Tercer mundo e internacionalismo revolucionario

Por Carlos A. Abarca V.

INTRODUCCIÓN

Las luchas sociales y políticas populares han transcurrido entre los diálogos y conflictos que se construyen en torno a las necesidades históricas de las clases dominadas y las fuerzas que detentan el poder y ejercen hegemonía. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial se abrió otra fase en el desarrollo del capitalismo dependiente y, en forma paralela, otro capítulo de la historia de descolonización, independencia y liberación en los pueblos subyugados.    

Hitos de ese cambio fueron las luchas por la independencia en África y Asia, la formación de un movimiento continental de solidaridad con las nuevas naciones entre 1955 y 1965; la invasión de Estados Unidos a Cuba en 1961; el ingreso de Cuba a aquel proceso afroasiático y la formación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, OLAS.

Este artículo propone:

1.       Conocer los principales eventos que configuraron esos procesos de solidaridad internacional.

2.       Ubicar la formación y algunos elementos de la estructura y funcionamiento de los movimientos guerrilleros en América Latina.          

3.       Dar elementos para valorar las consecuencias de las luchas de liberación, en su alcance continental.

I.       DEL INTERNACIONALISMO PROLETARIO A LA TRICONTINENTAL

La expresión con que termina el Manifiesto Comunista: “proletarios del mundo uníos”, implícitamente concibe al proletariado, como sujeto y agente de la revolución socialista. La consigna política sintetiza un proceso histórico mundial, en el cual se conjuga la evolución y el progreso de las sociedades capitalistas, con su transformación revolucionaria consciente.

El Manifiesto fue motivo de varias discrepancias ideológicas de fondo entre anarquistas y marxistas durante la I Internacional y, entre revisionistas y comunistas, en la II Internacional. Desde 1920 la III Internacional quiso articular y dirigir un movimiento comunista mundial alternativo al revisionismo. Veinte años después, León Trotsky (1879-1940) fundó en París la IV Internacional, como respuesta al estalinismo y el reformismo. En el campo de las luchas laborales, el 25 de setiembre de 1945 se inauguró en París la Conferencia Sindical Mundial que fue el Congreso Constitutivo de la Federación Sindical Mundial (FSM).  

En América Latina, entre 1821 y 1890 el proletariado, la clase obrera y los Estados burgueses eran realidades políticas en formación. En Asia y África campeaba la dominación colonial. Si en Europa la revolución industrial impulsó el desarrollo capitalista y la cultura burguesa, en otros continentes predominaban relaciones sociales de modos de producción pre-capitalistas y formas de dominación social y política muy cercanas a la servidumbre y a los absolutismos de reinos y monarquías. La unidad de fuerzas sociales que harían posible transformaciones políticas de hondura, a lo sumo aspiró a construir economías y Estados parecidos a las sociedades europeas.

La crisis político militar de la Primera Guerra Mundial y el triunfo de la revolución rusa, mejoraron las condiciones para el desarrollo del internacionalismo proletario. En ese marco, el Buró Latinoamericano de la III Internacional fue la primera estructura comunista mundial que prestó atención al istmo centroamericano, un año después de la formación del Buró Panamericano de la Comintern, fundado en 1920. Por su parte, en 1921 los colaboradores del Buró Mexicano de la Internacional Sindical Roja, ISR, estuvieron un mes en Guatemala y Panamá y crearon grupos comunistas afiliados a la “Unión Obrera Socialista”, fundada el 1 de mayo de 1921. Sobre esa base se creó el PCG en 1922 y un año más tarde el Partido Comunista de América Central. http://www.pacarinadelsur.com/home/huellas-y-voces/404-hacia-la-revolucion-panamericana-la-comintern-y-la-

En 1910-1914 transcurrió la revolución en México y entre 1930 y 1950, tanto la depresión de 1929, como la Guerra Civil en España (1936-1938) y la masacre de la Segunda Guerra Mundial, indujeron otros cambios en las sociedades y Estados de economía agroexportadora, con un trasfondo de gran actividad del movimiento obrero y los partidos comunistas y socialistas de diferentes países. En ese contexto se suscitaron movimientos reformadores y revoluciones en las que participaron batallones internacionales organizados por grupos anarquistas, trotskistas, socialistas y comunistas. Por su contenido social fueron procesos con gran protagonismo de la clase obrera pero sin su hegemonía política. Se movilizaron un conjunto de fuerzas sociales explotadas y de clases medias: indígenas, artesanos, campesinos, trabajadores asalariados, comerciantes y funcionarios pobres religiosos, militares y civiles.

