgas generales, para parar el ajuste tanto del oficialismo como el que se vendría, si Termer llega a la presidencia o si se convocara a nuevas elecciones bajo un aparato electoral beneficioso para la oposición de derecha.

En ese sentido, los movimientos y partidos hacia la izquierda se encuentran divididos. Unos como el Pstu -parte de la Litci- y Conlultas, que bajo su consigna “que se vayan todos” termina apoyando la destitución; el Psol –el cual es un partido de tendencias- se encuentra dividido entre pedir nuevas elecciones o movilizarse para lograr una Asamblea Constituyente y denunciar el Impeachment, postura a la cual se suma la Intersindical del Partido Comunista Brasileño o el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores, entre algunas más; la cual compartimos.

Nosotros consideramos que este proceso de destitución, pese a que está establecido en la Constitución Política brasileña -tal fue el caso de Collor de Melo- que en ese momento la mayoría de brasileños apoyaron, sin existir (según varios juristas) causa administrativa real, es una forma de golpe de estado técnico, donde sectores conservadores dentro de la justicia y el legislativo, sin tomar en cuenta la voluntad mayoritaria de la población, y más bien a sus espaldas, buscan relevar a una elite burguesa como el PT y aplicar un programa de ajuste más pronunciado.

El PT sirvió a los intereses del bloque en el poder mientras hubo bonanza económica, permitiendo transferir recursos para los más pobres. Pero a medida que la crisis mundial se agudiza, muchas fracciones del bloque buscarían, al igual que en Argentina, un gobierno más afín a sus intereses. Lo que viene será eliminar conquistas de la clase obrera como el aumento de salarios según el costo de la vida o la negociación de pactos según el sector económico.

Escribir comentario (0 Comentarios)

BRASIL.- Movilizaciones en Brasil: despiertan jóvenes y trabajadores

Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive


Por Abelardo de la Torrente

Brasil vuelve a despertar después de más de 20 años de gobiernos neoliberales y de 10 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), continuador de tales políticas pero con ropaje social. La última movilización general del pueblo brasileño fue en 1992, cuando todavía estaba activo el flujo de las movilizaciones contra la dictadura militar de mediados de los 80s. En 1992 el pueblo y sobre todo los estudiantes botaron al corrupto gobierno de Color De Melo.

Escribir comentario (0 Comentarios)