HONDURAS.- Coraje popular, vacilaciones y traiciones: Una oportunidad perdida en la lucha contra el fraude electoral

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Una vez más el pueblo de Honduras, ha sido engañado y traicionado por sus dirigentes tradicionales, a pesar de la heroica lucha en las calles y barricadas, en las que hubo decenas de muertos y centenares de luchadores capturados, verdaderos presos políticos. La lucha contra el fraude electoral tuvo su auge en la semi insurrección de finales de noviembre e inicios de diciembre del 2017, un estancamiento a finales de ese mismo año, para entrar en pleno declive a inicios del 2018.

Pero la culpa de este desastre no recae en las masas, que siempre han luchado, sino en la conducción de Salvador Nasralla y Mel Zelaya, así como en el conjunto de la cúpula del partido Libertad y Refundación (LIBRE) y de la Alianza de Oposición contra la dictadura.

Los giros oportunistas y la traición de Nasralla

En las pasadas elecciones nos negamos a llamar a votar por Nasralla, porque la trayectoria política de éste nos indicaba que, a pesar de su popularidad y su discurso radical, en determinado momento terminaría traicionando la decisiva lucha contra el continuismo y la reelección de Juan Orlando Hernández (JOH).

A pesar de nuestra advertencia, la mayoría del pueblo confió en Nasralla y le dio su voto, metiendo en aprietos el proyecto reeleccionista de JOH, pero al final Nasralla despreció ese respaldo popular.

El primer giro oportunista se produjo cuando Nasralla, por presiones de la Organización de Estados Americanos (OEA), firmó un acuerdo de tres puntos, el pasado 29 de noviembre del 2017, llamando a “esperar en calma y en paz el escrutinio de la elección del pasado 26 de noviembre”, alimentando la confianza en los resultados electorales, cuando era más que evidente que la maquinaria del Partido Nacional estaba trabajando a toda marcha, borrando datos de los servidores del Tribunal Supremo Electoral (TSE), creando nuevas actas, escaneando firmas de fiscales de los partidos, en fin, montando un sofisticado fraude electoral. Nasralla primero había llamado a la protesta nacional para defender su victoria electoral, pero inmediatamente después estaba firmando el acuerdo con la OEA para luego negar su firma.

Incluso, en momentos cruciales, Nasralla desapareció de la escena política, creando todo tipo de rumores sobre su separación de la Alianza que encabezaba Mel Zelaya y el partido LIBRE. Nasralla viajó a Estados Unidos a negociar con el departamento de Estado de los Estados Unidos el reconocimiento de su victoria electoral. Para presionar al imperialismo, la Alianza de Oposición contra la Dictadura organizó una marcha frente a la embajada norteamericana en Tegucigalpa, en donde Nasralla informó a sus seguidores los frutos amargos de sus  negociaciones en Washington: “Hemos tenido un viaje con reuniones y he estado en conversaciones con la Organización de Estados Americanos, (OEA), y con la Unión Europea, porque la decisión de quién es el presidente de la república todavía no está tomada (…) la opinión emitida por el Tribunal Supremo Electoral, (TSE), es solamente una opinión porque ese proceso está viciado y lo comprueba la Organización de Estados Americanos. Ya ganamos, pero estos ladrones quieren que se lo demostremos otra vez (…) Seguiremos protestando para que se me nombre presidente o se repitan las elecciones (….) Estados Unidos no puede mandarnos a la señora Fulton a imponer un fraude porque no lo aceptamos (…) La OEA comprobó que el proceso electoral esta viciado (El Heraldo 21/12/2017)

El discurso de Nasralla mostraba las inconsistencias de su estrategia política: por un lado, ejercía presión con el movimiento de masas en las calles, pero, por el otro, mantenía confianza ciega en que la decisión del imperialismo norteamericano le favorecería. Y como reaseguro, por si acaso, al final de su discurso criticó a un funcionario de menor jerarquía, como era la señora Fulton, quien ya había reconocido a JOH como el triunfador.