Por otra parte, en la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial, en África y Asia se desataron las luchas por la independencia en la mayoría de las colonias de los países europeos. En las guerras anticoloniales se movilizaron también grupos pro-socialistas que involucraron a sectores de la pequeña burguesía, las clases trabajadoras, así como a esclavos y etnias sometidas a diversos tipos de explotación y servidumbre.  

Ambos procesos avivaron los intereses de Estados Unidos, país que no tenía posesiones coloniales en Asia, África, ni el Medio Oriente, al mismo tiempo que la independencia resultaba funcional a la reconstrucción económica y política de Europa. Asimilando el éxito de las alianzas antifascistas construidas durante la Segunda Guerra, en 1952 se configuró un nuevo bloque geopolítico que aprobó un plan para compartir el dominio sobre las colonias, mediante autogestiones. Ello provocó que, entre 1960 y 1975, se completara el proceso de descolonización, en la mayoría de países como culminación de arduas luchas políticas y guerras civiles. En Corea, Vietnam y Argelia en medio de cruentas guerras y en China mediante una guerrilla con un programa socialista que triunfó en 1949. En África, en 1952 se produjo la revolución egipcia, nació la República de Ghana, Guinea desafió al colonialismo francés y se desmoronó el colonialismo belga en el Congo.

Sin embargo, las nuevas revoluciones y movimientos de independencia en los países del “Tercer Mundo” quedaron atrapadas entre el enfrentamiento con el imperialismo, la búsqueda de desarrollo social, los problemas del atraso económico y los desafíos del progreso capitalista. Por ello, fueron luchas que combinaron los objetivos de la soberanía y autodeterminación con necesidades económicas, tecnológicas y de lucha por el socialismo; condiciones que acercaban a pueblos diferentes y en situaciones de desarrollo histórico muy desiguales.

De ahí el nacimiento de un movimiento de solidaridad continental, cuya primera fase culminó en 1955 con la Conferencia de Solidaridad Afroasiática de Bandung (Java Occidental) la cual reunió a 29 Estados y 6 movimientos de liberación. Ese evento fue el despegue de otra fuerza política en el campo de las relaciones internacionales. En 1961 se fundó en Belgrado el Movimiento de Países No Alineados con el propósito de constituir una entidad fuera del control y la égida de los países imperialistas y con el fin de reclamar una identidad común en los foros mundiales.

Ambos sucesos reforzaron la unidad geopolítica y de solidaridad con las naciones de África y Asia. Del 10 al 14 de abril de 1961 se celebró en Bandung la primera reunión del Comité de Solidaridad Afro-Asiático, a la que asistió como observador un delegado cubano. En la Conferencia del Ejecutivo celebrada en Gaza, diciembre del mismo año, se acordó realizar otra reunión con organizaciones populares antiimperialistas de los tres continentes. De esa manera, la confrontación entre Estados Unidos y Cuba y entre el imperialismo y América Latina, se incluyó en la agenda de las luchas por la consolidación de la independencia y por el socialismo como metas del desarrollo histórico.

Dos años antes se había producido la revolución cubana y en abril de 1961, el Caribe y Centroamérica vivieron las consecuencias de la invasión a Bahía Cochinos, en Playa Girón. Fue una operación militar organizada por los Estados Unidos en Nicaragua, Honduras y República Dominicana, la cual fue derrotada por las FAR de Cuba en 65 horas con saldo de un centenar de invasores muertos y la captura de 1200 mercenarios.  

La Tercera Conferencia de la OSPAA se hizo en Moshi, Tanganica, del 4 al 10 de febrero de 1963. Reunió a 400 delegados de 60 organizaciones afro-asiáticas y a observadores latinoamericanos. El delegado cubano extendió la invitación del Primer Ministro Fidel Castro para celebrar en la Habana la siguiente Conferencia de los tres continentes. Se acordó constituir el Comité Preparatorio de la Conferencia, cuya presidencia estuvo a cargo de Ben Barka (1920-1965). Con su visita a la Habana, quedó constituido el Comité Nacional Preparatorio Cubano, presidido por el Dr. Armando Hart Dávalos. En la Cuarta Conferencia de OSPAA efectuada en Winneba, se decidió convocar en el Cairo a una reunión del Comité Preparatorio de la Tricontinental.

