HONDURAS: posición del diputado Tomas Andino sobre el ALBA y visita de Daniel Ortega

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POSICION DEL DIPUTADO TOMAS ANDINO MENCIA, SOBRE EL “ALBA” Y SOBRE EL RECHAZO DEL “VISITACION PADILLA” AL PRESIDENTE DANIEL ORTEGA

Daniel Ortega y Mel Zelaya

Sobre el ALBA

Expreso mi apoyo a los principios de la iniciativa ALBA por ser un modelo de relación entre países hermanos que rompe con el tradicional esquema de dominación de los Estados imperiales, sustituyéndolo por un esquema de solidaridad mutua entre naciones.

Dejando claro lo anterior, considero que antes de manifestar un apoyo al tratado específico que será firmado el próximo 25 de agosto, es indispensable conocer el texto completo de su contenido. Esto es elemental, en primer lugar porque debemos saber, en concreto, qué es lo que estamos apoyando; en segundo lugar porque es necesario para saber si sus disposiciones coinciden con los principios general de la iniciativa ALBA (que conocemos y que nos gustan); y en tercer lugar por precaución, pues no sería la primera vez que el gobierno de Mel Zelaya plantea una iniciativa en la que introduce disposiciones contrarias al interés popular.

Acompañar al Presidente Zelaya en el acto del 25 sin antes haber satisfecho ese requisito, me parece incorrecto. Correríamos el riesgo de servir de furgón de cola del Poder Ejecutivo, haciéndonos daño en nuestro posicionamiento político.

 

 

Sobre las críticas del Movimiento Visitación Padilla dirigidas a Daniel Ortega

En relación a la demanda de las compañeras del Movimiento Visitación Padilla de rechazar la presencia en Honduras del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, por las acusaciones de abuso sexual sistemático de que presuntamente hizo objeto desde niña a la ahora Sra. Zoila América Narváez, manifiesto mi solidaridad con el Movimiento Visitación Padilla, en los siguientes términos:

Partimos del principio que la violación a un derecho humano es igualmente dañina si la comete un hombre de derecha o un hombre de izquierda. Y en cierto sentido si es cometida por un hombre que se precia de revolucionario es doblemente grave. Por tanto, es perfectamente legítimo que exista celo para vigilar la conducta de los funcionarios públicos en especial si se trata de líderes conocidos por progresistas.

En ese sentido, al igual que “las chonas”, no puedo menos que expresar mi inconformidad por la conducta del Señor Daniel Ortega por la cual ha evitado ser sometido a un juicio sustantivo desde el año 1998, amparándose en mecanismos legales y en un sistema judicial que le han favorecido en detrimento del principio de justicia que abrazamos los revolucionarios.[1] Sin prejuzgar si el Presidente Ortega cometió o no el hecho que se le imputa, esa evasión sistemática a la justicia, aparte de que no constituye una conducta propia de un dirigente revolucionario, es una afrenta a la dignidad y a los derechos de la niñez y la mujer, y sólo contribuye a levantar sospecha sobre la veracidad de las acusaciones. Resulta que ahora el caso lleva siete años en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en espera de una resolución. Todo indica que el conjunto del sistema de justicia se ha puesto de acuerdo en este tema.

Por lo anterior, considero que las compañeras del Movimiento Visitación Padilla, como parte del movimiento feminista latinoamericano, tienen todo el derecho de manifestarse en repudio de la conducta de funcionarios que a su criterio, pretenden evadir la justicia, pues de no existir movimientos como estos, dichos casos tenderán a reproducir el circulo vicioso del abuso y perderse en el olvido.

Considero que no existe motivo para coartar a las compañeras del “Visitación Padilla” por el hecho de que la presencia del Presidente Ortega coincida con la firma del ALBA, un tratado que también ellas apoyan. En todo caso, su expresión de opinión en ese sentido no debe confundirse con un rechazo al acto en sí.

Por consiguiente estoy en total desacuerdo con las expresiones de algunos voceros que tratan de manera despectiva e irrespetuosa a las miembras del Movimiento “Visitación Padilla”. Las compañeras de este Colectivo, en particular su coordinadora, la Señora Gladys Lanza, merecen nuestro respeto porque tratan de ser consecuentes con su misión institucional, no importando a quién se le aplique.

Sobre el Comunicado de la Junta Directiva Nacional y el Colectivo Parlamentario de la UD

Respecto al comunicado emitido el 20 de agosto pasado por la Junta Directiva Nacional y el Colectivo Parlamentario del Partido Unificación Democrática, al que pertenezco, debo decir lo siguiente:

Comparto la parte de su contenido que se indentifica con los principios del ALBA. Pero veo en él dos problemas:

El primero es que se le da apoyo incondicional a un tratado del cual todavía no conocemos su contenido específico. Y lo segundo es que en el mismo se le da la espalda a la denuncia del Movimiento Visitación Padilla para evitar entrar en choque con el gobierno sandinista.

Me parece injustificable que, para esto último, se alegue que la acusación hecha al Presidente Ortega es un asunto “personal” y “de otro país” sobre lo cual no tendríamos nada que decir en Honduras.

Es oportuno recordar que el abuso sexual a niños y niñas es condenado como DELITO PUBLICO y NO PRIVADO y que existe una preocupación mundial sobre este problema desde la Convención sobre los Derechos del Niño (1990), de las cuales la República de Nicaragua es Estado Parte.

A los compañeros y compañeras diputados(as) de UD fraternalmente debo recordarles que nuestra Declaración de Principios es contundente, y la cito:

“Practicar y defender un trato equitativo, la protección y el protagonismo de los grupos más vulnerables de la sociedad tales como la mujer, la infancia, la juventud, las personas de la tercera edad, los discapacitados, las etnias discriminadas, los habitantes del área rural y los discriminados por razón de su orientación sexual; al igual que combatimos el machismo, el adultismo, el etnocentrismo, y en general cualquier tipo de discriminación de las persona por su condición social, de género, de edad, o de pertenencia a grupos específicos.”

“En esta concepción nuestro partido declara que observa los siguientes principios en este campo: (…) Internacionalismo: Significa en primer lugar identificarnos con las luchas justas que emprendan las clases populares y sectores democráticos y progresistas en cualquier parte del mundo, y en segundo lugar significa solidarizarnos con ellas haciendo algún tipo de contribución a su triunfo.” (Declaración de Principios del Partido Unificación Democrática).

No tener una conducta solidaria con el argumento de que no se puede actuar porque quien violenta los derechos humanos es una persona “de izquierda”, de un partido amigo –como el FSLN-- o, peor aún, porque sea de nuestro mismo partido, es renunciar a nuestros Principios y éstos están por encima de cualquier conveniencia coyuntural.

Firmo la presente en la ciudad de Tegucigalpa, M.D.C. a los 21 días del mes de agosto de 2008

TOMAS ANDINO MENCIA, Diputado Suplente por el Partido Unificación Democrática UD



[1] Primero, el señor Daniel Ortega en 1998 fue protegido por la inmunidad que le otorgaba la ley nicaragüense a los diputados de ese entonces, tal como en Honduras hicieron muchos diputados para evitar ser juzgados por sus delitos; posteriormente se despojó de esa inmunidad en 2001, no para someterse a un juicio sustantivo, sino para alegar la prescripción del delito, obteniendo sentencia favorable de un tribunal nicaragüense. De esa forma, el Presidente Ortega, valiéndose de las prerrogativas de que gozan los políticos tradicionales en nuestros países y las debilidades del sistema de justicia, salió favorecido sin que se le haya dado a la Sra. Narváez la oportunidad de exponer sus argumentos y pruebas sobre el delito en sí.