Nasralla le dio el tiro de gracia a la lucha de masas contra el fraude electoral, que todavía se batía en las calles contra las fuerzas represivas del Estado, cuando, después que el gobierno de Estados Unidos oficializó el reconocimiento de la supuesta victoria electoral de JOH,  declaró en una conferencia de prensa lo siguiente: “(…) Al no ser miembro de un partido, porque participé en la Alianza como candidato independiente, en el momento que Estados Unidos, que es quien decide las cosas en Centroamérica, le da el apoyo a Juan Orlando Hernández, prácticamente está decidiendo el futuro de la Alianza que fue formada con fines electorales. Ahora, nuestra lucha a favor del pueblo hondureño contra la dictadura continúa, lo que pasa es que las instancias de impugnación o de nulidad que nosotros hemos presentado, ya pasó lo mismo en el año 2013. Es el mismo tribunal electoral que me robó medio millón de votos el que va a decidir si da lugar o no a la nulidad, y después de esa instancia sigue la Corte Suprema de Justicia (…) a lo mas que podemos aspirar es convocar al Consejo Permanente de la OEA para aplicar la Carta Democrática, ese proceso continúa. Cuando yo hablo que me estoy retirando, si esta causa ya está perdida, local e internacionalmente, yo ya no tengo nada que hacer en política, pero el 80% del pueblo que está a mi favor va a continuar la lucha. Yo apoyo esa lucha (…)”.  (desgrabación en France24)

Las declaraciones de Nasralla varían dependiendo del medio de comunicación. Ante El Heraldo, dijo “He concluido mi etapa como candidato de la oposición. Llegó el momento de luchar como una fuerza nacional que incluya a la gente buena de las fuerzas armadas, a los empresarios honestos, a los jóvenes, a los honestos, a los gremios, a todas las personas que luchan porque en Honduras exista Estado de Derecho para restituir la democracia” (El Heraldo, 23/12/2017)

La noticia del retiro de Nasralla, creó un fuerte roce con Mel Zelaya, quien se encontraba al frente de LIBRE, un partido presionado por el movimiento de masas que quería continuar la lucha contra la reelección de JOH.

Estos giros oportunistas de Nasralla se produjeron durante el mes de diciembre del 2017, y contribuyeron enormemente a la desmovilización.

Se perdió una gran coyuntura favorable

La política es el arte de aprovechar las coyunturas favorables, pero el oportunismo y las estrategias y tácticas erróneas de Nasralla y de Mel Zelaya, dejaron pasar la coyuntura en que el gobierno de JOH se encontraba debilitado por la enorme rebelión popular en su contra, la sublevación de una parte de los mandos policiales, y un entorno internacional favorable a la lucha contra el fraude electoral, al grado que hasta la propia OEA, ese ministerio de colonias del imperialismo norteamericano, se pronunció por la realización de nuevas elecciones.

Tanto Salvador Nasralla como Mel Zelaya son políticos burgueses, que pelean contra las otras fracciones de la burguesía, por el control y administración del Estado, que es la fuente del enriquecimiento y de los privilegios personales y de grupo. Aunque el partido LIBRE tiene una base social popular y de clase media, la conducción de esta agrupación es netamente burguesa, por su programa político y por sus actuaciones. Nasralla y Mel Zelaya nunca tuvieron como objetivo central el derrocamiento de JOH por la vía revolucionaria, y la de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, sino la de convencer al imperialismo norteamericano que ellos habían ganado las elecciones y que garantizarían la aplicación de los mismos planes de modernización del Estado que estaba aplicando JOH. Y para convencer a los indecisos, promovieron inicialmente las protestas populares, pero cuando estas se transformaron en una semi insurrección popular, echaron marcha para atrás, llamando a la calma y a las protestas pacíficas, desmontando la enorme rebelión popular, pero amenazando con reanudarla mas adelante.

Con esa manipulación del descontento popular, lo que hicieron fue mojar la pólvora, y dejar que JOH recuperara la iniciativa política.

El Partido Nacional se garantizó la mayoría de diputados y alcaldes

Mientras Nasralla y Mel Zelaya se concentraban en pelear la presidencia de la república, es decir, el poder ejecutivo que nombra a ministros y altos funcionarios y maneja el presupuesto nacional, el Partido Nacional se garantizó 61 diputados, mientras LIBRE obtenía apenas 30 diputados y el Partido Liberal bajaba hasta 26 diputados, garantizándose de esta manera el control del PN en la directiva del futuro Congreso Nacional.

De igual manera, a nivel de alcaldes el Partido Nacional ganó 173 alcaldías, el Partido Liberal gano 89 alcaldías, mientras que el partido LIBRE, soporte de la Alianza de Oposición contra la dictadura, ganó apenas 31 alcaldías. ¿El fraude electoral fue solo a nivel presidencial? ¿No hubo fraude en las elecciones a diputados y alcaldes?

La situación adversa ha sido aprovechada por JOH para continuar avanzando. El día 21 de Enero, la aplanadora del Partido Nacional, con los votos de los partidos minoritarios colaboracionistas ( APH, DC, PAC y UD), escogieron a la Junta Directiva Provisional del Congreso Nacional, garantizando con ello la hegemonía del Partido Nacional en la elección de la Junta Directiva, avanzando en el control del poder legislativo.