Esos encuentros culminaron con la celebración en la Habana de la Primera Conferencia Tricontinental el 15 de enero de 1966, con asistencia de más de 500 representantes de Asia, África y América Latina pertenecientes a movimientos políticos, estudiantiles, sindicales, femeninos, de organismos internacionales y de países socialistas. Entre ellos: Salvador Allende de Chile, el caboverdiano Amílcar Cabral, el guatemalteco Luis Augusto Turcios Lima, el guyanés Cheddy Jagan, por Venezuela Pedro Medina Silva, Nguyen Van Tien, de Vietnam del Sur, Rodney Arismendi, uruguayo. Se rindió homenaje póstumo al dirigente marroquí EL Mehdi Ben Barka, secuestrado en París y luego asesinado, en vísperas de la reunión en La Habana.

La Tricontinental se propuso alcanzar los objetivos de luchar por la liberación nacional y la consolidación de la independencia y soberanía nacional; el derecho a la autodeterminación de los pueblos; apoyo a la justa causa del pueblo de Cuba contra el imperialismo yanqui; la lucha contra el apartheid y la segregación racial; por el desarme y la paz mundial. Deber suyo fue igualmente denunciar el colonialismo de Israel en Palestina. http://www.aporrea.org/ideologia/a92791.html

Otro acuerdo, fue aprobar la iniciativa de Salvador Allende para constituir la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Esa entidad se creó en la Primera Conferencia celebrada en Cuba, entre el 31 de julio y el 10 de agosto de 1967 con la representación de 27 delegaciones, participantes e invitados de más de 40 países, principalmente de América Latina y del campo socialista. En general, OLAS hizo suya la propuesta estratégica guerrillera de la Revolución Cubana.

El primer Comité Ejecutivo de OLAS estuvo integrado por:

Presidente de Honor: Ernesto "Che" Guevara.

Presidente: Haydee Santamaría, Comité Central del PC de Cuba.

Vice-Presidente: Rodney Arismendi, Secretario General PC de Uruguay.

Vice-Presidente: Francisco Prada, Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela.

Vice-Presidente: Néstor Valle, guerrillero comunista de Guatemala.

Vice-Presidente: Gerardo Sánchez, comunista de la República Dominicana.

Delegado de Honor: Stokeley Carmichael, líder del grupo norteamericano Black Power.

http://www.ruinasdigitales.com/blog/primera-conferencia-de-la-organizacion-latinoamericana-de-solidaridad/

El gran ausente en estas reuniones internacionales y en la fundación de la OSPAAAL fue Ernesto “Che” Guevara. Pero en la Primera Internacional se leyó “el Mensaje a la Tricontinental” http://www.filosofia.org/hem/dep/cri/ri12094.htm un texto de contenido político y militar comparable con la Carta de Jamaica, de Simón Bolívar.

“El Che se marcha de Cuba en 1965. Tenía mucha vocación internacionalista. En los primeros años de la revolución sostuvo reuniones con Zhu Enlai, Nehru, Nasser, Sukarno, se reunió con Mao. En 1964 estuvo en la ONU, luego en Argelia y en los primeros meses de 1965 viajó a África y visitó 9 países, cuando ya se había tomado la decisión (sic) de que fuera a Bolivia y tenía el proyecto de contribuir con la revolución en Argentina (…) Iba creando condiciones porque entonces todos nos querían destruir a nosotros y la respuesta nuestra era revolucionar. Esa fue la gran verdad (Subrayado mío). Siempre nos atuvimos a ese principio (…) Las exigencias de los norteamericanos variaban. Primero que renunciáramos al socialismo; luego había que romper relaciones don la URSS; después cesar todo apoyo a las luchas revolucionarias en América Latina; más tarde, en Angola que fue atacada por Sudáfrica en 1975; después la revolución en Etiopía… (Castro, F.2006:260)

Esta Conferencia fue una coherente manifestación de apoyo y solidaridad de los pueblos afroasiáticos y latinoamericanos con la revolución cubana, con los pueblos de tres continentes que batallaban contra el imperialismo, armas en mano y en condiciones dramáticas en Venezuela, Vietnam, República Dominicana, El Congo, Perú, Angola, Guinea Portuguesa, Colombia, Guatemala, Mozambique y otros países. De ahí que era máxima responsabilidad de la Tricontinental discutir y determinar en cuanto a las formas, vías y medios a seguir para salvar las barreras que obstaculizaban la emancipación de las clases explotadas; ya fueran de carácter político, ideológico y cultural, incluyendo las luchas militares.

Tras la muerte del Che y el fracaso de los primeros grupos guerrilleros fue imposible coordinar ese tipo de acciones desde Bolivia. En la década de 1970 OLAS se había transformado en un centro de divulgación de las luchas guerrilleras y solo logró preservar su Revista OLAS, hasta 1990. En el año 2008 Fidel Castro reconoció que el gobierno de Cuba había enviado miles de combatientes a África y Asia y que había dado todo tipo de colaboración a las guerrillas latinoamericanas. (Touraine. 1989: 335)

La Tricontinental y OLAS exacerbaron al imperialismo. Después de un año de campaña periodística y diplomática, incluyendo en la OEA y la ONU, se centralizó en el Departamento de Estado el ejercicio brutal de la represión contra los movimientos guerrilleros, mediante la creación de un ejército oficial subordinado al comando superior del Pentágono. La OEA definió a la Conferencia de Solidaridad, como una nueva etapa en la estrategia revolucionaria. Acusó a Cuba y a la OSPAAAL de ayudar a los movimientos armados en sus luchas por alcanzar el poder. Recomendó vigilar los movimientos de liberación nacional, controlar a los pasajeros a Cuba y "fortalecer la capacidad interna de seguridad" en cada país latinoamericano por medio de fuerzas especiales antimotines, así como ilegalizar y reprimir las huelgas. http://www.blest.eu/inf/olasPF19.html

II.      LA OLAS Y LOS PARTIDOS COMUNISTAS

La OLAS puso en evidencia las posiciones ideológicas y políticas divergentes sobre la revolución continental y con respecto a la política exterior de la URSS. El conflicto se expresó a través de los Partidos Comunistas y el tema de fondo fue la discrepancia acerca de la "lucha armada" o el "tránsito pacífico" como táctica de la toma del poder. El dilema se planteó a raíz de que la URSS había firmado acuerdos con Estados Unidos y Europa sobre la base de la coexistencia pacífica frente al armamentismo y una eventual tercera guerra mundial.

Abril de 1966 fue rico en acontecimientos políticos: la Conferencia de Punta del Este, el Mercado Común, la guerrilla boliviana, la Tricontinental. Stanislav Budin cuestionó el meollo de la tesis de Guevara sobre la revolución en América Latina, a pesar de que el gobierno de Cuba acababa de romper vínculos políticos con los chinos y atacó verbalmente a los "trotskistas" guatemaltecos. El año 1967 evidenció !a tirantez de las relaciones entre Cuba y las necesidades de la Coexistencia Pacífica. Con la agresión de Israel a los palestinos vino la crisis en el Medio Oriente, sobre la cual Cuba criticó la política de la URSS en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Y al realizarse la Tricontinental se agudizó la controversia ideológica chino-soviética. La Conferencia sacudió las tácticas de luchas basadas en el seguimiento de las políticas exteriores de la URSS y de China; el exceso de confianza en la democracia burguesa, sus legalismos y el apoyo a las proposiciones reformistas de sus partidos políticos. Las resoluciones de la Tricontinental generaron desconfianzas políticas o restricciones a la acción solidaria que requería la lucha popular, en particular en Chile, Argentina y otros países. Por eso, otro ángulo de la lucha ideológica era impedir que se desdibujaran los objetivos de la OSPAAAL y participar en la preparación de la Primera Conferencia de los Pueblos de América Latina, OLAS, con la determinación de auspiciar la conciencia antiimperialista.

http://www.metholferre.com/obras/articulos/capitulos/detalle.php?id=5

Ante el éxito de la revolución cubana muchos creyeron que América Latina estaba en fermentación revolucionaria. Pero en el periodo que sigue a la crisis de los misiles en 1962, América Latina pasó por una fase contrarrevolucionaria. Sin embargo, a pesar de la fragmentación de las guerrillas se distinguen tres lapsos en su evolución. 1) 1959-1961. Un período de esfuerzos utópicos, llamado por Regis Debray "los años del heroísmo efervescente". Las guerrillas eran conducidas e integradas ante todo, por estudiantes. 2) 1962 - 1965. Años en los cuales hubo movimientos guerrilleros de importancia en medio de una gran represión política, algunos ayudados y a veces controlados por el Partido Comunista. 3) 1966-1970. A partir de la Conferencia Tricontinental el Partido Comunista abandona su interés por la guerrilla. http://biblioteca.uahurtado.cl/ujah/msj/docs/1968/n174_557.pdf

En la mayoría de los casos, las guerrillas se formaron por grupos que se desprendieron de los partidos comunistas y crearon células y núcleos que adoptaron la táctica guerrillera abiertamente inspirados por la revolución cubana y ayudados por su gobierno. La guerrilla liberal, demócrata y nacionalista fue importante pero no la única en Nicaragua, Colombia y Brasil.