La nueva trampa: el Diálogo Nacional

Una vez que JOH fue ungido por el gobierno de Estados Unidos como el nuevo presidente de Honduras, éste dejó de estar a la defensiva, y siguiendo el guión asignado llamó a un Diálogo Nacional con la oposición. Todas las Iglesias protestantes, incluida la Iglesia Católica, el mismísimo Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y una infinidad de organismos de la llamada sociedad civil, burócratas sindicales y dirigentes populares, apoyaron la propuesta de JOH. Necesitaba ganar tiempo hasta colocarse nuevamente la banda presidencial. Para garantizarse mayoría dentro del futuro Diálogo Nacional “incluyente”, JOH resucitó a los mismos organismos de la sociedad civil que Micheletti usó en su momento en la lucha contra el golpe de Estado del 2009.

Pero la traición más grande se produjo cuando Nasralla aceptó el llamado al Diálogo Nacional hecho por JOH. Utilizando el mismo lenguaje contradictorio de siempre, no pero si, si pero no. Nasralla declaró a su regreso de Estados Unidos, en respuesta al llamamiento de Diálogo de JOH: “Que bueno que está llamando a un diálogo, por supuesto que acepto. Todo lo que sea diálogo es bienvenido, con todo gusto. Llego mañana y podemos empezar el diálogo mañana mismo en la tarde” (Once noticias, 20/12/2017). No obstante, ese mismo ajustó un poco el sentido de sus declaraciones, al afirmar que “El diálogo al que yo aludo en mi comunicación, es a un diálogo basado que gané yo, me reuniré con él solo si acepta que perdió en el conteo, que yo gané y que tenemos que ir a unas nuevas elecciones, de lo contrario no hay diálogo”. (La Tribuna, 20/12/2017)

A partir de esta aceptación contradictoria, toda la agenda política en Honduras comenzó a girar en torno al Diálogo, en detrimento de la lucha popular que se resiste a morir. Por su parte, Mel Zelaya, un viejo zorro de la política, fue más cuidadoso y declaró que “si el candidato electo (Salvador Nasralla) quiere dialogar con él, yo no tengo ningún problema con eso, yo respeto la decisión del candidato, pero antes de ir a ese diálogo nosotros pondríamos condiciones” (Once noticias, 20/12/2017).

El problema es que Zelaya tiene pequeñas diferencias tácticas con Nasralla, sobre cómo participar en el Diálogo, pero no se opone tajantemente a la maniobra política que pretende darle legitimidad democrática a la nueva presidencia de JOH.

Por otro lado, el Partido Liberal apoyó desde el inicio la propuesta de Diálogo Nacional. Yuri Sabas, jefe de bancada del Partido Liberal se manifestó a favor del Diálogo Nacional: “Somos un partido de diálogo, pero queremos que sea un diálogo, no un monólogo. Por lo general cuando invitan a un diálogo ya están todos los temas y solo quieren que sirvan en una pieza de ajedrez, quiero que escuchen a la gente que anda en la calle, necesitamos buscar la paz y el orden”. (Proceso, 19/12/2017)

Inicialmente, Luis Zelaya, ex candidato presidencial del Partido Liberal, se opuso a la propuesta de Diálogo, pero posteriormente en un comunicado oficial, se ratificó la posición de participar en el Diálogo Nacional: “Por eso el Partido Liberal está dispuesto a sentarse a la mesa para dialogar, pero con la condición de que sea con todos los sectores y previo a ello que renuncien los magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que por su accionar son los principales responsables de esta convulsa situación. Por ello pido incluir en el diálogo a todos los partidos políticos, obreros, iglesias, es decir, a toda Honduras, pero quiero aclarar que no atenderé el llamado que ha hecho el presidente Hernández. Sin embargo, estoy dispuesto a un diálogo siempre y cuando haya condiciones igualitarias”. (El país, 20/12/2017). Si pero no, no pero si.

El ambiente de las fiestas navideñas y de fin de año, bajaron los niveles de lucha popular, pero ya en enero del 2018 existe una coyuntura totalmente distinta, desfavorable a la lucha popular, en la medida que todas las fuerzas políticas, incluido el partido LIBRE, comenzaron a definir políticas en torno al Diálogo Nacional.

A mediados de enero, las diferencias tácticas entre Nasralla y Mel Zelaya habían desaparecido. La Alianza apareció nuevamente unida en torno a que se podía participar en el Diálogo Nacional, siempre y cuando existiera un garante internacional. Al parecer Mel Zelaya ha olvidado la amarga experiencia del Diálogo de Cartagena de Indias, que condujo a la firma de los Acuerdos de Cartagena, que tuvo como garantes al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y al entonces canciller venezolano, Nicolás Maduro. Al final de cuentas, ¡los garantes internacionales no garantizaron nada!