En Guatemala, el Salvador, Venezuela, Perú y Brasil se formaron grupos guerrilleros inspirados en las luchas campesinas y apoyadas por el gobierno de China. Costa Rica y Ecuador no tuvieron experiencias guerrilleras, pero en Costa Rica se formó el Frente Popular influido por la revolución china. El PC de Venezuela repudió públicamente la lucha armada.  

En Guatemala, Uruguay, Argentina, Brasil y Chile -después de Allende- hubo considerable influencia de partidos y movimientos trotskistas; casi siempre en grupos de guerrilla urbana, siendo más significativa que las luchas campesinas e indígenas.        

En Guatemala, El Salvador, Colombia y Brasil hubo influencia y desarrollo de la Teología de la Liberación en partidos socialistas cristianos y grupos guerrilleros. (Touraine, A. 1989: 322-258).          

En Chile hubo una breve guerrilla poco después de la caída de Salvador Allende. Asimismo, surgió la guerrilla urbana pionera en Caracas, en 1960, que no alcanzó notoriedad. La guerrilla colombiana que tuvo por eje al “M-19” diluida ideológicamente ante la evidencia de que un sector se convirtió en aliado militar del narcotráfico. La otra fue ‘Sendero Luminoso”, en Perú. De tendencia maoísta, Sendero Luminoso mezcló la guerrilla urbana con la rural, convirtiéndose en un importante elemento de desestabilización del gobierno de Alan García; pero derrotada durante la dictadura de Alberto Fujimore.

http://historiaybiografias.com/la_guerrilla/

Entre julio de 1959 y julio de 1979 la guerra de guerrillas mostró eficacia como táctica militar revolucionaria para derrocar, en Cuba y Nicaragua, Estados dictatoriales ubicados en la cuenca política geográfica del Caribe. En ambos casos las guerrillas fueron una escuela de cuadros de los nuevos ejércitos requeridos por las revoluciones; forma embrionaria de poder que sí funcionó como antesala de los cambios y las primeras reformas necesarias para la configuración de nuevas formas de Estados, sociedades y culturas, con hegemonía de las clases populares.

  

En la mayoría de países de sur américa las guerrillas fracasaron en su objetivo de tomar el poder del Estado, pero fueron un medio para desestabilizar gobiernos dictatoriales y avanzar procesos de democratización política e institucional. Asimismo, contribuyeron a depurar estructuras e ideologías de partidos comunistas, liberales y socialdemócratas legitimadores de modelos de desarrollo retardatarios y defensores a ultranza del sistema burgués de dominación.

Pero, esencialmente, porque el fin de las guerras y sus variantes sigue siendo parte de una utopía humanista. Aquella que contempla la búsqueda de la paz como necesidad básica del desarrollo porque reduce el sacrificio de vidas humanas, retrae la destrucción de las fuerzas productivas y potencia el progreso económico de las sociedades.

FUENTES

Cerdas Cruz, Rodolfo. La Hoz y el machete. EUNED. San José, 1986

Dos Santos, Thetonio. Imperialismo y dependencia. Ediciones Era. Tercera edición. México, 1982.

Touraine,Alain. América Latina. Política y Sociedad. Espasa Calpe. Madrid, 1989.

http://www.pacarinadelsur.com/home/huellas-y-voces/404-hacia-la-revolucion-panamericana-la-comintern-y-la-

http://www.aporrea.org/ideologia/a92791.html

http://www.ruinasdigitales.com/blog/primera-conferencia-de-la-organizacion-latinoamericana-de-solidaridad/

http://www.filosofia.org/hem/dep/cri/ri12094.htm

http://www.blest.eu/inf/olasPF19.html

http://www.metholferre.com/obras/articulos/capitulos/detalle.php?id=5

http://biblioteca.uahurtado.cl/ujah/msj/docs/1968/n174_557.pdf

http://historiaybiografias.com/la_guerrilla/

http://www.elsoca.org/index.php/america-central/movimiento-obrero-y-socialismo-en-centroamerica/3612-centroamerica-de-los-golpes-de-estado-a-las-guerrillas-revolucionarias-1950-1980

 

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