El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) rechaza absolutamente el Dialogo Nacional con el gobierno de JOH, porque se trata de una maniobra distractora para calmar el descontento popular, crear un listado de promesas sobre posibles reformas o cambios democráticos, que el nuevo gobierno de JOH se comprometerá a implementar, pero que no hará o lo hará a medias, ya que el objetivo central del nuevo gobierno es una continuidad del anterior: Modernizar el aparato represivo del Estado, restablecer el orden y la estabilidad económica, a costa de los derechos democráticos y de las pocas conquistas económicas que aun tienen las masas populares.

¿Por qué fracasó el paro nacional del 20 al 27 de enero?

Para ocultar la cadena de errores políticos, la conducción de Nasralla y Mel Zelaya convocaron a un paro nacional de 7 días, que iniciaría el día 20 de enero y terminaría el día 27 de ese mes, con el objetivo de evitar que JOH tomara posesión del cargo de presidente de Honduras.

Debido a que se desaprovechó la coyuntura favorable de la semi insurrección de finales de noviembre y comienzos de diciembre del 2017, y que la dirección de Nasralla y Mel Zelaya, con giros y contra giros, han contribuido a la desmovilización, los resultados del paro nacional programado para el 20-27 de enero han resultado en un verdadero fracaso.

Lo primero que debemos señalar es que este paro fue convocado por las conducciones políticas de Nasralla y Mel Zelaya, pero sin tomar en cuenta a las organizaciones de trabajadores, ni a las organizaciones sociales y populares, ni a los luchadores que han estado firmes en las barricadas. Las declaraciones de Nasralla, sobre su retiro de la actividad política y la aceptación del Dialogo nacional con el gobierno de JOH, con las mil y una condiciones que ha puesto, han desmoralizado al movimiento de masas. La pólvora ha sido mojada tantas veces, que ya no puede encender, al menos por el momento.

Todavía se mantienen en pie de lucha pequeños grupos de luchadores, una vanguardia combativa que se resiste a abandonar la lucha contra el fraude electoral. Hacia ellos nuestro respeto y admiración. Son el ejemplo a seguir. Pero debemos evaluar correctamente la situación, para evitar que el heroismo y sarificio de la lucha popular sea utilizada como mecanismo de presión de Nasralla y Mel Zelaya en la mesa de negociaciones con el gobierno de JOH. Estos grupos son quienes soportan la brutal represión del Ejercito y de la Policía. La represión ha sido tan intensa, que varios organismos internacionales han sonado las alarmas por las constantes violaciones a los derechos humanos en Honduras.

¡A organizar la resistencia!

A como esta la correlación de fuerzas, todo indica que la toma de posesión de JOH como nuevo presidente de Honduras es un hecho casi consumado. Pero la lucha contra el continuismo debe continuar. El régimen político en Honduras ha sufrido una peligrosa metamorfosis. El bipartidismo en crisis ha dado lugar a la hegemonía del Partido Nacional, a un bonapartismo que tiende a convertirse rápidamente en un régimen dictatorial, que no respeta la voluntad popular.

De la misma manera que lo hicimos en la lucha contra el golpe de Estado del año 2009, y bajo el espurio gobierno de Roberto Micheletti, el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) llama a los sindicatos, centrales obreras y campesinas, así como a los jóvenes luchadores populares, a organizar la resistencia contra el gobierno ilegitimo de JOH. Esta resistencia pasa por organizar comités, de todos aquellos que se opusieron al fraude electoral, para continuar la lucha casa por casa, calle por calle, organizado primero pequeñas acciones (luchas salariales, por mejoras en los barrios, en los colegios y universidades, mítines y jornadas de protesta, etc) hasta concluir en un movimiento nacional de masas que permita crear las condiciones para organizar una huelga general que permita el derrocamiento del gobierno fraudulento e ilegitimo.

Es necesario construir una nueva dirección revolucionaria

Los acontecimientos relacionados con la lucha contra el fraude electoral confirman, una vez más, que es necesario construir una nueva dirección revolucionaria, en un proceso de unidad de acción con aquellos sectores que estuvimos luchando contra la reelección presidencial. Para poder aplastar a la dictadura que se está gestando en Honduras, necesitamos sacar las lecciones de estas jornadas de lucha, y con la discusión fraternal, superar errores, corregir defectos, desarrollar los aspectos positivos, y fomentar la unidad entre los revolucionarios, para librar la batalla política contra las direcciones burguesas que, como Nasralla y Mel Zelaya, engañan y confunden de manera permanente a los trabajadores y al pueblo

 

Centroamérica, 22 de enero del 2018

 

Secretariado Ejecutivo Centroamericano (SECA)

Partido Socialista Centroamericano (PSOCA)